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martes, 22 de enero de 2013

Las 12 principales de la ciclabilidad ibérica

La revista Consumer ha vuelto a publicar un informe sobre las mejores ciudades españolas para ir en bicicleta, porque parece que la cosa le da audiencia. Esta vez se ha dedicado ha hacer un ranking consultando las opiniones de unos cuantos presuntos expertos y dando por buenos datos tan sospechosos sobre el reparto modal como los que exhiben ayuntamientos como el de Sevilla o el de Vitoria-Gasteiz o tomando como referencia índices tan cuestionables como los kilómetros de carril bici o la existencia de un parque más o menos grande de bicicletas públicas, en unas, o calmado de tráfico en otras, así, discrecionalmente.

Con datos estimados, con opiniones improvisadas, con indicadores absolutamente cuestionables el resultado ha dado la siguiente clasificación:
  1. Sevilla
  2. Vitoria-Gasteiz
  3. Barcelona
  4. Zaragoza
  5. Córdoba
  6. San Sebastián
  7. Castellón
  8. Albacete
  9. Bilbao
  10. Pamplona
  11. Pontevedra
  12. Zarauz

¿Dónde están Valencia, Murcia o Burgos, por ejemplo?

Dada la ligereza con la que se ha realizado el estudio (por llamarlo de alguna manera) no es extraño que en este ranking no aparezca Valencia, sin duda una de las ciudades donde ha explotado la bicicleta en todos los sentidos en los últimos años, o Murcia, capital de la Red de Ciudades por la Bicicleta, que cuenta con muchos más ciclistas en la calle que Bilbao o que Pamplona y que ha hecho tantas actuaciones y tan discutibles como las que han acometido muchas otras de las ciudades recogidas en este elenco. O Burgos, una de las capitales históricas del carril bici y de la bici pública, sin lugar a dudas.

¿Y Málaga y Palma de Mallorca y Lleida y Logroño y Huesca y Oviedo y Gijón y A Coruña y Salamanca y Almansa y Elche y Cortes y Las Palmas? ¿Por qué no están?

En fín, más de lo mismo, propaganda y sensacionalismo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Esta ciclabilidad es surrealista

Intentaba explicarlo en los últimos artículos. Nos han vuelto locos, definitivamente. Nos faltaba muy poco, pero ya está. Ya han conseguido que su sistema se haga incomprensible de puro retorcido, y ya ha llegado el día en que nadie es capaz de interpretarlo y cada uno se las apaña como puede, como se lo imagina o, en el mejor de los casos, como le viene en gana.


Era una crónica anunciada. Semejante desnaturalización y reinterpretación de todo no podía dar otro resultado. Y parece que todos han coincidido en la fecha para denunciarlo. Ayer, sin ir más lejos, veíamos las noticias de Pamplona, Vitoria-Gasteiz y Sevilla en las que se dejaba patente este estado de desorientación y de descontento. Hoy le toca el turno a Valencia.



Esta ciclabilidad que se traduce en la mayoría de los casos en hacer andar a las bicicletas por las aceras (con o sin carril bici), cuando no por intransitables circuitos discontínuos y sin criterio, es lo que tiene: que luego nadie se aclara. Y esto, además de provocar inseguridad colectiva, crea peligro y crispación entre los peatones. No tiene vuelta de hoja.

El problema es que somos tan tozudos que, después de hacer caso omiso a los avisos insistentes que se han ido dando desde el principio de todo este proceso y después de haber consumado todo este desastre, ahora a ver quién es el valiente que se quiere dar cuenta del fracaso y que pone en tela de juicio todo este desmán y propone la deconstrucción del carril bici, la derogación de estas normativas imposibles y la reinclusión de la circulación ciclista en el tráfico en la mayoría de las calles a través de la pacificación del tráfico y la reducción de las velocidades. Desde luego si hay alguien, más que un valiente se tratará de un suicida.

Seguiremos atentos a nuestras pantallas y seguiremos presenciando el devenir de este despropósito  desde nuestros manillares. Algo que se augura emocionante. Suerte para todas y todos.

martes, 22 de marzo de 2011

El que fue a Sevilla...

Otra vez en movimiento. Otra vez de viaje. Otro congreso. Este no es uno cualquiera. Es el Velo-city. El congreso de congresos relacionados con la bicicleta.

Aún me acuerdo de la histórica edición de 1997 en una Barcelona que capitalizaba los mayores y mejores logros de ciclabilidad ibérica y quería ser un referente también a nivel europeo. Recuerdo con emoción aquellas ponencias de daneses y holandeses exponiendo sus problemas para resolver la seguridad en intersecciones y rotondas accediendo por vías segregadas, las disputas sobre el casco Recuerdo también el magnífico acto inaugural con el inefable Mario Gaviria, navarro universal, sociólogo, ecólogo, bicicletero. Parece que fue ayer.

Esta vez es en Sevilla. Otro escenario, otro momento, otros ingredientes. Sevilla ha emergido a la escena de la ciclabilidad de una manera realmente impresionante. Con fuertes inversiones, apostando por un modelo realmente discutible de aceras bici y bicis públicas, pero demostrando que mucha, muchísima gente utiliza la bicicleta a diario por sus calles. Los que habíamos tenido el placer de visitar Sevilla antes de la explosión ciclista nos quedamos abrumados por el impulso había cobrado la bicicleta en una ciudad donde, antes, prácticamente no se veían.

El Velo-city de Sevilla llega en un momento álgido del asunto ciclista en nuestro país. Con el eterno debate de la seguridad sobre la mesa, pero con elementos de relevante actualidad, como el intento de homogeneización normativa que está liderando la Dirección General de Tráfico, para unificar criterios en nuestras ciudades. Un momento de crisis mundial que en nuestro país y en el tema de la bicicleta ha gozado de un inusitado impulso gracias al Plan E de revitalización económica destinado a inversiones urbanas sostenibles, que muchos ayuntamientos han aprovechado para improvisar kilómetros de "carril bici". Un momento en que, después de unos años de ayudas del IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético), nuestro país es un referente mundial en la implementación de sistemas de bicicletas públicas. Un momento, en definitiva, convulso y, por tanto, emocionante, donde la crisis energética es más acuciante incluso que el calentamiento global que genera, donde la hipermovilidad y la congestión han dado luz a un eufemismo más perverso que ellas mismas y que han llamado "movilidad sostenible".

Un congreso internacional que ha traspasado su ámbito europeo y que se ha convertido en un referente mundial con ponencias de los 5 continentes. Y en castellano. Todo un lujo.

Ahí vamos. A beber y a masticar. Ideas, argumentos, proyectos, propuestas y propósitos. Y llevamos en el equipaje nuestro propio mensaje, nuestro cuestionario, nuestras dudas y nuestras inquietudes. También vamos a pasear ¡cómo no! por sus calles y plazas... y por sus carriles bici. Esperamos a la vuelta verlo todo de color de verde... esperanza.