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domingo, 11 de mayo de 2014

Lo bueno, si breve...

Esta semana participamos en una sesión de presentaciones meteóricas de proyectos que tuvo lugar en Pamplona en su tercera edición. En tan sólo 20 diapositivas de 20 segundos, 9 ponentes dimos a conocer lo que estábamos haciendo y lo que queríamos hacer a un público inmediato. Sin barreras, sin protocolo, sin más armas que la elocuencia y unas pocas imágenes con la que ilustrarla. Un descubrimiento.

Es lo que se llama el método Pecha Kucha. Un invento que sirve para dar posibilidad a una audiencia a conocer muchas experiencias en muy poco tiempo, presentadas con agilidad y de una manera más que concisa, sintética. Pecha Kucha ensalza la cultura de lo efímero, de lo inmediato, de lo breve, esa que no puede aburrir porque no tiene tiempo para hacerlo, esa que obliga al que expone a no irse por las ramas, a no regodearse con soliloquios.

Diseño: Pan de Molde

Puede resultar un tanto superficial a primera vista, un formato que no permite profundizar, debatir ni masticar demasiado, que se traga y ya está, que no va más allá de ser un mero bombardeo, pero después de haber presenciado las 5 primeras exposiciones, el público está excitado, entregado y dispuesto a más. Esto es lo emocionante y este es el valor de esta fórmula.

Al cabo de 9 presentaciones de precisamente 6 minutos y 40 segundos cada una, o lo que es lo mismo, después de poco más de una hora de oír las propuestas de 9 proyectos no puedes dejar de sonreír al comprobar el efecto subyugante que produce tanta intensidad, tanto dinamismo y tanta energía utilizada para dar a conocer cuál es la ilusión que te lleva a comunicar y cuál es el efecto que tu mensaje produce en un público receptivo. Espectacular.
Los grandes congresos y convenciones son propuestas normalmente endogámicas, acontecimientos pomposos sometidos a unas obligaciones protocolarias donde rara vez se sorprende a la audiencia y donde muchas veces se aburre con ponencias anodinas, excesivamente pretenciosas o simplemente insulsas. Esto no.

Por eso triunfa Pecha Kucha, por lo mismo que lo hace Facebook o Twitter. Porque tienes que ser capaz de condensar todo tu ingenio y abreviarlo al máximo para ofrecer una pastilla que se trague y produzca un efecto inmediato.

Busca tu Pecha Kucha local y, si no lo encuentras, organízalo tú mismo y verás qué efecto tan excitante produce enterarse en primera persona de lo que ocurre en tu entorno contado por sus protagonistas en poco más de lo que cuesta contar un chiste.

Por cierto, enhorabuena a todos los organizadores de estos eventos. Se acabó el tiempo.

domingo, 9 de marzo de 2014

¿Por qué no hay más ciclistas en Pamplona?

El uso de la bicicleta ha crecido exponencialmente en nuestro entorno y Pamplona no es una excepción. Cada día hay más bicicletas circulando por esta ciudad, por esta Comarca. Es un hecho constatable a simple vista. Sin embargo, sigue llamando la atención de propios y extraños por qué una ciudad de las dimensiones de Pamplona no cuenta con muchas más personas adeptas a la bicicleta como modo de desplazamiento.

¿Por qué en Pamplona no hay tantas bicis como en Vitoria, en Zaragoza o en Sevilla si tiene en proporción más carriles bici que ellas? Hay diversos factores que hacen que el uso de la bicicleta no sea tan masivo en nuestra ciudad, pero, fundamentalmente son dos los que disuaden más a la gente a la hora de elegir la bicicleta como medio de desplazamiento urbano.

Por un lado, está el dominio asfixiante que sigue teniendo el automóvil en la configuración del tráfico de esta ciudad. Un dominio fomentado y promocionado por un Ayuntamiento que nunca ha querido renunciar a que Pamplona fuera una ciudad automovilística y así la ha presentado a sus ciudadanos y visitantes. Una ciudad que se puede cruzar en coche en apenas 10 minutos y que está sembrada de aparcamientos ha condenado sus principales accesos y sus principales ejes al coche prácticamente en exclusiva. Son muchos los intereses en mantener este estado de cosas, porque hay una creencia que subyace en todos ellos que es la de que el uso del coche es el garante del desarrollo y la señal inequívoca del progreso y de la salud económica de una ciudad.


Pero hay otro factor que, asociado al dominio de la calle por parte del coche, hace que la bicicleta no haya cuajado más entre los vecinos y vecinas de la Comarca de Pamplona que es el tratamiento que se le ha dado a los embudos circulatorios que tiene esta ciudad. Embudos que son especialmente problemáticos en los accesos en cuesta al centro de la ciudad y donde los ciclistas se ven doblemente desprotegidos, no ya sólo por su fragilidad connatural sino por la falta de resguardo ante semejante diferencial de velocidades. Subir una cuesta de acceso a Pamplona montado en bici es un reto, no tanto por la dificultad física sino por la incomodidad fabulosa que representa. Por eso los ascensores de esta ciudad son tan utilizados por los ciclistas, no solamente porque sean una partida de vagos.

Esos embudos también se producen en los pasos de los ríos y el ferrocarril sobre todo en el Norte y en los accesos al centro desde el Sur por la burbuja que supone la Ciudadela y los efectos colaterales que provoca en sus márgenes (Yanguas y Miranda y Navas de Tolosa, fundamentalmente), donde la preponderancia del tráfico motorizado se hace más evidente.


Recientemente se ha aprobado una actuación que puede representar un punto de inflexión en el tratamiento de los accesos a esta ciudad amurallada: la redistribución del espacio en la Cuesta de San Lorenzo, con la ampliación de la acera y la habilitación de un carril bici a costa de restar un carril de la calzada. Aunque parece insuficiente y si se hiciera de manera ambiciosa y con un replanteamiento serio del tráfico se deberían eliminar dos carriles dejando uno en cada sentido, puede demostrar que, con un tratamiento diferente, no sólo los ciclistas y los peatones respirarán aliviados a la hora de acceder al centro, sino que toda la ciudad cogería oxígeno si este tipo de actuaciones se hicieran extensibles a otras cuestas y otros accesos que siguen estrangulando la circulación, favoreciendo el uso del coche y disuadiendo de realizar los desplazamientos a pie o en bici.

Esto pasa, por supuesto, por desmontar algunas de las autopistas urbanas de Pamplona: la Cuesta del Labrit, la de Beloso, la de San Jorge, la Avenida de Bayona, la de Zaragoza, la de Pío XII, la de la Baja Navarra y por supuesto la del Ejército que diseccionan la ciudad y forman barreras tan formidables o más que las propias murallas y ríos. Y pasa también por desincentivar el uso del coche y la expectativa de aparcamiento en superficie que es lo que más tráfico induce. Pero para eso hay que estar convencidos de que una ciudad no se despotencia por ello y no renuncia a su bienestar sino más bien al contrario y me temo que este Ayuntamiento, como muchos otros en esta Comarca, no acaban de creérselo.


Hasta entonces la bicicleta en esta ciudad estará reservada sólo para unos cuantos aguerridos y para unos cuantos más que invadirán sistemáticamente las aceras molestando a los peatones en defensa propia. Eso sin contar con los problemas asociados al aparcamiento y robo de bicicletas, que es otra de las componentes que afectan negativamente al uso de la bici, pero que merecería otro artículo diferente.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Homenaje al coche

Que la Semana de la Movilidad Sostenible es una pantomima que sirve para cumplir con el expediente y para, de una manera muy sutil, ridiculizar las formas de movilidad que no son el coche es algo que no se le escapa, a estas alturas de la partida, a ninguna persona cabal.

Así, demostrando que los modos alternativos son simpáticos pero no pasan de un carácter recreativo, lúdico y puramente anecdótico, más para una actividad ocasional y extraordinaria que para el día a día, lo que se consigue en esta semana no es sino consolidar la hegemonía del coche, aunque sea por pura omisión.

Hacer marchas multitudinarias, formando masas de ciclistas (o de patinadores) dóciles que circulan emocionados por las mismas avenidas por las que al día siguiente no se propondrían ni por asomo circular es sólo la demostración de la virtualidad de dicha actividad. Nadie propone cambios sustanciales, permanentes, ni en la ordenación del tráfico ni en las actitudes ni en las opciones personales.

Las bicis rinden pleitesía al coche

El colmo de lo expuesto es la propuesta que han pergeñado en mi pueblo. Aquí, con la bendición de Don Miguel Induráin, la marcha ciclista con la que se ha iniciado la Semana de la Movilidad Sostenible se ha dirigido a la factoría de la Volkswagen que magnánimamente abrió sus puertas y sus naves para recibir a los bicicleteros felices y masificados.

Foto:Jesús Caso (Diario Navarra)

Las mismas puertas que al día siguiente se cerrarán para los pocos descabellados que se propongan ir allá en bici, que doy fe que los hay, porque es una posibilidad que no se contempla. Las mismas puertas difícilmente accesibles en un polígono industrial que, aún en plena crisis, concentra la mayor masa de trabajadores de esta región. Un polígono, que forma parte del contínuo urbano de esta ciudad a dos escasos kilómetros del centro, a donde apenas una docena entre varios miles se atreven a ir en bici todos los días. La misma factoría que alberga un recinto de educación vial, el Parque Polo, una iniciativa ejemplar per que se mantiene, que la mantienen encorsetada, con un secretismo y un hermetismo sospechosos, lamentables.

Una pena. Una vergüenza.

domingo, 23 de octubre de 2011

Bici en familia con compañeros de trabajo

Ayer tuvimos la oportunidad de participar en la organización de un paseo familiar en bicicleta para los empleados de una gran empresa local. La idea, bien sencilla, consistía en convocar a las personas que trabajan en dicha empresa acompañadas de sus familiares, para hacer un recorrido lúdico en grupo con la sana intención de tener un espacio de encuentro diferente a la pura relación laboral, visitar una zona tranquilamente y tomar un tentempié de manera distendida. La experiencia ha sido un éxito.

La reflexión es que, más allá de la pura convivencia de trabajo, hay empresas que empiezan a pensar que merece la pena dar oportunidades y crear espacios para hacer encuentros informales donde los escalafones se relativizan, donde lo que valen son las personas y en los que la ocasión de conocerse y departir distendidamente de otros asuntos o simplemente tener una experiencia compartida justifica la iniciativa.


La bicicleta, para eso, se descubre como una herramienta inmejorable. Su universalidad hace que todos puedan participar, desde los más pequeños que pueden ir incluso en una silleta o en un remolque, pasando por los niños para los que este tipo de actividades son realmente motivadoras, hasta los mayores que, a bordo de una bicicleta, pierden rango y ganan accesibilidad y vulnerabilidad. Además el hecho de llevar menores obliga a que el paseo sea realmente tranquilo, lo cual ofrece una oportunidad para la conversación.

Creo que este tipo de experiencias deberían hacerse más a menudo en el entorno laboral, como fomento de esos espacios de comunicación informal y de convivencia puramente antropofílica que hoy en día, y mucho más en tiempos de crisis, resultan esenciales para fortalecer las ilusiones, revitalizar las relaciones personales y demostrar que lo importante son las personas. Por eso, y porque estaremos dando ejemplo a nuestros menores.

Voy a proponer un paseo en mi empresa, aunque, igual, más que en bici, lo hacemos en patinete o algo así porque si no igual resulta demasiado redundante.

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