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domingo, 5 de enero de 2014

La bici como soporte publicitario

La bicicleta ha sido utilizada como soporte publicitario desde siempre, aunque tantos años sumidos en la era automovilística prácticamente nos hayan hecho olvidarlo. Por eso nos gusta tanto coleccionar bicicletas con publicidad en nuestros viajes y visitas, porque consideramos que es un símbolo inequívoco de integración de la bicicleta.

La de hoy va un paso más allá dentro de ese concepto.


Esta bicicleta recoge unos cuantos ingredientes de la era "post-auto" y "post-inmobiliaria" que nos está tocando vivir. Una bicicleta clásica, vintage, recuperada con estilo. Un ingenioso sistema para la comunicación del mensaje, reutilizado y reutilizable. Y una realidad personal presumible detrás de la propuesta. Como la de tantos arquitectos, ingenieros, delineantes, carpinteros, albañiles y gestores inmobiliarios, por no hablar de los creativos publicitarios, diseñadores gráficos o trabajadores de banca.

Aparcada en la principal avenida comercial del centro de la ciudad, espera impertérrita y estoicamente que su dueño tenga suficientes clientes para dejar de hacer la calle. Si sois de Pamplona o alrededores y os interesa su propuesta, no dudéis en poneros en contacto. Seguro que acertaréis.

martes, 5 de febrero de 2013

El Ciclista Respetable

Hay maneras y maneras. Y la convivencia depende muchas más veces de cómo se hacen las cosas que de qué cosas se hacen. De la actitud, de la paciencia, de la prevención, de la empatía. Es una cuestión de estilo, de talante, de visión de la vida, del entorno, de los demás y de la forma de relacionarse con todo ello.

Por eso quien demuestra ser respetuoso, más allá de las normas, más allá de los casos, debe ser respetable, porque gracias a este tipo de personas, con este tipo de actitudes se construye la vida en sociedad de forma civilizada, amable, digna y pacífica.



Sólo deberían merecer respeto quienes a su vez lo profesan. Sólo las personas que son capaces de realizar sus actividades sin incordiar a los demás. Así todo funcionaría sin necesidad de regularlo todo demasiado. Lo que pasa es que muchas veces, demasiadas, la excepción justifica la regla y una vez que la regla existe su transgresión origina enfrentamiento, crispación, violencia. Y entonces se pierde la oportunidad de ser respetuoso porque la regla incorpora el obligado cumplimiento y ahí acaba la cosa. Y el juego social se empobre, se envilece, se normativiza.

Así pues, un saludo y un homenaje a las Personas Respetuosas. Cada vez más.