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| Fotografía de LaRioja.com |
Sorprende, en medio de la manía persecutoria que les ha entrado a muchos ayuntamientos, la perspectiva con la que se presenta esta nueva modalidad de servicio. Según el propio concejal de Interior, se trata de predicar con el ejemplo:
«No hay mejor ejemplo para el que conduce, de forma que se vaya haciendo a la idea de la existencia de los ciclistas»También es significativo que se haya apostado por su rapidez en espacios de tráfico motorizado restringido o prohibido:
«Se puede patrullar andando, pero la bici es un medio no hostil para estos espacios verdes y se gana rapidez a la hora de garantizar una presencia eficaz»Es noticia también que los agentes tengan que contar con una formación especial para acceder a estas brigadas ciclistas, que les haga conocedores de las particularidades del vehículo que van a utilizar, de las excepcionalidades del mismo y de su casuística legal.
Por último, resulta igualmente novedoso que un cargo electo o el responsable de un cuerpo policial, por más que sean locales, reconozca que no ha nacido aprendido o que necesita ponerse en antecedentes y adquirir una cierta experiencia antes de poner en práctica una medida, porque estamos rodeados de sabihondos prepotentes y de luminarias capaces de improvisar con auténtica suficiencia, inconsciencia e incompetencia... y hacerlo con demasiada reincidencia (sobre todo en asuntos relacionados con la bici o con la movilidad en general).
Así pues, reconociendo lo testimonial del tema, creemos que apunta detalles realmente loables y esperamos que siente un precedente que abra nuevos caminos en un fomento de la bicicleta basado en el entendimiento, en la empatía y en la convivencia.
