- Buenas, quería una luz para mi bicicleta. ¿Me podría decir cuál es la más importante? Esta pregunta se repite una y otra vez en los establecimientos de venta de accesorios ciclistas. Parece una estupidez pero encierra todo un mundo detrás. Para empezar discrimina las luces, que en cualquier vehículo deberían ser al menos dos grupos (delanteras y traseras) y las reduce a uno, con todo lo que ello conlleva. Al tratar de dirimir esta primera cuestión nos damos cuenta de la falta de conciencia que tienen muchos ciclistas de lo importante que es ser vistos en la oscuridad.
Los ciclistas que sólo quieren luz delante y no detrás son, normalmente ciclistas de acera o de carril bici y buscan en la luz una especie de bocina que anuncie su llegada. Los que sólo quieren luz trasera (una minoría) son ciclistas de asfalto que necesitan ofrecer una baliza a los automovilistas para que les respeten.
Dos realidades tristes pero, por desgracia, repetidas y la primera amparada hasta hace poco por la ley, que, actualmente exige a los ciclistas llevar un faro delantero de luz blanca, luz de posición trasera y un reflector trasero. De hecho, mucha gente con las luces sólo busca cumplir la ley y no está pensando en su integridad más que de una forma indirecta.
Luego está la pregunta de las preguntas.
- ¿La quieres para ver o para que te vean?
Otro escalofrío debería recorrernos el espinazo a los que lo preguntamos, conscientes que las de "para que te vean" muchas veces son meros señuelos intermitentes que valdrían para poco más que para decorar un árbol de navidad, pero a los que mucha gente se encomienda como garantes de su seguridad. Lo de "ver" también suele tener su enjundia, porque los hay que quieren algo casi hiriente para el resto de usuarios de sus espacio (en defensa propia, claro) y lo que buscan es ir dando fogonazos a la gente como el que va por la selva dando machetazos para abrirse paso entre la maleza.
Y luego está lo de colocarlas. Porque pareciera que las luces sean un incordio y haga falta explicar casi antes de ponerlas cómo se quitan, como si fueran unos guantes. Ahi está el trabajo de convencer a la gente que anda en bici a diario de que las luces deben formar parte estructural de la bici. Lo de explicar que hay luces con dinamo, para estas personas, es un trabajo baldío, tratar de introducirles en las dinamos integradas en el buje de la rueda delantera más que ciencia ficción es algo así como un chiste.
Hay mucho trabajo por hacer para conseguir que empiece a imperar el sentido común entre un colectivo de bicicleteros, predominantemente novatos, pero mayoritariamente inconscientes, a juzgar por lo que se puede presenciar en nuestras calles. Inculcarles la conciencia de la prevención no debería ser un trabajo policial en una sociedad avanzada y responsable.
Las luces son tu salvaguarda en la oscuridad. Las luces y los elementos reflectantes. No escatimes en un buen par de luces. Y, por favor, no le pongas dos ridiculeces a tu bici sólo para cumplir con la ley, la ley no va a iluminar tu camino ni va a apercibir al resto de gente que circula por la calle de si llegas o te vas. Pero lo que no te a a evitar la ley es un buen susto o un disgusto por ir a oscuras y a ciegas a bordo de tu bici.
Busca luces buenas, que iluminen en la oscuridad, que se dejen ver también de lado, que te posicionen en el tráfico y que no se apaguen cuando te paras. Y luego extrema precauciones, porque, en la oscuridad, cada vehículo viaja por el túnel que le ofrece su luz, como caballería con orejeras, y muchas veces no pueden ver más allá de lo que éstas le iluminan, salvo que sea otra luz.
Ten luces. Es por ti. Luego ya si son de pilas, de baterías recargables, magnéticas o de dinamo será lo de menos. En el manillar, en la horquilla, en la tija o en la parrilla, ten luces y vive la bida.
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domingo, 4 de enero de 2015
viernes, 27 de diciembre de 2013
Los hay que no tienen luces
Parece mentira pero siguen existiendo "iluminados" que circulan de noche sin luces. ¿Incautos? ¿Confiados? Simplemente idiotas. De la idiocia más consagrada que es esa que menosprecia los riesgos y luego se lamenta de las consecuencias. Ese tipo de idiotas, por desgracia, siguen siendo demasiado numerosos en nuestro entorno.
Como esos otros que no señalizan sus maniobras o los que cruzan una calzada perpendicularmente, tengan derecho de paso o no, sin asegurarse de que son vistos.
Son ese tipo de gente que cree que tiene una inmunidad especial cuando montan en bicicleta que les hace ser algo así como inmortales, o poco menos. Idiotas. Y no sólo por ellos, que allá penas, idiotas porque nos hacen quedar a todos los demás a su altura por extensión. Idiotas porque menosprecian las consecuencias que su estupidez puede conllevar en su entorno. Idiotas porque no valoran la fatalidad que suponen para los inocentes que les atropellen. Muchos de estos idiotas son los que están engrosando las estadísticas de siniestralidad ciclista.
Atajar cuanto antes y cuanto más contundentemente este tipo de negligencias temerarias es una labor prioritaria para prevenir accidentes entre usuarios de bicicletas y mejorar la tan manida y tan tergiversada seguridad ciclista. ¿Cuántas veces habrá que repetirlo?
Como esos otros que no señalizan sus maniobras o los que cruzan una calzada perpendicularmente, tengan derecho de paso o no, sin asegurarse de que son vistos.
Son ese tipo de gente que cree que tiene una inmunidad especial cuando montan en bicicleta que les hace ser algo así como inmortales, o poco menos. Idiotas. Y no sólo por ellos, que allá penas, idiotas porque nos hacen quedar a todos los demás a su altura por extensión. Idiotas porque menosprecian las consecuencias que su estupidez puede conllevar en su entorno. Idiotas porque no valoran la fatalidad que suponen para los inocentes que les atropellen. Muchos de estos idiotas son los que están engrosando las estadísticas de siniestralidad ciclista.
Atajar cuanto antes y cuanto más contundentemente este tipo de negligencias temerarias es una labor prioritaria para prevenir accidentes entre usuarios de bicicletas y mejorar la tan manida y tan tergiversada seguridad ciclista. ¿Cuántas veces habrá que repetirlo?
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| "No dejes que un poco de oscuridad te impida pedalear" |
lunes, 28 de octubre de 2013
Bienvenidos al lado oscuro
El cambio de hora al horario de invierno representa el fin de la ilusión del verano infinito y la certeza de la llegada del melancólico otoño en un tránsito inexorable hacia el frío y oscuro invierno. Solo que lo hace sin tanta poesía, de repente y por una convención que nadie acaba de entender para qué demonios se hizo y por qué demonios se mantiene.
El caso es que ahora nos apagan la luz una hora antes, aunque también nos la enciendan esa hora antes por la mañana, lo que debería compensar las cosas, aunque no lo hace. La certeza de la incursión en la estación de las tinieblas y la tristeza de ver recortado ese rato a la tarde para disfrutar de la calle, sobre todo entre los menores, no se compensa con algo más de luz en el madrugón.
Nos obligan a ocultarnos antes, porque la noche no invita a esparcirse sino a recogerse, y nos hacen obligadamente más hogareños, de hecho nos confinan en nuestras casas como si fuéramos escandinavos, teutones o eslavos. Pero no lo somos. Y sufrimos por ello. Aunque nos hayamos hecho a puro fuertes. Porque esto no es algo que se pueda decidir, los horarios están, en su mayoría, preestablecidos, son innegociables.
A partir de ayer, a partir de hoy, a partir de mañana, el retorno a casa a la tarde va a ser a oscuras y eso, además de resultar más siniestro, por lúgubre, se convierte en algo más peligroso, sobre todo entre los ciclistas, porque tenemos que hacernos ver doblemente: una por habitualmente invisibles incluso con luz y otra por la pura falta de luz.
Así pues, hay que volver a recordar otra vez la imprescindible seguridad que aportan las luces y los elementos reflectantes y la necesidad de redoblar nuestra prudencia y nuestra prevención al circular, haciéndonos ver, señalizando, ocupando posiciones que no dejen lugar a la duda de nuestra trayectoria, de nuestras intenciones, de nuestras maniobras.
Porque todavía hay demasiada gente con pocas luces o sin luces, bienvenidos al lado oscuro si vais iluminados.
El caso es que ahora nos apagan la luz una hora antes, aunque también nos la enciendan esa hora antes por la mañana, lo que debería compensar las cosas, aunque no lo hace. La certeza de la incursión en la estación de las tinieblas y la tristeza de ver recortado ese rato a la tarde para disfrutar de la calle, sobre todo entre los menores, no se compensa con algo más de luz en el madrugón.
Nos obligan a ocultarnos antes, porque la noche no invita a esparcirse sino a recogerse, y nos hacen obligadamente más hogareños, de hecho nos confinan en nuestras casas como si fuéramos escandinavos, teutones o eslavos. Pero no lo somos. Y sufrimos por ello. Aunque nos hayamos hecho a puro fuertes. Porque esto no es algo que se pueda decidir, los horarios están, en su mayoría, preestablecidos, son innegociables.
A partir de ayer, a partir de hoy, a partir de mañana, el retorno a casa a la tarde va a ser a oscuras y eso, además de resultar más siniestro, por lúgubre, se convierte en algo más peligroso, sobre todo entre los ciclistas, porque tenemos que hacernos ver doblemente: una por habitualmente invisibles incluso con luz y otra por la pura falta de luz.
Así pues, hay que volver a recordar otra vez la imprescindible seguridad que aportan las luces y los elementos reflectantes y la necesidad de redoblar nuestra prudencia y nuestra prevención al circular, haciéndonos ver, señalizando, ocupando posiciones que no dejen lugar a la duda de nuestra trayectoria, de nuestras intenciones, de nuestras maniobras.
Porque todavía hay demasiada gente con pocas luces o sin luces, bienvenidos al lado oscuro si vais iluminados.
sábado, 30 de marzo de 2013
Un ciclista menos
Hay noticias de las que es mejor no haber sido informados, porque, una vez recibidas, son imposibles de ignorar. Sobre todo cuando de lo que informan es de una desgracia, de un hecho irreversible, de un suceso fatal. Anteayer tuvimos la noticia de que el tráfico se había vuelto a cobrar otra víctima entre los que andamos a pedales. Un chaval de 14 años perdió la vida en Cartagena mientras andaba en bici cuando fue arrollado por un coche.
Otro más. Otro menos. Al final, con este goteo trágico vamos a acabar dando la razón a los que defienden que esto de la bici es peligroso sólo porque no quieren reconocer que esto del coche es casi criminal, según cómo se ejerza, y que entre las filas ciclistas hay mucho inconsciente temerario cuyo atrevimiento engrosa también el número de accidentados.
Otra vez más la conjunción de factores ha dado al traste con una vida. Ciclista sin luces al anochecer, conductora desprevenida y golpe mortal. Un segundo y todo vuelta al aire.
Mientras esto ocurre, y ya son demasiados casos, los unos y los otros debatiendo si el casco previene o disuade, si el ciclista por el centro o por el lado del carril, si a contramano o no o si los espacios peatonales tienen que gozar de dicha condición o deben reformularse como ciclopeatonales.
Hasta que no se inculque la responsabilidad y el respeto escrupuloso de todas las medidas de prevención, tanto entre los automovilistas como entre los ciclistas, nos vamos a seguir encontrando con este tipo de sucesos una y otra vez. Hasta que no se conciencie a unos y a otros de que lo que está en juego son vidas y que se mata y se muere bastante más fácil de lo que nos parece, esto no va a parar. Y no van a ser las leyes que se han escrito ni las que se escriban en el futuro las que van a cambiar las cosas sino las personas.
Dicen que no hay más loco que el que no quiere reconocer su locura y más ciego que el que no quiere ver. En esto de la bici hay un tipo de locura ciega demasiado arraigada que es la de los que no quieren ser vistos y mueren en el empeño. Y para estos hay ley desde siempre, como hay infracción sistemática desde siempre. Las luces salvan vidas.
Una pena, un horror, una tragedia, pero mientras los propios encausados, víctimas potenciales, no quieran verlo, seguirán cayendo ciegos y locos.
Otro más. Otro menos. Al final, con este goteo trágico vamos a acabar dando la razón a los que defienden que esto de la bici es peligroso sólo porque no quieren reconocer que esto del coche es casi criminal, según cómo se ejerza, y que entre las filas ciclistas hay mucho inconsciente temerario cuyo atrevimiento engrosa también el número de accidentados.
Otra vez más la conjunción de factores ha dado al traste con una vida. Ciclista sin luces al anochecer, conductora desprevenida y golpe mortal. Un segundo y todo vuelta al aire.
Mientras esto ocurre, y ya son demasiados casos, los unos y los otros debatiendo si el casco previene o disuade, si el ciclista por el centro o por el lado del carril, si a contramano o no o si los espacios peatonales tienen que gozar de dicha condición o deben reformularse como ciclopeatonales.
Hasta que no se inculque la responsabilidad y el respeto escrupuloso de todas las medidas de prevención, tanto entre los automovilistas como entre los ciclistas, nos vamos a seguir encontrando con este tipo de sucesos una y otra vez. Hasta que no se conciencie a unos y a otros de que lo que está en juego son vidas y que se mata y se muere bastante más fácil de lo que nos parece, esto no va a parar. Y no van a ser las leyes que se han escrito ni las que se escriban en el futuro las que van a cambiar las cosas sino las personas.
Dicen que no hay más loco que el que no quiere reconocer su locura y más ciego que el que no quiere ver. En esto de la bici hay un tipo de locura ciega demasiado arraigada que es la de los que no quieren ser vistos y mueren en el empeño. Y para estos hay ley desde siempre, como hay infracción sistemática desde siempre. Las luces salvan vidas.
Una pena, un horror, una tragedia, pero mientras los propios encausados, víctimas potenciales, no quieran verlo, seguirán cayendo ciegos y locos.
lunes, 29 de octubre de 2012
Buenas noches y buena suerte
La convención europea que nos ha dejado a oscuras a media tarde un año más, gracias a una excusa nunca suficientemente demostrada de ahorro energético, nos ha vuelto a sumir en el lado oscuro del año. Ese lado que además coincide con que es el más frío y el más precipitado (en todos los sentidos).
Para los que intentamos circular a pie y en bici todas las veces que podemos, es un recordatorio de que estamos entrando en la parte triste de la temporada. Porque no es lo mismo andar de día que de noche. No se producen las mismas sensaciones, no hay la misma vitalidad en las calles, no hay la misma visibilidad, no es tan agradable y, además, no es tan seguro. Mucho menos entre la gente que insiste en permanecer invisibles ante los demás, y hablo de gente en bicicleta, aunque, dada la falta de civismo de muchos automovilistas, habrá que ir pensando en pertrechar a los peatones que quieran pasar por pasos de peatones con chalecos reflectantes, cascos y luces laterales de posición.
Hablemos de los ciclistas. La inmensa mayoría de la gente que usa la bici para desplazarse en la oscuridad sigue creyendo que cuentan con un halo protector y que el resto de la gente les ve así, porque sí. No es comprensible si no su falta de elementos luminosos o reflectantes. Que conste que basta con una luz delantera y una luz trasera fijas y de calidad y unos elementos reflectantes para posicionarnos lateralmente, pero muchos bicicleteros siguen prefiriendo un intermitente sin pilas que ilumina a la luna, al suelo o a quién sabe dónde... y un poco de suerte.
La obligatoriedad de contar con elementos luminosos y reflectantes está recogida en la ley desde siempre y revisada hace tan sólo un par de años, pero ni así. La gente sigue prefiriendo llevar un timbre antes que hacerse con unas buenas luces. No sé por qué estamos tan preocupados con lo que pueda pasar con las aceras y con el casco cuando ya hay decretos que nadie está cumpliendo ni haciendo cumplir, gracias a cuya inobservancia o pura ignorancia la gente se está jugando la vida gratis.
En fin, que esto de la noche anticipada le hace a uno ser más siniestro y menos optimista respecto a sus semejantes de lo poco que es cuando hay más luz.
Buenas noches y buena suerte.
Para los que intentamos circular a pie y en bici todas las veces que podemos, es un recordatorio de que estamos entrando en la parte triste de la temporada. Porque no es lo mismo andar de día que de noche. No se producen las mismas sensaciones, no hay la misma vitalidad en las calles, no hay la misma visibilidad, no es tan agradable y, además, no es tan seguro. Mucho menos entre la gente que insiste en permanecer invisibles ante los demás, y hablo de gente en bicicleta, aunque, dada la falta de civismo de muchos automovilistas, habrá que ir pensando en pertrechar a los peatones que quieran pasar por pasos de peatones con chalecos reflectantes, cascos y luces laterales de posición.
Hablemos de los ciclistas. La inmensa mayoría de la gente que usa la bici para desplazarse en la oscuridad sigue creyendo que cuentan con un halo protector y que el resto de la gente les ve así, porque sí. No es comprensible si no su falta de elementos luminosos o reflectantes. Que conste que basta con una luz delantera y una luz trasera fijas y de calidad y unos elementos reflectantes para posicionarnos lateralmente, pero muchos bicicleteros siguen prefiriendo un intermitente sin pilas que ilumina a la luna, al suelo o a quién sabe dónde... y un poco de suerte.
La obligatoriedad de contar con elementos luminosos y reflectantes está recogida en la ley desde siempre y revisada hace tan sólo un par de años, pero ni así. La gente sigue prefiriendo llevar un timbre antes que hacerse con unas buenas luces. No sé por qué estamos tan preocupados con lo que pueda pasar con las aceras y con el casco cuando ya hay decretos que nadie está cumpliendo ni haciendo cumplir, gracias a cuya inobservancia o pura ignorancia la gente se está jugando la vida gratis.
En fin, que esto de la noche anticipada le hace a uno ser más siniestro y menos optimista respecto a sus semejantes de lo poco que es cuando hay más luz.
Buenas noches y buena suerte.
lunes, 30 de abril de 2012
Cada vez
Cada vez que utilizas tu bicicleta para desplazarte, estás haciendo
algo bueno para ti, para tu salud, para tu bolsillo, para tu presente,
para tu futuro, para tu calle, para tu barrio, para tu ciudad, para tu
país, para tu continente, para tu planeta.
Cada vez que señalizas bien una maniobra y te relacionas apropiadamente con los demás vehículos de la calzada, estás contribuyendo a crear y a mejorar la cultura de la bicicleta en tu ciudad, a incrementar la visibilidad y la presencia de la bici, a normalizar su uso.
Cada vez que circulas por la calzada en vez de hacerlo por una acera estás contribuyendo valientemente a pacificar el tráfico y a mejorar las a veces maltrechas relaciones entre ciclistas y peatones.
Cada vez que candas tu bici de forma segura con al menos dos buenos candados estás dejando de alimentar el despreciable mercado de bicis robadas.
Cada vez que agradeces con un gesto a un conductor de autobús o a un automovilista que te ceden el paso o respetan tu derecho a circular por el centro del carril o muestran la paciencia suficiente como para no atosigarte por detrás en una calle de un solo carril, etc. etc., cada vez que agradeces todo ello estás fomentando la convivencia segura entre motorizados y ciclistas.
Cada vez que reparas tu bici en un taller profesional de bicicletas próximo a tu casa estás manteniendo el comercio local e invirtiendo tu dinero en tu barrio.
Cada vez que enciendes las luces de tu bici cuando circulas de noche estás reclamando tu derecho y el derecho de los demás ciclistas a ser vistos y a ser respetados.
Leído en Actibici Valencia
Sólo añadiría...
Cada vez que haces que esto parezca fácil, cómodo y seguro estás invitando a los demás a hacerlo de una manera mucho más persuasiva que a través de cualquier campaña o jornada dedicada a ello.
Cada vez que señalizas bien una maniobra y te relacionas apropiadamente con los demás vehículos de la calzada, estás contribuyendo a crear y a mejorar la cultura de la bicicleta en tu ciudad, a incrementar la visibilidad y la presencia de la bici, a normalizar su uso.
Cada vez que circulas por la calzada en vez de hacerlo por una acera estás contribuyendo valientemente a pacificar el tráfico y a mejorar las a veces maltrechas relaciones entre ciclistas y peatones.
Cada vez que candas tu bici de forma segura con al menos dos buenos candados estás dejando de alimentar el despreciable mercado de bicis robadas.
Cada vez que agradeces con un gesto a un conductor de autobús o a un automovilista que te ceden el paso o respetan tu derecho a circular por el centro del carril o muestran la paciencia suficiente como para no atosigarte por detrás en una calle de un solo carril, etc. etc., cada vez que agradeces todo ello estás fomentando la convivencia segura entre motorizados y ciclistas.
Cada vez que reparas tu bici en un taller profesional de bicicletas próximo a tu casa estás manteniendo el comercio local e invirtiendo tu dinero en tu barrio.
Cada vez que enciendes las luces de tu bici cuando circulas de noche estás reclamando tu derecho y el derecho de los demás ciclistas a ser vistos y a ser respetados.
Leído en Actibici Valencia
Sólo añadiría...
Cada vez que haces que esto parezca fácil, cómodo y seguro estás invitando a los demás a hacerlo de una manera mucho más persuasiva que a través de cualquier campaña o jornada dedicada a ello.
martes, 22 de noviembre de 2011
Veo veo
No lo acabo de ver claro. Hace ya un año y medio desde que el tema de las luces y reflectantes es obligatorio para todo aquél que quiera utilizar una bicicleta de noche se hizo obligatorio. De hecho, me acuerdo que se dio un mes de gracia en el que las policías locales iban a informar sobre ello a los infractores, sin denunciarlos, en una campaña especialmente dirigida a los ciclistas que la DGT llamó "Hazte ver y mejora tu seguridad".
Un año más tarde, todo sigue igual. O peor, porque ahora hay más ciclistas en la ciudad. Bien es cierto que la mayoría se mueve por las aceras, subrepticiamente, lo cual les debe otorgar algún tipo de exención que les exime de cumplir cualquier norma.
Igual es que es un juego que consiste en que la gente se pone en riesgo y pone en riesgo a los demás gratuitamente. O igual se trata de una nueva variante de algún deporte de aventura en versión urbana. En cualquier caso, es difícil de entender.
Solución: el ciclista es esa mancha negra a la derecha de la silla de ruedas
Nota: Todas las imágenes fueron tomadas ayer en un mismo cruce en tan sólo 15 minutos.
Igual es que es un juego que consiste en que la gente se pone en riesgo y pone en riesgo a los demás gratuitamente. O igual se trata de una nueva variante de algún deporte de aventura en versión urbana. En cualquier caso, es difícil de entender.
¿Qué ves?
Nota: Todas las imágenes fueron tomadas ayer en un mismo cruce en tan sólo 15 minutos.
martes, 8 de noviembre de 2011
Visión nocturna
De noche las cosas se ven distintas. Hay algunas que no se ven y hay que tener cuidado con ellas. Pero hay otras que se ven, precisamente por eso, porque es de noche. El cambio de iluminación ofrece algunas imágenes que de día no se pueden ver.
Desde que nos han adelantado la noche, hay cosas que se iluminan y dejan ver al trasluz. Hoy he tenido esta visión y me ha parecido realmente significativa.
Hay casas que tienen este tipo de facilidades: cuartos de bicis. Accesibles, suficientemente grandes, junto a la puerta, en la planta baja, un lugar donde guardar la bicicleta en casa es fácil y seguro. Esencial. Primordial. Poco se habla de este tema cuando se plantean prioridades en la promoción del uso de la bicicleta y, sin embargo, resulta uno de los aspectos cruciales. Uno de los motivos por los que la mayoría de la gente no se anima a usar la bicicleta como vehículo utilitario es precisamente este: la dificultad para guardar la bicicleta en casa.
Es clave afrontar este problema que es mucho más importante y mucho más generalizado de lo que la mayoría de impulsores de la bicicleta piensa y es uno de los factores más disuasorios de su uso. Si guardar la bici en casa se convierte en una penitencia para el usuario o en una molestia para los demás, al final, se buscarán alternativas más cómodas, más rápidas y menos engorrosas.
Y es precisamente durante la noche cuando se perpetran la mayor parte de robos y vandalismos en la calle y cuando se puede ver dónde y cómo "duermen" las bicis en la ciudad.
Desde que nos han adelantado la noche, hay cosas que se iluminan y dejan ver al trasluz. Hoy he tenido esta visión y me ha parecido realmente significativa.
Hay casas que tienen este tipo de facilidades: cuartos de bicis. Accesibles, suficientemente grandes, junto a la puerta, en la planta baja, un lugar donde guardar la bicicleta en casa es fácil y seguro. Esencial. Primordial. Poco se habla de este tema cuando se plantean prioridades en la promoción del uso de la bicicleta y, sin embargo, resulta uno de los aspectos cruciales. Uno de los motivos por los que la mayoría de la gente no se anima a usar la bicicleta como vehículo utilitario es precisamente este: la dificultad para guardar la bicicleta en casa.
Es clave afrontar este problema que es mucho más importante y mucho más generalizado de lo que la mayoría de impulsores de la bicicleta piensa y es uno de los factores más disuasorios de su uso. Si guardar la bici en casa se convierte en una penitencia para el usuario o en una molestia para los demás, al final, se buscarán alternativas más cómodas, más rápidas y menos engorrosas.
Y es precisamente durante la noche cuando se perpetran la mayor parte de robos y vandalismos en la calle y cuando se puede ver dónde y cómo "duermen" las bicis en la ciudad.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Bicivilidad
Una de las asignaturas pendientes de nuestro ciclismo urbano es la visibilidad. Todo lleva su tiempo: acostumbrarse a andar en bicicleta en la ciudad, equipar la bicicleta, mejorar nuestra actitud, ganar nuestro espacio, defender nuestra presencia... Todo esto que de día ya resulta complicado, de noche se convierte para muchas personas en un reto. Y no es tan difícil, pero, como todo, depende de la determinación, de las prestaciones y del buen uso que se haga de ello. Antes de que nos impongan el cambio horario que nos recorta la vida en invierno debemos aprender a ser bicibles.
Bicivilidad, o visibilidad responsable en bicicleta, es un conjunto de equipamientos y actitudes que nos hacen más seguros circulando en bicicleta en condiciones de poca luz.
Un elemento transcendental cuando circulamos de noche es una buena iluminación complementada de elementos reflectantes. Luces delantera y trasera que alumbren, que avisen a los demás vehículos de nuestra presencia, de nuestra posición y de nuestra velocidad, tanto desde delante y detrás como lateralmente (el golpe lateral es, de todos, el más grave). Luces de calidad permanentes (la intermitencia que tanto gusta aquí es ilegal y no es más visible) y que no se apaguen cuando paramos. No escatimes en unas buenas luces y elementos reflectantes, tu integridad puede depender de ellas.
La visión nocturna es, en líneas generales, más segura entre vehículos. Hay menos sorpresas y se puede anticipar su llegada porque vienen precedidos por un halo luminoso. De todas maneras, hay que extremar precauciones y asegurarnos que nos han visto y entonces el contacto visual con los conductores es especialmente dificultoso.
Acción
Una vez en marcha la clave es, más que nunca, ocupar un espacio en la calzada, por el centro de un carril, señalizando nuestras maniobras, con seguridad, con dignidad y con respeto, cumpliendo escrupulosamente el Código de Circulación, como un vehículo más. Ahora bien, con el vehículo en perfecto estado: además de las luces, frenos, cambios y ruedas revisados y en buen estado. Sin sorpresas, conduciendo con anticipación y con atención, lograremos un nivel de seguridad inmejorable.
Cumpliendo estos sencillos consejos serás bicible y podrás circular sin riesgo. Si no serás un fantasma en bicicleta ¿Listos para sumergirnos en la noche invernal?
Bicivilidad, o visibilidad responsable en bicicleta, es un conjunto de equipamientos y actitudes que nos hacen más seguros circulando en bicicleta en condiciones de poca luz.
Luces
Un elemento transcendental cuando circulamos de noche es una buena iluminación complementada de elementos reflectantes. Luces delantera y trasera que alumbren, que avisen a los demás vehículos de nuestra presencia, de nuestra posición y de nuestra velocidad, tanto desde delante y detrás como lateralmente (el golpe lateral es, de todos, el más grave). Luces de calidad permanentes (la intermitencia que tanto gusta aquí es ilegal y no es más visible) y que no se apaguen cuando paramos. No escatimes en unas buenas luces y elementos reflectantes, tu integridad puede depender de ellas.
Cámaras
La visión nocturna es, en líneas generales, más segura entre vehículos. Hay menos sorpresas y se puede anticipar su llegada porque vienen precedidos por un halo luminoso. De todas maneras, hay que extremar precauciones y asegurarnos que nos han visto y entonces el contacto visual con los conductores es especialmente dificultoso.
Acción
Una vez en marcha la clave es, más que nunca, ocupar un espacio en la calzada, por el centro de un carril, señalizando nuestras maniobras, con seguridad, con dignidad y con respeto, cumpliendo escrupulosamente el Código de Circulación, como un vehículo más. Ahora bien, con el vehículo en perfecto estado: además de las luces, frenos, cambios y ruedas revisados y en buen estado. Sin sorpresas, conduciendo con anticipación y con atención, lograremos un nivel de seguridad inmejorable.
Cumpliendo estos sencillos consejos serás bicible y podrás circular sin riesgo. Si no serás un fantasma en bicicleta ¿Listos para sumergirnos en la noche invernal?
martes, 21 de diciembre de 2010
Luces, cámaras... ¿acción?
¿Quién se acuerda que para circular en condiciones de baja visibilidad los que lo hagan en bicicleta tienen que equiparse obligatoriamente de una luz de posición delantera blanca, una luz de posición trasera roja y un catadióptrico trasero rojo? Muy poca gente.

Se puede comprobar con la simple observación de los que andan en bici por nuestras calles. De nada ha servido la campaña informativa que la Dirección General de Tráfico lanzó hace ya más de un mes informando de que se iba a dar un mes de gracia para aplicarla. Un mes de gracia más, porque esta reforma de la Ley de Tráfico, aprobada hace más de un año, entró en vigor el pasado 25 de Mayo de 2010. Así que ya llevábamos 5 meses de gracia y aún se decidió ampliar uno más.
¿Por qué? Porque no había cuajado entre muchos ciclistas urbanos. La mayoría.
¿Por qué? Porque no se considera una prioridad entre muchos ciclistas. Porque era verano. Porque poca gente anda en bici de noche, al amanecer o al anochecer. Porque mucha gente anda por aceras. Porque no hay buenas luces en el mercado. Porque las policías municipales no se han puesto a ello. Porque nadie conoce esa norma. Porque...
Demasiados porqués. El caso es que sigue resultando impresionante ver a "ciclistas fantasmas" circulando en malas condiciones de visibilidad, imprudentes, peligrosos. Y lo peor no es precisamente que incumplan la ley y puedan ser sancionados por ello. Lo peor es que van asumiendo riesgos innecesarios.
Ahora bien, aclaremos también para los que se equipan con intermitentes miserables que eso tampoco son luces de posición y que muchas veces, sobre todo cuando andan mal de pilas, emiten una luz insuficiente.
Además, es necesario decir que las luces delantera y trasera y el catadióptrico trasero no son visibles de lado, por lo que no previenen de los golpes laterales, desgraciadamente los más graves para los ciclistas.
Por lo tanto, hay que recordar que:
Son obligatorias
Así pues. Lleva luces. Por ti. Por los demás. Porque lo dice la ley.
Se puede comprobar con la simple observación de los que andan en bici por nuestras calles. De nada ha servido la campaña informativa que la Dirección General de Tráfico lanzó hace ya más de un mes informando de que se iba a dar un mes de gracia para aplicarla. Un mes de gracia más, porque esta reforma de la Ley de Tráfico, aprobada hace más de un año, entró en vigor el pasado 25 de Mayo de 2010. Así que ya llevábamos 5 meses de gracia y aún se decidió ampliar uno más.
¿Por qué? Porque no había cuajado entre muchos ciclistas urbanos. La mayoría.
¿Por qué? Porque no se considera una prioridad entre muchos ciclistas. Porque era verano. Porque poca gente anda en bici de noche, al amanecer o al anochecer. Porque mucha gente anda por aceras. Porque no hay buenas luces en el mercado. Porque las policías municipales no se han puesto a ello. Porque nadie conoce esa norma. Porque...
Demasiados porqués. El caso es que sigue resultando impresionante ver a "ciclistas fantasmas" circulando en malas condiciones de visibilidad, imprudentes, peligrosos. Y lo peor no es precisamente que incumplan la ley y puedan ser sancionados por ello. Lo peor es que van asumiendo riesgos innecesarios.
Ahora bien, aclaremos también para los que se equipan con intermitentes miserables que eso tampoco son luces de posición y que muchas veces, sobre todo cuando andan mal de pilas, emiten una luz insuficiente.
Además, es necesario decir que las luces delantera y trasera y el catadióptrico trasero no son visibles de lado, por lo que no previenen de los golpes laterales, desgraciadamente los más graves para los ciclistas.
Por lo tanto, hay que recordar que:
Son obligatorias
- Luz delantera blanca de posición
- Luz trasera roja de posición
- Catadióptrico trasero rojo no triangulares
- Prendas con elementos reflectantes (en vías interurbanas)
- Elementos reflectantes adicionales
- Especialmente los detectables lateralmente
- A modo de ejemplo: bandas reflectantes en las cubiertas, reflectantes para los radios
Así pues. Lleva luces. Por ti. Por los demás. Porque lo dice la ley.
jueves, 2 de diciembre de 2010
A veces veo fantasmas... montando en bicicleta
Me pasa a menudo. Pero mucho más cuando falla la luz. Al amanecer, al anochecer, de noche. Me pasa también en días de lluvia. Veo sombras. Pasan sin hacer ruido, como un soplido, fugaces, inesperados. Y siento un escalofrío cada vez que me parece ver pasar una de estas criaturas. Porque es más una ilusión. Hay ocasiones en las que ve vuelvo de repente porque creo haber visto uno de estos espectros.

Vagan por las aceras y saltan a las calzadas de repente, sin avisar. Oscuros, siniestros. Son como murciélagos, difíciles de seguir con la mirada, imposible de predecir sus trayectorias. Cuando menos te lo esperas ¡shas! uno te pasa rozando la nariz.
Me han dicho que muchos mueren atropellados. No me extraña.
Vagan por las aceras y saltan a las calzadas de repente, sin avisar. Oscuros, siniestros. Son como murciélagos, difíciles de seguir con la mirada, imposible de predecir sus trayectorias. Cuando menos te lo esperas ¡shas! uno te pasa rozando la nariz.
Me han dicho que muchos mueren atropellados. No me extraña.
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