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domingo, 18 de diciembre de 2016

Construyendo y concretando proyectos para promocionar la bici en ciudades más humanas

El miércoles 14 de Diciembre tuvo lugar la segunda edición de una de las iniciativas más interesantes que se han lanzado en los últimos años en lo relativo al emprendimiento empresarial relacionado con la promoción de la bicicleta como medio de transporte: el Bicity. Este año en una versión reducida y acelerada de una sola jornada, que se celebró en Valladolid gracias al patrocinio de la Agencia Municipal de Innovación y Desarrollo Económico de esa ciudad.

Bicity, una propuesta realmente brillante, es poco menos que una microaceleradora de proyectos empresariales dirigida a emprendedores del sector de la bicicleta, pilotada con maestría por la gente de Enviroo, empresa especializada en hacer este tipo de iniciativas. Pero es, además de eso, un espacio de encuentro realmente incomparable donde compartir inquietudes, visiones e ilusiones de una manera cercana e intensa, entre gente preocupada en hacer del uso de la bici una práctica digna, deseable y excelente.



Es difícil expresar lo que pasa en esas sesiones donde los participantes concursan y colaboran en dar forma a ideas, que muchas veces son puras entelequias, y donde los promotores no seleccionados ayudan a mejorar los proyectos de los elegidos, con un compromiso y un ánimo tan ejemplares y desinteresados como inusuales en una sociedad que todavía no sabe trabajar de manera colaborativa. Este es el gran mérito de esta iniciativa. Este y proporcionar difusión a los proyectos premiados, que este año han sido especialmente representativos del estado de la cosa ciclista en este país de países.



Este año ha ganado un proyecto que no tiene un interés económico y que lo que busca es un beneficio social. En un mundo donde la crisis económica ha capitalizado el interés y la atención colectiva, el valor social y las actividades sin ánimo de lucro han quedado relegados a un segundo plano. Así, parece casi descabellado y hasta desconsiderado proponer en un espacio de carácter empresarial, como es el que ofrece Bicity, una iniciativa de estas características. Pero la potencia del proyecto y la maestría de Dani Ruiz de la empresa Txita para exponerlo y defenderlo han demostrado que el beneficio social no sólo no carece de sentido en el mundo del emprendimiento sino que puede convertirse en un sector esencial en el desarrollo de empresas que ayuden a construir ciudades conscientes, inclusivas y amables con sus personas.


“Cycling Without Age” (En Bici Sin Edad) es un proyecto cuya misión es pasear a personas mayores en ciclotaxis por recorridos urbanos conducidos por voluntarios. Así de sencillo. Así de bonito. Así de potente. Esto, que en sí mismo no es más que una reunión de voluntades que persiguen prestar un servicio social realmente extraordinario, por entrañable y pintoresco, puede aportar a las ciudades que lo adopten una imagen incomparable de amabilidad, respeto e inclusión, tanto hacia nuestras personas mayores, muchas veces confinadas en residencias o en sus propios domicilios, como hacia la bicicleta como medio de transporte. Este doble valor hace que la iniciativa, que viene, como no es de extrañar, de Copenhague, pueda conseguir mucho más por la significación del trato hacia las personas mayores y hacia las bicicletas que muchas campañas e inversiones millonarias. Esto, de hecho, es lo que encandiló al público y al jurado de Bicity.



Los otros dos proyectos premiados, de entre los 14 presentados, atendían dos aspectos cruciales para el desarrollo de la bicicleta en nuestro país. “E-park” proponía un aparcamiento seguro, modular y con posibilidad de alojar y recargar bicis eléctricas y otros gadgets, alimentado por energía solar y sin obra civil y “Vino, vidi, bici” es una iniciativa de maridar el conocimiento de una ciudad y un entorno con valores patrimoniales tan excepcionales como Valladolid (monumentos, Canal de Castilla, enología y gastronomía) con la práctica de la bicicleta.

Está claro que los tres proyectos seleccionados en esta edición de Bicity son muy representativos de lo que le falta ahora mismo al escenario de la bicicleta como medio de transporte y locomoción que son: reconocimiento social, soluciones de aparcamiento seguro y promoción de actividades culturales y turísticas. Claro que hay más aspectos importantes en el desarrollo, promoción y normalización de la bicicleta, pero estos, sin duda, son tres de los más importantes y de los más desatendidos por la administración y también por la iniciativa privada, mucho más centrada en la implementación de infraestructuras o en la comercialización de bicicletas y mobiliario y accesorios para las mismas.

Enhorabuena a los ganadores, enhorabuena a Enviroo por organizarlo y al Ayuntamiento de Valladolid por patrocinarlo y enhorabuena a las personas que participaron por su implicación y compromiso. Ya estamos esperando la próxima edición con ansiedad.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

La Mesa Española, el GT44 y el Plan Estratégico de la Bicicleta ¿son suficientes?

Esta semana ha estado ocupando la atención mediática relativa a la bicicleta la sesión de la Comisión de Seguridad Vial y Movilidad Sostenible del Congreso de los Diputados y la celebración del CONAMA (Congreso Nacional del Medio Ambiente), en las que se ha abordado la necesidad de que el Gobierno de España asuma un Plan Estratégico de la Bicicleta que, propuesto por la Mesa Española de la Bicicleta y trabajado dentro del GT44 (dedicado a la seguridad ciclista dentro del Consejo Superior de Tráfico, Seguridad Vial y Movilidad Sostenible), recoja y articule una estrategia transversal que sirva para estructurar y desarrollar todas las líneas maestras de la política de la promoción de la bicicleta en este estado.


Todo un documento lleno de buenos propósitos que podemos resumir en el Manifiesto que lo resume y que se presentó en el CONAMA

La bicicleta ha resurgido en nuestras calles para conseguir ciudades menos contaminadas, más amables, saludables, sostenibles y seguras. Este manifiesto defiende la bicicleta como un modo de transporte prioritario, y pide transformar las ciudades en completamente ciclables.
  1. La bicicleta mejora la salud de las personas: combate la contaminación (acústica y atmosférica) y mejora la condición física de quien la utiliza 
  2. La bicicleta necesita una homogeneización de la normativa urbana e interurbana referida a su utilización. 
  3. La bicicleta combate el cambio climático: es una opción de transporte sin emisiones, indicada especialmente en núcleos urbanos.
  4. La bicicleta favorece el crecimiento económico: es motor de empleo, con notable incidencia local.
  5. La bicicleta y la intermodalidad propician la transformación de las ciudades: ayudan a la mejora del entorno urbano y favorecen su desarrollo sostenible.
  6. La bicicleta posee un importante potencial turístico, que comienza ya a despuntar en toda Europa y al que España debe sumarse.
  7. La bicicleta es un modo de transporte óptimo para acudir al trabajo y a la escuela, mejorando las relaciones sociales y la productividad.
  8. La bicicleta necesita infraestructuras coherentes con la realidad urbana, el reequilibrio de espacios públicos y la demanda social.
  9. La bicicleta necesita la difusión de sus ventajas y el compromiso de los medios de comunicación.
  10. La bicicleta necesita un Plan Estratégico Estatal. 
Este manifiesto, que lo puedes firmar aquí si quieres, no deja de ser un brindis al sol, ya que no implica nada más que una intención que, pese a quiénes forman el famoso GT44 (Consejo Superior de Tráfico; DGT: Dirección General de Tráfico; IDAE: Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía; MAGRAMA: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente; Ministerio de Fomento; MEB: Mesa Española de la Bicicleta; FEMP: Federación Española de Municipios y Provincias; y RCxB: Red de Ciudades por la Bicicleta) no ha conseguido convencer a nadie en el Gobierno de España de que lidere o asuma ni siquiera una de las líneas de actuación en él recogidas.

Así pues, no sé si reclamar un Plan Estratégico firmando un manifiesto sirve para algo. Como tampoco creo que escribir un plan tan vago y tan generalista como el que se propone consiga que nadie en el Gobierno dé un paso al frente. Mucho menos siendo un gobierno continuista que ha dado más que suficientes señales de que no va a hacer nada por la bicicleta, porque va a seguir haciendo todo lo posible para que el coche, aunque sea eléctrico, siga protagonizando la escena.

El Gobierno del PP sigue creyendo que en España el coche juega un papel fundamental en la economía y no quiere que deje de hacerlo y considera que promover cualquier modo alternativo es contravenir los formidables intereses del automóvil. Así pues, amigos y amigas bienintencionados y beinaventuradas, esto del Plan Estratégico os va a dar tiempo de madurarlo unos años más.



Tenéis tiempo, mientras tanto, de incluir en vuestra Mesa de la Bicicleta a las empresas que dan empleo y generan actividad relacionada con la bicicleta que no pertenecen al grupo elitista de la AMBE. Hablo de tiendas y talleres, empresas de alquiler, empresas de reparto en bicicleta y empresas de servicios para cicloturistas, consultorías especializadas en movilidad sostenible, educadores ambientales, revistas especializadas, etcétera, etcétera, etcétera.

Y, si queréis hacer algo que tenga enjundia de verdad, proponer un Plan Estratégico para la Movilidad Sostenible o mejor un Plan Estratégico de Movilidad y Espacio Público, para que la bicicleta cobre sentido en un marco más adecuado y menos inconsistente. ¿Os imagináis a los peatones o a los usuarios del transporte público proponiendo un plan de esta índole? 

lunes, 2 de marzo de 2015

Bicity: un hervidero de ideas para la bicicleta

Regresamos absolutamente exhaustos de uno de los fines de semana más intensos y más emocionantes de los últimos años de prospección en temas relacionados con la bicicleta. Han sido muchos congresos, muchas jornadas y muchos encuentros, muchas ponencias, muchas reverencias protocolarias, muchas palabras grandilocuentes, muchos comunicadores impresionantes con mensajes inalcanzables, muchos cócteles y muchos canapés con sonrisas y conversaciones fatuas.

Bicity ha sido distinto y lo ha sido desde el principio. Porque Bicity, una iniciativa de la Red de Ciudades por la Bicicleta, no proponía una mera colección de charlas y un espacio de encuentro. Bicity era, sobre todo, un juego. Un juego pero con fuego real. Para empezar porque los participantes acudían con proyectos e ideas reales, paridos por ellos mismos y muchos de ellos ya en marcha que querían someter a escrutinio en un concurso de propuestas entre un público especializado:  otros promotores igual que ellos. Un buen banco de pruebas para testar si los proyectos eran refrendados o no.

Pero era más que eso. Era un laboratorio de ideas, ya que, en tan sólo 48 horas, los proyectos que eran elegidos dentro de una primera preselección después de una presentación de apenas 2 minutos, tenían la oportunidad de ser trabajados, redimensionados o repensados por grupos de trabajo integrados por los líderes del proyecto con otros participantes que se interesaran por el mismo dentro de ese público en el que la mayoría eran también promotores. Esto le daba a la cosa un cariz mucho más intenso y mucho más exigente, pero también mucho más enriquecedor si se sabían capitalizar los valores, las inquietudes, las ganas y las potencialidades de los integrantes de los grupos.


Aquí es donde la cosa cobró un interés redoblado. Muchos de los que no habían pasado el primer corte, ahora tenían que trabajar por mejorar el proyecto de los que habían sido sus competidores. Esto que, en otro escenario, podría haber levantado suspicacias, en este contexto se tradujo en un cóctel explosivo por la ebullición de ideas y por la potencia que añadían las aportaciones laterales a los proyectos originales. Simplemente sobrecogedor. La tensión y los nervios de la responsabilidad asumida por los líderes en estas condiciones de implicación se podían masticar.


Al final, tan sólo cuatro iniciativas fueron premiadas, pero el reconocimiento de los que estuvimos allí son para todos y cada uno de los participantes, mentores, jurados y, por supuesto, para los organizadores del evento, Enviroo, que supieron conducir la nave de una manera magistral, cercana, motivadora y amena.

De los proyectos y embriones que allí se expusieron, un total de 43, la mayoría trataba de buscar soluciones a la seguridad de los ciclistas: muchos a través de aparcamientos seguros como el ganador Don Cicleto, Bikehive o Bikius, otros a través de elementos de iluminación y señalización para la bicicleta como Urs My Bike, LED My Bike, o mediante sistemas de identificación y localización de bicis, IdeaBike. Otros, más singulares, proponían sistemas de bicis públicas sostenibles como Sunbik, fabricación de bicis con materiales especiales como fibra de basalto (Racormance) o bambú, soportes para fijar el casco a la bicicleta, centros integrales de la bicicleta en Sevilla o en Madrid, electrificación de bicicletas (Velomoción), confección del alforjas y ropa para ciclistas de ciudad, bicis de carga, bicis de impulso múltiple, patinetes eléctricos, plataformas tecnológicas de lo más variadas, de las cuales la más destacable era sin duda la que ganó el segundo premio, Ciclogreen, que ofrece un entorno donde los participantes iban acumulando kilómetros recorridos para ir al trabajo a cambio de recompensas por parte de la empresa  y muchas cosas más.


Había 2 proyectos que se salían del tiesto por su vocación más solidaria y ambos alcanzaron un reconocimiento especial. Por un lado, Bizzi, un proyecto dedicado a la elaboración de matrículas decorativas en el que el 75% de los beneficios son destinados a la adquisición de bicicletas para niños de entornos rurales con dificultades económicas, que logró una mención especial, y, por otro, una plataforma de empresas de reparto y logística a pedales que bajo el nombre de Cyclelogistics trata de aunar esfuerzos y crear sinergias en un sector que vuelve a emerger con fuerza en los últimos años: las bicimensajerías y las empresas de reparto de última milla en bicicletas y triciclos de carga, en la que estuvimos trabajando hasta la extenuación en un grupo de trabajo realmente efervescente que nos hizo acceder al tercer premio para nuestro orgullo.

Seguro que este fin de semana va a servir para muchísimo más que para recompensar a los más brillantes. Seguro que muchos, todos los que estuvimos participando nos hemos enriquecido de los intercambios y encuentros que allí se produjeron. Pero lo que es seguro es que un ambiente tan emocionante, tan implicador, tan efusivo y tan motivado no lo vamos a poder olvidar aunque queramos y nos va a dar ánimos renovados para afrontar nuestros próximos retos y buscar otros cuando los superemos.

Gracias a todos y que se vuelva a repetir.


domingo, 11 de mayo de 2014

Lo bueno, si breve...

Esta semana participamos en una sesión de presentaciones meteóricas de proyectos que tuvo lugar en Pamplona en su tercera edición. En tan sólo 20 diapositivas de 20 segundos, 9 ponentes dimos a conocer lo que estábamos haciendo y lo que queríamos hacer a un público inmediato. Sin barreras, sin protocolo, sin más armas que la elocuencia y unas pocas imágenes con la que ilustrarla. Un descubrimiento.

Es lo que se llama el método Pecha Kucha. Un invento que sirve para dar posibilidad a una audiencia a conocer muchas experiencias en muy poco tiempo, presentadas con agilidad y de una manera más que concisa, sintética. Pecha Kucha ensalza la cultura de lo efímero, de lo inmediato, de lo breve, esa que no puede aburrir porque no tiene tiempo para hacerlo, esa que obliga al que expone a no irse por las ramas, a no regodearse con soliloquios.

Diseño: Pan de Molde

Puede resultar un tanto superficial a primera vista, un formato que no permite profundizar, debatir ni masticar demasiado, que se traga y ya está, que no va más allá de ser un mero bombardeo, pero después de haber presenciado las 5 primeras exposiciones, el público está excitado, entregado y dispuesto a más. Esto es lo emocionante y este es el valor de esta fórmula.

Al cabo de 9 presentaciones de precisamente 6 minutos y 40 segundos cada una, o lo que es lo mismo, después de poco más de una hora de oír las propuestas de 9 proyectos no puedes dejar de sonreír al comprobar el efecto subyugante que produce tanta intensidad, tanto dinamismo y tanta energía utilizada para dar a conocer cuál es la ilusión que te lleva a comunicar y cuál es el efecto que tu mensaje produce en un público receptivo. Espectacular.
Los grandes congresos y convenciones son propuestas normalmente endogámicas, acontecimientos pomposos sometidos a unas obligaciones protocolarias donde rara vez se sorprende a la audiencia y donde muchas veces se aburre con ponencias anodinas, excesivamente pretenciosas o simplemente insulsas. Esto no.

Por eso triunfa Pecha Kucha, por lo mismo que lo hace Facebook o Twitter. Porque tienes que ser capaz de condensar todo tu ingenio y abreviarlo al máximo para ofrecer una pastilla que se trague y produzca un efecto inmediato.

Busca tu Pecha Kucha local y, si no lo encuentras, organízalo tú mismo y verás qué efecto tan excitante produce enterarse en primera persona de lo que ocurre en tu entorno contado por sus protagonistas en poco más de lo que cuesta contar un chiste.

Por cierto, enhorabuena a todos los organizadores de estos eventos. Se acabó el tiempo.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué hay de nuevo viejo?

Ese ha sido el mensaje y el ambiente general en el X Congreso Ibérico "La Bicicleta y La Ciudad" de ConBici celebrado estos días en Vitoria-Gasteiz y organizado exquisitamente por Bizikleteroak, la asociación local pro-bici que lleva tiempo dando ejemplo de saber hacer en su labor asociativa.

Bajo el lema "Regreso al Futuro" la propuesta de este congreso era demostrar que devolver a la bicicleta el protagonismo perdido a manos del automóvil no se debe entender como algo regresivo, sino, bien al contrario, como una evolución necesaria hacia una ciudad pensada más en las personas que en las necesidades circulatorias y de aparcamiento de los coches.


Loable, justo y necesario. Mucho más dicho en el marco de Vitoria, ciudad que ha protagonizado el desarrollo más creíble, más razonable y más certero hacia una movilidad sostenible de todas las capitales grandes, medianas y pequeñas de por aquí. Liderados por un equipo de profesionales conscientes y serios que encabeza Juan Carlos Escudero desde el Centro de Estudios Ambientales municipal, el CEA.

Vitoria marca estilo

Cuesta trabajo imaginar cuál va a ser el futuro de la cosa ciclista urbana, mucho más en los momentos decisivos en que nos encontramos desgraciadamente protagonizados por una Dirección General de Tráfico poco sensible a las demandas ciclistas, pero lo que es cierto es que el estilo y la dirección que ha marcado esta ciudad en la que hasta su alcalde se ha subido a la bicicleta invitado por el buen hacer de sus técnicos le va a reportar resultados positivos. Simplemente porque no han maximizado la bicicleta, porque han sabido equilibrar los esfuerzos y porque han sido determinados al fijar el objetivo: menos coches.

Resulta especialmente demoledora la propuesta desde la dirección del CEA: reducir al máximo la utilización y la presencia de los coches en la ciudad, para ganar espacios de calidad para las personas, siempre conservando el carácter eminentemente peatonal de la misma y contando con la ayuda inestimable de las bicicletas y el transporte público. Ahora bien, con límites.Esta ha sido la gran sorpresa, doblemente valiente presentada ante la comunidad pro-bici. No queremos más bicis porque sí y de una manera ilimitada. De hecho se marcan un tope alrededor del 15% del reparto modal.

Lo demás en este congreso, una reunión de viejos amigos, gente a la que le gusta juntarse y celebrar su condición, aunque es una pena que se quede en poco más que un ejercicio de autocomplacencia y una buena excusa para celebrar la asamblea anual. Estos congresos deberían ser más abiertos y tratar de invitar a más responsables políticos y técnicos y, por qué no, público en general, porque aportan valor y conocimiento, que, si se queda en algo nuestro para nosotros, puede resultar, como mucho, endogámico.

De todas formas, enhorabuena y ánimo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Existen las fuentes del conocimiento ciclista?

En esto de la bici, hay mucha gente empeñada en tratar de demostrar que algo es incuestionable simplemente porque alguien, titulado a ser posible, lo ha escrito en un informe. Da igual que las condiciones, las circunstancias y las características del objeto de estudio sean controvertibles. Si está escrito es verdad y sirve. Sobre todo a la hora de argumentar modelos de fomento de la bicicleta. Con eso basta.

Por otro lado, hay muchas otras personas que criticamos abiertamente el modelo de implantación y promoción de la bicicleta como medio de transporte de este país, lo hacemos desde un punto de vista que puede interpretarse como gratuito, simplemente porque es cualitativo y categórico.

Así nos permitimos hacer afirmaciones como que la inmensa mayoría de las vías ciclistas implementadas aquí son deficientes y no aportan seguridad ni agilidad para la práctica de la bicicleta como medio de locomoción, volviéndose contra el fin que las justificaba. De la misma manera, enjuiciamos operaciones como la de las bicicletas públicas vendidas como medio de transporte. Y parece que lo hacemos alegremente. Simplemente porque no aportamos estudios sesudos de universidades internacionales o de expertos en la materia para argumentarlo.

Pues es cierto. Lo hacemos. Pero ¿por qué lo hacemos? ¿Es que estamos en contra de todo ello porque sí? ¿Es que nos escuece que no hayan contado con nosotros para montarlo? ¿Es acaso porque somos unos analfabetos y defendemos la ignorancia? ¿O es simplemente que estamos en contra de la bicicleta como vehículo universal?


Después de darle muchas vueltas al asunto y de habernos estudiado muchos estudios, informes y presentaciones durante muchas horas, jornadas y congresos durante muchos años, las únicas conclusiones que extraemos que nos hacen posicionarnos como lo hacemos son las siguientes:
  1. Hay estudios para todos los gustos, pero, sobre todo, hay estudios para justificar lo que se ha hecho y demostrar que es lo mejor que podía haberse hecho. Porque los demás hay mucha gente interesada en silenciarlos y sepultarlos.
  2. No hay suficientes datos fiables, resultado de investigaciones serias, que sean suficientemente representativos de la realidad ciclista urbana (ni tampoco interurbana) de este país. Ni en análisis de infraestructuras, ni en cuantificación de usuarios, ni en estudio de la siniestralidad, que no se hayan hecho por encargo y que no sean puras estimaciones.
  3. Los únicos datos fiables de que disponemos proceden de realidades que difieren sustancialmente de la nuestra porque ni el escenario, ni las circunstancias, ni la cultura, ni la educación de donde proceden se pueden comparar con las nuestras.
Es por todo eso y por la manipulabilidad de los números agregados, de la estadística, de las encuestas visadas, de la extrapolación temeraria y de los investigadores clientelistas, por lo que hemos aprendido a despreciar los estudios vengan de donde vengan. O al menos a relativizarlos. Porque el papel lo aguanta todo y los estudios no son sino papel. Los que apoyan las infraestructuras como única e infalible vía para promocionar la bicicleta de manera masiva, los que dicen que dichas infraestructuras sólo sirven para multiplicar los riesgos para los ciclistas que circulan por ellas, los que defienden la utilidad de las bicicletas públicas como sistema para fomentar la introducción de la bicicleta en ciudades con poca cultura de la bici, porque no hay ninguno conocido que las desapruebe, los que demuestran que el casco no sirve y los que defienden lo contrario. Todos contrastadísimos, todos contradictorios, todos firmados por doctores en la materia. Todos.

No va más allá de eso. La cantidad no demuestra la calidad y nosotros defendemos la segunda por encima de la primera. Y aquí seguimos constatando que a la gente le importa un pimiento la calidad y la cualidad con tal de que haya cantidad, en las condiciones que sea. Así pues, dejarnos en paz con eso de que en alguna parte hay algún estudio sesudo que dice la verdad y que somos unos ignorantes los que no lo tengamos en cuenta, simplemente porque es algo buscado, voluntario, premeditado y alevoso, después de haber intentado encomendarnos a los sabios del mundo y no haber conseguido dar con el Santo Grial de la Bicicleta.

Estamos con aquel que dijo que "La única fuente del conocimiento es la experiencia", que, por cierto, andaba en bici.

domingo, 20 de mayo de 2012

Dar la chapa con la bicicleta

Es temporada de charlas. Charlas sobre bicis, por supuesto. Unas por la mañana para un público neutral y otras por la tarde para grupos de convencidos. Después de muchas charlas, empiezo a pensar que este formato es más un ejercicio de argumentación del ponente que un medio eficaz de transmitir conocimiento, de comunicarse o de intentar aclarar las cosas colectivamente. Claro que depende de la urgencia del tema, de la predisposición del público, de las cualidades del charlista para hacerla amena y del día.


Estamos demasiado acostumbrados a soportar charlas, estamos demasiado acostumbrados a que nos digan lo que tenemos que hacer y lo que tenemos que pensar, estamos demasiado acostumbrados a los charlatanes. Tanto, que ya nos hemos hecho inmunes a sus mensajes, a sus argumentaciones, a las presentaciones, a los datos, nos hemos hecho fuertes a las noticias buenas y a las malas y de hecho ya no nos sorprende nada, estamos un poco apáticos ante tanto iluminado, ante tanto salvador, ante tanto profeta.

Este es el problema fundamental en este y en cualquier otro formato. La gente ya no está para recibir más adoctrinamiento, ni para reconocer más culpas, ni para hacerse más propósitos de enmienda, ni para escuchar cantinelas o peroratas. Lo que vale es lo que se hace y muchas veces el exceso de información y opinión lo único que hace es contaminar la capacidad de decisión de las personas y reducir su capacidad de acción. Muchas veces para hacer basta con una dosis suficiente de arrojo, que suele ir acompañada de una pizca de irreflexibidad, otra de instinto y otra de inconsciencia.

No habría iniciativa y mucho menos innovación si estuviéramos esperando a que alguien nos diera las claves y nos despejara todas las incógnitas. Por suerte, las emprendedoras son esas personas capaces de tirarse a la piscina confiando en que haya algo de agua mientras todos los demás esperan a tener la certeza de que hay una cantidad suficiente para nadar. Sólo gracias a ellas, a su atrevimiento, se llenan las piscinas.

"A little less conversation, a little more action!" Elvis Presley 

En el mundo de la bicicleta hacen falta ese tipo de personas atrevidas, un poco incautas, que lideren proyectos e iniciativas que incorporen esta preciosa herramienta de movilidad en todos los ámbitos en los que tiene algo que aportar: en la educación, en la salud, en el transporte, en el turismo y sobre todo le dé oportunidades como vehículo idóneo para la ciudad, para los desplazamientos diarios. Hace falta un buen grupo de estas personas en cada ciudad  para revitalizar el tema de la bici como medio de locomoción. Muchas voluntarias y otras buscando un sueldo digno desempeñando todas estas labores.

De todas formas, seguiremos insistiendo con el viejo formato de la comunicación verbal directa, sobre todo para el gran público porque, con un poco de intención, algo de teatralidad y otro poco de entusiasmo, creemos que es mucho más directo y puede resultar más convincente y más productivo que un artículo escrito, que un mensaje gráfico o que una aparición en un medio de comunicación de masas, sin quitarle nada a estos canales que, también, seguiremos utilizando.

Mirando a la bicicleta desde el Sur
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Para los que no estéis para chapas, ahí os va la canción:

lunes, 17 de octubre de 2011

Apuntándose tantos y repartiéndose la gloria

La Fundación ECA Bureau Veritas en su afán de capitalizar todo el movimiento relacionado con la bicicleta en la ciudad ha vuelto a dar una campanada, ahora con el eco de su Red de Ciudades por la Bicicleta y la inestimable colaboración de la DGT. Vimos hace unos días que presentaban conjuntamente los fabulosos resultados del Barómetro de la Bicicleta con su ya famoso incremento de un millón de ciclistas estimados en los últimos cuatro años, que parece que es más mérito del que lo dice casi que de los que lo hacen. Claro que cuando hablamos de estimaciones no hay más que presuntos ciclistas y esos no pueden hacer declaraciones. Por suerte.

Ahora se les ha ocurrido lo del Registro Nacional de Bicicletas. Otra interesante milonga que, además de pisotear la iniciativa que ha venido defendiendo contra viento y marea la empresa barcelonesa Bicitronic, no es más que otro canto de sirena mientras se siguen aplazando los temas centrales para que la bici tenga oportunidades reales en las ciudades.

El Registro vende la seguridad y la disuasión del robo que no se implementa a través de aparcamientos cerrados, cubiertos y vigilados tanto en domicilios como en centros de actividad y a través de consejos prácticos sobre la utilización de sistemas de candado.

¿Por qué los ayuntamientos que forman esa fabulosa Red de Ciudades por la Bicicleta no plantean una Estrategia Nacional de Educación para la Movilidad Sostenible o un Plan Nacional de Aparcamientos de Bicicletas Seguros en Centros Püblicos? ¿Será que ya no hay Escuelas Municipales o Centros Municipales? ¿Y por qué no un Plan Director de Cómo Meterle Mano al Coche de una vez por todas?

¿O será que ya se han acabado las vacas gordas y hay que inventarse cosas que no cuesten dinero y sigan dando la misma publicidad sin que resulten demasiado comprometidas ahora que hay que renunciar a lo de la bici pública y el carril bici porque ya no hay esa alegría subvencionadora de estos últimos años?

Para calmar las conciencias encausadas y no romper la magia del momento la Red de Ciudades por la Bicicleta además ha decidido repartirse la gloria entre los miembros del grupo y así han elegido a Zaragoza como sede del Registro.

Y, por si esto fuera poco, han inventado una figura novedosa: la Capital Española de la Bicicleta, que, para evitar suspicacias, se la han concedido a Murcia para cuatro años. Por sus méritos declarados, a saber: ciento y pico kilómetros de vias ciclables, sistema de préstamo de bicis y oferta de aparcamiento seguro de bicicletas, además de otras cosas menores.


Espero con interés las conclusiones de las Jornadas de la Bicicleta Pública que acabaron ayer en Santander, que seguro que nos arrojan resultados fabulosos y toda una colección de buenos propósitos y fórmulas mágicas.

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domingo, 27 de marzo de 2011

Cansados de no hacer nada

Tratando de ordenar las impresiones de la intensa estancia en Sevilla, nos damos cuenta de que asistir a este tipo de congresos tan densos es realmente fatigador. Y sin embargo no hemos hecho nada. Nada que no sea escuchar ponencias, participar en talleres, formar parte de mesas redondas, mantener conversaciones, intervenir en tertulias, comer de pie, hablando, oyendo, intentando comprender distintos idiomas, distintos acentos, distintos enfoques, distintas perspectivas. Con gente conocida, conociendo gente.


Este Velo-city 2011 nos ha resultado intenso. Aunque, repasando las notas, me ha sorprendido que han sido pocas las sorpresas, las novedades, las ideas, las verdaderas aportaciones que hemos podido recoger en estas tres jornadas. Ha habido muchas comunicaciones interesantes, pero quizá muy pocas verdaderamente reveladoras. Esa quizá ha sido la impresión general de este congreso.

Más de lo mismo

Con Guillermo Gil Peñalosa como protagonista con su facilidad de verbo y su bilingüismo abrumador, demasiado protagonista, resulta un poco defraudante darse cuenta que el mejor momento lo ha protagonizado quizá Francesco Tonucci, repitiendo lo mismo que ha venido diciendo los últimos 20 años, que no es precisamente un discurso especializado en bicicletas ni mucho menos. Ha habido grandes oradores, presentaciones magistrales y comunicadores emocionantes, pero no se ha visto nada nuevo.

Y no es una impresión personal, lamentablemente. Muchas, demasiadas personas conocidas en un universo que no se ha renovado en los últimos 10 años, donde los discursos se repiten, como las caras. Creo que en los últimos tiempos ha habido demasiados congresos, demasiadas jornadas, demasiadas reuniones. Y me parece que no hay propuestas ni novedades suficientes como para alimentarlos. Siempre es grato ver que hay gente convencida, que hay pequeños logros, que hay algunos que van por delante y otros que van por detrás, que todos empujan... pero hay algo que se empieza a desgastar por pura repetición, por pura reincidencia.

Hay que hacer

Lo comentaba el otro día en una concentración colectiva, a las que no soy muy dado a asistir por no caer en la autocomplacencia que generan: demasiados congresos y aquí sin hacer nada. Cierto. Creo que es necesario pasar de los discursos a las acciones. Es muy bonito buscar el reconocimiento cuando pensamos que hemos cumplido con los objetivos, o queremos que los demás lo piensen, pero resulta realmente preocupante oir a un alcalde decir que ya está todo hecho cuando han conseguido un 4% de ciclistas en 4 años, justo antes de concluir su legislatura y en plena campaña electoral. Como es inquietante dar 1.000.000 de gracias antes de explicar cómo se van a conseguir otros tantos nuevos ciclistas en los siguientes 4 años, simplemente porque se ha conseguido recaudar la financiación que sólo retribuye la remuneración de unas pocas personas.

Pero si no están los que deciden...

Resulta preocupante que todo el mundo hable de conseguir más y más ciclistas, más y más kilómetros de carriles bici y más y más bicicletas públicas, y nadie hable de una nueva educación, de cómo reducir la dependencia del coche, de cómo revitalizar nuestras ciudades y de cómo acabar con la suburbialización, la dispersión y la deslocalización de todo. Nos queda mucho por hacer, mucho, y sin embargo parece que necesitamos todo el rato una palmadita en la espalda.

Ahora bien, lo verdaderamente preocupante es que en este congreso en concreto hubiera tan poca representación de los que toman las decisiones. Muy pocos políticos, muy pocos directores generales, muy pocos consejeros, muy pocos alcaldes y concejales, muy pocos. Así va a ser imposible. Sin ellos y ellas no. Lo que me temo es que no estaban, no sólo porque no son buenos momentos para andar alegremente acudiendo a convenciones, sino más bien porque creen que después de estos últimos años de hiperactividad, de implementaciones, de subvenciones y de desenfreno ciclabilizador, ya es suficiente. Ellos y ellas también se han cansado de no hacer prácticamente nada, de no haber cambiado las tendencias.

Nos vienen años de escasez, de vacas flacas

Van a ser años emocionantes, donde va a haber que redoblar esfuerzos, que agudizar el ingenio, que hacer cosas baratas, que funcionen. Donde la efectividad no se medirá en kilómetros, donde las bicicletas públicas y las ayudas no se multiplicarán como los panes y los peces, donde cada proyecto va a ser mirado con lupa y donde cada actuación va a tener que ser justificada y justificable. La economía ha retrocedido, la velocidad se ha ralentizado, el futuro ya no nos va a atropellar y todo se va ha hacer de una manera más tranquila, más humana, más lógica. Como la bicicleta.

Para construir ese futuro, va a hacer falta más que nunca buscar apoyos, hacer piña, crear sinergias, empatizar, compartir... y dejarse de viejas rencillas, de miradas de reojo, de recelos y de rencores. Para ello hará falta también contar con nuevos socios, jóvenes, con ganas, que sean capaces de cambiar las inercias y de superar los personalismos. En esto ya no soy tan optimista.

De todas formas, hay que mirar con mirada serena, sin distorsiones, porque no sólo es más real, sino que no se pierden los detalles. Merece la pena.

viernes, 25 de marzo de 2011

Tratando de construir una nueva ciclabilidad

Este ha sido el granito de arena que hemos aportado a un congreso internacional de la bicicleta que no nos ha dejado en absoluto indiferentes y que nos ha devuelto activados a nuestra la realidad. Sobre la que actuamos, sobre la que tenemos que actuar.



Imprescindibles los comentarios.

jueves, 24 de marzo de 2011

Velo-city 2011 Sevilla... un mundo feliz

Un poco mareados por tantos mensajes, ofuscados por tratar de comprender distintas ópticas que ofrecen distintas propuestas, distintos propósitos, empujados por la fuerza de inercias excesivamente pesadas y que cada vez cobran más envergadura sin que nadie las ponga realmente en cuestión, diálogos interminables, interlocuciones ilustrativas de las diferencias culturales, de los distintos niveles de desarrollo ciclistas.

Velo-city es un pequeño universo de personas implicadas en el desarrollo de la bicicleta, pero no deja de tener un vicio en sí mismo que es precisamente ese: todos empujan porque haya más ciclistas, de una manera intensa, comprometida... pero muchas veces obsesiva. Y todo eso se produce en una burbuja que no produce más que el propio eco de todas estas voces y genera una especie de euforia colectiva que, aparte de ser provocativa y emocionante, tiene el peligro de la autocomplacencia y de creer que hemos arreglado algo sólo porque hemos conseguido que unas cuantas personas monten en bicicleta alguna vez a la semana.

Es precisamente esa obsesión la que muchas veces no nos deja ver que el objetivo de incrementar el uso de la bicicleta está provocando un descenso de los viajes a pie o en transporte público, y no está consiguiendo reducir el uso excesivo e injustificado del coche, porque realmente se ha desviado la atención hacia las bicicletas como instrumento de marketing social.

martes, 22 de marzo de 2011

El que fue a Sevilla...

Otra vez en movimiento. Otra vez de viaje. Otro congreso. Este no es uno cualquiera. Es el Velo-city. El congreso de congresos relacionados con la bicicleta.

Aún me acuerdo de la histórica edición de 1997 en una Barcelona que capitalizaba los mayores y mejores logros de ciclabilidad ibérica y quería ser un referente también a nivel europeo. Recuerdo con emoción aquellas ponencias de daneses y holandeses exponiendo sus problemas para resolver la seguridad en intersecciones y rotondas accediendo por vías segregadas, las disputas sobre el casco Recuerdo también el magnífico acto inaugural con el inefable Mario Gaviria, navarro universal, sociólogo, ecólogo, bicicletero. Parece que fue ayer.

Esta vez es en Sevilla. Otro escenario, otro momento, otros ingredientes. Sevilla ha emergido a la escena de la ciclabilidad de una manera realmente impresionante. Con fuertes inversiones, apostando por un modelo realmente discutible de aceras bici y bicis públicas, pero demostrando que mucha, muchísima gente utiliza la bicicleta a diario por sus calles. Los que habíamos tenido el placer de visitar Sevilla antes de la explosión ciclista nos quedamos abrumados por el impulso había cobrado la bicicleta en una ciudad donde, antes, prácticamente no se veían.

El Velo-city de Sevilla llega en un momento álgido del asunto ciclista en nuestro país. Con el eterno debate de la seguridad sobre la mesa, pero con elementos de relevante actualidad, como el intento de homogeneización normativa que está liderando la Dirección General de Tráfico, para unificar criterios en nuestras ciudades. Un momento de crisis mundial que en nuestro país y en el tema de la bicicleta ha gozado de un inusitado impulso gracias al Plan E de revitalización económica destinado a inversiones urbanas sostenibles, que muchos ayuntamientos han aprovechado para improvisar kilómetros de "carril bici". Un momento en que, después de unos años de ayudas del IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético), nuestro país es un referente mundial en la implementación de sistemas de bicicletas públicas. Un momento, en definitiva, convulso y, por tanto, emocionante, donde la crisis energética es más acuciante incluso que el calentamiento global que genera, donde la hipermovilidad y la congestión han dado luz a un eufemismo más perverso que ellas mismas y que han llamado "movilidad sostenible".

Un congreso internacional que ha traspasado su ámbito europeo y que se ha convertido en un referente mundial con ponencias de los 5 continentes. Y en castellano. Todo un lujo.

Ahí vamos. A beber y a masticar. Ideas, argumentos, proyectos, propuestas y propósitos. Y llevamos en el equipaje nuestro propio mensaje, nuestro cuestionario, nuestras dudas y nuestras inquietudes. También vamos a pasear ¡cómo no! por sus calles y plazas... y por sus carriles bici. Esperamos a la vuelta verlo todo de color de verde... esperanza.

domingo, 18 de abril de 2010

Un mensaje para un Congreso

El 15, 16 y 17 de Abril se celebró en Lleida el 3º Congreso de la Bicicleta de Catalunya. Una oportunidad para contactar, contrastar y comentar. Donde comprender, aprender y sorprender. En un marco como éste, yo también quise meter mi cuña. Éste es el guión de la presentación meteórica que tuve la oportunidad de incluir.