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miércoles, 14 de enero de 2015

En bici al trabajo, también en invierno

Lo de que el tiempo, el malo claro, es una de las excusas más recurrentes entre la gente que ve en la bici una opción con más pegas que otra cosa se vende como un tópico fácilmente desmontable por el simple hecho de que en esos países donde la bicicleta se usa de una manera masiva el tiempo no es para nada respetuoso en el invierno (y tampoco en el otoño ni en la primavera).


Sí, es verdad, en Holanda, en Dinamarca y en Alemania hace malo en invierno, y hace frío y hay poca luz, y en Suecia no digamos, y, sin embargo, eso no arredra a nórdicos y centroeuropeos en su empeño de utilizar la bicicleta como medio de transporte. No, eso no es una excusa para ellos. Por eso no debería ser excusa para nosotros tampoco y así lo decimos y repetimos. Lo que pasa es que ellos son vikingos y teutones y nosotros no. Por eso, cuando el frío aprieta y las inclemencias azotan nuestras latitudes, las tropas ciclistas urbanas se diezman. Invariablemente.


Es por eso que hay que insistir en el argumento. Porque esto debe plantearse como una misión, donde los adeptos rebosen convicción, fe en su elección. El hábito hace al monje que dice el refrán. Y el sacrificio no es tanto cuando hay muchos parroquianos haciendo el mismo ejercicio. Eso han debido pensar muchos. Al menos por estos lares.

Lo que sorprende es que este tipo de llamamientos procedan precisamente de esos lugares donde nadie se cuestiona el tema. El ejemplo nos llegó ayer mismo en forma de reto bajo el nombre literal de Día Internacional de ir en Bici al Trabajo en Invierno, que en inglés suena mejor (International Winter Bike to Work Day). Y nos llegó desde el Norte más ciclista.


El reto consiste en geoposicionarte en un mapa global en el que tu aportación, tu gota, es comprometerte a ir en bici al trabajo el viernes 13 de Febrero haga el tiempo que haga. Así de simple... al menos sobre el papel. El gancho es ver un mapa lleno de gotas, tantas como ciclistas que dicen que van a cumplir el reto, tantos como gotas de lluvia o copos de nieve en ese Viernes 13. Se aprovecha la propuesta para hacer una breve encuesta sobre el sujeto y el objeto del reto (perfil de la persona, itinerario, opinión sobre los elementos que más promocionan o motivan los viajes en bici, etc.)

Bonito y con esas pretensiones virales que tanto nos gustan hoy en día. Lo sospechoso es que la invitación a semejante reto es que no provenga de Italia, España, Portugal o Grecia sino de Holanda. ¿Qué mueve a una holandesa a querer hacer cruzada de algo que para ellos es absolutamente normal e incuestionable? Y ¿por qué no se propone un reto parecido en Julio o Agosto donde en el otro hemisferio de este planeta las cosas se ponen más difíciles, al menos en lo que a la meteorología se refiere? ¿O es que la cosa ciclista también es una exclusiva del Norte?

What it Feels Like in Winter Cycling Paradise from Winter Bike to Work Day on Vimeo.

sábado, 14 de abril de 2012

¡Viva el poncho, manito!

Hoy más que llover, jarrea en esta parte del planeta. Una parte como muchas otras por este lado del mundo sedienta de agua, necesitada de líquido elemento. Porque la estamos desecando a toda velocidad y parece que seguimos sin levantar el pie del acelerador porque no queremos ver más allá de nuestro ombligo que, dicho sea de paso, cada vez está más adelante.


Hoy es día de paraguas, de impermeable y de poncho si vas en bicicleta o andando. Porque la excusa de que si llueve no se puede andar en bici se está desmitificando poco a poco también en esta parte del planeta, donde la gente, contra viento y marea, sigue apostando por la practicidad de la bici. También cuando llueve.


Dicen que nunca llueve a gusto de todos. Cierto. Hoy llueve a gusto. No más.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Las bicicletas no son para la lluvia?

Hay mucha gente que así lo piensa.

- Está lloviendo ¿no se te ocurrirá venir en bici?

Pues sí. Parece que la lluvia fuera la frontera para muchas personas a la hora de valorar la potencialidad de la bicicleta como medio de locomoción urbano. "Yo utilizo la bici, pero si llueve..."

La cosa es que llueve. Y en algunos lugares mucho. Y en algunos lugares más. Y en esos lugares la gente continúa andando en bicicleta pese a ello. Porque realmente se han dado cuenta de que la bicicleta sigue siendo su mejor opción, también en estas condiciones. ¿Cómo lo hacen?

Equipándose para la lluvia

Y eso no quiere necesariamente decir que aparezcan como buzos. Es mucho más simple.
  • Unos buenos guardabarros
  • Un buen chubasquero, poncho o un paraguas
Hay quienes incorporan también
  • Unos guantes
  • Unos cubrezapatos


Vídeo cortesía de Copenhagenize

Con eso basta. Con eso y unas luces y un poco más de precaución en la conducción.

Precaución en la conducción

Porque hay superficies que mojadas son mucho más resbaladizas. El asfalto no. Las zonas pintadas, como pasos de peatones, las zonas embaldosadas o adoquinadas, las aceras... se convierten en auténticas trampas. Hay que saber gestionarlas. Hay que saber anticipar las maniobras, y señalizarlas. Hay que saber frenar antes y utilizar sólo el freno trasero cuando ya estés metido en "el berenjenal". Hay que saber que, si en condiciones normales los conductores de vehículos motorizados no nos tienen demasiado en cuenta, con lluvia la cosa se complica mucho más. Menos visibilidad, agua, limpiaparabrisas, empañamientos, reflejos... hacen que la conducción de un automóvil sea mucho más difícil. Hay que tenerlo en cuenta, nada más.

Así pues, si amanece y la calle está mojada... la bicicleta seguirá siendo tu mejor aliada.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Está nevando... ¿y qué?

La nieve, la lluvia, el frío son esos presuntos enemigos de la práctica de la bicicleta. "¿Con este frío y todavía usas la bicicleta?", "¿Te ha pillado la lluvia?" y otras preguntas similares surgen todavía de manera natural entre nuestras personas próximas cuando la meteorología se pone inclemente.

Realmente no es tan grave. No debe serlo porque en países donde la climatología es mucho más adversa, y no hay más que mirar al norte, el frío, la lluvia y la nieve no les hacen dejar sus bicicletas. Basta con equiparse un poco y asunto resuelto.


Es vital para ello contar con unos buenos guardabarros. Buenos, no esas miserias que lucen la mayoría de las bicicletas por estos lares. Buenos significa largos, sobre todo el delantero. Con una largura suficiente para evitar salpicaduras más allá de los pies e incluso con faldones para que ni siquiera los pies se mojen. Tan sencillo. Unas buenas luces y elementos reflectantes nos harán más visibles en medio de las tormentas.

¿Cómo llevar las cosas? Lo mejor unas bolsas impermeables. Yo uso Ortlieb y me olvido del agua.


Luego está lo que te puedes poner en el cuerpo. Básico: guantes, calcetines y bufanda. Evitando la entrada de aire al cuerpo y protegiendo las partes más sensibles al frío (manos, pies y boca) tenemos la batalla ganada. Luego están los chubasqueros, los ponchos, los botines, los pantalones impermeables, las prendas de alto poder calorífico y demás. Pero esto ya es una elección. Depende de a dónde vayamos y qué vayamos a hacer allí. Sobreequiparse para un trayecto corto no tiene sentido. Muchas veces basta con llevar la ropa normal de abrigo y andar con un paraguas o con una capa. Otras veces merecerá más la pena.


Ahora bien, una vez equipados, tenemos que enfrentarnos al estado de las vías y aquí es donde estriba la principal dificultad. Las vías sólo se mantienen y se limpian para el tráfico rodado y esto produce inconvenientes a aquellos que quieren circular por vías ciclistas segregadas y mucho más a los que insisten en hacerlo por las aceras. Los carriles bici normalmente no se limpian (al menos no en esta parte de Europa) y esto provoca que en ellos se acumule todo tipo de elementos: grava, cristales, hojas, nieve y hielo, que los hacen especialmente peligrosos con mal tiempo. Peligrosos, cuando no impracticables. Otra muestra más de dónde se pone el acento y la preocupación entre nuestros responsables: los coches no pueden parar, el resto va así porque quiere. O lo que es lo mismo: los únicos modos de transporte que importan son los motorizados.