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lunes, 10 de diciembre de 2012

Los ciclistas lo hacemos mejor y más veces

Y de una forma más pausada, más tranquila, más amable, más serena, más cercana. Es la condición que nos impone nuestra querida bicicleta, pero también les pasa a los peatones. A los de verdad, a los que caminan. Me refiero a comprar, a consumir, aunque seguro que es extensible a otras facetas de nuestras vidas.


No podemos acarrear grandes cargas, no necesitamos justificar nuestro desplazamiento porque no nos cuesta hacerlo, no vamos estresados, no somos tan compulsivos como los automovilistas, porque lo tenemos todo más a mano, más accesible y podemos parar cuando nos dé la gana y donde nos de la gana. Pero eso nos permite ser más racionales, màs detallistas, valorar más los consejos de nuestros tenderos, dedicar más tiempo a elegir, hacer más visitas.


No es una opinión, hay una certeza demostrada de que esto funciona así, por más que muchos comerciantes, todavía la mayoría en algunas partes sigan aferrados a la creencia y a la imposición de que sólo a través de dar facilidades de aparcamiento a los coches, si puede ser en rotación mejor, conseguirán mantener su clientela. Y de hecho aceptan a regañadientes fórmulas como las de las peatonalizaciones siempre que garanticen el acceso y el aparcamiento automovilístico. De otra manera, se consideran presas fáciles de las grandes superficies y de los centros comerciales que ofrecen este tipo de facilidades, cuando no están totalmente organizados para los coches.


El último estudio que demuestra esta evidencia proviene de una de las sociedades más autodependientes del planeta, la estadounidense. Aunque quizá el estado de Oregón no sea el más representativo, porque es el que más y con mejor resultado ha apostado por la movilidad ciclista, al menos en su capital, Portland. Es precisamente un estudio realizado para el Instituto de Investigación y Educación para el Transporte de Oregón el que saca estas conclusiones, después de hacer un seguimiento a más de 20.000 personas a pie de calle, entrevistándolos en supermercados, restaurantes, bares y tiendas.

De acuerdo con este estudio, los automovilistas siguen llevando la voz cantante en los supermercados, establecimientos diseñados precisamente para hacer la compra en coche, donde, curiosamente, no marcan una diferencia importante respecto al resto de grupos modales. En el resto de comercios objeto de este estudio, peatones, ciclistas y usuarios del transporte público compran más al cabo del mes que los deseados automovilistas.


Pero no es el único estudio de estas características que llega a esta conclusión. Hay muchos otros estudios que ya lo habían dicho referenciados en otros escenarios. Uno igualmente revelador se presentó hace ya 10 años en la Universidad de Aalborg (Dinamarca).

Un dato a tener en cuenta cuando argumentemos aquello de si los ciclistas "son" o "no son" en la configuración de la ciudad deseable. Otro mito que tiene que caer es que el coche es sinónimo de poder adquisitivo y que la bicicleta es sólo para pobres indeseables para nuestros comerciantes y hosteleros. Nada más lejos de la realidad.

viernes, 13 de mayo de 2011

La movilidad electrificada

Vivimos atrapados en un mundo donde la novedad es lo deseable, donde antiguo significa anticuado, obsoleto y por definición se desecha. Vivimos ansiosos de estar a la última, consumimos tendencias. Necesitamos eso para sentirnos vivos, para sentirnos motivados. Somos unas víctimas de la moda, en mayor o menor grado, con mayor o menor gravedad, pero adolecemos una patología generalizada. No nos creemos nada que no signifique algo ahí fuera, que no forme parte de una estrategia orquestada da igual por quién o con qué fines últimos. Y lo hacemos porque tenemos una conciencia que alimentar, y es insaciable.

Hoy he tenido una visión gracias al folleto municipal en el que se informa al público sobre la iniciativa del coche eléctrico de mi ciudad. He visto el escenario que ha hecho el genial Birilo con su universo de plastilina y me he quedado impresionado.

Ha sido como un fogonazo: la movilidad electrificada. Coche eléctrico, bici eléctrica, moto eléctrica... sólo faltaba el autobús eléctrico. Lo he encontrado en el periódico de hoy. A tan sólo 35 kilómetros de donde vivo se va a fabricar un autobús eléctrico de tecnología china. En Tafalla. 15 kilómetros más allá, en Peralta, la empresa Quipplan está preparando el lanzamiento de una línea propia de bicicletas plegables eléctricas de alta calidad para el mercado español. A 90 kilómetros del lugar desde donde escribo hay una empresa, Evolo, desarrollando un vehículo de pedaleo asistido de carga, asistido obviamente por un motor eléctrico, que estamos probando para repartir mercancías en las zonas de acceso restringido a los automóviles.

Esto es una fiebre. Parece que el chorro energético fuera inagotable, gratuíto o inocuo. Parece que se pueda multiplicar el consumo eléctrico, mucho más ahora que exportamos energía renovable. Es una locura, un auténtico escándalo.

El caso es que, aunque se han instalado vistosos surtidores de combustible eléctrico a modo de experiencias piloto en enclaves estratégicos, aunque se ha considerado la posibilidad de privilegiar a los vehículos eléctricos con gratuidad en el aparcamiento, aunque se ha subvencionado con ayudas que pueden ascender a los 6.000 € por vehículo, aunque se ha publicitado extraordinariamente la operación "electrifica tu movilidad", nadie todavía se ha decidido a cambiar sus hábitos. No hay coches eléctricos. No se venden. Tan sólo unos pocos han adquirido unas cuantas bicicletas eléctricas, muy pocos para sustituir automóviles.

Es decir, se está promocionando una nueva necesidad que crearía una nueva demanda, que todavía no sabemos cómo se puede llegar a gestionar. Tiempo al tiempo. Resulta difícil pensar que alguien vaya a sustituir sus vehículos de explosión por otros eléctricos. Como mucho y sobre todo si se llega a concretar la estrategia europea que prohibirá para 2050 la entrada de vehículos contaminantes a los centros urbanos, muchas familias duplicarán sus flotas para poder seguir accediendo a las "zonas cero".

¿Nadie ha calculado la descomunal demanda energética que esto podría generar en caso de que tuviera éxito? ¿Nadie ha pensado cómo se iba a atender esa demanda? ¿Nadie, y esto es más grave, ha intuido que el problema de la movilidad no se iba a resolver? ¿O es que los vehículos eléctricos no circulan, no aparcan, no atropellan?

Somos así de felices. Nos venden una moto y, con que sea eléctrica, la compramos. Otra vez más tenemos suerte de que, mientras sean unos pocos, la cosa funcionará. Nadie hace planes todo el mundo busca la rentabilidad aquí y ahora.

viernes, 14 de enero de 2011

El coche es la solución ¿qué os habíais creído?

En un anterior artículo tuvimos la oportunidad de analizar las ventajas del coche frente a la bicicleta. Fácil reto. Hoy la propuesta es ver cómo la industria del automóvil pretende resolver ese problema que, según parece, aqueja nuestra sociedad: la movilidad.

¿O es que acaso alguien sospechaba que el asunto ese de hacer sostenible la movilidad se podría hacer sin ellos? No. Nada más lejos de la realidad. Es más bien al contrario: son ellos los que van a resolver el tema.

Para empezar, han inventado la tecnología para resolver el problema actual de las emisiones, que ¡vete a saber tú quién lo había provocado! Ya lo hicieron una vez, así que no les va a costar hacernos otra vez ese favor.



Ya tienen el coche ecológico: La Revolución.



Y lo han hecho accesible a todos los bolsillos: La Revolución Popular. Eso bien merece un himno.



Han resuelto también el problema de la falta de espacio, la accesibilidad y la convivencia en los cascos históricos. ¿Cómo? Vaciándolos practicamente de peatones... y de ciclistas. Para que tú puedas hacer tus compras sin molestias, de puerta a puerta.



Así se puede circular con velocidad y llegar a todos los rincones. Más fácil, más cómodo, más seguro, más tranquilos.



Y ésta es una enseñanza hay que difundir a los cuatro vientos, para dar ejemplo, para que la gente no pierda el tiempo con banalidades, con futilidades que no van a hacer más que retrasar la llegada del nuevo orden, de la nueva era, donde todo funciona y funciona bien.



Se puede decir más alto, pero no más claro. Así que, si no lo acabas de entender, es que debes ser un poco tonto.



Y para los tontos ya sabes cuál es único remedio, el escarmiento. Así pues, para todos los que no os acabáis de enterar, os pondremos una policía que os explique cuál es el nuevo orden y cómo funciona: La Policía Verde.



Así que dejad ya de hacer el estúpido a bordo de esos ridículos artilugios anticuados y escuchad la llamada de la verdad.



Y venid a abrazar la salvación... la Sostenibilidad depende de nosotros, la Sostenibilidad depende de ti.



Ya sabes, si quieres una ciudad ideal... no te atrevas a bajarte de tu coche. Nunca.



Es la mejor inversión posible. Lo dice André Kostolany...



Y si no puedes comprar una ciudad a la medida de tu coche... compra un coche a la medida de tu ciudad. Pero nunca prescindas de él. Hacerlo es imposible.



Hay que reconquistar la ciudad, aunque el gran gigante se oponga.

miércoles, 5 de enero de 2011

Comprar, tirar, comprar



La otra cara: "Welcome to the Garbage Mountain" (Bienvenido a la montaña de basura) vista por Joseba Zabalza



Así enfocaban esos pequeños genios llamados los Neistat Brothers el tema de la obsolescencia programada: