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martes, 10 de marzo de 2015

¿Soy un vago por querer una bici eléctrica?

Pues sí. Parece que hay una cierta inclinación a asociar el pedaleo asistido con la vagancia entre algunos sectores de la sociedad ciclista. Desde las esferas más sectarias de la ecología que consideran, no sin cierta razón, que la electrificación y la inclusión de componentes de difícil extracción y más difícil gestión como residuos son ambientalmente poco defendibles, a los grupos más puritanos de la bicicleta que creen que las bicicletas tienen que mantenerse castas, sin más ayuda que la del jinete, tesis ésta que normalmente procede de paises eminentemente planos y de acusada cultura ciclista.

El caso es que cada vez se venden más bicis con pedaleo asistido. ¿Por qué es?


Las razones para la compra de una bicicleta con asistencia al pedaleo son múltiples, pero hay tres factores que están definiendo el crecimiento impresionante de este segmento de bicicletas: la circunstancia física del comprador, la distancia que permite recorrer y la orografía del lugar de uso.

Una bicicleta eléctrica permite, en primera instancia, afrontar esfuerzos que muchas personas no pueden o no quieren hacer para desplazarse en bici. Así una bicicleta eléctrica puede permitir a una persona con problemas físicos seguir pedaleando y disfrutando de ello en buenas condiciones.


Paralelamente, con una bicicleta de pedaleo asistido hay mucha gente que se anima a hacer itinerarios que no se los propondría con una bicicleta clásica. Trayectos comprometidos o de distancias superiores a 3 kilómetros. Gente mucha de ella trabajadora, que no está dispuesta a llegar a su trabajo sudando o a hacer esfuerzos importantes por las características de sus viajes.

Además hay otro segmento de este mercado emergente que lo representan aquellas personas que utilizan la bicicleta como ocio, para ejercitarse, para divertirse o para hacer excursiones y viajes y que han visto en las bicicletas eléctricas un potencial impresionante. Gente que practica el mountain bike y a la que las cuestas se le atragantan (no conozco nadie al que no le pase esto), gente que quiere hacer salidas y que no reúne una condición física suficiente, gente que quiere cargar sus bicicletas con lo necesario para un viaje y no quiere renunciar a los recorridos exigentes que, muchas veces, suelen pasar por los lugares más interesantes.


Todo esto hace que el mundo de la bicicleta eléctrica haya despertado tanta expectación y haya arrancado de una manera titubeante pero que apunta tan alto en un mercado, el de la bicicleta, que parecía que había hecho techo hace unos años e iniciaba un lento declive. Ahora sólo hace falta que la gente sea capaz de discernir, entre tan vasta oferta, dónde está la calidad, dónde están las garantías y qué es lo que más se acerca a lo que busca, porque hay que reconocer que en este mar hay mucho tiburón intentando cazar de malas maneras a presas fáciles y mucho entendido creyendo que pesca chollos donde no hay más que un precio bajo.

miércoles, 14 de enero de 2015

En bici al trabajo, también en invierno

Lo de que el tiempo, el malo claro, es una de las excusas más recurrentes entre la gente que ve en la bici una opción con más pegas que otra cosa se vende como un tópico fácilmente desmontable por el simple hecho de que en esos países donde la bicicleta se usa de una manera masiva el tiempo no es para nada respetuoso en el invierno (y tampoco en el otoño ni en la primavera).


Sí, es verdad, en Holanda, en Dinamarca y en Alemania hace malo en invierno, y hace frío y hay poca luz, y en Suecia no digamos, y, sin embargo, eso no arredra a nórdicos y centroeuropeos en su empeño de utilizar la bicicleta como medio de transporte. No, eso no es una excusa para ellos. Por eso no debería ser excusa para nosotros tampoco y así lo decimos y repetimos. Lo que pasa es que ellos son vikingos y teutones y nosotros no. Por eso, cuando el frío aprieta y las inclemencias azotan nuestras latitudes, las tropas ciclistas urbanas se diezman. Invariablemente.


Es por eso que hay que insistir en el argumento. Porque esto debe plantearse como una misión, donde los adeptos rebosen convicción, fe en su elección. El hábito hace al monje que dice el refrán. Y el sacrificio no es tanto cuando hay muchos parroquianos haciendo el mismo ejercicio. Eso han debido pensar muchos. Al menos por estos lares.

Lo que sorprende es que este tipo de llamamientos procedan precisamente de esos lugares donde nadie se cuestiona el tema. El ejemplo nos llegó ayer mismo en forma de reto bajo el nombre literal de Día Internacional de ir en Bici al Trabajo en Invierno, que en inglés suena mejor (International Winter Bike to Work Day). Y nos llegó desde el Norte más ciclista.


El reto consiste en geoposicionarte en un mapa global en el que tu aportación, tu gota, es comprometerte a ir en bici al trabajo el viernes 13 de Febrero haga el tiempo que haga. Así de simple... al menos sobre el papel. El gancho es ver un mapa lleno de gotas, tantas como ciclistas que dicen que van a cumplir el reto, tantos como gotas de lluvia o copos de nieve en ese Viernes 13. Se aprovecha la propuesta para hacer una breve encuesta sobre el sujeto y el objeto del reto (perfil de la persona, itinerario, opinión sobre los elementos que más promocionan o motivan los viajes en bici, etc.)

Bonito y con esas pretensiones virales que tanto nos gustan hoy en día. Lo sospechoso es que la invitación a semejante reto es que no provenga de Italia, España, Portugal o Grecia sino de Holanda. ¿Qué mueve a una holandesa a querer hacer cruzada de algo que para ellos es absolutamente normal e incuestionable? Y ¿por qué no se propone un reto parecido en Julio o Agosto donde en el otro hemisferio de este planeta las cosas se ponen más difíciles, al menos en lo que a la meteorología se refiere? ¿O es que la cosa ciclista también es una exclusiva del Norte?

What it Feels Like in Winter Cycling Paradise from Winter Bike to Work Day on Vimeo.

miércoles, 7 de enero de 2015

9 razones por las que nunca deberías ir a trabajar en bicicleta

Por si alguna vez te has planteado o has llegado a sopesar la idea de sustituir tu coche en el viaje al trabajo y has llegado a valorar ese cuento de que desplazarte en bicicleta hasta tu lugar de ocupación es posible, aquí tienes tan solo una novena de argumentos irrefutables que te harán atender a la razón y descartar esas ocurrencias. Conste que no son 10 para que no sean mandamientos.

1. Es demasiado peligroso

Puedes imaginarte. Ahí fuera, con una bici entre todos esos conductores locos que te pasan volando, sin más protección que un trozo de plástico relleno de polispan sobre tu cabeza en el mejor de los casos. Te podrían matar. Lo mejor, sin lugar a dudas, es refugiarte en la coraza de tu coche, porque nadie jamás ha muerto dentro de un automóvil. Conducir es seguro.

2. Necesitas ponerte corbata, traje o falda para trabajar

No sólo eso, es importante que lleves puesta la corbata, el vestido o el "casual wear" desde que sales de tu casa por la mañana hasta que vuelves. Es inconcebible que puedas tener alguno de esos elementos en tu oficina y cambiarte allí una vez llegues en tu bici. Además, tu fondo de armario es tan grande y la coordinación de tu indumentaria es tan perfecta, que sería necesario duplicar tu colección en dos lugares. Eso además de que es materialmente imposible, como sabrás, andar en bici con traje, vestido o falda. Por no hablar de los que en su trabajo tienen que utilizar una indumentaria específica: buzos, uniformes o batas son incompatibles con gente que no llegue prácticamente desinfectada a su trabajo.

3. Tienes que ir al gimnasio después de trabajar

¿Qué me cuentas? ¿Que tengo que llevar todo mi equipo de gimnasio en una mochila o en una alforja en la bici? ¡Venga ya! ¿Qué es esto? ¿En bici al trabajo, en bici al gimnasio, además de mis 45 minutos de spinning y devuelta en bici a casa? ¿Qué os habéis pensado? ¿Que soy Contador, Valverde o Purito Rodriguez? Supongo que a alguien se le habrá ocurrido eso de ir en bici a todos los sitios y así dejar de ir al gimnasio, pero a los que nos machacamos nos gusta más el trabajo en máquina y a cubierto. Además nos gusta sudar con otros en una sala cerrada. Somos así, sabemos lo que queremos.


4. No te puedes presentar en el trabajo sudando

Está demostrado: una vez que ya has sudado, no vuelves a ser presentable hasta que no tomas una ducha o un buen baño y te secas bien después. Otro hecho: el sudor humano esta compuesto en más de un 90% por partículas fecales, que hacen que huelas como un cerdo conforme empiezas a hacer algo de ejercicio teniendo en cuenta que el resto de la gente en el ascensor o por los pasillos no transmiten ningún tipo de olor simplemente porque son pulcros y desodorantes. Nadie habla de ducharse en el trabajo o llevar unas toallitas, no, deberás soportar a tus colegas con eso de "Dios, ¿que demonios has hecho, no se te habrá ocurrido venir al curro en bici? Porque hueles como si vinieras directamente de pasar una semana en el matadero".

5. No tienes "la bici" para eso

La única bici que posees es una vieja mountain bike o, en el mejor de los casos, una bici de paseo, que no te van a servir para llevarte a trabajar. Tendrás que ir a la tienda y gastarte al menos 800 euros en una bici para eso. A nadie se le ocurriría hacerlo en algo que no sea un modelo específico de "bicicleta para ir a trabajar" llena de accesorios y gadgets para la ciudad.

6. No puedes llevar un casco y arreglarte el pelo antes de entrar a trabajar

O no llevar casco. ¡Eso sí que no! La gente que anda en bici no hace más que darse cabezazos contra el suelo. Todo el rato. Son así de torpes. De todas maneras, si lo usas es imposible que, después de 10, 20 ó 30 minutos de viaje con el casco puesto tu pelo vuelva a ser algo más que un mocho de fregona mal secado y viejo. Además es imposible tener algo para arreglarte el pelo en tu puesto de trabajo. Eso se hace en casa y punto.

7. La ruta de tu casa a tu curro es un suicidio para ir en bici

No hay alternativa. No hay calles tranquilas, no hay barrios residenciales, ni parques, ni carriles bici de los que puedas echar mano para aliviarlo. Es imposible. Además, no puedes perder el tiempo buscando recorridos más agradables o más seguros. No los hay. Así pues, es mejor que lo olvides.

8. ¿Y qué pasa si llueve?

¿Eh? ¿O crees que este sol de hoy es para siempre? ¿No habías pensado en ello, verdad? Pues mira, hay días en los que la lluvia hace que ese empeño de andar en bici se haga imposible. Porque cae agua del cielo y además moja y el suelo salpica. Contra eso el remedio es la enfermedad. Te vas a mojar y vas a coger un constipado. ¿O pretendes disfrazarte de submarinista los días que el pronóstico del tiempo no sea bueno? Porque las burbujas para bicicletas, que se sepa, no están todavía inventadas y eso de los guardabarros, ponchos, pantalones impermeables, botines y tal no funciona. Pregúntales si no a todos esos holandeses, daneses, belgas y alemanes que llegan como sopas a todos los sitios.

9. Tendrías que cambiar tus rutinas

Ah no, eso sí que no. Eso sí que es imposible. ¿Cómo vas a prescindir de esa media hora larga que dedicas a conducir para llegar pletórico a tu puesto de trabajo? ¿Y perder el trato con el resto de conductores en las rondas, semáforos y autovías? ¡Ja, ja, ja, hasta ahí podíamos llegar! Ahora cuéntame que además el viaje me va a costar menos y no me meo encima porque llevo el traje puesto.

Por cierto, gracias a semi-rad.com por la inspiración casi literal, porque considerar este texto una traducción de su artículo más que un atrevimiento sería una pretensión.

domingo, 25 de mayo de 2014

Hoy Su no ha venido a trabajar

Y no ha sido porque tenía un día disponible, tampoco es que le hayan despedido o hayan optimizado su puesto de trabajo. No, Su no ha venido porque estaba de baja.

Su trabaja con nosotros en Oraintxe desde hace algo así como 10 años, aunque parece que lo haya estado haciendo desde siempre. Su trabaja en bicicleta, en triciclo, en oficina y algunas veces conduciendo una furgo. Nada especial, nada que no hagan otros y otras en nuestra empresa. Sobre todo otras.


Recuerdo cuando nos cuestionábamos si el trabajo de ciclomensajero era demasiado duro para las chicas, duda que se nos disipó cuando contratamos a la primera, que todavía hoy sigue con nosotros. Las chicas en bici funcionan perfectamente. Muchas veces mejor que los tíos por una mera cuestión de regularidad y predisposición.

Las chicas en bicicleta normalmente son más prudentes, mejor avenidas en caso de conflicto y mejor predispuestas al trabajo, menos agresivas, menos impulsivas, más discretas, más suaves y más atentas a los detalles. Al menos las que trabajan con nosotros, aunque haya excepciones que lo confirmen o precisamente por eso.

Su es un buen ejemplo de ello. Pero hoy no ha venido a trabajar y la hemos echado en falta. Y no ha venido, no por capricho sino porque ayer una conductora despistada no le cedió el paso en un cruce entre dos calles 30. No ha sido gran cosa, pero el toque, además del susto, le ha fisurado un dedo del pie derecho (su parachoques en este caso).

Su circulaba por la calzada, por el centro del carril de una de esas calles que conoce perfectamente, visible, prevenida, con indumentaria que no pasa desapercibida y con casco porque estaba trabajando, pero todo eso no fue suficiente cuando esa conductora decidió seguir su camino sin atender a la obligación de ceder al vehículo que circulaba por la calle con prioridad.

- Perdona, no te había visto - dijo nerviosa la automovilista- ... perdona... pero tú tampoco has frenado.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ciclistas de ciudad ¿nos hacen falta héroes?

¿Presentar a los ciclistas cotidianos como héroes sirve para promocionar el uso de la bicicleta o sólo vale para alimentar el ego de los pocos valientes que ya son practicantes? ¿Y sirve para promocionar el uso de la bicicleta como medio de locomoción o más bien la presenta al público como una actividad marginal reservada para unos pocos elegidos? ¿Andar en bicicleta por la ciudad es una proeza? Y aunque lo llegue a ser en algunos casos ¿es conveniente presentarlo como tal?

Esa es la cuestión ante iniciativas como la que presentábamos hace unos días de RyderState a nivel privado o como lo que propone el Cyclescheme británico, que es el programa de fomento de la bicicleta como vehículo para desplazamientos laborales.

Si RyderState proponía el reto de convertirte en el gobernador ciclista de tu territorio, el programa Super Commuter lo que busca es una docena de líderes, condes ciclistas de los 12 territorios en los que han dividido Britannia.

Propuestas como estas son sintomáticas de una falta de normalización de la bicicleta, de que la bicicleta y el ciclista urbano son una casta y que el intento de dignificarla y de promocionarla se queda en algo minoritario, endogámico por no llamarlo sectario.

Para movilizar a la gente hacia la bicicleta quizá son más adecuadas imágenes y visiones menos radicales de la misma. El verdadero reto en esto de que la gente se incline hacia la bicicleta consiste precisamente en lo contrario: se trata de hacer ver que la bicicleta es fácil y está al alcance de cualquiera, sin una preparación especial, sin facultades sobrehumanas, sin necesidad de ostentar un arrojo o un menosprecio del riesgo especiales, lejos de concursos, de conquistas, de demostraciones espectaculares, con naturalidad.



¿Demasiado normales?

jueves, 20 de diciembre de 2012

El carril bici disuasorio

Discutir sobre si los carriles bici son o no son necesarios para el impulso de la bicicleta se ha convertido en un ejercicio similar al de elucubrar sobre el sexo de los ángeles. Sus defensores son incapaces de reconocer ningún tipo de riesgo en su utilización y, de hecho, muy pocos son capaces de observar ningún tipo de deficiencias en su diseño e implementación, porque multiplica los ciclistas. Es una cruzada. Tampoco sus detractores suelen aducir más que vaguedades respecto al peligro de la seguridad percibida, al problema de las intersecciones y a la desnaturalización de la circulación ciclista.

Lo que valen son los hechos y a ellos es a lo único que hay que remitirse. Hoy el testimonio viene de Llanera, Asturias, y nos lo comparte Luis Miguel Cuende en una red social, con imagen capturada de Google incluída.
Magullado, sin roturas pero con muchas contusiones y contracturas, heridas y raspaduras, con un dolor de hombro insoportable, me rindo. Creía ser más europeo usando la bicicleta, más ecológico, más sano.
En el polígono industrial de Silvota, Llanera, Asturias hay unos carriles bici preciosos que nadie utiliza y por ello los vehículos a motor ni miran cuando los atraviesan, como me ocurrió hoy a mí. 
Me encantaba usar la bicicleta combinada con el tren, una apuesta por un mundo mejor que había observado que funcionaba muy bien en Alemania, Holanda, Dinamarca,...Pero cambiar la cultura en España puede llevar lustros. Aquí los que circulamos en bicicleta somos unos "suicidas". 
Hoy el monovolúmen impactó con mi cuerpo con tal suerte que salí despedido hacia la calzada. Si hubiera pasado otro coche en ese momento tal vez no habría tenido tanta suerte y me habría rematado. Descalzado, con los pantalones rotos y un shock terrible por lo inesperado aún no he diferido lo frágiles que somos y lo que cualquier momento nos puede deparar. 
El conductor se comportó, me trasladó al hospital, esperó cuatro horas a que saliese y me acompañó a casa. Le dí las gracias. En definitiva sí, le doy las gracias porque este aviso que no me ha costado la vida me va a enseñar que si realmente quiero utilizar la bicicleta como medio de transporte debo cambiar de entorno porque en el que me encuentro la cultura del acelerón está muy arraigada. 
Sobran los comentarios.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Homenaje al coche

Que la Semana de la Movilidad Sostenible es una pantomima que sirve para cumplir con el expediente y para, de una manera muy sutil, ridiculizar las formas de movilidad que no son el coche es algo que no se le escapa, a estas alturas de la partida, a ninguna persona cabal.

Así, demostrando que los modos alternativos son simpáticos pero no pasan de un carácter recreativo, lúdico y puramente anecdótico, más para una actividad ocasional y extraordinaria que para el día a día, lo que se consigue en esta semana no es sino consolidar la hegemonía del coche, aunque sea por pura omisión.

Hacer marchas multitudinarias, formando masas de ciclistas (o de patinadores) dóciles que circulan emocionados por las mismas avenidas por las que al día siguiente no se propondrían ni por asomo circular es sólo la demostración de la virtualidad de dicha actividad. Nadie propone cambios sustanciales, permanentes, ni en la ordenación del tráfico ni en las actitudes ni en las opciones personales.

Las bicis rinden pleitesía al coche

El colmo de lo expuesto es la propuesta que han pergeñado en mi pueblo. Aquí, con la bendición de Don Miguel Induráin, la marcha ciclista con la que se ha iniciado la Semana de la Movilidad Sostenible se ha dirigido a la factoría de la Volkswagen que magnánimamente abrió sus puertas y sus naves para recibir a los bicicleteros felices y masificados.

Foto:Jesús Caso (Diario Navarra)

Las mismas puertas que al día siguiente se cerrarán para los pocos descabellados que se propongan ir allá en bici, que doy fe que los hay, porque es una posibilidad que no se contempla. Las mismas puertas difícilmente accesibles en un polígono industrial que, aún en plena crisis, concentra la mayor masa de trabajadores de esta región. Un polígono, que forma parte del contínuo urbano de esta ciudad a dos escasos kilómetros del centro, a donde apenas una docena entre varios miles se atreven a ir en bici todos los días. La misma factoría que alberga un recinto de educación vial, el Parque Polo, una iniciativa ejemplar per que se mantiene, que la mantienen encorsetada, con un secretismo y un hermetismo sospechosos, lamentables.

Una pena. Una vergüenza.

jueves, 14 de junio de 2012

El suicida de la cámara en el casco todavía vive

Sí, señoras y señores, Lucas Brunelle, el personaje que mejor ha sabido retratar y alimentar el mito del mensajero suicida, transgresor, agresivo, alternativo, marginal, maleducado... idiota, sigue vivito y coleando y, para celebrarlo, ha hecho una película de sus azañas. Las suyas y las de sus compinches de los "alley cats" (carreras ilegales, normalmente nocturnas) y de los CMWC (Cycle Messenger World Championships). Todo un mito. Y en estos 10 años de vanagloriarse de ser "el más" y de poder además contarlo con imágenes nadie se los ha llevado por delante.

Aquí el trailer. Inexcusable.



Aún me acuerdo de aquellos CMWC de Barcelona de aquel ya lejano año 97. ¡Años locos! Parece mentira que todavía haya gente defendiendo esa visión de la calle en bici. ¿Será que nos estamos haciendo mayores?  ¿O será quizá un "revival" de aquello?


viernes, 4 de mayo de 2012

Mensajeros en bici ¿trabajo de riesgo?

El Mundo dedica un reportaje a una mensajería en bicicleta que ha surgido en Valencia, llamada Bicitrans, y en él, aparte de elogiar la valentía de estos jóvenes por su iniciativa, no se hace sino alimentar el mito urbano de que esto de repartir en bicicleta en la ciudad es un trabajo de riesgo, como catalogan en su epígrafe. El texto es absolutamente imperdonable. Toda esa terminología del culto y del miedo decora todo el artículo: la jungla del asfalto, mensajeros que se juegan el tipo, maniobras no exentas de riesgo, no duda en subirse a la acera, requiere de cierta dosis de inconsciencia...


Los que llevamos más de 15 años haciendo de este trabajo algo más que una afición más o menos bohemia demostramos con nuestra experiencia que, lejos de ser un trabajo de riesgo, es una práctica segura. Ahora, eso sí, siempre que se haga en buenas condiciones.

Viendo el video que acompaña el reportaje, se explica por qué los protagonistas han convencido a los reporteros de que su visión de este trabajo es riesgosa, intrépida. Lo es porque con sus infracciones la hacen pretenciosamente transgresora y eso, en muchas de estas tendencias de la calle, es sinónimo de atrevimiento, prestigio, esnobismo, subcultura o algo así.


Es realmente penoso que este tipo de actitudes tengan todavía eco y que se siga alimentando este tipo de imaginería, sobre todo si lo que se quiere vender a ese mismo mundo es fiabilidad y confianza, que, según hemos podido comprobar en nuestro día a día, es lo único que de verdad tus clientes están dispuestos a comprar. En la mensajería local, la confianza percibida vende mucho más que la rapidez, la ecología, la simpatía, la autenticidad o el "frikismo".

No me malinterpretéis, me parece encomiable el esfuerzo y el intento de esta gente por echar a andar un negocio y más en estos tiempos de depresión. Tampoco estoy diciendo que los demás no hagamos alguna "trampilla" en una ordenación circulatoria apañada para los motorizados. Pero de ahí a hacer exhibicionismo y ostentación va un paso cualitativo esencial. Y eso no es un punto de inconsciencia, es pura irresponsabilidad, si no temeridad empresarial.

Hay otra cosa importante, más cuanto más pequeña sea la ciudad: no sabes quién es al que le has hecho la pirula, al que le has montado la bulla, al que has pasado rozando o al que le has demostrado que tú eres más listo que él y créeme, muchas veces, muchas más de las que te imaginas, el mundo está mucho más interrelacionado de lo que parece. Así que cuidado con las maneras y cuidado con fardar de ello, sobre todo si quieres currar en la jungla urbana mucho tiempo.

domingo, 23 de octubre de 2011

Bici en familia con compañeros de trabajo

Ayer tuvimos la oportunidad de participar en la organización de un paseo familiar en bicicleta para los empleados de una gran empresa local. La idea, bien sencilla, consistía en convocar a las personas que trabajan en dicha empresa acompañadas de sus familiares, para hacer un recorrido lúdico en grupo con la sana intención de tener un espacio de encuentro diferente a la pura relación laboral, visitar una zona tranquilamente y tomar un tentempié de manera distendida. La experiencia ha sido un éxito.

La reflexión es que, más allá de la pura convivencia de trabajo, hay empresas que empiezan a pensar que merece la pena dar oportunidades y crear espacios para hacer encuentros informales donde los escalafones se relativizan, donde lo que valen son las personas y en los que la ocasión de conocerse y departir distendidamente de otros asuntos o simplemente tener una experiencia compartida justifica la iniciativa.


La bicicleta, para eso, se descubre como una herramienta inmejorable. Su universalidad hace que todos puedan participar, desde los más pequeños que pueden ir incluso en una silleta o en un remolque, pasando por los niños para los que este tipo de actividades son realmente motivadoras, hasta los mayores que, a bordo de una bicicleta, pierden rango y ganan accesibilidad y vulnerabilidad. Además el hecho de llevar menores obliga a que el paseo sea realmente tranquilo, lo cual ofrece una oportunidad para la conversación.

Creo que este tipo de experiencias deberían hacerse más a menudo en el entorno laboral, como fomento de esos espacios de comunicación informal y de convivencia puramente antropofílica que hoy en día, y mucho más en tiempos de crisis, resultan esenciales para fortalecer las ilusiones, revitalizar las relaciones personales y demostrar que lo importante son las personas. Por eso, y porque estaremos dando ejemplo a nuestros menores.

Voy a proponer un paseo en mi empresa, aunque, igual, más que en bici, lo hacemos en patinete o algo así porque si no igual resulta demasiado redundante.

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domingo, 21 de agosto de 2011

El cura de mi pueblo

En estos días, en que nos están albardando tanto con la presencia del "santo padre", os quiero hablar de un cura: el cura de mi pueblo. Os confieso que yo no soy mucho de curas, pero el mi pueblo es un tipo especial. Para empezar porque lo conozco y lo considero mi amigo.

El párroco de mi pueblo es un tipo genuino. Os lo puedo asegurar. Un tipo de sotana y alzacuellos en los tiempos que corren ha de serlo y ha de tenerlos bien puestos para aparecer así en público con dignidad y orgullo.

A este tipo lo conocí en Oraintxe. De hecho fue uno de los socios fundadores del "Nuevo Oraintxe", aquel equipo de visionarios que, allá por 1.997, decidieron que la suerte les iba a acompañar y resucitaron una ciclomensajería que agonizaba casi sin remedio. Por aquel entonces, Jairo, el iluminado, (un tipo singular necesita un nombre singular) era un ciclomensajero ejemplar. Siempre impecable, pulcro, metódico, perfecto. Una persona cercana, entrañable, jocosa. Daba gusto trabajar con él.

Un buen día nos dijo que nos dejaba. Que no aguantaba más la llamada del Señor. Y con dos pelotas, abandonó un futuro prometedor a cambio de un futuro eterno y nos dejó plantados, con dos palmos de narices, maravillados por que algo así nos estuviera ocurriendo y tuvieramos el privilegio de presenciarlo.

No va a durar, pensamos, la carne es débil y a él le encantaba la carne y la farra. Pero ahí lo tenemos. Pasó el Seminario, tomó la alternativa y sigue toreando entre sus parroquianos con la misma ilusión y la misma afición que profesa a los coches deportivos y a la bicicleta como medio de transporte. Jairo, que sigue teniendo el morro fino, también tiene una Brompton. No podía ser de otra forma. Porque él sabe distinguir entre lo bueno y lo malo. Es su "curamóvil".

El otro día me etiquetó en esta foto y no he podido menos que dedicarle unas líneas. Son historias que no se pueden guardar para uno mismo. Hay que compartirlas. Gente como esta es la que hace el mundo diferente y le dan un encanto especial.

martes, 31 de mayo de 2011

Edu lleva dos vueltas al mundo en bici

¡Dos vueltas al mundo! Se dice pronto. Y sin salir de la ciudad. Trabajando. Todos los días. En su bicicleta. Como mensajero en Oraintxe. Hoy me lo ha confesado después de comerse una manzana de almuerzo.


Edu es un tipo formal, tranquilo, encantador. Llegó a Oraintxe hace ahora 10 años por curiosidad. Después de haberse dedicado toda una vida a conseguir una licenciatura, como estudiante ejemplar, necesitaba un buen trago de realidad antes de ponerse a ejercer.

"Ejercer", ese sí que es un buen verbo para explicar la necesidad de justificarse ante una sociedad sólo porque te han creado unas expectativas una vez has cumplido el expediente de formarte en algo que muchas veces has tenido que elegir por puro compromiso o porque la oferta formativa de tu ciudad no te dejaba dónde elegir.

Para Edu, trabajar en Oraintxe era una prueba iniciática, un viaje hacia lo desconocido, una ruta personal, un reto personal. Nos gustó a la primera. Por su actitud, por su interés, por su implicación. Al principio, hay que confesar, estábamos un poco preocupados. Más que un poco, bastante. Sobre todo cuando nos dimos cuenta de que no pedaleaba bien, de que circulaba por las aceras, de que tenía miedo al tráfico... de que no sabía circular en bici. Pero decidimos seguir en la aventura. Hasta hoy.


Edu nos demostró que, para trabajar en un trabajo tan específico y tan especializado como el de ciclomensajero, no hay que ser ningún superdotado. Basta con creérselo. Edu nos demostró que la perseverancia era una virtud mucho más valiosa que otras. Edu nos demostró que el órden, la limpieza y la discreción son oro en un trabajo que de por sí es desordenado, urgente e impredecible. Nos lo demostró y nos lo demuestra todos los días.

Edu nos demostró, igual que lo hizo Mery hace ya más de 12 años, que el nuestro es un trabajo en el que la vocación se adquiere día a día y en que la valía se demuestra minuto a minuto. En el que no hay superhéroes ni mitos alucinantes, sino compañeros y compañeras que transmiten confianza, fidelidad, solidaridad, seriedad y alegría.

Os lo juro. No entiendo una empresa como Oraintxe sin personas como Edu y como Mery. Hay muchos y muchas más, pero hoy el homenaje es para ellos. Así da gusto.

viernes, 18 de marzo de 2011

Caperucita se llama Marta... y no teme al "coche feroz"

El pasado día mencionaba una exposición itinerante del CENEAM que bajo el nombre de "Caperucita camina sola" planteaba, de una manera bastante siniestra, la problemática de la autonomía infantil. Hoy he conocido esta auténtica joya que ha producido Almansa en Bici. Mucho más vital, más alegre, más natural, más amable, más fácil, sin tanto miedo, sin "coche feroz", sin la "necesidad ineludible" de proponer carriles bici, sin amaneramiento. Así da gusto. Enhorabuena.


Una bici cambia el mundo from acalmansa on Vimeo.
Este tipo de documentos deberían incorporarse de una manera obligatoria en la enseñanza primaria a nivel estatal. Esto y una educación vial menos orientada al coche, cursos para consolidar las habilidades de nuestros menores para ser más autónomos con sus bicicletas... y a pie.

viernes, 25 de febrero de 2011

Morir de felicidad yendo en bici a trabajar

Se me juntan tres informaciones que me ayudan a mostrar las diferentes perspectivas o enfoques de una cuestión común: ir al trabajo en bici.

Por un lado, un artículo inglés revela que la felicidad es la suma de trabajo, sueño y... bicicleta. Según dicho autor, y basado en varios estudios realizados por New Economics Foundation y Young Foundation, hoy en día la felicidad no se mide por nuestras posesiones y nuestra posición social. No. Nos hemos hecho mucho más prosáicos, más hedonistas. Más allá de la propiedad y el status, comer y dormir... y andar en bici son los ingredientes que nos aportan más bienestar. Sí, a los ya conocidos efectos sobre el estado de ánimo y la percepción de bienestar que garantizan el tener trabajo y gozar de un sueño reparador, ahora hay que agregarle la utilización de la bicicleta para ir al trabajo. De acuerdo con estos estudios,  

Comparando las experiencias en los viajes obligados en bici y en coche queda patente que los ciclistas encuentran su modo de transporte al menos tan flexible y conveniente como los automovilistas, pero con menor estrés y mejores sensaciones de libertad, relajamiento y excitación.

Si a esto le sumamos los beneficios que tiene la bici al mejorar la salud y el rendimiento laboral, ahorrar tiempo y dinero, además de reducir la contaminación, como recoge en su informe Eroski Consumer, no podremos evitar propagar la buena nueva de que utilizar la bicicleta a diario para nuestra movilidad es la fórmula para sentirnos mejor y colaborar en la construcción de ciudades más habitables y empresas más productivas.


Ahora bien, siempre habrá quien intentará chafarnos esa visión ofreciéndonos datos contradictorios para contrarrestar esa euforia. Según otro estudio (hay estudios para todos los gustos y para todos los objetivos) ir al trabajo en bici puede matar. Sí. En una escala de los riesgos cotidianos que podrían llevar a los ataques cardíacos, pasar tiempo en el tráfico, ya sea como conductor, ciclista o viajero, encabeza la lista debido a factores como el estrés y la exposición a la contaminación. Pero de todos estos, el ciclista es el que está más en peligro, ya que están más expuestos a los factores contaminantes y se están sometiendo a otro factor que provoca los ataques al corazón: el ejercicio.

Héte aquí cómo uno de los grandes agentes para la reducción de la contaminación urbana que nos está matando con mayor incidencia que los accidentes de tráfico, se puede revelar como una trampa mortal en su mera práctica ya que eleva el riesgo de ataque de corazón.

Así pues, aunque el gran reto de nuestro mundo civilizado se ha convertido en tratar de buscar alternativas al uso exagerado del coche como medio de transporte urbano, por los perjuicios que provoca al medio ambiente, a la salud y a la habitabilidad de nuestras ciudades, parece que la bicicleta no aporta sino un mayor riesgo personal de muerte prematura. Luego, mejor dejemos las cosas como estaban ¿no?

Yo he consultado con mi corazón y me ha dicho que si dejo de andar en bici él se va a encargar de acabar conmigo, primero porque va a participar en mi declive físico y segundo porque va a liderar mi decadencia emocional. Yo le hago caso a mi corazón, que es el que me mantiene vivo... y coleando.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Bicicletas trabajadoras

Hace unos días hablábamos de empresas que trabajaban con bicicletas. Hoy como otro resultado más de esta fructífera escapada a la capital del Reino Unido, vamos a homenajear a las bicicletas que trabajan para los demás.

Empezando por aquellas que sirven a los sempiternos ciclomensajeros para llegar antes y más seguros a sus destinos





Los ya clásicos y recurrentes triciclos que hacen de taxis en tantas partes de este mundo... y de aquel



Hay también las que trabajan llevando comida de todos los colores y de todos los sabores





Y por supuesto están las que vigilan el cumplimiento de la ley y el orden y persiguen a sus transgresores


Las hay que trabajan como soportes publicitarios



Y hay otras bicicletas que dan trabajo a mucha gente, pero que no se esfuerzan en pedalearlas


Muchas desempeñan trabajos muy duros, todas trabajan en la calle, a la intemperie. No sé qué tal estarán pagadas, pero cada vez veo más.

jueves, 6 de enero de 2011

Hora punta... una oportunidad para la bici

Otra vez sobre lo mismo: la coincidencia de horarios y de itinerarios. Y sus consecuencias: la congestión, los embotellamientos, los atascos, el estrés, la agresividad, la impotencia, la frustración. Nos hacemos a todo. A todo. Es la naturaleza humana. Adaptativa. Es la cultura de la privación, del sufrimiento, del "quien algo quiere, algo le cuesta".

¿Las causas? De sobra conocidas: la dispersión geográfica, el urbanismo expansivo, la deslocalización de las actividades, la excesiva dependencia del coche privado y privativo... la movilidad. En el fondo: el miedo, una distorsión de la idea de bienestar, de confort, de calidad de vida, de seguridad. Estamos locos y queremos estarlo. Aunque nos cueste mucho. Y no sólo dinero. Varios estudios ya nos han enseñado que gran parte de los conductores están frustrados con el modo de desplazarse a sus ocupaciones y eso les provoca ansiedad. Nada nuevo.

¿Qué hacemos para resolverlo?

Se barajan muchas fórmulas para combatir la concentración excesiva de viajes: potenciar la mayor ocupación de los coches, fomentar el teletrabajo, escalonar horarios, promocionar el uso del transporte colectivo y, en último caso, utilizar la bicicleta. Siempre en último caso. Como si fuera descabellado.

La cosa es que, sobre el papel, todo funciona, pero la realidad de la gestión de la demanda de movilidad (así es como se llama) es cruel. Y triste. Muy poca gente está dispuesta a hacer algo que no sea individual, privativo y discrecional. Esto es: coche individual. O en el mejor de los casos: moto. Y nadie mira a la bicicleta. Como si hacerlo fuera una locura.

La bicicleta privada (con la pública es imposible) ofrece la única oportunidad real de dar soluciones a este problema. Sobre todo en los grandes centros de actividad y en ciudades que, por su configuración, no pueden contar con transporte público de alta capacidad. Y este es un asunto serio. Vital. Pero nadie quiere afrontarlo con la determinación que requiere.

¿Es tan complicado dar oportunidades a la bici?

Pues no. Es fácil. Y barato. Para dar oportunidades reales a la bicicleta hay que resolver dos problemas claves: los itinerarios y los aparcamientos. O lo que es lo mismo: la accesibilidad y la seguridad.

1. Itinerarios seguros
Buscar, acondicionar y promover itinerarios seguros a los principales centros de actividad (polígonos empresariales, centros educativos, centros hospitalarios, etc.). No necesariamente carriles bici. Rutas de tráfico tranquilo, sendas dedicadas, visibles, iluminadas, limpias y conectivas.

2. Aparcamientos seguros
Y también aparcamientos, que no aparcabicis. Aparcamientos seguros, cómodos, cubiertos y vigilados. Donde dejar la bicicleta durante toda una jornada con garantías. Y, para el que quiera rematarlo, taquillas y vestuarios para los "valientes" que se lo propongan.

¿Qué conseguiríamos?

Los efectos pueden ser devastadores. Además de las consabidas ventajas para el usuario (salud, economía) y para la sociedad (descongestión, menor contaminación) son realmente importantes las ventajas para la propia actividad productiva:
  • puntualidad,
  • mejora de la productividad,
  • reducción de las bajas,
  • reducción del estrés,
  • ahorro empresarial en costes por kilómetraje y por oferta de aparcamiento,
  • mejora de la habitabilidad en el entorno de los centros de actividad...
Demasiado para no proponérselo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

El chip prodigioso y otros inventos

Nunca segundas partes fueron buenas. De hecho que vuelva a tratar el tema ya de por sí es malo, significa que el problema sigue ahí y la solución no se vislumbra.

En una entrada anterior hablaba sobre la necesidad imperiosa de tomar a la bicicleta en serio, si realmente se persigue que ésta sea una alternativa al coche. Hacen falta todo tipo de servicios a disposición de los ciclistas cotidianos para que la población perciba de una manera inequívoca que es una apuesta real y no una mera operación de maquillaje. Uno principal es ofrecer garantías de seguridad contra el robo de la bicicleta.

En estas semanas desde entonces ha aparecido una noticia que habla de otro elemento disuasorio del robo. La pudimos ver en el periódico Las Provincias (la imagen pertenece a dicho artículo). Otro invento: el chip prodigioso. Se trata de un sistema de identificación y localización de bicicletas desarrollado por el Instituto Tecnológico de Metalmecánica (AIMME) de Valencia. Parece interesante, pero, otra vez más se está trabajando desde la perspectiva de que las bicicletas van a seguir siendo robadas de cualquier manera y que la necesidad está en buscar modos de recuperarlas. Así, demostrando la eficiencia de estos sistemas, se logrará disuadir a los ladrones de robar bicicletas "con protección". Es el mismo supuesto que maneja el marcaje y registro de bicicletas. Algo que depende además de una labor policial decidida y bien coordinada entre los distintos municipios y entre los distintos cuerpos policiales.

Pero ¿por qué no se trabaja sobre la protección y la seguridad en el aparcamiento de bicicletas?

Y no se trata solo de aparcamientos públicos vigilados y cubiertos en los puntos de mayor atracción de viajes de nuestras ciudades (sería realmente fácil proponer la sustitución de una plaza de aparcamiento subterráneo por 10 o 12 plazas para bicicletas y cobrar proporcionalmente).

Hay que resolver los problemas de muchas personas que no cuentan con espacio suficiente en sus domicilios para guardar sus bicicletas de manera cómoda. Aparcamientos colectivos domésticos, como los que gestiona en Pamplona Bigarren Eskua recogiendo una iniciativa promovida por Oraintxe hace ya más de 10 años. Soluciones apropiadas en zonas y barrios con dificultades.

Aparcamiento empleados Oraintxe

Pero es igualmente imprescindible trabajar para que los centros de actividad, aquellos sitios donde la gente va a ocupar su jornada diariamente, cuenten con espacios idóneos para aquellos que deciden desplazarse en bicicleta hasta allí. Aparcamientos, taquillas, vestuarios. En colegios, institutos, universidades, empresas, centros hospitalarios, instituciones...

Aparcamiento empleados Findus en Marcilla (Navarra)

Hasta que no consigamos resolver este problema, no estaremos ofreciendo unas garantías básicas para que desplazarse en bicicleta no solo suponga un reto por cuestiones de seguridad vial, sino que represente un riesgo excepcional de que tu bicicleta continúe allí cuando salgas. Y no podemos depender del último invento magnífico para conseguirlo.


jueves, 20 de mayo de 2010

Mayo es el mes nacional de la bicicleta... en Estados Unidos

América siempre quiere estar un paso adelante, incluso en el tema de las bicicletas. Y han querido proponer todo un mes para fomentar el uso de la bicicleta para ir al trabajo. Como no podía ser de otra manera, la League of American Bicyclists han elegido el mes de Mayo para proponerlo como "National Bike Month" y además han editado una guía para todo aquel que quiera sumarse a ese objetivo.



Enlace: Guía "May is National Bike Month - Getting Started"

En New York City hacen su versión de esta propuesta la gente de Transportation Alternatives y proponen el "Bike to Work NYC"

lunes, 29 de marzo de 2010

Una guía para promocionar la bici en el trabajo



Carlton Reid
es una de las personas más activas y más actualizadas en el cibermundo de la promoción de la bicicleta como medio de transporte. Uno de sus productos estrella es esta guía para ir al trabajo en bicicleta: Bike to Work. Interactiva, moderna, interesante. Todo un ejemplo a seguir.