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miércoles, 4 de mayo de 2011

Los 3 silloncitos

Hay tres situaciones que, sucediendo en lugares totalmente diferentes, resultan curiosamente semejantes porque reproducen una misma actitud respecto a la realidad. En las tres la posición es pasiva, normalmente se está sentado. En las tres el sujeto se sitúa detrás de una pantalla que le defiende. En las tres se tiene una visión diferida de la realidad. En las tres el sujeto cuenta con un mando que le ayuda a conducir. Las tres situaciones requieren de una atención especial, estresante. Las tres son agresivas respecto al sujeto. Las tres lo aislan.

Ilustración de Andy Singer gracias a Stef Orzan

No sería nada espacialmente grave si no fueran tan habituales, tan repetitivas, tan rutinarias, tan masivas, tan irracionales y estuvieran sustentadas por tantos intereses inmovilistas y desmovilizadores. No pasaría nada si no fueran la causa de algunos de los males más graves que aqueja nuestra sociedad, si no generaran unas inercias tan abrasivas, si no entrañaran toda una serie de perversiones y perjuicios que se presentan como privilegios y ventajas. No pasaría nada si no fueran tan potentes... y tan despotenciadoras.

Coche, ordenador y televisión. Tres silloncitos que nos hacen sentirnos poderosos, invulnerables. Tres peligrosos silloncitos que fomentan la pasividad, el aislamiento. Tres silloncitos que nos acomodan y nos hacen acomodaticios.

¿Sillón o sillín? Tú elijes, tú decides.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Ayer crucé la delgada línea...

... entre la salud y la enfermedad. Nadie es perfecto. Yo desde luego no. Aunque la cosa no era especialmente grave, mis antecedentes y mis adyacentes me dejaron en Urgencias el día después de Navidad. Aquello estaba a rebosar.


Pero no os quiero cansar con mis penurias. Las 4 horas y media que estuve en las distintas salas de espera y consultas me sirvieron, además de para dar un repaso a la prensa, para pensar un poco. Pensé en la fragilidad humana, en la inquietante levedad del ser, pero, por encima de eso, pensé en la dependencia y en la accesibilidad. En el mundo de las ambulancias, de las camillas, de las sillas de ruedas, de las rampas, puertas y ascensores adaptados, de los goteros, de los respiradores, de los médicos, de las enfermeras y de los celadores, de los familiares y de los acompañantes, es difícil escaparse a eso.

Y pensé que mi bicicleta no me trajo hasta aquí, que me trajeron en un vehículo a motor, en el mío en este caso, y que me llevaron de la misma manera. Y que todas mis diatribas y defensas desaforadas de la bicicleta como medio de locomoción no me sirvieron de nada esta vez. Y sin embargo, no me vine abajo. Nada más lejos.

Una cosa es defender un medio de transporte y otra es haber perdido el juicio. Hay viajes que no se pueden hacer en bicicleta. Muchos. Y para ellos es imprescindible contar con medios motorizados públicos y privados. Los relacionados con la accesibilidad universal y con la dependencia personal son claves.

Ahora me toca estar en casa parado al menos dos semanas. Me viene muy bien. Aprovecharé para ordenarme.