Padecemos una plaga ideológica que nos hace creernos víctimas con más facilidad que protagonistas y es de tal manera endémica que ya nadie cree que está en su mano nada que no haya venido nadie a ofrecerle en forma de salvación y solución a su problema. Así nos va, claro. Lo que pasa es que estamos ya tan acostumbrados a quejarnos, que sólo mediante la queja, el sufrimiento y el sacrificio creemos que estamos en el camino correcto. Por eso necesitamos a nuestro alrededor socorristas para salvarnos, porque hemos querido creer que solos no podremos mantenernos y mucho menos cambiar nada..
Creo que ya vale de funcionar con "ángeles de la guarda" y salvadores. Hay que ponerse a nadar cada uno en su casa, en el mar que le corresponda, con el estilo que prefiera, pero con decisión y coraje. Solo, sola, afrontando cada uno la ansiedad de mantenerse a flote, de guardar el equilibrio y de avanzar. Porque esto es una decisión personal e intransferible.
Claro que necesitaremos a veces contar con una representación elegida democráticamente que haga valer nuestra voz ante los dueños del poder, pero nunca deberemos dejar que su arrogancia les desenfoque de su cometido y se atribuyan poderes que no les han sido encomendados, porque estaremos alimentando a más socorristas.
Por eso, basta de dar pábulo a toda esa pléyade de iluminados que se atribuyen poderes mágicos y misiones alucinantes y empecemos a alumbrar cada uno nuestra pequeña vereda, porque cada vez somos más luciérnagas y cada vez nos hacemos ver más en la noche de los tiempos que nos han tocado vivir.
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domingo, 20 de enero de 2013
lunes, 17 de septiembre de 2012
Homenaje al coche
Que la Semana de la Movilidad Sostenible es una pantomima que sirve para cumplir con el expediente y para, de una manera muy sutil, ridiculizar las formas de movilidad que no son el coche es algo que no se le escapa, a estas alturas de la partida, a ninguna persona cabal.
Así, demostrando que los modos alternativos son simpáticos pero no pasan de un carácter recreativo, lúdico y puramente anecdótico, más para una actividad ocasional y extraordinaria que para el día a día, lo que se consigue en esta semana no es sino consolidar la hegemonía del coche, aunque sea por pura omisión.
Hacer marchas multitudinarias, formando masas de ciclistas (o de patinadores) dóciles que circulan emocionados por las mismas avenidas por las que al día siguiente no se propondrían ni por asomo circular es sólo la demostración de la virtualidad de dicha actividad. Nadie propone cambios sustanciales, permanentes, ni en la ordenación del tráfico ni en las actitudes ni en las opciones personales.
Las bicis rinden pleitesía al coche
El colmo de lo expuesto es la propuesta que han pergeñado en mi pueblo. Aquí, con la bendición de Don Miguel Induráin, la marcha ciclista con la que se ha iniciado la Semana de la Movilidad Sostenible se ha dirigido a la factoría de la Volkswagen que magnánimamente abrió sus puertas y sus naves para recibir a los bicicleteros felices y masificados.
Las mismas puertas que al día siguiente se cerrarán para los pocos descabellados que se propongan ir allá en bici, que doy fe que los hay, porque es una posibilidad que no se contempla. Las mismas puertas difícilmente accesibles en un polígono industrial que, aún en plena crisis, concentra la mayor masa de trabajadores de esta región. Un polígono, que forma parte del contínuo urbano de esta ciudad a dos escasos kilómetros del centro, a donde apenas una docena entre varios miles se atreven a ir en bici todos los días. La misma factoría que alberga un recinto de educación vial, el Parque Polo, una iniciativa ejemplar per que se mantiene, que la mantienen encorsetada, con un secretismo y un hermetismo sospechosos, lamentables.
Una pena. Una vergüenza.
Así, demostrando que los modos alternativos son simpáticos pero no pasan de un carácter recreativo, lúdico y puramente anecdótico, más para una actividad ocasional y extraordinaria que para el día a día, lo que se consigue en esta semana no es sino consolidar la hegemonía del coche, aunque sea por pura omisión.
Hacer marchas multitudinarias, formando masas de ciclistas (o de patinadores) dóciles que circulan emocionados por las mismas avenidas por las que al día siguiente no se propondrían ni por asomo circular es sólo la demostración de la virtualidad de dicha actividad. Nadie propone cambios sustanciales, permanentes, ni en la ordenación del tráfico ni en las actitudes ni en las opciones personales.
Las bicis rinden pleitesía al coche
El colmo de lo expuesto es la propuesta que han pergeñado en mi pueblo. Aquí, con la bendición de Don Miguel Induráin, la marcha ciclista con la que se ha iniciado la Semana de la Movilidad Sostenible se ha dirigido a la factoría de la Volkswagen que magnánimamente abrió sus puertas y sus naves para recibir a los bicicleteros felices y masificados.
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| Foto:Jesús Caso (Diario Navarra) |
Las mismas puertas que al día siguiente se cerrarán para los pocos descabellados que se propongan ir allá en bici, que doy fe que los hay, porque es una posibilidad que no se contempla. Las mismas puertas difícilmente accesibles en un polígono industrial que, aún en plena crisis, concentra la mayor masa de trabajadores de esta región. Un polígono, que forma parte del contínuo urbano de esta ciudad a dos escasos kilómetros del centro, a donde apenas una docena entre varios miles se atreven a ir en bici todos los días. La misma factoría que alberga un recinto de educación vial, el Parque Polo, una iniciativa ejemplar per que se mantiene, que la mantienen encorsetada, con un secretismo y un hermetismo sospechosos, lamentables.
Una pena. Una vergüenza.
martes, 20 de diciembre de 2011
Esto de la bici ¿es divertido?
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jueves, 27 de enero de 2011
Criticar la "Masa Crítica"
Parece descabellado cuestionar un acto tan, a priori, intrínsecamente favorable a la bicicleta. Un grupo de personas se reúne de manera voluntaria un día cada mes para reivindicar mayor presencia de la bicicleta en la ciudad. Es una manifestación. ¿Qué tiene de malo? Nada, claro. ¿Y qué tiene de bueno? Nada, tampoco. Ese es el problema.
Muchas veces creemos que por el mero hecho de juntarnos nuestras tesis cobran más relevancia y nuestros deseos se hacen más alcanzables. Y sin embargo, seguimos sin conseguirlos. Porque no hacemos nada. Nada más que juntarnos. Sin objetivos. Sin más. Juntarse una vez al mes no es fácil, pero el mérito se queda en eso si tan sólo se consigue un pelotón por unas horas... o por una hora.
Ocupar la calle arropados por el anonimato de un grupo durante unos segundos puede ser emocionante, pero no va más allá. No sirve para conseguir nada para las personas que se desplazan en bicicleta en una ciudad. Nada. No se consigue más seguridad, no se consigue más visibilidad, no se consigue más crédito, no se consigue cambiar nada...
Bueno, algo sí. Puede cambiar la percepción que muchos ciudadanos tienen de los que andan en bici como un "colectivo", una minoría crítica, inconformista e irreverente, después de presenciar el paso de uno de esos grupos.
El problema es que las "masas críticas ciclistas" como manifestaciones no consiguen ser un fenómeno a partir del cual éste adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y crecer por sí mismo porque, simplemente, no generan dinámicas propias. Son puras ilusiones colectivas, puntuales y momentáneas.
Lo que hace falta es actuar todos los días. Todos y cada uno. La presencia se demuestra estando, circulando. De manera anónima. Pasando una y otra vez, un día y otro. Con dignidad, reclamando el espacio y el derecho en cada viaje, en cada trayecto, en cada tramo. En cada calle, en cada cruce, en cada semáforo. Y, por supuesto, hay que actuar de manera colectiva, organizada. Para promover nuevas iniciativas que se sostengan y crezcan porque responden a las necesidades y a las demandas de las personas que andan en bicicleta.
Así pues, basta ya de "ir a misa" una vez al mes para calmar nuestras conciencias y cantar las alabanzas de la diosa bicicleta, porque la virtud se hace día a día, viaje a viaje, actividad a actividad, curso a curso, taller a taller, servicio a servicio, programa a programa, propuesta a propuesta.
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