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domingo, 5 de enero de 2014

La bici como soporte publicitario

La bicicleta ha sido utilizada como soporte publicitario desde siempre, aunque tantos años sumidos en la era automovilística prácticamente nos hayan hecho olvidarlo. Por eso nos gusta tanto coleccionar bicicletas con publicidad en nuestros viajes y visitas, porque consideramos que es un símbolo inequívoco de integración de la bicicleta.

La de hoy va un paso más allá dentro de ese concepto.


Esta bicicleta recoge unos cuantos ingredientes de la era "post-auto" y "post-inmobiliaria" que nos está tocando vivir. Una bicicleta clásica, vintage, recuperada con estilo. Un ingenioso sistema para la comunicación del mensaje, reutilizado y reutilizable. Y una realidad personal presumible detrás de la propuesta. Como la de tantos arquitectos, ingenieros, delineantes, carpinteros, albañiles y gestores inmobiliarios, por no hablar de los creativos publicitarios, diseñadores gráficos o trabajadores de banca.

Aparcada en la principal avenida comercial del centro de la ciudad, espera impertérrita y estoicamente que su dueño tenga suficientes clientes para dejar de hacer la calle. Si sois de Pamplona o alrededores y os interesa su propuesta, no dudéis en poneros en contacto. Seguro que acertaréis.

martes, 24 de diciembre de 2013

Los 18 mandamientos de la seguridad ciclista

La OCDE, sí la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, más concretamente el Foro Internacional del Transporte, ha publicado un completísimo informe sobre seguridad y salud ciclista titulado, precisamente, Cycling, Health and Safety, que ha visto la luz hace tan sólo unos días. Un documento completísimo de más de 200 páginas donde se recogen toda una colección de datos relevantes relacionados con la promoción segura de la bicicleta como medio de transporte. Increíble pero cierto.


Como deberían de hacer todos los informes de este tipo, empiezan por el final, esto es por las recomendaciones, para después desgranar los datos y los estudios que las argumentan (así al menos nos adelantan sus intenciones). Estas son:
1. Donde no se vea reducida la calidad de las redes ciclistas, las facilidades para la bicicleta deberían localizarse lejos del tráfico, cuando sea posible —especialmente en tramos donde los coches aceleran (cuestas, rectas largas).
2. Una evidencia insuficiente sustenta la causalidad del fenómeno de la "seguridad en números" (según el cual tan sólo el incremento de ciclistas reduce la peligrosidad del uso de la bici), luego las políticas dirigidas al incremento de ciclistas deberían estar acompañadas de acciones de reducción del riesgo de los mismos.
3. Deben hacerse esfuerzos por armonizar las definiciones de la terminología para así ser capaces de hacer comparaciones fiables sobre seguridad ciclista a nivel internacional.
4. Las autoridades nacionales deberían establecer patrones para recoger datos sobre accidentes ciclistas no mortales y realizar o facilitar dicha recolección con base en datos policiales relacionados, de una manera sistemática y/o periódica, con los registros hospitalarios.
5. Las autoridades nacionales deberían establecer patrones para recoger datos fiables, frecuentes y comparables sobre utilización de la bicicleta y realizar o facilitar dicha recolección.
6. Las autoridades que busquen incrementar la seguridad ciclista deberían abordar el tema desde el enfoque del Sistema de Seguridad -según el cual la política debería centrarse en la seguridad inherente al sistema del tráfico, más que a la implementación de mejoras marginales para ciclistas en un tráfico eminentemente inseguro para ellos.
7. Las autoridades deberían diseñar planes de excelencia para la práctica del ciclismo y su seguridad, y deberían asegurar coordinación de alto nivel entre agencias gubernamentales relevantes para garantizar que la práctica del ciclismo crezca sin condenar su seguridad.
8. Las autoridades deberían asegurar que todos los usuarios de las carreteras reciban formación sobre la práctica del ciclismo, incluyendo habilidades de manejo de la bicicleta y su utilización tanto en la calzada como en infraestructuras específicas. Esta formación puede formar parte de un programa de seguridad más amplio dirigido a menores y jóvenes.
9. El control de la velocidad actúa como una "infraestructura virtual" protegiendo a los ciclistas y debería ser incluido como una parte integral de las estrategias de seguridad ciclista.
10. Las políticas de seguridad ciclista deberían prestar especial atención a las colisiones entre vehículos pesados y ciclistas, debido a la gravedad que presentan las mismas y su relativa frecuencia.
11. Los ciclistas no deberían ser el único objetivo de las políticas de seguridad ciclista —los automovilistas deberían ser al menos tan importantes como aquellos.
12. Las políticas de seguridad ciclista deberían prestar especial atención al diseño de intersecciones —visibilidad, predecibilidad y reducción de velocidad deberían ser principios claves en dicho diseño.
13. Las autoridades deben adaptar las inversiones a los contextos locales, teniendo en cuenta niveles de uso de la bicicleta y la heterogeneidad de sus usuarios.
14. Los planes de seguridad ciclista deben dirigirse al incremento de la seguridad así como a la mejora de la percepción de dicha seguridad.
15. La implementación de infraestructura ciclista debería ir acompañada de un adecuado mantenimiento y de la correspondiente normativa de uso.
16. Cuando sea apropiado, la velocidad de circulación debería ser limitada por debajo de 30 kms/h para posibilitar el tráfico compartido entre automóviles y bicicletas, aunque siempre teniendo cuidado en que los dispositivos de control de velocidad no creen riesgos para los ciclistas.
17. Donde la velocidad no pueda ser reducida, o donde la densidad de tráfico sea elevada, las autoridades deberían buscar la separación del tráfico ciclista, si es posible.
18. Las autoridades deben estudiar de una manera crítica el diseño de las intersecciones de las vías ciclistas y aplicar todas las medidas de seguridad conocidas para reducir el riesgo de accidentes en las mismas.
Ahí queda eso.

¿Sorprendente? Sin duda. Resulta impactante que un organismo cuyo objetivo es facilitar los medios (en este caso de transporte) para lograr el desarrollo económico, preste tanta atención su hermano menor, normalmente marginado, cuando no olvidado. Algo han debido ver las autoridades del transporte internacional al servicio del desarrollismo para cuando han decidido ponerse, al menos, a estudiar el tema.

En este sentido, no resulta sorprendente, aunque sí sospechosa, la recomendación insistente de implementar infraestructura ciclista separada del tráfico para reducir la accidentalidad de los usuarios de la bicicleta, ya que, aunque empieza y acaba recomendándola, dedica otro tanto esfuerzo a recordar la multiplicación de riesgos en las intersecciones.

Nada nuevo, pero que deja constancia de una doble preocupación: la de separar a los ciclistas donde el tráfico motorizado fluye y la de remarcar que dicha separación no garantiza la seguridad en los encuentros con dicho tráfico. Un buen ejemplo de segregacionismo disfrazado de falso proteccionismo. Otro más. Resulta especialmente siniestra la imagen de esos ciclistas espectrales aventurándose en una de esas travesías fatales.

Por supuesto, ni una sola alusión a la necesidad de reducir el uso del automóvil como condición imprescindible para mejorar las condiciones de usabilidad de la bicicleta. No se pueden pedir peras al olmo.

Seguiremos desgranando este informe con verdadero interés...

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Herramientas para dar oportunidades a la bici

Mucho se habla, mucho se escribe, mucho se opina sobre cuáles son las fórmulas para tratar de dar a la bicicleta las oportunidades que se merece como vehículo práctico, limpio, respetuoso y amable y, por lo que se ve, todo el mucho sigue elucubrando sobre el asunto y apostando parcialmente, cuando no lavándose la cara con la bici.

Llevo dos días enteros dedicado a demostrar que esto de la bicicleta es sencillo y que, desgraciadamente, se ha complicado de una manera interesada para presentarlo como algo poco posible, poco razonable o poco recomendable, a menos que se cumplan toda una serie de condiciones que, en la práctica, son muy difíciles de cumplir. Una de ellas, la más importante, que la bici circule sola y protegida, lejos de automóviles y, a ser posible, también de peatones.

¿Por qué?

Pero, ¿por qué se demanda este tipo de sobreprotección para un vehículo que hasta la fecha no ha mostrado una siniestralidad preocupante? Pues por dos motivos fundamentalmente:
  • Por un lado, porque se ha perdido el hábito y con él la habilidad de andar en bici de manera natural, con destreza, con reflejos, de manera instintiva, con seguridad y aportando seguridad a los demás.
  • Por otro, porque la bicicleta se ha convertido, por puro abandono, en un elemento extraño, complejo, incómodo, difícil... complicado.
No es sino el fruto de una generación que se ha dedicado a montar una forma de vivir fundamentada en los desplazamientos en coche privado, donde la dispersión urbanística, los espacios inaccesibles para los no motorizados, la necesidad de desplazarse para todo han devenido en un sistema que sólo es soportable a bordo de un coche privado y que descarta cualquier medio de transporte alternativo.

En ese escenario e incluso contando con todos esos condicionantes, la bicicleta sigue teniendo sentido. Por rápida, por barata, por sana y por respetuosa. Por eso algunos seguimos haciendo misiones con ese mensaje que es bien sencillo.

La bici, simplemente

Porque la bici es sencilla, es abarcable, es un mecanismo eficiente que podemos aprender a manejarlo, a repararlo y a promoverlo con sorprendente simplicidad.

El sábado en un curso de mecánica básica de mantenimiento, hoy dando charlas en un instituto, el mensaje es el mismo, claro y contundente: esto es fácil. Por eso debes probarlo.

Porque todos tenemos bicis en casa, porque ponerlas a punto y mantenerlas es una tarea que podemos hacer nosotros mismos y porque basta con montarse en ellas y actuar con prudencia, con respeto, con dignidad y con sentido común para comprobar que es posible.

Claro que hay mucho por hacer, que hay que hacer nuestras calles más amables y a nuestra gente menos agresiva, claro que habrá que adaptar de alguna manera el espacio público para ello, claro que habrá que enseñar también a los ciclistas a comportarse, pero no podemos esperar a que todo el mundo se ordene para hacer nuestras opciones. Pero cuidado con complicarlo innecesariamente, porque no funcionará.



Por eso resulta imprescindible seguir comunicando, contagiando con nuestra experiencia como algo posible y al alcance de cualquiera, porque sólo haciéndolo podemos demostrar que puede hacerse y cómo puede hacerse.

domingo, 1 de julio de 2012

Bici señuelo

Algunos animales y algunas plantas utilizan su vistosidad para atraer a sus víctimas o para alertar a sus  depredadores de su presencia. A veces para servir de cebo, otras para impresionar e intimidar a sus enemigos. En el mundo de la bicicleta pasa algo semejante. Hoy, por ejemplo, nos han presentado este ejemplar (las bicis se presentan, como las parejas).


Es propiedad de un artista al que ya le han robado 5 bicicletas en los últimos años y que ha decidido hacer una acción autodefensiva aprovechando su talento.

La bicicleta en sí no vale gran cosa, pero le sirve para desplazarse como cualquier otra dando, además, la nota colorista y avisando de su presencia allá donde esté.


- ¡A ver quién es el "salao" que se atreve a robarme ésta! - nos comentaba orgulloso de su obra.

Hay otros que prefieren un buen candado o un aparcamiento seguro, nuestro hombre ha optado, además, por llamar la atención y personalizarse una bicicleta que solo él es capaz de conducir orgulloso, sin pasar vergüenza y sin tener ni un asomo de sentido del ridículo.

¡Viva la bicicleta policromática! ¡Abajo el mimetismo! ¡Exhibe tu bici con atrevimiento, con desparpajo y hasta con ostentación si hace falta!

lunes, 23 de abril de 2012

Así no, señor talibán

Corren tiempos nefastos en lo público, tiempos donde los recortes no hay por qué justificarlos, basta con perpetrarlos, tiempos donde pedir se ha convertido en sinónimo de reivindicar. Son tiempos de histeria y de confrontación, no cabe la reflexión ni el consenso, es preferible el atrincheramiento y la identificación del enemigo. Es lo único que nos da seguridad, sabernos con los nuestros, haber elegido el frente adecuado y reforzar posiciones.

En este clima casi bélico o cuando menos pre-bélico, aún hay intentos de creación de nuevos espacios de participación, iniciativas cívicas más o menos atrevidas, más o menos afortunadas y menos o más refrendadas. Lo malo en estos tiempos de recrudecimiento es que las posiciones se radicalizan y los matices se pierden porque los objetivos se maximizan y entonces las posturas se desenmascaran y los que tienen discursos monolíticos pierden la paciencia cuando no se recogen sus postulados tal cual.

Crónica de un conciliábulo biciclista

El otro día en un encuentro testimonial entre unos pocos ilusos de la bici en Pamplona tuve la desgracia de comprobarlo. El cinismo, la demagogia, la descalificación personal, dejaban patente que los buenos tiempos habían pasado y la palmada en el lomo y la rueda de prensa oficial ya no formaban parte del juego obsceno que había puesto en solfa la política de promoción de la bicicleta y había dado paso a un espectáculo dantesco de obras deficientes, actuaciones teatrales, fasto propagandístico y "marioneteo" vergonzoso. Todo por tener algunos "elementos bici" en la ciudad.

Ahora que había que retomar posiciones y recuperar los fundamentos del asunto, ahora que era el momento de hacer las cosas con calma y con principios, lejos de las prisas electoralistas y de los plazos de ejecución de legislatura, ahora que se podía retomar el Pacto de Movilidad y releer el Plan de Ciclabilidad para replantear el asunto desde el sentido común y los compromisos adquiridos públicamente, ahora que se podía restituir al peatón y desagraviarlo después de estos años de humillación, ahora que se podía recordar que el asunto iba de desincentivar y poner dificultades al uso excesivo del coche en la ciudad, justo ahora van unos pocos y nos vuelven a repetir las consignas facilonas consabidas. Esas de "la bici es buena", "carril bici ya" o "una bici más, un coche menos". Basadas en los viejos argumentos de "el miedo al coche", "la convivencia con el peatón es posible y deseable" o "sin segregación no hay futuro".

Lo que coloquialmente algunos denominamos "talibanismo", que no es otra cosa que la incapacidad absoluta de reconocer otros postulados que los propios, la tendencia a la reinterpretación de todo para argumentarlos, el extremismo y el maquiavelismo más siniestro para conseguir sus fines, aflora en estos tiempos con más fuerza que nunca. Es lo que tienen las crisis, que sacan lo peor y lo mejor de cada uno.


Desgraciadamente, con este tipo de postulantes es imposible llegar a más acuerdos que comulgar con sus doctrinas y aplaudir sus máximas. Cualquier otra cosa es una pretensión casi insultante, cuando no blasfema. Es lo que tiene estar en posesión de la verdad, que sólo te permite redimir a los demás de su equivocación.

Pues no, amigo talibán, así no mejoramos lo presente, así no se consigue ganar apoyos que no se tengan ya, así no se hace democracia, así no se cambia nada. De hecho se empeora. En fin, seguiremos buscando fórmulas para avanzar, pero, desde luego, seguiremos denunciando estas maneras y estas actitudes aberrantes. Esto no es una cuestión de fe, no estamos ungidos por un poder divino. No. Y no tragamos con eso. Perdón pero no.

"Dios quiere que ande en bici"

viernes, 13 de abril de 2012

Más sobre robos, candados y parkings de bicis



















Esta es la constatación de una realidad que cada vez es más patente y por tanto más preocupante: el robo es la causa principal que desincentiva el uso de la bicicleta en la ciudad y la gente sigue sin darse por enterada. Mientras no se trabaje de una manera seria y coordinada contra esta lacra que ataca sin hacer distingos en la calidad de las bicicleta que se roban y que sólo depende de su vulnerabilidad, de la desinformación de sus dueños, de la poca seguridad que ofrecen los aparcamientos disponibles, de la escasa acción policial y de la impunidad de los ladrones, esto no hará más que empeorar.

Ante esta realidad, cabe resignarse y hacerse el argumento de consolación de que, aunque te lleguen a robar una bici de vez en cuando, la inversión estará más que amortizada si sacamos la cuenta del ahorro en tiempo y dinero que supone la utilización de la bici al día y la mejora en nuestro estado de salud tanto física como mental. Sin embargo, hay gente que se resiste a ello y opta por pasar a la acción.

Albacete se mueve

Un ejemplo, que ya comentamos en su día es el de la asociación Almansa en Bici que lanzó una campaña con información de calidad que hoy presentamos en formato folleto.

 
La buena noticia nos llega también desde Albacete, esta vez desde la capital, donde tres parkings subterráneos crearán 45 plazas para bicis, además de disponer de vestuarios, consignas y hasta candados para los usuarios de dichos servicios por una cuota de 10 euros al mes. Respondiendo a la iniciativa presentada y defendida por la asociación Curba Ciclistas Urbanos de promoción del uso de la bici como medio de transporte.

Aparcamiento Avenida de España de Albacete (foto sacada de aquí)
Aparcamiento subterráneo de bicis belga (imagen cortesía de Doble Fïla)

Dos buenos ejemplos, casi inmejorables, de acción social contra el robo de bicicletas. A ver si tomamos ejemplo y difundimos y reproducimos este tipo de iniciativasen otros puntos de nuestra geografía.

viernes, 30 de marzo de 2012

Bicicletas: doblemente revolucionarias

Ayer fue día de huelga, día de acción directa en la calle. Lejos de tratar de hacer balance sobre la incidencia de la misma y sobre su trascendencia en el devenir de este país renqueante, yo voy a hablar de bicis. Sí de bicis, para hablar del resto ya están los demás.


Las bicicletas han tenido en esta huelga una presencia especial. En muchas ciudades se han convertido en una herramienta más de reivindicación y en un vehículo especialmente indicado para este tipo de jornadas por su agilidad, por su capacidad de escurrirse en el tráfico y por su rapidez. En la mía también.

El "bicipikete"

De hecho, se había convocado un "bicipikete" sin más siglas y más identidad que esa. La idea: utilizar las bicicletas para colapsar el tráfico en rotondas y accesos estratégicos. La cosa ha resultado divertida y efectiva hasta que la Policía Municipal ha intervenido y ha requisado las bicis a una veintena de "bicipiketeros" que, incrédulos, han visto como el brazo inquebrantable de la movilidad les ha desprovisto de sus vehículos y les han obligado a echar pie a tierra y continuar su jornada andando... y entonando como consigna "Los munipas nos han robao las bicis".

Sirva esta anécdota para dejar constancia de una acción, que siendo pacífica y planteándose de manera casi festiva, ha resultado ser bastante más incisiva de lo que a priori se podía haber sospechado.


Pero es que, además, la bicicleta aporta otro aire y otro estilo a las manifestaciones. Las bicicletas ocupan espacio, se mueven suaves y silenciosas, aportan paz y tranquilidad porque son vulnerables, y además le dan un toque fresco y simpático. Mucho más cuando, algún ocurrente, incorpora música a su montura para, de alguna manera, proponer algo alternativo al "la la la lara lara lara".



domingo, 1 de enero de 2012

¿Qué podemos esperar de 2012?

Estrenamos el año más incierto del siglo. Con una crisis de caballo que está rehusando saltar los obstáculos y se está quedando atrancada y sin visos de cambiar. Con un panorama político que da para atrás y no precisamente por una cuestión de colores sino más bien por una cuestión de confianza. Con un panorama social desmembrado y todavía más indignado que ilusionado.

Con estos ingredientes y, en el terreno de la bicicleta o de la movilidad en general, con una serie de promesas incumplidas, con unos cuantos platos rotos, con ambiciones todavía desmesuradas y presupuestos menguantes, parece que más vale quedarse en casa que pensar en hacer algo y, sin embargo, una vez más y contracorriente, hay que volver a la carga. Es necesario. Imprescindible.

Pensemos mejor qué vamos a hacer

Pero este año, a diferencia de los años anteriores, necesitamos un plan. Un Plan de Acción con mayúsculas para mejorar nuestras ciudades y nuestros pueblos. Y me temo que no va a valer con un simple Plan de Movilidad o un Plan de Ciclabilidad, que en sí mismos no están tan mal pero que adolecen de un exceso de ingeniería y una falta vergonzosa de participación real. Le llamaremos Plan de Acción porque su objetivo principal es plantear retos, actuaciones, acciones. Para definirlo necesitaremos un marco ideológico que nos defina los objetivos y que oriente las estrategias: un Pacto Local de Movilidad y Accesibilidad. Así que habrá que juntarse, pero no de cualquier manera, habrá que conformar una mesa de trabajo.


¿Quiénes son los llamados a la mesa?

Pues, para empezar, y siempre en primer lugar, los cargos electos, que para eso son los elegidos y que tienen que acostumbrarse a lidiar en este tipo de plazas que son las suyas, las públicas. Después habrá que contar con la mayor representatividad posible (una persona por entidad) de entre los agentes sociales que realmente sean activos en la localidad. No precisamente los que tengan más nombre, sino más bien los que hagan más cosas, los que estén en los saraos, los que se remanguen y estén dispuestos a compartir esfuerzos y proyectos.

Y luego algún elemento externo, alguien que haga de juez de paz y de abogado del diablo al mismo tiempo, que vea las cosas desde la barrera, que esté involucrado pero no comprometido ni cohartado, que no comparta el enviciamiento propio de las relaciones locales y que a la vez lo ponga en evidencia, alguien que dinamice, que recuerde lo que se olvida y que denuncie, si es necesario, los contubernios y que remarque que es un juego y que se trata de mejorar lo que es de todos, el espacio público, la calle.

Superando estereotipos e intereses creados

En esto de la movilidad hay que empezar a olvidarse de que esto es un asunto de ciclistas y de conductores y hay que empezar a hablar de vecinos y vecinas, porque, curiosamente, los peatones que somos mayoría no estamos nunca representados y a veces se nos olvida que deben presidir estas mesas en vez de sufrir las consecuencias del enfrentamiento entre las facciones minoritarias y las inframinoritarias que, además, muchas veces cuentan con líderes poco representativos y defienden modelos obsoletos con estúpida vehemencia y se olvidan fácilmente que ni siquiera sus secuaces más acérrimos son ciclistas o automovilistas exclusivamente, sino que alternan, y andan, y usan el transporte público.

Luego hay que contar con todos aquellos que se han ido apropiando de la calle como si fuera de ellos y que se resisten a devolverla: estos son los comerciantes, con su derecho inalienable de que toda su clientela aparque en su escaparate y sus proveedores puedan cargar y descargar en su puerta, y también son aquellas personas que se apropian de los lugares más valiosos de la población para dejar sus coches abandonados ocupando 10 fabulosos metros cuadrados de manera privativa, que nadie sabe bien quién se los ha concedido.

Hay que tener sentados en la mesa a representantes de los principales centros de actividad que movilicen a la gente todos los días: empresas, centros educativos, hospitales, centros de salud, instituciones públicas, polideportivos, etcétera. Y hay que prestar especial atención de entre estos a los menores y a los jóvenes, de los que dependerá, en muchos casos, que esto cuaje y que se mantenga en el futuro.

Si en este año podemos montar esta mesa y formular un plan no estará nada mal. Si además podemos ponernos, después, manos a la obra en él, mejor que mejor.

Sin pintadas, sin circo, sin basura

"Herrian txirrindula" = "En el pueblo, bicicleta" pintada en Bera (Navarra)
 Ahora bien, si seguimos haciendo cositas más o menos vistosas, más o menos aparatosas, pero sin ton ni son, sólo porque nos las ofrecen a buen precio o gratis o porque las esté haciendo el vecino, o porque nos ponen en la palestra, entonces nos seguiremos sorprendiendo del fracaso de nuestras propuestas y de la poca efectividad de dichas medidas. Tampoco la vía es reivindicar, porque es demasiado fácil y no compromete a trabajar. Esto no se hace para la galería ni para la prensa, sino para tener un pueblo mejor, más humano, más habitable.

Hay gente que ya se ha puesto a ello y que el año que entra, con los deberes hechos, van a empezar a meter mano al asunto. Enhorabuena y suerte.

jueves, 28 de julio de 2011

El medio es el mensaje

Es innegable que, como decía el maestro McLuhan, el medio que se elige para comunicar condiciona el mensaje. Lo que hoy quiero recoger es la oportunidad de utilizar el medio urbano, la calle, para componer mensajes directos, diferentes, sugerentes y trascendentes relacionados con la movilidad.

Hace semanas hacía referencia a la campaña que lanzó el ayuntamiento de mi ciudad utilizando los pasos de peatones como soporte para, mediante el recurso artístico de rediseñar las bandas blancas para convertirlas en perros y en cocodrilos con la dudosa intención de concienciar a nuestros menores en las inmediaciones de los colegios del peligro que encierra la carretera. En este caso, el miedo es el mensaje.


Este recurso de utilizar los pasos de cebra como fuente de inspiración es algo muy socorrido y muy recurrente. Basta con recordar al gran maestro en este arte como fue Roadsworth:


El otro día un fabuloso artículo en Plataforma Urbana recogía la iniciativa de la ciudad de Curitiba con esta misma idea para hacer una campaña de carácter más artístico.



Conocemos los más literales, que dan informaciones temibles a los infaustos peatones:


En la misma ciudad en la que recuerdan el peligro de andar en moto con estos fantasmas:


Para recordar a los ciclistas fallecidos también se utilizan bicicletas fantasmas:


Pero hay otros pequeños detalles que pueden resultar igualmente efectivos a la hora de transmitir un mensaje en la calle a través de la acción gráfica urbana. Ahí van unas cuantas ideas que he recogido por ahí:

Pintadas tridimensionales chocantes invadiendo la carretera (California)

Imágenes ciclistas tópicas en lugares elegidos (Londres)

Charcos de pintura surcados por vehículos dibujando trayectorias multicolores (Berlin)

Utilizar el coche propio para soportar un mensaje como éste

O un bus público para enviar este otro ("Soy una cita fácil") bajo la campaña general "Engaña a tu coche una vez a la semana" (Dublin)

Yo me sigo quedando con esta "biciacción" consistente en hacer una "despintada" limpiando un mensaje en un muro donde la polución ha ensuciado tanto, que ofrece una buena pizarra y aporta un contraste suficiente. Sin duda genial.



Y recuerda: "El arte es para ser encontrado entre la gente, no entre los muros de un museo"


Se aceptan sugerencias.