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martes, 24 de febrero de 2015

Recortes de una realidad sangrante

Ojeando la prensa local de estos días se puede comprobar que, ante la ausencia de otras noticias que las relativas a la corrupción y al tiempo, hay poco de que hablar en los medios de comunicación. Por eso vuelven la mirada hacia problemas menores, presuntamente irresolubles o demasiado conocidos y que entretienen a la audiencia por representar lugares comunes donde la gente se siente reconfortada y cualquiera es capaz de emitir juicios, opiniones o despropósitos sin tomar partido.

Y las bicicletas, cómo no, vuelven a ofrecer ese tópico facilón y recurrente que tanto agradece el gran público. Ayer y hoy han sido portada alternativamente de los periódicos locales de mayor tirada en Navarra. Ayer hablando de robos de bicicletas y hoy de accidentes, en general, pero poniendo también el acento en los ciclistas, aunque la portada se la llevaran las rotondas.

Hojeando en páginas centrales compruebo que el análisis de los mayores problemas del tráfico en esta ciudad o, al menos, los que más accidentes generan lo hace un responsable del cuerpo de Policía Municipal de Pamplona y ahí ya se introducen los dos factores más determinantes: las rotondas y los ciclistas que cruzan pasos peatonales.


Esto no sería nada más que la constatación de una realidad sangrante, suficientemente denunciada y sobradamente anunciada desde este mismo espacio y desde otros muchos a lo largo y ancho de este país miserable, al menos con el tratamiento que se le da a los usuarios de la bicicleta por parte de las "autoridades competentes". No daría para más si no fuera por la profundidad con la que, esta vez, se trata el tema y por la prolijidad del interlocutor elegido por el reportero, que se despacha a gusto sobre estos temas.

A nosotros, que lo que nos interesa son las bicis o, quizá más, la visión de la movilidad en general y la perspectiva desde la que se perciben las bicicletas, es una oportunidad para extraer algunos pasajes que ayudan a comprender cuáles son las claves de una realidad que, por más conocida, no se afronta desde el ángulo adecuado.

Que las bicis se presenten como un peligro es parte de esa visión acomplejada y orientada por el dominio del automóvil. Que el accidente más repetido con diferencia entre los que utilizan la bicicleta sea el atropello lateral cuando se cruza un paso de cebra delata la desnaturalización de la práctica ciclista y la renuncia colectiva a la calzada que se ha generalizado, sobre todo entre las personas que se han incorporado recientemente a la utilización de la bicicleta en estas ciudades concebidas para coches.

Ahora bien, siendo todo esto comprensible, lo que no parece es que sea excusable que el determinismo de los que pueden colaborar en cambiar este orden de cosas reduzca el problema a una cuestión de infraestructuras, educación vial o entendimiento entre ciclistas y peatones. Las joyas que involuntariamente nos aporta el responsable de la Policía Municipal no tienen pierde.



Todo en orden:
  1. Es inevitable que los ciclistas, ante la imposibilidad de construir infraestructuras que segreguen su circulación del tráfico, se tengan que refugiar en las aceras.
  2. Hay que disculparles, porque nadie va a tocar el tráfico en esa ciudad consolidada, que para los profanos significa inamovible y para los menos profanos significa "la que no vamos a mover bajo ningún precepto" aunque se pudiera.
Tremenda la lógica aplastante que manejan los poderes establecidos y los agentes que velan por hacer cumplir con la ley que mantiene las cosas inalterables.

Ahora bien, cuando se le pregunta sobre los accidentes registrados en calzada el dato, que queda sumergido en la profundidad del artículo, es demoledor.


Apenas se registran accidentes en calzada y, de éstos, y el responsable municipal no lo dice, la mayoría tienen lugar en las malditas rotondas. Esas que no entiende nadie, ni los automovilistas para las que se diseñaron, pero en las que los ciclistas quedan doblemente desvalidos porque no concurren en igualdad de condiciones y desaparecen en el ángulo muerto de visión de los automovilistas.

Siendo tan claro como grave el panorama ¿por qué no se propone otra solución que la connivencia (que no convivencia) o la educación vial infantil? Pues porque no es labor de la policía proponer sino salvaguardar, probablemente.

Sin embargo, todos los que confirmamos, otra vez más, esta realidad no podemos quedarnos callados presenciando el deterioro de la situación ciclista y el confinamiento al que quieren someter a las personas que usan la bici, como si fuera lo más natural, siempre tratando de preservar la tiranía del tráfico automovilístico.

miércoles, 8 de enero de 2014

El duro trabajo del lobby automovilístico

Casi no me atrevo a transcribir este editorial que me encontré el otro día en el periódico de más tirada de mi región y me dejó tan estupefacto que hasta hoy no he reunido las fuerzas para reproducirlo íntegramente en este espacio de reflexión sobre una movilidad alternativa a la motorizada.

La finalidad del post de hoy no es otra que la de reconocer que todavía trabajamos contra lobbies involucionistas demasiado arraigados en el poder, tanto político como económico y por supuesto mediático de este país decimonónico en el que navegamos o en el que estamos varados o quizá en el que estemos anclados a un fondo que cada vez es más profundo y nos vaya a hacer naufragar aún más si cabe. No se sabe.

Ahí va:

Los coches como motor económico

Las ventas de coches vuelven a crecer en España tras dos años de caída. Aunque sea debido a los sucesivos planes PIVE, el dato cierto es que las matriculaciones de turismos y todoterrenos cierran el año con 722.703 unidades, un 3,3% más que en 2012. Un balance que en Navarra todavía es más positivo, al matricularse 7.737 turismos, lo que supone un aumento del 9,99% respecto al año anterior. Si a ello se suma que Volkswagen ha sido la marca líder de ventas por segundo año consecutivo en el mercado español las perspectivas para un sector tan estratégico, especialmente en nuestra comunidad, como el del automóvil resultan esperanzadoras.

No se puede ignorar que el incremento de ventas ha sido posible, sobre todo, gracias a los efectos expansivos de los planes PIVE, en sus cuatro ediciones, como tampoco se puede obviar su influencia socioeconómica y como fuente de ingresos para la propia Hacienda. Las subvenciones representan para el Estado y las comunidades una inversión con un importante retorno impositivo en forma de recaudación por IVA e IRPF. Con todo, los fabricantes, agrupados en Anfac, se lamentan de que el volumen de ventas es todavía bajo para el nivel de desarrollo del mercado español; dicha patronal explica en un comunicado que la crisis ha frustrado la renovación de 2,2 millones de vehículos.

El sector automovilístico es básico para España, y ha conseguido adaptarse a la crisis con una flexibilidad ejemplar. Además de dar trabajo a 300.000 personas distribuídas en 17 plantas de 10 empresas fabricantes diferentes, tiene efectos positivos sobre el medio ambiente y el ahorro energético, al reducir la contaminación en general y los gases de efecto invernadero en particular. Sin olvidar la cadena de valor relacionada con el automóvil, por un efecto de inducción sobre aseguradoras, publicidad e incremento de la seguridad del transporte.

Todo ello demuestra la conveniencia de mantener los sistemas de ayudas públicas al sector, ya que con ellas, además de consolidar esta valiosa industria como vanguardia de las exportaciones, refuerza su importancia como motor de la recumperación interior.

Tan real y literal como increíble. Los desconfiados podéis consultar en la hemeroteca (aunque tendréis que pagar por ello, jajaja).

martes, 4 de junio de 2013

Del casco, hasta las orejas

Nos estamos albardando de tal manera con discursos más o menos maniqueos y más o menos justificados sobre la conveniencia o no de hacer el casco obligatorio o recomendable, que la cosa empieza a no tener sentido. Es tal la obsesión colectiva por opinar y es tal el enquistamiento de las posiciones que se está empezando a perder la perspectiva del tema hasta límites inimaginables. Todo el mundo tiene una opinión más o menos formada al respecto, y, el que no la tiene, la improvisa.

El casco es la gran excusa demagógica para demostrar que se está a favor de la protección del ciclista. Da igual que se ignore cuál es el verdadero peligro que corre el ciclista para conservar su integridad. Sirve para obviar la implicación de los coches en la práctica totalidad de accidentes mortales o muy graves. Sirve para eludir el tema de la circulación ciclista en perpendicular al tráfico rodado, con las consecuencias fatales en las intersecciones entre ambos. Sirve para demostrar la irresponsabilidad y la falta de autoprotección que demuestra el colectivo ciclista. Sirve, en definitiva, para culpabilizar y responsabilizar a los ciclistas de la peligrosidad y del riesgo de la actividad que practican.


Así alcaldes, concejales, representantes políticos, periodistas, médicos, expertos en seguridad vial, autoescuelas, compañías de seguros, juristas y personas anónimas con tiempo y ganas de participar en debates más o menos gratuitos se han puesto a desollar a los ciclistas porque no quieren cumplir las normas, aunque estas no estén escritas ni se vayan a escribir. Hay quien es tan atrevido que es capaz de declarar públicamente que no va a ser él el que le quite el casco a ningún ciclista porque no quiere asumir las consecuencias de ello. Tremendo.

Creo que la cosa ha cobrado un cariz tan enconado que la mayoría de los que osan hacer interpretaciones y tomar posiciones sobre el asunto acaba argumentando lo imposible y acaba yéndose por los cerros de Úbeda diciendo cualquier barbaridad, entre las que no suelen faltar las que empiezan por "es que los ciclistas..." y siguen con cualquier tipo de queja y consiguiente exigencia. No tiene solución.

El mayor problema es que un tema que hasta la fecha se había mantenido en más estricto plano técnico entre los implicados (DGT, Mesa de la Bicicleta y algunos expertos) pero que de un día para otro ha pasado a formar parte de la comidilla de conversaciones, tertulias, artículos de opinión y salidas de tono. La gente está despistada, no sabe a qué atenerse y acaba, como suele pasar en estos casos, en lugares comunes: el carril bici, el peligro del tráfico, la invasión de las aceras, la caída tonta, los niños, los ancianos y toda esa sarta de sandeces que la ignorancia es capaz de argüir.

Ya da igual si el casco es recomendable o es obligatorio. Ya da igual si la ley está escrita o es una mera proposición. Ya da igual si hay cascos homologados o cualquier casco vale. Ya da igual si nadie lleva el casco bien ajustado. Ya da igual. La cosa es tan estridente y tan descabellada que lo importante se ha quedado a un lado. Todo esto estaba dirigido a promocionar y facilitar el uso de la bicicleta como medio de transporte ¿o no?

domingo, 26 de mayo de 2013

Menos casco y más atasco

El público neutral no entiende la polémica que se ha desatado alrededor de la intención de hacer obligatorio el uso del casco para los ciclistas en la ciudad. No entiende que una medida que presuntamente redunda en incrementar la seguridad de los ciclistas no cuente con el apoyo masivo de estos o, al menos, de sus representantes responsables. ¿Es una contradicción, no?

Lo que no sabe ese público es que su postura no es neutral, simplemente porque está mediatizada por muchos años de estrategia y lógica automovilística. El público se ha acostumbrado a ver las cosas ordenadas de una manera y presentadas desde una perspectiva que las hacen endemoniadamente rotundas e incontestables. El público se ha acostumbrado a conceder todo tipo de privilegios al uso y abuso del coche y a conformarse con los resquicios con genuina docilidad.

Así el público, el que ve los telediarios, lee los periódicos y escucha la radio, ha comprendido que le debemos demasiado al coche, también en la ciudad, y que quitárselo en favor de unos cuantos incautos no es el camino para arreglar los asuntos graves en los que estamos enfrascados. Menos cuando esos incautos en sus ridículas monturas a pedales son incapaces de demostrar una responsabilidad ni siquiera en su propia prevención y salen desprotegidos y desvalidos a ese mundo motorizado.

Ese público entiende que el precio del coche es razonable y cree que la congestión y los atascos son símbolos inequívocos de prosperidad y desarrollo económico y que lo que esos pirados de las bicicletas proponen no son más que ideas ridículas que no nos van a sacar del agujero en el que nos hemos metido.


Por eso ese público no quiere que los ciclistas circulen por la calzada, como no quiere que lo hagan por la acera, por eso ese público cree que el casco debería ser obligatorio por el bien de esos incautos, como lo debería ser también un seguro y una carnet por puntos, porque, hay que perdonarles, no saben lo que hacen, y asumir la responsabilidad de ser sus salvadores.

"Es por vuestro bien, estúpidos"

A esa gente que se indigna ante la insolencia ciclista, ante su irresponsabilidad, ante su desprecio de la vida y de la seguridad colectiva, ante su oposición al desarrollo o a lo que entienden como el bien común, a esa gente va a ser muy difícil convencerla de lo contrario con meros argumentos. Simplemente porque no quieren oírlos. Ni siquiera por repetición. Porque su postura es visceral y se ampara en el peso del orden establecido e incuestionable. No les llaméis conservadores, son progresistas, que viene de progreso.

De nada vale tratar de hacerles ver que los beneficios de que la gente deje el coche en casa cuando se lo pueda permitir son muy superiores a los inconvenientes, que es mucho más seguro que la gente ande en bici y a pie, con o sin casco, que que lo haga en coche, que se ahorra un montón en salud, energía y contaminantes, que las calles donde los coches no dominan se vuelven más atractivas y más interesantes, que el comercio se revitaliza, que los niños y los mayores viven más tranquilos y disfrutan más del espacio común, que el ambiente es mucho más agradable y tranquilo.

No. No les vais a convencer simplemente porque no sois en los que ellos confían y por tanto sois sospechosos, como lo son vuestros fines y vuestros medios. Ese público no puede oír vuestros mensajes, no puede escuchar vuestros argumentos, no puede atender a vuestras demandas, porque no puede entenderos, porque no quiere.

martes, 14 de mayo de 2013

Breve repaso al carril bici de Pamplona

Hace unos días la televisión regional de esta parte del mundo donde vivimos decidió dar un repaso al carril bici de esta capital provinciana que es Pamplona y, después de haber entrevistado al responsable político del tema y debido al estupor que les produjo la indolencia del mismo respecto a la situación descabellada de la cosa, decidieron, aguerridas periodistas, buscar un contrapunto que sirviera para denunciar la situación, con tal suerte que dieron con uno de nuestros colaboradores más asiduos.

He aquí el resultado de más de media hora de conversación después de conveniente cercenada y extractados tan sólo unos segundos debidamente sacados de contexto.

 

No queda ni rastro de argumentos tales como "esto es una gamberrada" o "lo que no quieren es quitarle nada al coche" o "el peligro y los accidentes se producen en los encuentros entre carriles bici y aceras y la calzada" o "esto es un atropello". La prensa es así de cruel.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La policía, montada, es más efectiva

En bici, por supuesto. Pasó ayer. Otra vez más la realidad desbordó las cotas más altas de nuestra imaginación y nos demostró que es mucho más alucinante que nuestras ensoñaciones más calenturientas y que nuestras fantasías más atrevidas.

Un policía alcanza a un ladrón con la bici que había robado
Fuente: Diario de Navarra

Un agente de la Policía Municipal de Pamplona detuvo al ladrón con la bicicleta que había robado y abandonado en su huída.

Un agente de la Policía Municipal de Pamplona detuvo a un ladrón utilizando la misma bicicleta que esta persona había sustraído y que había abandonado durante su huida. Los hechos ocurrieron sobre las 13:45 horas del pasado vuernes día 26. La emisora interna de la policia informó a los agentes de la sustracción de una bicicleta en la Plaza del Castillo. Además, gracias a los testigos, se facilitó una descripción del presunto ladrón. 

Dos agentes que se encontraban de servicio a pie por las inmediaciones del Teatro Gayarre observaron que por Carlos III circulaba en bicicleta una persona que coincidía con la descripción facilitada, por lo que procedieron a seguirle hasta la calle Arrieta, donde abandonó la bicicleta para continuar huyendo a la carrera.

Uno de los dos agentes cogió entonces la bicicleta que había sido abandonada, se montó en ella y persiguió al ladrón hasta Paulino Caballero, donde lo consiguió alcanzar.

Demostrado. En bici es más rápido y, si la policía fuera montada en bicicleta, además de empatizar mejor con los ciclistas y dar mayor visibilidad y prestigio a la bicicleta, podría perseguir a los criminales de una manera mucho más efectiva.

Ignoro si el agente en cuestión es uno de esos que está solicitando la inclusión de una brigada ciclista en esta ciudad, pero, incluso si no lo es, seguro que, gracias a su instinto, se ha dado cuenta de que si hubiera "policías montados" conseguirían llegar más rápido.

domingo, 21 de abril de 2013

Ciclismiquis

En una lectura distraída de un periódico regional, da igual cuál, da igual de dónde, me he encontrado con el clásico valiente que expresa su opinión a modo de queja para denunciar el desfase ciclista urbano en una mezcla de exigencia y de reprobación gracias a la cual no se sabe bien si trata de pedir o de impedir el desarrollo razonable de la actividad bicicletera en su ciudad. Habitual.


La nota recoge la esencia más cruel de en lo que ha derivado la cuestión de la bici en muchas de nuestras ciudades para la mayoría de la gente.

Por un lado, las "bicisitudes" de los que intentan seguir esos chorizos que se han habilitado bajo el denominador común de carril bici, que no son sino auténticas gamberradas hechas por técnicos municipales ignorantes y asumidas como mal menor por la mayoría de los ciclistas dóciles y miedosos.

Por otro, el sangrante tema del timbre y de la conveniencia o necesidad imperiosa de su uso, que es la expresión máxima de la peatonalización del tráfico ciclista, ya que en calzada el uso del timbre resulta impropio por ridículo.

En último lugar está el asunto de la velocidad a la que circulan los carrilbicistas y cicleatones que atemoriza a los peatones y, más que eso, es la demostración de que todo esto, además de hacer tortuosos, incómodos e incomodantes los itinerarios en bici conlleva la necesaria ralentización de los ciclistas, una vez convertidos en pseudo-peatones.

Lo peor de todo esto es que a muy poca gente le chirría. Esta mezcla de conformismo, ñoñería y taimada agresividad está dejando a la bicicleta a la altura del betún y a sus prácticantes como los bastardos de la circulación urbana. Veremos cuánto dura la alegría.

domingo, 18 de marzo de 2012

Polución, electrificación y farruquitos

Hoy he desayunado con prensa local y reconozco que, con la que está cayendo, me han sorprendido los titulares que copaban las portadas de los dos principales diarios regionales. Uno de ellos invocaba la lluvia como solución a la polución.


El otro daba la solución a la movilidad moderna: la motorización eléctrica.

Visto así, sin más, no guardaría más relación que dos noticias anecdóticas copando sendas portadas de dos diarios provincianos. Analizando un poco más el marco, observamos que ambas portadas recogen también noticias de la factoría automovilística de la región, lo cual ya nos empieza a apuntar el trasfondo del asunto.

El automóvil no es la causa, es la solución

Esto es, que el automóvil no es la causa pero sí la solución a esta crisis climática y económica. De hecho la culpa de la contaminación es del anticiclón, como bien sabrán madrileños y otros pobladores de las grandes urbes con boina, y la solución está en la lluvia, que cambia el polvo por brillo. Y, por otro lado, la solución  a los problemas de la movilidad viene otra vez de la mano del motor, en este caso eléctrico, tan limpio y tan inocuo que se puede presentar flanqueado por una bici en la zona peatonal de más calidad de la capital de provincias, que para eso está. Como si la electricidad manara de fuentes claras y transparentes.

Cruda realidad que se confirma al día siguiente, cuando los altos directivos de la factoría anuncian al populacho que son ellos los que han venido a salvarnos de esta crisis económica tan mala y tan perversa y de la que empezamos a sospechar que hemos sido nosotros, pobres ciudadanos de a pie, los que la hemos causado con nuestras demandas excesivas de servicios públicos, de casas sobrevaloradas y de ambición financiera desmedida o algo así.

... y Farruquito

Ambos periódicos recogen también la noticia de la inminente llegada del artista Farruquito, una estrella del baile flamenco, que desgraciadamente se ha hecho más conocido por su actitud negligente y temeraria en la conducción de un coche sin licencia, causando la muerte de un peatón y dándose a la fuga a continuación. Tan conocido se hizo que ha dado nombre a esos kamikafres al volante, que navegan impunes por nuestra geografía.

Una combinación terrilble la de polución, electrificación y farruquitos, que asola nuestras ciudades, que nos enferma irremediablemente, que provoca víctimas, que transmite miedo y que consolida la ignorancia en nuestra sociedad.

viernes, 17 de febrero de 2012

Noticiero del Carril Bici

Señoras y señores, bienvenidos a la realidad. Repasando las noticias relacionadas con el hecho ciclista de esta semana (ejercicio que cada vez da menos por hacer porque cada vez da menos de sí), se podría concluir que, de un tiempo a esta parte, nada ha cambiado en el universo bicicletero. Igual es que nada tiene que cambiar, igual simplemente es que nada ocurre que sea mínimamente novedoso, que aporte alguna luz en medio de esta oscuridad que parece más efecto de una ceguera, que de una ausencia de brillantez a nuestro alrededor.



Alguien pensará que esto se quiere enfocar como un castigo merecido por los desenfrenos de los años locos o una resaca consecuente a la borrachera de esta última década. No es eso. El interés del repaso de la actualidad se centra en tratar de tomar el pulso a lo noticiable, que en este panorama aciago es prácticamente cualquier cosa. A saber: que el todo vale aún sigue vigente entre nosotros. Veamos un ejemplo espectacular.

Aún hay valientes que inauguran carriles bici

Como el alcalde de Gran Canaria. Parece que el carril bici, pese a los tiempos que corren, sigue teniendo fotogenia. Si no basta con esta muestra en la que está retratado con lo más granado de la sociedad: el alcalde (el único que mira a la cámara) y su subalterno a bordo de sendas bicis públicas, un grupo de incondicionales, el cuerpo de jubilados y un representante del ejército. Sólo falta el cura. El detalle de que el carril bici comience o termine (según se mire) en una acera con una fabulosa señal bidireccional de 20 kms/h da una idea lo ambicioso del proyecto en cuestión.

Indagando en la galería de fotos descubrimos una segunda panorámica de la flamante obra motivo del acto. ¡Sorpresa! Se ha restado espacio de circulación automovilista para habilitar un aislado y peligroso carril bici bidireccional con su semáforo y todo. El titular está servido: La bici conquista terreno al coche. Fabuloso.


Ignoro a qué necesidad imperante responde esta actuación pero parece que se trata más de dejar paso libre a los coches que de otra cosa. A continuación observamos a algunos de sus primeros usuarios. No suele fallar: peatones testando el terreno y comparándolo con la exigua acera (impagable el detalle de ella descalza catando el acabado a pelo).

La galería de fotos, que es generosa, recoge otros detalles. Veamos a un segundo usuario de la novedad.

¡Claro que sí! Por la acera y con el distanciador de coches en ristre, para que no se escape nadie. ¿Qué demonios pasa aquí? Lo descubrimos en la siguiente instantánea.

Para garantizar el éxito de la escenificación el ayuntamiento puso a disposición unas cuantas bicicletas públicas, que para eso están (para la foto), y las llevó en un camioncito que para eso están (para transportar bicis).

Todo quedó perfecto.


Y los medios se hicieron buen eco del evento.


400 metros de gloria que no responden a ningún plan (como cabía esperar) ya que, como el concejal de Movilidad Ciudadana, Ángel Sabroso, señaló la medida más inmediata que se tomará será la elaboración de un plan director de la bicicleta, que señalará las zonas más aconsejables para circular en este medio de transporte. La próxima semana, anunció, saldrá a concurso este plan, en el que el Ayuntamiento se basará para trazar la futura red ciclista de Las Palmas de Gran Canaria. Sensacional. ¡Viva la ciclabilidad!

Y así todos felices, se fueron a comer unas perdices o unas codornices ocupando los dos carriles para más narices.


Otras noticias sobre el carril bici cañí

Y luego dirán que estamos obsesionados

lunes, 6 de febrero de 2012

Atropella a un periodista por la causa ciclista

Es así de fácil y de terrible. La gente sólo se moviliza por la fatalidad. Lo bueno no interesa, sólo la desgracia motiva, emociona y sirve para implicar. Al menos eso demuestran los hechos. El último relevante a nivel mediático en la red es la campaña del periódico británico The Times que se ha liado la manta a la cabeza reclamando, por su propia cuenta y riesgo, la necesidad de hacer que las ciudades se pongan al día en el asunto de la bicicleta para garantizar la seguridad de los que eligen ese medio de locomoción en sus trayectos urbanos. ¿El motivo? El gravísimo accidente que sufrió una de sus empleadas cuando se desplazaba hacia su puesto de trabajo pedaleando.

The Times Cities fit for cyclingEl periódico en cuestión ha reaccionado un poco tarde ya que dicho accidente ocurrió en Noviembre y desde entonces la desdichada periodista continúa en coma, pero nunca es tarde si la cosa sirve para algo.

El manifiesto del Times recuerda, entre otras cosas, la necesidad de incrementar la seguridad de los camiones que transitan en zonas urbanas, la urgencia de mejorar la seguridad en los 500 cruces más conflictivos, la exigencia de contar con un estudio que cuantifique la gente que usa la bici en el Reino Unido y cuáles son las causas de sus accidentes, la apuesta por aportar un 2% del presupuesto de carreteras para habilitar facilidades para ciclistas, la educación de conductores y ciclistas, la imperiosidad de reducir la velocidad a 20 millas por hora en zonas residenciales, la invitación al patrocinio de empresas para conseguirlo y la conveniencia de que todas las ciudades cuenten con un responsable de la bicicleta que se haga cargo del asunto. Todo un octálogo de la ciclabilidad urbana que, al menos enunciado, suena bien.

No sé hasta dónde llegará el tema, probablemente no demasiado lejos, pero lo que está claro es que sólo la desgracia de una de los suyos ha encendido la llama de la acción porque, como ellos mismos enuncian en sus antecedentes, en los últimos 10 años 27.000 ciclistas han muerto o han resultado gravemente heridos en accidentes de tráfico en Gran Bretaña y ellos ni se habían inmutado.

Así pues, empecemos la casa por la ventana y atropellemos de gravedad a algún empleado de la prensa local que circule a bordo de una bicicleta, mejor si es televisivo que por estas latitudes el periódico no tiene tantos adeptos ni tanta resonancia social. O casi mejor a un político, a uno de esos pocos que usa la bici para desplazarse y que nos gusta tanto retratar en nuestros espacios de comunicación. O, ya puestos, al hijo de un magnate, a un actor o casi actriz, cantante o ex-concursante del Gran Hermano, pero, eso sí, que resulte mediático. Parece que en algunos países resulta más efectivo que hacer campañas, que hurdir estrategias, que formar lobbies o que acumular esquelas anónimas y, por supuesto, mucho más que cientos de masas críticas y miles de bicicletas blancas.

A ver quién es el que se decide. Se aceptan mártires voluntarios. Interesados enviar el currículum aquí. Suerte.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El milagro de los planes y las bicis

Resulta preocupante la credibilidad que estamos acostumbrados a darle a las encuestas. Sean de lo que sean, estén hechas por quienes estén hechas, sea la muestra que sea. En fin, el caso es que nos gusta eso de hacer proyecciones y cálculos estimativos y, más que eso, nos gustan las grandes cifras, los números redondos y el efectismo de las tendencias sorpresivas.

Prácticamente cada semana nos presentan el resultado de alguna de estas consultas. Y cada vez nos volvemos a quedar extasiados. Es lo que tiene la estadística, que se puede presentar de una manera visada para que nos de los resultados esperados, sean estos los que sean. Ya hemos visto algunos resultados de ello en otros artículos, y hemos visto también cómo se trucan para acercar los resultados a los intereses de quien los presenta.

Vimos el manejo de magnitudes en la revolución ciclista sevillana, en el incremento millonario de ciclistas, en la explosión de las bicicletas públicas o en la relatividad de la importancia de las bicis en países ciclosoberanos respecto a los más pedestrecráticos.

Las últimas magnitudes deslumbrantes respecto a esto de la bicicleta nos vienen, cómo no, de la Green Capital (Vitoria-Gasteiz), del Barómetro de la Bicicleta de Catalunya (curiosamente de los mismos autores del "millonazo" de la DGT) y de otros más desconocidos pero también efectistas Cerveceros de España que como comparsas de la Fundación por la Seguridad Vial nos presentan los "Hábitos de Movilidad de los Conductores Españoles" como casta.

Vitoria-Gasteiz nos presenta unos porcentajes asombrosos que comparativamente demuestran, no puede ser de otra manera, que todo lo que han estado haciendo en temas de movilidad durante estos últimos años ha dado sus frutos: multiplicando la proporción de viajes en bici y, atención, reduciendo la de viajes en coche. Impresionante. Todo un precedente en el país. Ahora bien, no se valoran los datos absolutos, según los cuales los viajes en coche han seguido subiendo pese a descender su participación. Pero lo más sorprendente es que se esconde el importantísimo incremento de los desplazamientos en la ciudad (536.648 en 2006 y 780.359 en 2011) en una ciudad que sólo ha incrementado en 10.000 habitantes su población (de hecho sibilinamente ni siquiera se muestran como puede verse en la tabla inferior que adjuntan en su blog oficial). Es lo que tienen los números. Justo en vísperas de su proclamación como Capital Verde Europea.


El Barómetro de la Bicicleta de Catalunya nos presenta otro titular (empiezo a pensar que el único objetivo de estos ejercicios estadísticos es generar titulares): Tantos usuarios de la bicicleta en Cataluña como viajeros de cercanías. Y vende, o al menos eso creen. Justo 10 días antes del 20-N. Con un estudio de Julio y con tan sólo comparar las magnitudes convenientes. Ni por encargo.

¿Responde a un plan preestablecido? Que cada uno saque sus conclusiones.

Ahora, el informe que rompe el molde es sin duda el resultado del estudio de “Hábitos de movilidad de los conductores españoles” de FESVIAL, Fundación para la Seguridad Vial, y los Cerveceros de España que, amén de los consabidos datos sobre el "Si bebes no conduzcas", nos revelan (y esto sí que es alucinante) que dos de cada tres conductores abogan por reducir el uso del coche en la ciudad (se entiende que no el suyo sino el de los demás), que más de la mitad de los conductores españoles (un 53,3%) afirma que una mayor presencia de bicicletas es beneficiosa para el tráfico en las ciudades y, mejor aún, que la bicicleta es la tercera alternativa elegida para moverse por la ciudad en lugar del coche, según el 43,7% de los encuestados.

¿Quiere decir esto que los conductores españoles están pensando en la bicicleta como alternativa a su coche?

En absoluto. Es tan sólo un supuesto que de puro improbable podría ser desestimado pero que, presentado como algo intencional, cobra un interés inusitado y da pie, cómo no, a otro titular.

Vivimos en un mundo ficticio, interpretado, que nos presenta datos estimados como realidades patentes y puras intenciones como hechos consumados. Como si decir que se utilizaría la bici o que se utiliza a un encuestador diera validez al dato como si se tratara de un acto notarial o de un conteo en la calle. Eso sí, si lo que se presentan son datos que arrojan más y más bicicletas, da igual de dónde, por dónde y para qué, entonces resulta que son buenos, porque, no nos olvidemos, todos los ciclistas somos buenos.

Ahora bien, no hay constancia de ninguna revolución que se haya producido como resultado de una encuesta ni como explotación de una estadística. A ver qué fórmula utiliza ConBici para calcular su próximo millón, si va a ser la tenencia de bicis, la suma de viajes urbanos, interurbanos, de ocio y de juguete o una declaración de intenciones de 1.000 elevado a 40 millones. Ellos tienen también un plan estratégico, pero todavía no lo han comunicado.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Soy ciclista ¿soy culpable?

Leo con interés los artículos que se suceden prácticamente todos los días en la prensa. Desde distintas perspectivas y con distintos talantes, todos ellos ponen de relieve la relevancia que ha ido adquiriendo la bicicleta en la ciudad y la falta de una lógica generalizada que agrade a todos, con el resultado invariable del cuestionamiento generalizado de las actitudes ciclistas, sean estas las que sean.

Las bicicletas o, mejor dicho, las personas que utilizan la bicicleta se ganan las críticas de todos, peatones, automovilistas y agentes de la ley, por su discrecionalidad a la hora de circular. Los que lo hacen por la carretera reciben la presión de algunos conductores que no entienden que la calzada no es exclusiva de los vehículos motorizados, los que conducen por las aceras se sienten incómodos en un espacio que no admitía usuarios mecanizados, los que utilizan las vías exclusivas para ciclistas se quejan de la invasión permanente de las mismas y de la desprotección en intersecciones e incorporaciones.



Pero ¿por qué ha ocurrido todo esto?

Bicis había habido desde siempre, desde hace muchos años, y siempre las bicicletas habían sido unos vehículos un tanto particulares porque circulaban lento, no ocupaban espacio, no emitían ruido ni contaminación y porque se podían convertir en peatones con mucha facilidad. En los principios, cuando todavía no había tantos coches, y las avenidas, rondas y rotondas no estaban tan sobredimensionadas, los ciclistas convivían decentemente en medio del tráfico y buscaban aceras y zonas peatonales de manera excepcional para buscar un atajo o acceder hasta su destino.

Lo que ocurrió después es de sobra conocido por todos. El coche fue ganando espacios y derechos, tanto de circulación como de estacionamiento y fue dominando el tráfico en las ciudades, que fueron adaptándose a sus necesidades y demandas, esto es, cada vez más espacio y más velocidad de tránsito. Las ciudades y las actividades humanas también se fueron configurando de acuerdo a todas estas facilidades, cada vez más distantes, cada vez más dispersas, cada vez más dependientes del coche. Esto fue relegando al resto de modos de transporte entre los cuales los ciclistas se convirtieron en una minoría aguerrida.

De unos años a esta parte, las tornas han cambiado y cada vez es más la gente que se anima a utilizar la bicicleta en la ciudad, pese a las dificultades que existen para hacerlo. Este cambio tendencial coincide y no por casualidad con lo que sólo es de momento el principio de la crisis automovilística en la que llevamos inmersos ya unos años y también con el intento de recuperar los centros urbanos como espacios de convivencia y encuentro y como zonas comerciales de calidad.


La buena voluntad improvisada no da buenos resultados

El problema fundamental en el que se incurre cuando se trata de reincorporar a la bicicleta a este nuevo orden de cosas, es que la falta de hábito en su uso entre la población y, sobre todo, entre los responsables de reconfigurar la ciudad y sus asesores, hace que se considere la convivencia en la calzada como algo desaconsejable para el ordenamiento de la circulación ciclista y sólo se contemple la misma de manera separada al tráfico rodado, aún reconociendo a la bicicleta su condición de vehículo.

Este es el punto de partida que da lugar a toda una serie de despropósitos que, amparados en la buena voluntad de querer potenciar el uso de la bici en la ciudad, provocan toda una serie de resultados que es lo que hoy en día hace que la bicicleta esté de manera casi permanente en el candelero.

Carriles bici de anchuras insuficientes, con intersecciones peligrosas, encajonados entre coches aparcados y bordillos o ejecutados directamente en las aceras, ordenanzas de tráfico difíciles de interpretar y que no acaban de reconocer los derechos y deberes de los ciclistas y, lo que es peor, aceras pintadas dando a entender un derecho de circulación ciclista más o menos generalizado (sólo para conseguir una continuidad en una red de vías separadas para ciclistas que más que ofrecerles mayor seguridad, les da una ilusión de ella) producen un escenario en el que todas las partes involucradas se ven damnificadas.

Los peatones que, una vez más, se sienten deshauciados, invadidos e intimidados, los automovilistas que no entienden el derecho que asiste a los ciclistas de circular por la calzada, incluso si existen facilidades para ellos en las aceras y pasos de cebra, y, finalmente, los agentes de la ley, que tratan de interpretar de una manera conciliadora todo este caos. Y por supuesto los ciclistas. Por un lado los ciclistas noveles que no acaban de entender cómo deberían de actuar en medio de sus inseguridades y las que les ofrecen como solución y acaban circulando por las aceras, y por otro los ciclistas experimentados y responsables que ya no conocen bien sus derechos, sus obligaciones y sus oportunidades, y que empiezan a vivir todo este proceso de impulso de su elección de movilidad más como víctimas que como protagonistas.


¿Qué se puede hacer?

Llegados a este punto, parece que lo más juicioso es devolver el sentido común a todo este asunto de la ciclabilidad y esto pasa por:
  1. Exigir el reconocimiento explícito de la libre circulación de las bicicletas por el viario urbano, como vehículos de pleno derecho y deseables.
  2. Buscar soluciones de calidad que aporten seguridad de acuerdo con criterios universales para resolver los puntos de mayor peligrosidad (rechazando las que no los cumplan), calmar el tráfico limitando las velocidades de circulación y persiguiendo ejemplarmente a los transgresores (principal motivo de la peligrosidad y de la inseguridad vial).
  3. Explicar claramente la normativa vigente y los objetivos que persigue la movilidad sostenible en medios de comunicación con suficiente participación y difusión, siempre desde una perspectiva conciliadora fundamentada más en la convivencia y en el fomento de los medios de locomoción limpios para conseguir ciudades mejores para todos, que en la confrontación de derechos y libertades. 
  4. Y una vez hecho esto, exigir a todas aquellas personas que utilizan las bicicletas en la ciudad y fuera de ella que sigan las normas y se atengan a las consecuencias de no hacerlo.
Lo que parece también es que todo este juego de la movilidad y de la ciclabilidad se nos ha ido de las manos y que nadie se lo tomaba realmente en serio hasta que se ha comprobado la respuesta ciudadana y ahora representa más un problema que haya que resolver que una oportunidad que haya que aprovechar.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ladran, luego pedaleamos

Es curioso ver la importancia relativa respecto a otros temas que tienen los asuntos de la bicicleta en las secciones de opinión de nuestros queridos y odiados periódicos. Parece mentira que, en los momentos críticos en los que vivimos, la gente preste tanta atención a las pobres bicis. Esto es, sin duda, sintomático de que algo está ocurriendo y que nos tiene a todos muy preocupados. Pero mucho, para que toda esa gente se tome la molestia de escribir unas líneas tanto en contra como a favor...

Esa sensación de inquietud que produce a mucha gente que la bicicleta vaya teniendo presencia, más o menos desordenada, pero creciente en nuestras ciudades, es la realmente provocativa. Esa inestabilidad es la que mueve a unos a atacar y a otros a defenderse. Ese cambio en el orden establecido, esa tendencia inexorable es la que tiene preocupados a unos y emocionados a otros. Ese resquebrajamiento de algo que se había venido consolidando durante tantos años. Eso es lo que preocupa. La revolución. La verdadera revolución, la que viene tranquilamente, día a día.. Esa, mucho más que ninguna otra. Y genera auténticos regueros de tinta.


Para muestra, un botón. El pasado lunes un señor dedicaba su diatriba particular a lamentarse de que "sigue la anarquía, sigue el descontrol, sigue el incumplimiento de las normas..." que él mismo había anunciado ya el año pasado. Por supuesto, dejando claro su postura con el consabido "no estoy en contra de las bicicletas por la ciudad" para acabar rematando con el ejercicio habitual de demagogia barata:
 "Yo sugiero al Ayuntamiento de Pamplona, haga un sondeo por la ciudadanía, incluyendo a taxistas y conductores de autobuses urbanos y saque consecuencias sobre lo que de nuevo planteo para evitar el malestar que existe sobre el tema..." 
Un clásico.

Al día siguiente, la respuesta no se hizo esperar. Sin alusiones. La transcribo literalmente, que para eso este es un blog que promueve el uso de la bici.
ORDENANZA DE TRAFICO Y BICICLETAS
La bici se ha convertido en el paria de la circulación urbana. Los peatones las quieren en la calzada, los automovilistas en las aceras ciclables a las que erróneamente llaman carril bici. Es frecuente ver reproches a los ciclistas a pesar de circular correctamente, supongo que por desconocimiento de la normativa, aunque también hay quien considera que la calle es suya y le estorban las bicis. Sin embargo, la normativa permite circular por aceras y por la calzada y no las circunscribe al carril bici:
1. Las bicis pueden circular por la calzada sin perjuicio de que les esté permitido circular por el resto de vías e itinerarios señalizados. (art. 23 Ordenanza de tráfico de Pamplona). Es decir que no tienen por qué ir por el carril bici. Pueden circular por la calzada y ningún automovilista puede mandar a un ciclista al carril bici. 
2. Los ciclistas que circulen por la calzada tendrán la misma consideración que el resto de vehículos. El resto de vehículos, al sobrepasar a los ciclistas o al circular en paralelo a ellos, deberán mantener una distancia mínima de seguridad de 1,5 metros (art. 28). 
3. Las vías ciclistas, segregadas del tráfico y de las zonas destinadas al tránsito peatonal (carril bici, no acera pintada), solamente podrán ser utilizadas para la circulación en bicicleta, patines, bicicletas eléctricas y sillas de personas discapacitadas. Los usuarios de tales vías deberán mantener una velocidad moderada no superior a 20 km/h (art. 25). 
4. Está prohibido invadir o detenerse en el carril bici (art. 20.6). Vamos, que en el carril bici no se puede aparcar el coche ni utilizar para carga y descarga. 
5. Las bicis pueden circular por parques, paseos y zonas peatonales (art. 27) y por las aceras, excepcionalmente (art. 26), teniendo preferencia el peatón en la totalidad de la acera. Deben circular por debajo de 10 km/h. 
6. Los ciclistas que circulen por las aceras señalizadas y por las vías ciclistas, al llegar a las calzadas en el punto donde haya paso de peatones o de bicis, deberán detenerse, echar pie a tierra y, tras comprobar que son vistos por los vehículos que circulan por la calzada, podrán reanudar su marcha. En estos pasos, los ciclistas tienen preferencia sobre los vehículos que circulan por la calzada (art. 26). Es decir, que sí se puede cruzar el paso de peatones montado en bici y el automóvil tiene que ceder el paso a quien cruza sea peatón o bici.
Sin más. Con la ley en la mano, el caos y el desorden está originado por los mismos a los que apela nuestro primer indignado y a los que exige retrotraernos al orden anterior, el de los coches todopoderosos y el de los peatones intimidados y conformistas. Una lástima.

Una vez a la semana, por lo menos, se produce uno de estos diálogos diferidos en los medios locales de las diferentes ciudades de nuestra geografía donde la bicicleta ha renacido aunque sea tímidamente. No es que aburra, es que simplemente no avanza. Pero ilusiona ver que en estos tiempos difíciles y convulsos tanta gente esté ocupada en algo tan banal en principio como puede ser la influencia de unas cuantas personas que han elegido un vehículo amable sobre el resto de la sociedad. Algo está cambiando, seguimos pedaleando.

sábado, 5 de marzo de 2011

Dos versiones, dos realidades

La realidad no existe. Ni siquiera cuando es tan patente como la que rodea a un accidente con desenlace fatal. Sólo hay interpretaciones, enfoques. Todo es opinable menos la muerte. Todo.

En relación con el desafortunado accidente del que conocimos el fatal desenlace ayer, ha tenido su repercusión en los distintos medios de comunicación. Normal. Lo que no es tan normal, es la distinta incidencia que ha tenido la noticia según qué medio la trate. Ya se sabe que siempre hay medios alineados con el poder y otros que actúan de acuerdo con la lógica de la oposición.

Este funesto incidente, lamentablemente, no ha escapado a esa lógica y, para sorpresa de todos, también ha mostrado las dos caras de una realidad sangrante que aqueja nuestro país: el alejamiento de los que ostentan el poder respecto de la sociedad civil o, más aún, de la realidad ciudadana.

Para ilustrarlo, aquí tenemos las portadas de los dos principales periódicos navarros el día después de que se conoce la noticia:



Efectivamente. Lo que para unos es motivo de portada y dedican una doble página en el interior, para los otros no tiene más relevancia que un artículo en páginas interiores. ¿Se adivina qué intereses defiende cada medio de comunicación?

El tratamiento de la noticia también es radicalmente distinto. Mientras el primer periódico trata de buscar la opinión entre las personas relevantes en el tema de la bicicleta en la ciudad (organizaciones, asociaciones, expertos, consultores...) el segundo se limita a recoger unos testimonios en la calle y buscar la versión oficial del Ayuntamiento.

Los titulares de los articulos también expresan dos visiones contrapuestas de una realidad:


(Clickando en los titulares se accede a las noticias)

Sobran más comentarios. Dos visiones, dos versiones, dos realidades. Contrapuestas, ¿irreconciliables?