Aunque nos hiciera ilusión que fueran otros como la ecología, la salud o incluso la economía. También nos gustaría que fueran motivos de solidaridad urbana, aportaciones para conseguir ciudades más amables, más humanas, menos contaminadas, menos ruidosas y con menor violencia vial. Pero va a ser que no. Va a ser que el motivo que a más gente mantiene en la bicicleta como medio de locomoción urbana es la reducción de tiempo en sus viajes. Aunque el resto de razones tengan su peso, e incluso puedan actuar de impulsores, el tiempo es la clave.
Porque la gente sabe cuánto tiempo cuesta y cuánto cuesta el tiempo en esa hora punta en la que todo el mundo compite en un estrecho espacio físico y temporal por llegar a sus destinos. Porque la gente sabe cuánto tiempo invierte en esperas, en atascos, en intentos fallidos de aparcamiento, en merodeo infructuoso alrededor del destino, en malas leches y en encontronazos, o en combinaciones imposibles de transporte público.
Cuando queramos vender la bici, más que como estilo de vida, como tendencia o como solución a la sostenibilidad, tendremos que tener en cuenta que el factor tiempo es la clave en esta sociedad acelerada en la que vivimos. Luego lo podremos adornar con elementos estéticos, éticos, metafísicos, lógicos y ecológicos, pero si nos olvidamos del tiempo podemos perder mucho dinero en el intento. Y mucha energía.
En Vitoria-Gasteiz, que lo saben, han hecho un mapa que es de lo más ilustrativo.
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martes, 17 de marzo de 2015
viernes, 20 de febrero de 2015
Cortinas de humo y bicicletas
Un programa europeo que persigue la mejora de los hábitats financia el proyecto Life+ Respira, que, liderado por la Universidad de Navarra en colaboración con CIEMAT y Gestión Ambiental de Navarra, trata de demostrar que es posible reducir la exposición de las personas que circulan en bicicleta y a pie por la ciudad a contaminantes atmosféricos urbanos.
Para conseguirlo van a mapear la calidad del aire prácticamente on-line, contando, entre otros, con la inestimable ayuda de unos cuantos ciclistas que voluntariamente se van a prestar a transportar unas estaciones sensoras móviles que van a transmitir sus registros cada 10 segundos, recogiendo datos a lo largo de sus itinerarios habituales durante 2 años para confeccionar un mapa que ayude a extraer conclusiones tales como: cuáles son las rutas preferidas por los ciclistas, cuál es la calidad del aire en las distintas zonas de la ciudad de Pamplona, cómo afectan elementos como el arbolado, la altura de los edificios, la anchura de las calles, la segregación del tráfico o la hora del día... un proyecto ambicioso que busca también ofrecer, mediante una aplicación, información en tiempo real que recomiende las rutas que menos exposición a la contaminación presenten en la ciudad.
O quizá un mapa que enseñe cómo la contribución indefectible en la mala calidad del aire producto de la promoción del abuso del coche que se sigue haciendo en ciudades como Pamplona (incluso paralelamente a un pretendido impulso de la bicicleta o un testimonial apoyo al transporte público) sirva para concienciar a los ciudadanos de la capital navarra y, de paso, al resto de los que los que se quieran enterar, de que mantener las cosas como están y seguir teniendo autopistas urbanas que diseccionan nuestras ciudades y aparcamientos céntricos que incentivan el uso del coche es, no sólo inaceptable, sino improrrogable por afectar directamente a nuestra salud. Nosotros vamos a empujar en este sentido.
Para conseguirlo van a mapear la calidad del aire prácticamente on-line, contando, entre otros, con la inestimable ayuda de unos cuantos ciclistas que voluntariamente se van a prestar a transportar unas estaciones sensoras móviles que van a transmitir sus registros cada 10 segundos, recogiendo datos a lo largo de sus itinerarios habituales durante 2 años para confeccionar un mapa que ayude a extraer conclusiones tales como: cuáles son las rutas preferidas por los ciclistas, cuál es la calidad del aire en las distintas zonas de la ciudad de Pamplona, cómo afectan elementos como el arbolado, la altura de los edificios, la anchura de las calles, la segregación del tráfico o la hora del día... un proyecto ambicioso que busca también ofrecer, mediante una aplicación, información en tiempo real que recomiende las rutas que menos exposición a la contaminación presenten en la ciudad.
Casi nada.
En la presentación pública del proyecto se manejaron muchos tópicos relacionados con la bicicleta como la exposición de los ciclistas a los elementos contaminantes, el necesario entendimiento con los peatones por la lógica ocupación de las aceras, la aportación de la bicicleta en el desarrollo sostenible y muchos otros que no merece la pena repetir. Allí estaban los voluntarios que se van a prestar a movilizar los sensores a pedales llenando el salón de actos del Planetario de Pamplona, un marco incomparable para acoger este evento y darle un carácter global a esta acción local aplaudiendo las intervenciones. Perfecto.
Sin embargo y en medio de la felicidad protocolaria que suele acompañar este tipo de presentaciones, llenas de esperanzas y buenos propósitos, algo destilaba una cierta autocomplacencia y un poco de escaparatismo verde y no precisamente entre los miembros de dicho proyecto. En los corrillos de después, esos que se forman de manera más o menos aleatoria tras el acto, se respiraba una cierta suspicacia sobre la eficacia de este tipo de iniciativas para cambiar inercias tan potentes como la que domina los asentamientos urbanos en nuestras latitudes en el tiempo presente y justifica la dependencia inevitable de los coches.
La gente, los de las bicis y los que no lo son tanto, están ya resabiadas y recelan de este tipo de iniciativas y de su capacidad de hacer algo más que constatar un estado de cosas.más o menos inamovibles.
Claro que va a ser valioso tener un conocimiento profundo y pormenorizado de las variables que determinan la calidad del aire en una ciudad del tamaño y de las características de Pamplona. Claro que va a ser útil saber cómo deciden los ciclistas sus itinerarios y cómo les puede afectar el conocimiento de la contaminación en sus elecciones. Claro que va a ser curioso ver de qué manera influyen elementos tales como el arbolado, la estructura de las calles, la influencia del viento o la aplicación de pavimentos catalíticos que absorben partículas contaminantes. Pero ¿no estaremos afrontando el tema del impulso de la movilidad no motorizada desde un ángulo muy lateral y quizá demasiado complaciente?
Porque si no se trabaja sobre la posibilidad de cambiar la configuración de la ciudad, de reorganizar el tráfico motorizado, de desincentivar la invasión sistemática de los coches de los núcleos urbanos, quizá todo este esfuerzo no se quede más que en algo bonito, interesante pero anecdótico.
O quizá un mapa que enseñe cómo la contribución indefectible en la mala calidad del aire producto de la promoción del abuso del coche que se sigue haciendo en ciudades como Pamplona (incluso paralelamente a un pretendido impulso de la bicicleta o un testimonial apoyo al transporte público) sirva para concienciar a los ciudadanos de la capital navarra y, de paso, al resto de los que los que se quieran enterar, de que mantener las cosas como están y seguir teniendo autopistas urbanas que diseccionan nuestras ciudades y aparcamientos céntricos que incentivan el uso del coche es, no sólo inaceptable, sino improrrogable por afectar directamente a nuestra salud. Nosotros vamos a empujar en este sentido.
No olvidemos que la contaminación mata mucho más que otros agentes en nuestras sociedades modernas y pretendidamente desarrolladas y la utilización del coche es el principal causante de esa contaminación en nuestras ciudades.
Os mantendremos informados, de primera mano.
viernes, 26 de diciembre de 2014
El exceso de confianza mata
En estas fechas tan entrañables es donde más echamos en falta a los seres queridos. En estos días tan señalados en los que medio mundo se está desplazando para volver a encontrarse con el otro medio y felicitarse por estar allí es cuando los responsables de la seguridad vial doblan esfuerzos para tratar de prevenir la desgracia. Ahí suele estar presta nuestra querida DGT para recordarnos que somos pecadores y mortales y que, al volante, esta conjunción es fatal de necesidad.
Bien. Hace falta recordarlo, aunque estos mensajes emocionantes ya no calan en nuestras frías entendederas. Estamos inmunizados a las advertencias y a los consejos paternalistas. Nos hemos cansado de ser los eternos culpables de nuestras propias desgracias.
Pero el mensaje navideño de hoy no va dirigido a los automovilistas. De esos ya se ocupa el resto del mundo. La advertencia de hoy va para los que se mueven sin motor, esos para los cuales los despistes y las imprudencias se traducen en daños físicos en sus propias carnes. A esos, hay que recordarles que, aunque les asista el derecho y tengan permiso legal, lícito o tácito de hacerse unas cuantas jugadas o pasar por alto el orden establecido a favor del automóvil, deben extremar precauciones y reforzar su atención. Más en estas fechas donde todo el mundo va un poco alocado y más de uno además algo perjudicado.
Tu integridad depende de ti y el exceso de confianza en tu caso, ciclista o caminante, lo pagas más caro que los demás.
Feliz Navidad.
Bien. Hace falta recordarlo, aunque estos mensajes emocionantes ya no calan en nuestras frías entendederas. Estamos inmunizados a las advertencias y a los consejos paternalistas. Nos hemos cansado de ser los eternos culpables de nuestras propias desgracias.
Pero el mensaje navideño de hoy no va dirigido a los automovilistas. De esos ya se ocupa el resto del mundo. La advertencia de hoy va para los que se mueven sin motor, esos para los cuales los despistes y las imprudencias se traducen en daños físicos en sus propias carnes. A esos, hay que recordarles que, aunque les asista el derecho y tengan permiso legal, lícito o tácito de hacerse unas cuantas jugadas o pasar por alto el orden establecido a favor del automóvil, deben extremar precauciones y reforzar su atención. Más en estas fechas donde todo el mundo va un poco alocado y más de uno además algo perjudicado.
Tu integridad depende de ti y el exceso de confianza en tu caso, ciclista o caminante, lo pagas más caro que los demás.
Feliz Navidad.
lunes, 6 de mayo de 2013
Levántate y anda... pero no lo hagas en bici por favor
Los poderes se han puesto de acuerdo, como si siguieran un dictado común, para adoctrinarnos y defendernos de nosotros mismos, por lo visto. Con mensajes literales, más o menos alarmistas, han decidido atacarnos donde más les gusta, en nuestra fibra sensible, en nuestra conciencia adormilada, en nuestra voluntad debilitada para lanzarnos un mensaje bíblico milagroso: levántate y anda.
Primero apelando a combatir nuestra apatía
Después con evidencias incontestables
Finalmente, con los mismos argumentos pero desde la versión oficial
Parece que, tanto los que venden hiperglucemia como los que necesitan la congestión, para autojustificarse, han decidido poner, otra vez más, la pelota en nuestro tejado y culpabilizarnos de nuestras debilidades, de nuestros malos hábitos de vida, de nuestra pasividad, de nuestra irresponsabilidad, de nuestra dejadez aunque ellos vivan de que nosotros sigamos cayendo en esos pecados nuestros de cada día y cuanto más asidua y más dócilmente, mejor. ¡Espeluznante!
Por cierto, hasta anteayer la bicicleta hubiera sido protagonista de este tipo de mensajes publicitarios porque aportaba frescura, representaba salud y felicidad, era moderna y conveniente. ¿Qué ha pasado de dos días a esta parte para que haya dejado de ser la panacea? ¿No será que nos ven como una amenaza para su mundo edulcorado y dependiente?
Bájate y anda
Para contrarrestar este desmarque de los ciclistas y evitar su marginación, la gente de Valencia en Bici, con su característica originalidalidad, proponen que los ciclistas se sumen a esta nueva tendencia y se bajen de la bici para caminar en las situaciones que se les presenten, pasos de peatones por ejemplo. Buena idea para buscar puntos de encuentro y para demostrar nuestro talante conciliador y favorable.
Primero apelando a combatir nuestra apatía
Después con evidencias incontestables
Finalmente, con los mismos argumentos pero desde la versión oficial
Parece que, tanto los que venden hiperglucemia como los que necesitan la congestión, para autojustificarse, han decidido poner, otra vez más, la pelota en nuestro tejado y culpabilizarnos de nuestras debilidades, de nuestros malos hábitos de vida, de nuestra pasividad, de nuestra irresponsabilidad, de nuestra dejadez aunque ellos vivan de que nosotros sigamos cayendo en esos pecados nuestros de cada día y cuanto más asidua y más dócilmente, mejor. ¡Espeluznante!
Por cierto, hasta anteayer la bicicleta hubiera sido protagonista de este tipo de mensajes publicitarios porque aportaba frescura, representaba salud y felicidad, era moderna y conveniente. ¿Qué ha pasado de dos días a esta parte para que haya dejado de ser la panacea? ¿No será que nos ven como una amenaza para su mundo edulcorado y dependiente?
Bájate y anda
Para contrarrestar este desmarque de los ciclistas y evitar su marginación, la gente de Valencia en Bici, con su característica originalidalidad, proponen que los ciclistas se sumen a esta nueva tendencia y se bajen de la bici para caminar en las situaciones que se les presenten, pasos de peatones por ejemplo. Buena idea para buscar puntos de encuentro y para demostrar nuestro talante conciliador y favorable.
lunes, 29 de abril de 2013
Si conduces tu coche solo....
Vivimos tiempos difíciles. Para muchos la situación es tan angustiosa que es comparable a un estado de excepción o un ambiente pre-bélico, un ambiente de guerra, financiera y económica pero guerra en definitiva. En este escenario donde la llamada a la austeridad se ha generalizado como única fórmula para afrontar las dificultades, el asunto energético cobra una preeminencia sobre otros.
Con una balanza energética altamente deficitaria, con una economía energéticamente dependiente, con un consumo energético disparatado y con un estilo de vida que no está poniendo en cuestión este tipo de desmanes, debería ser lógica una reacción responsable por parte de los estados dirigida a hacer reflexionar a la ciudadanía respecto a las consecuencias que todo esto tiene en el estrangulamiento de nuestros países.
Y así podrían tener sentido campañas de corte propagandístico dirigidas a controlar este despilfarro energético apelando a la conciencia colectiva. Igual que hicieron los estadounidenses en vísperas de la Segunda Guerra Mundial alertando a sus conciudadanos de que conducir sólos un coche suponía un derroche energético comparable a darle fuerza al enemigo.
Hoy el enemigo quizá no sea tan personalizable, pero hoy igualmente conducir un coche en solitario sin motivo justificado no deja de ser una forma de alimentar este monstruo que consume espacio y energía de una manera insaciable, este monstruo que se cobra más víctimas que muchas guerras y deja muertos y heridos a diario, este monstruo que atemoriza a todos en la calle, que intimida a los demás, este monstruo que además nos hace dependientes del poder de las corporaciones energéticas y de los grupos financieros que les dan cobertura.
Conducir un coche solo sin una justificación suficiente e inevitable, en este escenario, representa así una irresponsabilidad tremenda en una sociedad que necesita reorganizarse, pero representa además una tiranía respecto a las libertades de los demás y una forma de poner en compromiso su seguridad. Así pues, y aunque la imagen de Hitler quizá no represente estos valores, cabría reeditar este tipo de mensajes que llaman a compartir los viajes en coche. Pero también podrían reformularse en otros que incentivaran al uso de medios no motorizados, como la bicicleta.
Gracias a JuanCris Ortiz por la inspiración.
Con una balanza energética altamente deficitaria, con una economía energéticamente dependiente, con un consumo energético disparatado y con un estilo de vida que no está poniendo en cuestión este tipo de desmanes, debería ser lógica una reacción responsable por parte de los estados dirigida a hacer reflexionar a la ciudadanía respecto a las consecuencias que todo esto tiene en el estrangulamiento de nuestros países.
Y así podrían tener sentido campañas de corte propagandístico dirigidas a controlar este despilfarro energético apelando a la conciencia colectiva. Igual que hicieron los estadounidenses en vísperas de la Segunda Guerra Mundial alertando a sus conciudadanos de que conducir sólos un coche suponía un derroche energético comparable a darle fuerza al enemigo.
Hoy el enemigo quizá no sea tan personalizable, pero hoy igualmente conducir un coche en solitario sin motivo justificado no deja de ser una forma de alimentar este monstruo que consume espacio y energía de una manera insaciable, este monstruo que se cobra más víctimas que muchas guerras y deja muertos y heridos a diario, este monstruo que atemoriza a todos en la calle, que intimida a los demás, este monstruo que además nos hace dependientes del poder de las corporaciones energéticas y de los grupos financieros que les dan cobertura.
Conducir un coche solo sin una justificación suficiente e inevitable, en este escenario, representa así una irresponsabilidad tremenda en una sociedad que necesita reorganizarse, pero representa además una tiranía respecto a las libertades de los demás y una forma de poner en compromiso su seguridad. Así pues, y aunque la imagen de Hitler quizá no represente estos valores, cabría reeditar este tipo de mensajes que llaman a compartir los viajes en coche. Pero también podrían reformularse en otros que incentivaran al uso de medios no motorizados, como la bicicleta.
Gracias a JuanCris Ortiz por la inspiración.
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
El día que San Miguel se puso el casco
Mencionábamos ayer la participación de Induráin en una marcha ciclista hasta las fauces de la factoría de Volkswagen en Pamplona, como una representación del tributo al Rey Coche en una desafortunada, por llamarlo de alguna manera, inauguración de la Semana de la Movilidad Sostenible.
Hoy vamos a detenernos un momento en un detalle, que, como todo en la vida pública de estos animales mediáticos que son los ídolos deportivos y los políticos, no fue para nada improvisado. Se trata de esa foto buscada de las personalidades participantes en la fastuosa marcha ajustándose el casco para regocijo de participantes y reporteros presentes.
Este acto que para muchas personas representará una nadería y que para otras será una demostración inequívoca de ejemplar responsabilidad y de prevención, no es sino una jugada burda, otra, para consolidar una estrategia encaminada a denigrar el uso de la bicicleta en la ciudad. La polémica del casco, con actos como éste, queda zanjada por los medios más potentes con los que cuenta esta sociedad, los de comunicación de masas.
Que Miguel Induráin, San Miguel, se coloque un casco y haga ostentación del mismo, significa en términos mediáticos la consagración de este gesto y sepulta cualquier intento de polemizar al respecto. Miguel Induráin, que el viernes y tampoco por casualidad, hacía una aparición estelar en el Expobike, de la mano de, ni más ni menos, que Doña Esperanza Aguirre (hasta ayer Presidenta de la Comunidad de Madrid) para bendecir esta feria (organizada curiosamente por su hermana en las mismas fechas que la decana Festibike), ayer se enfundaba un casco para alegría de los congregados, en presencia de su propio hermano Prudencio, que resulta que es Director del Instituto Navarro de Deporte y Juventud..
No parece que haga falta profundizar más en el asunto, como en la omnipresencia de esos nefastos chalecos reflectantes de coche a plena luz del día. Esto está hablado, está apalabrado, está decidido: andar en bici en la ciudad es peligroso, incómodo... inconveniente. Vale como juguete, vale como deporte y vale como ocio, pero no como vehículo.
Por cierto, para los que duden de la integridad de los personajes, Miguel Induráin no utiliza casco para sus desplazamientos urbanos en bicicleta, que por cierto son frecuentes. Tampoco usa chaleco salvavidas reflectante.
Hoy vamos a detenernos un momento en un detalle, que, como todo en la vida pública de estos animales mediáticos que son los ídolos deportivos y los políticos, no fue para nada improvisado. Se trata de esa foto buscada de las personalidades participantes en la fastuosa marcha ajustándose el casco para regocijo de participantes y reporteros presentes.
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| Miguel Induráin se ajusta el casco ante la atenta mirada de su hermano Pruden |
Este acto que para muchas personas representará una nadería y que para otras será una demostración inequívoca de ejemplar responsabilidad y de prevención, no es sino una jugada burda, otra, para consolidar una estrategia encaminada a denigrar el uso de la bicicleta en la ciudad. La polémica del casco, con actos como éste, queda zanjada por los medios más potentes con los que cuenta esta sociedad, los de comunicación de masas.
Que Miguel Induráin, San Miguel, se coloque un casco y haga ostentación del mismo, significa en términos mediáticos la consagración de este gesto y sepulta cualquier intento de polemizar al respecto. Miguel Induráin, que el viernes y tampoco por casualidad, hacía una aparición estelar en el Expobike, de la mano de, ni más ni menos, que Doña Esperanza Aguirre (hasta ayer Presidenta de la Comunidad de Madrid) para bendecir esta feria (organizada curiosamente por su hermana en las mismas fechas que la decana Festibike), ayer se enfundaba un casco para alegría de los congregados, en presencia de su propio hermano Prudencio, que resulta que es Director del Instituto Navarro de Deporte y Juventud..
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| Esperanza Aguirre "compite" con Miguel Induráin en la carrera mediática de Ifema contra Festibike |
No parece que haga falta profundizar más en el asunto, como en la omnipresencia de esos nefastos chalecos reflectantes de coche a plena luz del día. Esto está hablado, está apalabrado, está decidido: andar en bici en la ciudad es peligroso, incómodo... inconveniente. Vale como juguete, vale como deporte y vale como ocio, pero no como vehículo.
Por cierto, para los que duden de la integridad de los personajes, Miguel Induráin no utiliza casco para sus desplazamientos urbanos en bicicleta, que por cierto son frecuentes. Tampoco usa chaleco salvavidas reflectante.
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sábado, 15 de septiembre de 2012
La Vuelta al Coche
Empieza una nueva temporada. Septiembre marca la vuelta a la actividad, a las rutinas. El nuevo curso, el nuevo año empieza, en contra de los que nos quieren vender, en Septiembre. Cuando acaban las vacaciones escolares, después de las operaciones retorno, con las crisis posvacacionales, por si no tuviéramos suficiente con las sistémicas.
En Septiembre la intensidad se recupera y las ciudades recobran su hiperactividad que, entre muchos otros síntomas, produce la hipermovilidad a la que nos vemos sometidos, si se practica en coche.
El viaje al cole multiplica las necesidades de movilidad de la gente que, con la excusa de aprovechar el viaje y con el argumento de la peligrosidad de las calles, hace viajes imposibles en tiempos record para colocar a sus hijos en sus colegios, y después correr atropelladamente hacia sus destinos finales.
En este clima conocido y reconocible, la convención europea ha decidido introducir la Semana de la Movilidad Sostenible que ya nos hemos acostumbrado también a celebrar en estas fechas. Esa escenificación de buenas intenciones que nos hace recordarnos precisamente eso: que no tenemos mucho más que intenciones, que somos pecadores convencidos y que aceptamos la penitencia.
Volvemos a la carga.
En Septiembre la intensidad se recupera y las ciudades recobran su hiperactividad que, entre muchos otros síntomas, produce la hipermovilidad a la que nos vemos sometidos, si se practica en coche.
El viaje al cole multiplica las necesidades de movilidad de la gente que, con la excusa de aprovechar el viaje y con el argumento de la peligrosidad de las calles, hace viajes imposibles en tiempos record para colocar a sus hijos en sus colegios, y después correr atropelladamente hacia sus destinos finales.
En este clima conocido y reconocible, la convención europea ha decidido introducir la Semana de la Movilidad Sostenible que ya nos hemos acostumbrado también a celebrar en estas fechas. Esa escenificación de buenas intenciones que nos hace recordarnos precisamente eso: que no tenemos mucho más que intenciones, que somos pecadores convencidos y que aceptamos la penitencia.
Volvemos a la carga.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Papá, ven en bici... por Navidad
"Papá, ven en tren" ¿Quién no se acuerda de aquella campaña de Renfe de los años 70 con todos los tintes machistas de la época y con el rancio sabor de aquellos tiempos? Ojalá que no demasiados, eso significará que sois jóvenes o que olvidáis con facilidad.
A través de esta publicidad Renfe buscaba prestigiar su servicio mostrándolo fiable y seguro, como medio para captar viajeros de movilidad obligada, de los de todos los días, currelas. Eran los años gloriosos del régimen, donde las infraestructuras iban vertebrando un país a golpe de estado.
Por aquellos años se descubrió y promulgó en este país el utilitario, representado genuinamente por el Seat 600, como modelo de vehículo que iba a permitir a todas las familias de entonces desplazarse alegremente por la geografía patria con ilusión y estrecheces. De aquellos años son también aquellos portarretratos para los salpicaderos que rezaban un patriarcal "Papá, no corras" que representaba la gran competencia para el transporte público y que Renfe utilizó inteligentemente, reformulando la consigna.
Luego llegaron los años 80 y los 90, que fueron más los del "Si bebes, no conduzcas" demostrativo de que el mundo, el universo se había conformado por y para el coche y de que aquello fue un desfase tan grande que empezó a preocupar incluso a los que lo habían fomentado.
El cambio de siglo nos dejó con más de lo mismo, con la retirada progresiva del tren en beneficio de las autovías, con la dispersión de las poblaciones, con la "cochificación" absoluta. El que no tenía coche era un paria, prácticamente no tenía derecho a moverse.
Y así llegamos a nuestros años. Con el tren convertido en AVE y con el coche mandando en la calle, pero con un crack de no te menees que nos va a obligar a repensar este orden de prioridades para tratar de recomponerlo en algo de dimensiones manejables y que dé una cierta esperanza a esta realidad que se nos ha puesto tan gris (por no decir negra).
Mis propuestas como campañas prenavideñas para vender este nuevo concepto de movilidad y devolver un poco de alegría a nuestras vidas son éstas:
Gracias a Almansa en Bici y a Fermín por la inspiración, y a ElectricBricks y Pro.Motion por las imágenes.
A través de esta publicidad Renfe buscaba prestigiar su servicio mostrándolo fiable y seguro, como medio para captar viajeros de movilidad obligada, de los de todos los días, currelas. Eran los años gloriosos del régimen, donde las infraestructuras iban vertebrando un país a golpe de estado.
Por aquellos años se descubrió y promulgó en este país el utilitario, representado genuinamente por el Seat 600, como modelo de vehículo que iba a permitir a todas las familias de entonces desplazarse alegremente por la geografía patria con ilusión y estrecheces. De aquellos años son también aquellos portarretratos para los salpicaderos que rezaban un patriarcal "Papá, no corras" que representaba la gran competencia para el transporte público y que Renfe utilizó inteligentemente, reformulando la consigna.
Luego llegaron los años 80 y los 90, que fueron más los del "Si bebes, no conduzcas" demostrativo de que el mundo, el universo se había conformado por y para el coche y de que aquello fue un desfase tan grande que empezó a preocupar incluso a los que lo habían fomentado.
El cambio de siglo nos dejó con más de lo mismo, con la retirada progresiva del tren en beneficio de las autovías, con la dispersión de las poblaciones, con la "cochificación" absoluta. El que no tenía coche era un paria, prácticamente no tenía derecho a moverse.
Y así llegamos a nuestros años. Con el tren convertido en AVE y con el coche mandando en la calle, pero con un crack de no te menees que nos va a obligar a repensar este orden de prioridades para tratar de recomponerlo en algo de dimensiones manejables y que dé una cierta esperanza a esta realidad que se nos ha puesto tan gris (por no decir negra).
Mis propuestas como campañas prenavideñas para vender este nuevo concepto de movilidad y devolver un poco de alegría a nuestras vidas son éstas:
Gracias a Almansa en Bici y a Fermín por la inspiración, y a ElectricBricks y Pro.Motion por las imágenes.
domingo, 2 de octubre de 2011
Desconfía de los números redondos
Esta semana nos han dado la noticia de que en tan sólo cuatro años se ha incrementado el número de personas que utilizan la bicicleta en nada menos que 1.000.000. Y nos hemos quedado tan tranquilos. Y tan contentos. Así somos, conformistas, crédulos.
Claro que sí. Porque 986.573 sería algo demasiado matemático y habría que demostrarlo, pero un millón se dice y punto. Llena la boca. Es rotundo. Es importante. Es una magnitud. Lo otro es un número. Pediríamos explicaciones sobre su cálculo, nos resultaría sospechoso que se hubieran enterado de la última incorporación. Sin embargo un millón no lo cuestiona nadie. Es lo que tienen los números redondos, que resultan extrañamente creíbles.
¿Cómo se ha calculado?
Pues bien sencillo. Por estimación. Como se calculan todos los números redondos, todas las magnitudes. Se toma una muestra (1.410 personas), se le hacen las preguntas pertinentes (a los que quieren responderlas que suele coincidir con los más favorables) y se eleva el resultado a la población entera. Así, a lo bestia. Y sale. Sale eso y lo que te propongas, que para eso vale la estadística de los grandes números, para amañar el resultado y para que se parezca mucho a la cantidad esperada.
Eso es lo que ya tiene más enjundia. Pues resulta que lo ha calculado el Barómetro de la Bicicleta, que coincide que son los mismos que los de la Red de Ciudades por la Bicicleta, los mismos que la fracasada Plataforma Empresarial de la Bicicleta, los mismos que los de los Congresos de la Bicicleta y los mismos que los de los Jornadas de la Bicicleta Pública. La Fundación Eca Bureau Veritas. Sí, sí Eca Bureau Veritas, los de las bicis (¿?), una entidad que, en los últimos años, ha acaparado el discurso relacionado con la bicicleta, ha urdido todo tipo de lobbies, se ha autoproclamado como autoridad en esto de la bici en la ciudad y ha deslegitimado a todos los demás: asociaciones, técnicos y expertos. Eso aparte de haberse quedado con todas las secretarías de todos los organismos que ha parido y haberse financiado en el intento, además de haber suplantado a las consultorías en algunas ocasiones.
Pues simplemente porque, de entrada, un número así resulta sospechoso sin más. Lo segundo porque el método para calcularlo no se sostiene. Después porque quien lo dice tiene más intereses creados en magnificar resultados que cualquier otro para justificar su misión y sus puestos de trabajo. Pero, más que por todo eso, porque 1.000.000 es curiosamente la misma cantidad que había prometido ConBici en su fastuosa campaña de recaudación de fondos sin una estrategia definida y lo había prometido para 2015.
Esto es lo sangrante. Que si ya era cuestionable la forma en que iban a conseguirlo nuestros amigos de ConBici y resultaba sospechoso de ser una maniobra de financiación de la estructura de esta Coordinadora y sobre todo del BACC (principal impulsor del proyecto), que el Barómetro regido por la logia de la Fundación Eca lo anuncie a bombo y platillo cuatro años antes suena a algo así como sedicioso.
Y que el que lo anuncie a los cuatro vientos sea el mismísimo Pere Navarro, Director General de Tráfico casi saliente, aun resulta más difícil de tragar. Dos meses después de haberse echo eco de la campaña de ConBici. Justo unos días más tarde de que ConBici anuncie, en plena Semana de la Movilidad, su desilusión por el fiasco de la DGT en su propósito de aprobar una modificación sustancial del Código de Circulación que regulaba las velocidades máximas de circulación en la ciudad y otra serie de medidas que favorecían la utilización de la bicicleta en medio urbano, va la DGT y anuncia que ellos solitos de la mano de esta Fundación y con una simple encuesta lo han conseguido.
Justo ahora suena a querer apuntarse un tanto. Suena a apropiación de un resultado, de un proyecto. En plena campaña. Una maniobra demagógica, populista, sin fundamento, al más puro estilo de la casa. Si ya eran sospechosos los resultados de movilidad de muchos municipios, esto clama al cielo. Y lo peor es que muchos dan palmas de alegría emocionados pensando que están conquistando el espacio o algo parecido.
¿Un millón?
Claro que sí. Porque 986.573 sería algo demasiado matemático y habría que demostrarlo, pero un millón se dice y punto. Llena la boca. Es rotundo. Es importante. Es una magnitud. Lo otro es un número. Pediríamos explicaciones sobre su cálculo, nos resultaría sospechoso que se hubieran enterado de la última incorporación. Sin embargo un millón no lo cuestiona nadie. Es lo que tienen los números redondos, que resultan extrañamente creíbles.
Pues bien sencillo. Por estimación. Como se calculan todos los números redondos, todas las magnitudes. Se toma una muestra (1.410 personas), se le hacen las preguntas pertinentes (a los que quieren responderlas que suele coincidir con los más favorables) y se eleva el resultado a la población entera. Así, a lo bestia. Y sale. Sale eso y lo que te propongas, que para eso vale la estadística de los grandes números, para amañar el resultado y para que se parezca mucho a la cantidad esperada.
¿Quién lo ha calculado?
Eso es lo que ya tiene más enjundia. Pues resulta que lo ha calculado el Barómetro de la Bicicleta, que coincide que son los mismos que los de la Red de Ciudades por la Bicicleta, los mismos que la fracasada Plataforma Empresarial de la Bicicleta, los mismos que los de los Congresos de la Bicicleta y los mismos que los de los Jornadas de la Bicicleta Pública. La Fundación Eca Bureau Veritas. Sí, sí Eca Bureau Veritas, los de las bicis (¿?), una entidad que, en los últimos años, ha acaparado el discurso relacionado con la bicicleta, ha urdido todo tipo de lobbies, se ha autoproclamado como autoridad en esto de la bici en la ciudad y ha deslegitimado a todos los demás: asociaciones, técnicos y expertos. Eso aparte de haberse quedado con todas las secretarías de todos los organismos que ha parido y haberse financiado en el intento, además de haber suplantado a las consultorías en algunas ocasiones.
¿Por qué hay que desconfiar?
Pues simplemente porque, de entrada, un número así resulta sospechoso sin más. Lo segundo porque el método para calcularlo no se sostiene. Después porque quien lo dice tiene más intereses creados en magnificar resultados que cualquier otro para justificar su misión y sus puestos de trabajo. Pero, más que por todo eso, porque 1.000.000 es curiosamente la misma cantidad que había prometido ConBici en su fastuosa campaña de recaudación de fondos sin una estrategia definida y lo había prometido para 2015.
Esto es lo sangrante. Que si ya era cuestionable la forma en que iban a conseguirlo nuestros amigos de ConBici y resultaba sospechoso de ser una maniobra de financiación de la estructura de esta Coordinadora y sobre todo del BACC (principal impulsor del proyecto), que el Barómetro regido por la logia de la Fundación Eca lo anuncie a bombo y platillo cuatro años antes suena a algo así como sedicioso.
Y que el que lo anuncie a los cuatro vientos sea el mismísimo Pere Navarro, Director General de Tráfico casi saliente, aun resulta más difícil de tragar. Dos meses después de haberse echo eco de la campaña de ConBici. Justo unos días más tarde de que ConBici anuncie, en plena Semana de la Movilidad, su desilusión por el fiasco de la DGT en su propósito de aprobar una modificación sustancial del Código de Circulación que regulaba las velocidades máximas de circulación en la ciudad y otra serie de medidas que favorecían la utilización de la bicicleta en medio urbano, va la DGT y anuncia que ellos solitos de la mano de esta Fundación y con una simple encuesta lo han conseguido.
Justo ahora suena a querer apuntarse un tanto. Suena a apropiación de un resultado, de un proyecto. En plena campaña. Una maniobra demagógica, populista, sin fundamento, al más puro estilo de la casa. Si ya eran sospechosos los resultados de movilidad de muchos municipios, esto clama al cielo. Y lo peor es que muchos dan palmas de alegría emocionados pensando que están conquistando el espacio o algo parecido.
martes, 20 de septiembre de 2011
Que gane la bici
Ayer se celebró, del verbo celebrar con luz y taquígrafos, la carrera de modos de transporte dentro de los actos de la Semana de la Movilidad de la ciudad en la que vivo y, cómo no, ganó otra vez la bici. Como siempre. No he visto ninguna carrera de estas donde gane el coche. Ni una sola. Tampoco la moto, que es mucho más competitiva. El bus siempre queda el penúltimo y el desgraciado peatón siempre hace el ridículo. Así debe ser y así es. Tiene que ganar el que conviene. Si no, no funciona. Imagínate que en plena ceremonia de ilusión sostenible y de confraternización colectiva, el Alcalde encabezando la comitiva, va y aparece el automovilista el primero. Sería un fracaso absoluto y un ridículo espantoso.
Así que hicieron lo que hay que hacer para que las cosas salgan como uno quiere a priori, que no es otra cosa que amañar la competición. Se puede hacer muy descaradamente o de una manera más discreta. Aquí se optó por la primera, para que no quede lugar a dudas sobre la voluntad de éxito y la intencionalidad del acto. Y así se eligió un recorrido imposible para el coche e inaccesible para el transporte público, lo suficientemente largo para que el peatón no tuviera opciones y con unos contendientes desequilibrados a favor de la bici. De hecho, la ciclista, que además era la única chica (mírate tú qué bien) era doña Ana Casares, una triatleta de élite que iba pertrechada de contrarreloj al más puro estilo Induráin, vamos, como va cualquiera que ande en bici habitualmente en esta ciudad. El resto de contendientes estaban seleccionados por su capacidad de superar situaciones de ridículo: un árbitro de fútbol (Undiano Mallenco), un visionario mediático (Txumari Alfaro) y un equipo de fútbol sala (Xota). De chiste.
En fin, aún habrá gente que se congratulará del espectáculo y vitoreará el resultado con un ¿ves? emocionado. Y ya está. Todo seguirá como estaba y todos tan felices comiendo perdices. Conseguido.
Que el coche sigue sin perder
Mientras tanto, Comisiones Obreras, el único sindicato que ha asumido el tema de la movilidad como una tarea propia entre sus misiones, nos muestra los datos reales referentes a la movilidad obligada en esta parte del mundo, que arrojan unos datos que, lejos de ser reveladores, ponen las cosas en su sitio: un 60% de los trabajadores se desplazan en coche a sus lugares de empleo. Luego, en su exposición de propuestas, ignoran, como no podía ser de otra manera, a la bicicleta dentro de las alternativas. Bastante denigrados están por lo visto los trabajadores como para proponerles además ir en bici.
Así que queda un trabajo realmente impresionante por hacer como para andar con este tipo de festejos para calmar conciencias inconscientes. Yo para hacer una pantomima en condiciones haría lo que hicieron en Sao Paulo y montaría un buen video. Puestos a dejar las cosas como estaban, no nos quedemos con las ganas.
Así que hicieron lo que hay que hacer para que las cosas salgan como uno quiere a priori, que no es otra cosa que amañar la competición. Se puede hacer muy descaradamente o de una manera más discreta. Aquí se optó por la primera, para que no quede lugar a dudas sobre la voluntad de éxito y la intencionalidad del acto. Y así se eligió un recorrido imposible para el coche e inaccesible para el transporte público, lo suficientemente largo para que el peatón no tuviera opciones y con unos contendientes desequilibrados a favor de la bici. De hecho, la ciclista, que además era la única chica (mírate tú qué bien) era doña Ana Casares, una triatleta de élite que iba pertrechada de contrarreloj al más puro estilo Induráin, vamos, como va cualquiera que ande en bici habitualmente en esta ciudad. El resto de contendientes estaban seleccionados por su capacidad de superar situaciones de ridículo: un árbitro de fútbol (Undiano Mallenco), un visionario mediático (Txumari Alfaro) y un equipo de fútbol sala (Xota). De chiste.
En fin, aún habrá gente que se congratulará del espectáculo y vitoreará el resultado con un ¿ves? emocionado. Y ya está. Todo seguirá como estaba y todos tan felices comiendo perdices. Conseguido.
Que el coche sigue sin perder
Mientras tanto, Comisiones Obreras, el único sindicato que ha asumido el tema de la movilidad como una tarea propia entre sus misiones, nos muestra los datos reales referentes a la movilidad obligada en esta parte del mundo, que arrojan unos datos que, lejos de ser reveladores, ponen las cosas en su sitio: un 60% de los trabajadores se desplazan en coche a sus lugares de empleo. Luego, en su exposición de propuestas, ignoran, como no podía ser de otra manera, a la bicicleta dentro de las alternativas. Bastante denigrados están por lo visto los trabajadores como para proponerles además ir en bici.
Así que queda un trabajo realmente impresionante por hacer como para andar con este tipo de festejos para calmar conciencias inconscientes. Yo para hacer una pantomima en condiciones haría lo que hicieron en Sao Paulo y montaría un buen video. Puestos a dejar las cosas como estaban, no nos quedemos con las ganas.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Viva la Pepa
Estamos a punto de sumergirnos en la
celebración colectiva de la movilidad. Durante toda una semana tendremos la
oportunidad de presenciar y participar en toda una serie de escenificaciones
más o menos ingeniosas, la mayoría simplemente ingenuas, en las que podremos
hacer una demostración gratuita de buenos propósitos cuyo objetivo no es más
que ese: la pura representación.
Lo que pasa inadvertido a la inmensa
mayoría emocionada es que todo este circo tiene gato encerrado. Y es que el
propio término de movilidad conlleva la asunción necesaria e ineludible de
tener que moverse para todo como condición de partida, y es ahí donde todo el
asunto de la sostenibilidad (otro término obsceno por definición) hace aguas.
Mientras no cuestionemos esto, que hemos aceptado alegremente como axioma, no
nos podremos dar cuenta de cómo podremos resolverlo (si es que de verdad
queremos hacerlo). Es la promoción de la movilidad la que nos ha dejado como
estamos y nos ha condionado el futuro. Y es precisamente el ejercicio masivo y
compulsivo de la movilidad, la llamada
"hipermovilidad", la que nos tiene atenazados, obnubilados,
moviéndonos de un lado para otro como gallinas descabezadas.
Y es que, hasta que no cambiemos la
perspectiva y prioricemos en la proximidad y en la accesibilidad como objetivos
deseables, esto no va a ser más que un juego perverso. Un juego en el que
nosotros somos meros espectadores, y en el que cuestiones como el compromiso
con el clima, la revitalización de las ciudades, la mejora en la seguridad
vial, el ahorro energético, la disminución de la contaminación, la recuperación
de espacios públicos para su disfrute colectivo, el impulso del comercio local,
en definitiva, la reconfiguración de las ciudades, son tareas reservadas para
expertos, para técnicos, para gobiernos y para los poderes fácticos.
Para este juego no nos quieren, para eso no
nos necesitan y para eso tienen los 358 días restantes del año. Sin molestas
intromisiones de los civiles sin cualificar, o de los cualificados que no han
sido invitados. Es entonces cuando se corta el bacalao, es entonces cuando se
hacen los grandes proyectos, es entonces cuando se deciden los usos del suelo,
las expansiones urbanísticas, las reurbanizaciones, con sus recalificaciones y
sus apaños. Entonces los procesos de participación, las exposiciones públicas y
la opinión pública no son sino inconvenientes que no hacen más que ralentizar
la ejecución y diferir el beneficio, que cuanto más pingüe sea, mejor.
No es que haya que condenar la cosa. Es más
bien que hace falta constatar que esto es un paripé masivo con pretensiones de
universal o cuando menos planetario. Por lo demás, que viva la Pepa (o la
Virgen de Guadalupe), pero que no viva tan lejos, por favor.
jueves, 28 de julio de 2011
El medio es el mensaje
Es innegable que, como decía el maestro McLuhan, el medio que se elige para comunicar condiciona el mensaje. Lo que hoy quiero recoger es la oportunidad de utilizar el medio urbano, la calle, para componer mensajes directos, diferentes, sugerentes y trascendentes relacionados con la movilidad.
Hace semanas hacía referencia a la campaña que lanzó el ayuntamiento de mi ciudad utilizando los pasos de peatones como soporte para, mediante el recurso artístico de rediseñar las bandas blancas para convertirlas en perros y en cocodrilos con la dudosa intención de concienciar a nuestros menores en las inmediaciones de los colegios del peligro que encierra la carretera. En este caso, el miedo es el mensaje.
Este recurso de utilizar los pasos de cebra como fuente de inspiración es algo muy socorrido y muy recurrente. Basta con recordar al gran maestro en este arte como fue Roadsworth:
El otro día un fabuloso artículo en Plataforma Urbana recogía la iniciativa de la ciudad de Curitiba con esta misma idea para hacer una campaña de carácter más artístico.
Conocemos los más literales, que dan informaciones temibles a los infaustos peatones:
En la misma ciudad en la que recuerdan el peligro de andar en moto con estos fantasmas:
Para recordar a los ciclistas fallecidos también se utilizan bicicletas fantasmas:
Pero hay otros pequeños detalles que pueden resultar igualmente efectivos a la hora de transmitir un mensaje en la calle a través de la acción gráfica urbana. Ahí van unas cuantas ideas que he recogido por ahí:
Yo me sigo quedando con esta "biciacción" consistente en hacer una "despintada" limpiando un mensaje en un muro donde la polución ha ensuciado tanto, que ofrece una buena pizarra y aporta un contraste suficiente. Sin duda genial.
Y recuerda: "El arte es para ser encontrado entre la gente, no entre los muros de un museo"
Se aceptan sugerencias.
Hace semanas hacía referencia a la campaña que lanzó el ayuntamiento de mi ciudad utilizando los pasos de peatones como soporte para, mediante el recurso artístico de rediseñar las bandas blancas para convertirlas en perros y en cocodrilos con la dudosa intención de concienciar a nuestros menores en las inmediaciones de los colegios del peligro que encierra la carretera. En este caso, el miedo es el mensaje.
Este recurso de utilizar los pasos de cebra como fuente de inspiración es algo muy socorrido y muy recurrente. Basta con recordar al gran maestro en este arte como fue Roadsworth:
El otro día un fabuloso artículo en Plataforma Urbana recogía la iniciativa de la ciudad de Curitiba con esta misma idea para hacer una campaña de carácter más artístico.
Conocemos los más literales, que dan informaciones temibles a los infaustos peatones:
En la misma ciudad en la que recuerdan el peligro de andar en moto con estos fantasmas:
Para recordar a los ciclistas fallecidos también se utilizan bicicletas fantasmas:
Pero hay otros pequeños detalles que pueden resultar igualmente efectivos a la hora de transmitir un mensaje en la calle a través de la acción gráfica urbana. Ahí van unas cuantas ideas que he recogido por ahí:
Pintadas tridimensionales chocantes invadiendo la carretera (California)
![]() |
| Imágenes ciclistas tópicas en lugares elegidos (Londres) |
![]() |
| Charcos de pintura surcados por vehículos dibujando trayectorias multicolores (Berlin) |
![]() |
| Utilizar el coche propio para soportar un mensaje como éste |
![]() |
| O un bus público para enviar este otro ("Soy una cita fácil") bajo la campaña general "Engaña a tu coche una vez a la semana" (Dublin) |
Yo me sigo quedando con esta "biciacción" consistente en hacer una "despintada" limpiando un mensaje en un muro donde la polución ha ensuciado tanto, que ofrece una buena pizarra y aporta un contraste suficiente. Sin duda genial.
Y recuerda: "El arte es para ser encontrado entre la gente, no entre los muros de un museo"
Se aceptan sugerencias.
viernes, 8 de julio de 2011
Inseguridad vial
Dos personas han perdido la vida en Pamplona en tan sólo unos días atropelladas en sendos pasos peatonales. En sendos pasos peatonales, repito. Paradójicamente los lugares mejor señalizados y presuntamente más seguros para que los viandantes crucen las carreteras.
Me cuesta pensar que ambas personas, una de 60 y otra de 87 años, accedieran de manera imprudente a estos pasos. Entonces ¿de qué depende la seguridad cuando se cruza una carretera?
Culpabilizando al peatón
Hace tres años el Ayuntamiento de Pamplona lanzó una campaña para concienciar a los peatones de la importancia de cruzar por los pasos de cebra. El año pasado se hizo toda una operación de pintado y vallado de pasos peatonales y una prueba haciendo pasos asimétricos. El problema en todas estas actuaciones es el mismo: sólo se responsabiliza a los peatones de su imprudencia al acceder a las carreteras. De hecho, implícitamente se les culpabiliza de las consecuencias de ello. A las víctimas. A los más indefensos. Justo donde les respalda todo el derecho.
Y sin embargo no se hace nada por concienciar a los automovilistas para actuar sobre la causa de todas estas situaciones. Porque la verdadera causa de todas las muertes por accidente de los peatones son los automóviles. Pero sobre eso no hay nada que hacer, por lo visto. De hecho, ese no debe ser el verdadero problema para nuestros responsables. Los peatones, sí.
¿Para cuándo la reducción de velocidad?
Varios estudios realizados aseguran que reduciendo la velocidad de circulación en ciudad a 30 kms/h disminuirían los accidentes graves en un 85%. Estos estudios, que han sido hechos públicos por la DGT han servido para argumentar la limitación de la velocidad en calles de un solo carril por sentido a 30 kms/h, aunque el cambio del código de circulación todavía no se ha producido.
¿Y para cuándo el replanteamiento de la ciudad?
Pero todavía falta por hacer un análisis más profundo sobre la manera en que nos desplazamos en la ciudad, sobre la dispersión urbanística y de las actividades que nos ha hecho en pocos años dependientes del coche, sobre la preponderancia de este medio de transporte respecto a otros más respetuosos y amables, sobre la agresividad y la prisa como actitudes consentidas y generalizadas, sobre el deterioro de los espacios públicos como lugares de encuentro y de convivencia, sobre el progresivo aislamiento, sedentarización y pasivización de la población, sobre la falta de civismo, sobre el retraso de la autonomía de nuestros menores y el adelanto de la de nuestros mayores…
En fin, es muy fácil justificar las inercias adquiridas y hablar de mala suerte, pero hasta que no replanteemos la movilidad, no estaremos intentando atajar el mal que más muertes produce en nuestra sociedad actual.
Me cuesta pensar que ambas personas, una de 60 y otra de 87 años, accedieran de manera imprudente a estos pasos. Entonces ¿de qué depende la seguridad cuando se cruza una carretera?
Culpabilizando al peatón
Hace tres años el Ayuntamiento de Pamplona lanzó una campaña para concienciar a los peatones de la importancia de cruzar por los pasos de cebra. El año pasado se hizo toda una operación de pintado y vallado de pasos peatonales y una prueba haciendo pasos asimétricos. El problema en todas estas actuaciones es el mismo: sólo se responsabiliza a los peatones de su imprudencia al acceder a las carreteras. De hecho, implícitamente se les culpabiliza de las consecuencias de ello. A las víctimas. A los más indefensos. Justo donde les respalda todo el derecho.
Y sin embargo no se hace nada por concienciar a los automovilistas para actuar sobre la causa de todas estas situaciones. Porque la verdadera causa de todas las muertes por accidente de los peatones son los automóviles. Pero sobre eso no hay nada que hacer, por lo visto. De hecho, ese no debe ser el verdadero problema para nuestros responsables. Los peatones, sí.
¿Para cuándo la reducción de velocidad?
Varios estudios realizados aseguran que reduciendo la velocidad de circulación en ciudad a 30 kms/h disminuirían los accidentes graves en un 85%. Estos estudios, que han sido hechos públicos por la DGT han servido para argumentar la limitación de la velocidad en calles de un solo carril por sentido a 30 kms/h, aunque el cambio del código de circulación todavía no se ha producido.
¿Y para cuándo el replanteamiento de la ciudad?
Pero todavía falta por hacer un análisis más profundo sobre la manera en que nos desplazamos en la ciudad, sobre la dispersión urbanística y de las actividades que nos ha hecho en pocos años dependientes del coche, sobre la preponderancia de este medio de transporte respecto a otros más respetuosos y amables, sobre la agresividad y la prisa como actitudes consentidas y generalizadas, sobre el deterioro de los espacios públicos como lugares de encuentro y de convivencia, sobre el progresivo aislamiento, sedentarización y pasivización de la población, sobre la falta de civismo, sobre el retraso de la autonomía de nuestros menores y el adelanto de la de nuestros mayores…
En fin, es muy fácil justificar las inercias adquiridas y hablar de mala suerte, pero hasta que no replanteemos la movilidad, no estaremos intentando atajar el mal que más muertes produce en nuestra sociedad actual.
viernes, 10 de junio de 2011
Mensajes de marquesina
Hablamos sobre un cambio que pueda movilizarnos desde hábitos adquiridos hacia nuevos estilos de vida, hablamos sobre un cambio de estrategia que redireccione las inversiones públicas y las reconduzca hacia nuevos modelos de urbanismo, de ordenación del territorio, de movilidad... y nos llenamos la boca. Como si fuera tan fácil.
Salimos a la calle a reclamar nuevos espacios, nuevas lógicas... y no nos damos cuenta de que no sólo nada ha cambiado y por lo que parece nada tiene signos de cambiar a corto plazo, sino que nos contestan de una manera determinada y determinante. Desde sus medios, los que conocen, los que dominan. Y ya no utilizan aquellas técnicas mediáticas sublimes y subliminales, no. Ahora van directos, a la cara, francamente, sin tapujos, sin caretas.
Esta semana he encontrado dos mensajes en la calle, dos auténticas bombas de destrucción masiva, que me han impactado. Por un lado éste:
Contundente. Hace falta tu aportación para desenrrollar la autopista, hace falta tu empujón para que la alfombra negra no pare de franquear el paso al automóvil dictador, a la movilidad como objetivo, a la construcción masiva de megalíticas obras públicas como garantía de bienestar, desarrollo, progreso. Si no lo haces, estarás defraudando a tus semejantes, serás un impostor... ¿O se trata acaso de una llamada a la objeción fiscal?
El otro, que aún me ha conmocionado más, ha sido este:
Me lo he encontrado en un MUPI, uno de esos puntos concebidos para ofrecer información pública, que se han convertido en una herramienta realmente poderosa para lanzar dardos propagandísticos como éste. Letal. Si no es al primer impacto, por pura repetición. Se ve desde el coche, desde la bici, desde el bus, te lo encuentras andando. Sí, amigo mío, tú también puedes acabar siendo una persona enfermiza, drogadicta, presa e idiotizada por utilizar ese artilugio del demonio que es internet y ese pecado capital que son las redes sociales.
Desconfía de las marquesinas, ellas también pertenecen a la aristocracia, si no de qué ese titulo nobiliario.
En mi ciudad hay algo más perverso y fatalmente relacionado con la bicicleta. Estas campañas, estos soportes, con estos mensajes son los que permiten hacer que las bicicletas públicas salgan "gratuitas", o casi. Curiosamente, desde su implantación, en mi ciudad hay una auténtica invasión de estos soportes en rotondas, cruces, aceras y medianas. Iluminados, estratégicamente ubicados. Si esto no es contaminación... que venga el demonio y lo vea.
Por suerte, aún hay algunas instituciones que utilizan estos soportes para enviar mensajes positivos, razonables, responsables, valientes y modernos.
Eso sí, esta información sólo la pueden leer aquellos que se acerquen a la marquesina desde su interior y presten atención a los laterales, algo reservado casi exclusivamente para las personas que utilizan el transporte público. Desde los coches no se ve, desde la bicicleta tampoco y para la mayoría de los peatones pasa totalmente desapercibido. Una pena.
Salimos a la calle a reclamar nuevos espacios, nuevas lógicas... y no nos damos cuenta de que no sólo nada ha cambiado y por lo que parece nada tiene signos de cambiar a corto plazo, sino que nos contestan de una manera determinada y determinante. Desde sus medios, los que conocen, los que dominan. Y ya no utilizan aquellas técnicas mediáticas sublimes y subliminales, no. Ahora van directos, a la cara, francamente, sin tapujos, sin caretas.
Esta semana he encontrado dos mensajes en la calle, dos auténticas bombas de destrucción masiva, que me han impactado. Por un lado éste:
Contundente. Hace falta tu aportación para desenrrollar la autopista, hace falta tu empujón para que la alfombra negra no pare de franquear el paso al automóvil dictador, a la movilidad como objetivo, a la construcción masiva de megalíticas obras públicas como garantía de bienestar, desarrollo, progreso. Si no lo haces, estarás defraudando a tus semejantes, serás un impostor... ¿O se trata acaso de una llamada a la objeción fiscal?
El otro, que aún me ha conmocionado más, ha sido este:
Me lo he encontrado en un MUPI, uno de esos puntos concebidos para ofrecer información pública, que se han convertido en una herramienta realmente poderosa para lanzar dardos propagandísticos como éste. Letal. Si no es al primer impacto, por pura repetición. Se ve desde el coche, desde la bici, desde el bus, te lo encuentras andando. Sí, amigo mío, tú también puedes acabar siendo una persona enfermiza, drogadicta, presa e idiotizada por utilizar ese artilugio del demonio que es internet y ese pecado capital que son las redes sociales.
Desconfía de las marquesinas, ellas también pertenecen a la aristocracia, si no de qué ese titulo nobiliario.
En mi ciudad hay algo más perverso y fatalmente relacionado con la bicicleta. Estas campañas, estos soportes, con estos mensajes son los que permiten hacer que las bicicletas públicas salgan "gratuitas", o casi. Curiosamente, desde su implantación, en mi ciudad hay una auténtica invasión de estos soportes en rotondas, cruces, aceras y medianas. Iluminados, estratégicamente ubicados. Si esto no es contaminación... que venga el demonio y lo vea.
Por suerte, aún hay algunas instituciones que utilizan estos soportes para enviar mensajes positivos, razonables, responsables, valientes y modernos.
Eso sí, esta información sólo la pueden leer aquellos que se acerquen a la marquesina desde su interior y presten atención a los laterales, algo reservado casi exclusivamente para las personas que utilizan el transporte público. Desde los coches no se ve, desde la bicicleta tampoco y para la mayoría de los peatones pasa totalmente desapercibido. Una pena.
sábado, 28 de mayo de 2011
La DGT apunta a la bici... desde el coche
Curioso eslogan el que ha elegido la Dirección General de Tráfico (DGT) para proponer esta campaña de defensa de los derechos y la seguridad del ciclista: Me apunto a moverme en bici. No sé bien en qué consiste eso de apuntarse, si ya hay un registro o lo habrá, si es un reconocimiento al creciente pero todavía minoritario ejercicio de la bicicleta o si sólo es una nota puntual en una política totalmente orientada al coche, pero suena a campaña amanerada y tendenciosa.
Analizando el video, me doy cuenta de que, efectivamente, lo es. Aunque encerrando mensajes eminentemente positivos, con infografías logradas y escenificaciones creíbles, este video adolece de paternalismo y de una caracterización del ciclista excesivamente deportiva y no trata en profundidad la problemática del ciclista urbano.
¿Será que sólo contaban con figurantes ciclodeportistas? ¿Será que todavía no se atreven a menterse de lleno en el tema de la circulación ciclista en ciudad? ¿Será que están difiriendo demasiado el tema porque han comprobado que no es tan sencillo, sobre todo después de analizar someramente las características de las infraestructuras que se han habilitado en el estado? ¿O será simplemente que todavía para ellos un ciclista es alguien pertrechado con un casco y ropa de lycra?
No sé. En cualquier caso, aunque la cortinilla que presenta el spot representa un carril bici bidireccional, infraestructura que provoca gran parte de los accidentes ciclistas en ciudad, en todo el reportaje no se menciona más que una sola vez las recomendaciones relativas a la circulación en relación con estas infraestructuras y es sólo en caso de que un automovilista se cruce con ciclistas circulando por ellas. Eso sí, cuando muestran personas circulando en bici por la ciudad lo hacen mayoritariamente circulando por carriles bici más o menos angostos y muchos de ellos sobre aceras... como si fuera lo más normal, lo más probable, lo más recomendable o lo único posible.
Desde el salpicadero
Creo que es una campaña demasiado orientada al coche y que se ha hecho con una visión excesivamente automovilista, falta perspectiva ciclista y sobra victimismo.
No me gustaría estar en la piel de Ramón Ledesma, responsable de Ordenación Normativa de la DGT, para regular un asunto que se ha vuelto tan complicado como es la circulación de las bicicletas por nuestras ciudades. Ahora bien, o cambia la manera de enfocar el tema o esto va a ser un despropósito.
viernes, 13 de mayo de 2011
La movilidad electrificada
Vivimos atrapados en un mundo donde la novedad es lo deseable, donde antiguo significa anticuado, obsoleto y por definición se desecha. Vivimos ansiosos de estar a la última, consumimos tendencias. Necesitamos eso para sentirnos vivos, para sentirnos motivados. Somos unas víctimas de la moda, en mayor o menor grado, con mayor o menor gravedad, pero adolecemos una patología generalizada. No nos creemos nada que no signifique algo ahí fuera, que no forme parte de una estrategia orquestada da igual por quién o con qué fines últimos. Y lo hacemos porque tenemos una conciencia que alimentar, y es insaciable.
Hoy he tenido una visión gracias al folleto municipal en el que se informa al público sobre la iniciativa del coche eléctrico de mi ciudad. He visto el escenario que ha hecho el genial Birilo con su universo de plastilina y me he quedado impresionado.
Ha sido como un fogonazo: la movilidad electrificada. Coche eléctrico, bici eléctrica, moto eléctrica... sólo faltaba el autobús eléctrico. Lo he encontrado en el periódico de hoy. A tan sólo 35 kilómetros de donde vivo se va a fabricar un autobús eléctrico de tecnología china. En Tafalla. 15 kilómetros más allá, en Peralta, la empresa Quipplan está preparando el lanzamiento de una línea propia de bicicletas plegables eléctricas de alta calidad para el mercado español. A 90 kilómetros del lugar desde donde escribo hay una empresa, Evolo, desarrollando un vehículo de pedaleo asistido de carga, asistido obviamente por un motor eléctrico, que estamos probando para repartir mercancías en las zonas de acceso restringido a los automóviles.
Esto es una fiebre. Parece que el chorro energético fuera inagotable, gratuíto o inocuo. Parece que se pueda multiplicar el consumo eléctrico, mucho más ahora que exportamos energía renovable. Es una locura, un auténtico escándalo.
El caso es que, aunque se han instalado vistosos surtidores de combustible eléctrico a modo de experiencias piloto en enclaves estratégicos, aunque se ha considerado la posibilidad de privilegiar a los vehículos eléctricos con gratuidad en el aparcamiento, aunque se ha subvencionado con ayudas que pueden ascender a los 6.000 € por vehículo, aunque se ha publicitado extraordinariamente la operación "electrifica tu movilidad", nadie todavía se ha decidido a cambiar sus hábitos. No hay coches eléctricos. No se venden. Tan sólo unos pocos han adquirido unas cuantas bicicletas eléctricas, muy pocos para sustituir automóviles.
Es decir, se está promocionando una nueva necesidad que crearía una nueva demanda, que todavía no sabemos cómo se puede llegar a gestionar. Tiempo al tiempo. Resulta difícil pensar que alguien vaya a sustituir sus vehículos de explosión por otros eléctricos. Como mucho y sobre todo si se llega a concretar la estrategia europea que prohibirá para 2050 la entrada de vehículos contaminantes a los centros urbanos, muchas familias duplicarán sus flotas para poder seguir accediendo a las "zonas cero".
¿Nadie ha calculado la descomunal demanda energética que esto podría generar en caso de que tuviera éxito? ¿Nadie ha pensado cómo se iba a atender esa demanda? ¿Nadie, y esto es más grave, ha intuido que el problema de la movilidad no se iba a resolver? ¿O es que los vehículos eléctricos no circulan, no aparcan, no atropellan?
Somos así de felices. Nos venden una moto y, con que sea eléctrica, la compramos. Otra vez más tenemos suerte de que, mientras sean unos pocos, la cosa funcionará. Nadie hace planes todo el mundo busca la rentabilidad aquí y ahora.
miércoles, 11 de mayo de 2011
No seas un estúpido... anda en bici
El Departamento de Transporte de Nueva York, revolucionado ante el incremento tremendo de bicicletas en la gran manzana, ha decidido lanzar una campaña de sensibilización hacia los ciclistas noveles. Bajo el título de "Don't be a jerk!" (¡No seas un estúpido!) propone una serie de mensajes significativos para combatir las malas actitudes que se han empezado a multiplicar en este "nuevo orden".
1. No vayas por las aceras
2. No circules en contradirección
3. Cede a los peatones
Los mensajes en sí mismos son adecuados, razonables, elementales. Ahora bien, la manera de presentar y representar a los ciclistas es ignominiosa. Ridiculizar actitudes puede ser una buena manera de poner de relieve situaciones indeseables, pero presentar a todas las personas que se desplazan en bicicleta como estúpidos es denigrante. Personas con casco, con una actitud indolente, con la mirada perdida... ¡auténticos "frikies"! ¡auténticos idiotas!
Eso y las deficientes infraestructuras ciclistas que se exhiben, sobre todo en el tercer video, donde el carril bici se ha implementado sin espacio de seguridad ante la apertura de puertas. Aquí, el mensaje hubiera tenido que ser, "¡No seas estúpida!¡No circules por ese carril bici!".
Queda mucho por hacer para dignificar la bicicleta y a las personas que la usan en Nueva York. Mucho.
La versión reducida, sólo a base de ilustraciones, no es mucho más digna.
Pese a todo, eso es mejor que lo que propusieron en mi ciudad.
¿Quién fomenta la estupidez?
No queramos que las personas que andan en bicicleta sean más estúpidas de lo que lo es cualquiera. Porque no lo son, no lo somos. Somos los mismos que pasean y utilizan muchas veces el coche, y el bus o la moto, somos los mismos que hacemos cola en la caja del supermercado, somos los mismos que te saludamos... o no, los mismos. Personas, en definitiva, con nuestras luces y nuestras sombras. Como cualquiera. ¿A quién se le escapa semejante obviedad?
Pues muchas veces a los mismos (esos sí que son "los mismos") que se han visto obligados a promocionar algo en lo que no creen, y lo han hecho de una manera apocada, indecisa, marginal, infantiloide y pacata, de una manera poco normal, poco práctica y muy cara. Si algunos de los responsables de estas campañas anduvieran en bicicleta de manera habitual por su ciudad, el estilo sería otro.
Reclamemos dignidad, normalidad, trato justo. Nada más. Basta de ñoñerías y estereotipos interesados. Basta de maniqueismos y confrontaciones creadas. La bicicleta debe ser una opción más y debe presentarse como tal y debe trabajarse para que efectivamente tenga las mismas oportunidades. Con eso basta. Todo lo demás sobra.
1. No vayas por las aceras
2. No circules en contradirección
3. Cede a los peatones
Los mensajes en sí mismos son adecuados, razonables, elementales. Ahora bien, la manera de presentar y representar a los ciclistas es ignominiosa. Ridiculizar actitudes puede ser una buena manera de poner de relieve situaciones indeseables, pero presentar a todas las personas que se desplazan en bicicleta como estúpidos es denigrante. Personas con casco, con una actitud indolente, con la mirada perdida... ¡auténticos "frikies"! ¡auténticos idiotas!
Eso y las deficientes infraestructuras ciclistas que se exhiben, sobre todo en el tercer video, donde el carril bici se ha implementado sin espacio de seguridad ante la apertura de puertas. Aquí, el mensaje hubiera tenido que ser, "¡No seas estúpida!¡No circules por ese carril bici!".
Queda mucho por hacer para dignificar la bicicleta y a las personas que la usan en Nueva York. Mucho.
La versión reducida, sólo a base de ilustraciones, no es mucho más digna.
Pese a todo, eso es mejor que lo que propusieron en mi ciudad.
¿Quién fomenta la estupidez?
No queramos que las personas que andan en bicicleta sean más estúpidas de lo que lo es cualquiera. Porque no lo son, no lo somos. Somos los mismos que pasean y utilizan muchas veces el coche, y el bus o la moto, somos los mismos que hacemos cola en la caja del supermercado, somos los mismos que te saludamos... o no, los mismos. Personas, en definitiva, con nuestras luces y nuestras sombras. Como cualquiera. ¿A quién se le escapa semejante obviedad?
Pues muchas veces a los mismos (esos sí que son "los mismos") que se han visto obligados a promocionar algo en lo que no creen, y lo han hecho de una manera apocada, indecisa, marginal, infantiloide y pacata, de una manera poco normal, poco práctica y muy cara. Si algunos de los responsables de estas campañas anduvieran en bicicleta de manera habitual por su ciudad, el estilo sería otro.
Reclamemos dignidad, normalidad, trato justo. Nada más. Basta de ñoñerías y estereotipos interesados. Basta de maniqueismos y confrontaciones creadas. La bicicleta debe ser una opción más y debe presentarse como tal y debe trabajarse para que efectivamente tenga las mismas oportunidades. Con eso basta. Todo lo demás sobra.
lunes, 9 de mayo de 2011
Yo tampoco trabajo para el Decathlon
Las grandes potencias comerciales y económicas saben cómo organizar sus propuestas para hacernos creer que participamos en causas justas, cuando en realidad estamos colaborando en consolidar su imagen corporativa y su deseada hegemonía dentro de su sector. Decathlon en esto son auténticos maestros. No venden productos, venden conceptos asociados a sus líneas de productos, venden propuestas, venden actitudes, venden ideales... pero nosotros, al final, pasamos por caja.
Hace unas semanas lanzaban una campaña idílica de fomento de la bicicleta bajo el inteligentísimo lema: La vida es bella en bicicleta que traté de analizar en un artículo ya entonces. No estoy contra las grandes franquicias por definición, sino contra los buenos propósitos que insidiosamente nos quieren vender más mercadería.
Hoy es la resaca del Decabike, ese día nacionalcomercialista de la bicicleta instaurado bajo el auspicio y el interés de este monstruo del material deportivo europeo. El Día de la Bicicleta ya existía, no hacía falta inventarlo. En cada ciudad, en cada pueblo se hacía de una manera, con un estilo, con un patrocinio. Era una fiesta. No pasaba de eso.
Pero en los últimos años la bicicleta se ha convertido en algo más. Ahora es una revolución montada desde el propio sistema. Ahora es una operación. Y a las grandes casas que montan operaciones no se les podía escapar la oportunidad. Si visitas la página de Decabike te podrás fijar que la URL es www.operacionesdecathlon.es/decabike. No es para menos.
Hasta ahora habíamos visto apropiaciones más o menos indebidas del concepto, esto ya es parte de una estrategia. La comercial.
Ya sé que a todos nos gusta formar parte de algo, de algo más o menos grande, aunque sea una vez al año. Pero formar parte de un proyecto comercial multinacional me parece un tanto abyecto, por decir algo. Para que te desengañes puedes comprobar cuáles son las otras operaciones de Decathlon a las que también te puedes sumar incondicionalmente.
Yo no he participado en este "día comercial de una marca que tan bien aunaba fines comerciales y electoralistas", como no lo suelo hacer en otros "días de todos vamos juntos en la bici", tampoco lo hice en el "día mundial esta vez va a ser... de la bicicleta", no lo hice en la "masa crítica que no busca cambiar las cosas". Sin embargo, todos esos días anduve en bicicleta. Solo y acompañado. Para ir a trabajar, para volver, para ir a buscar a los míos, para pasear con ellos, para comprar, para hacer algo de deporte...para lo que hiciera falta, para lo que me hacía falta. Igual que lo he hecho hoy y lo haré mañana, como todos esos miles, millones de personas que lo hacen anónimamente como absolutos protagonistas de sus vidas y de sus decisiones.
Ya se que es difícil abstraerse de un mundo tan mediatizado y que la pureza es siempre sospechosa, pero, si tú tampoco trabajas para el Decathlon, enhorabuena, si no, bienaventurado, porque alguien tiene que mantener todo este tinglado y me parece que tú vas a ser parte de ese gran movimiento que sólo te quiere por tu cartera.
Hace unas semanas lanzaban una campaña idílica de fomento de la bicicleta bajo el inteligentísimo lema: La vida es bella en bicicleta que traté de analizar en un artículo ya entonces. No estoy contra las grandes franquicias por definición, sino contra los buenos propósitos que insidiosamente nos quieren vender más mercadería.
Hoy es la resaca del Decabike, ese día nacionalcomercialista de la bicicleta instaurado bajo el auspicio y el interés de este monstruo del material deportivo europeo. El Día de la Bicicleta ya existía, no hacía falta inventarlo. En cada ciudad, en cada pueblo se hacía de una manera, con un estilo, con un patrocinio. Era una fiesta. No pasaba de eso.
Pero en los últimos años la bicicleta se ha convertido en algo más. Ahora es una revolución montada desde el propio sistema. Ahora es una operación. Y a las grandes casas que montan operaciones no se les podía escapar la oportunidad. Si visitas la página de Decabike te podrás fijar que la URL es www.operacionesdecathlon.es/decabike. No es para menos.
Hasta ahora habíamos visto apropiaciones más o menos indebidas del concepto, esto ya es parte de una estrategia. La comercial.
Así como en el mundo real existen casualidades, en el mundo virtual de la publicidad nada es por casualidad, todo está metódicamente previsto y programado.
Primero el anuncio, ahora la operación nacional, mañana...
Ya sé que a todos nos gusta formar parte de algo, de algo más o menos grande, aunque sea una vez al año. Pero formar parte de un proyecto comercial multinacional me parece un tanto abyecto, por decir algo. Para que te desengañes puedes comprobar cuáles son las otras operaciones de Decathlon a las que también te puedes sumar incondicionalmente.
Yo no he participado en este "día comercial de una marca que tan bien aunaba fines comerciales y electoralistas", como no lo suelo hacer en otros "días de todos vamos juntos en la bici", tampoco lo hice en el "día mundial esta vez va a ser... de la bicicleta", no lo hice en la "masa crítica que no busca cambiar las cosas". Sin embargo, todos esos días anduve en bicicleta. Solo y acompañado. Para ir a trabajar, para volver, para ir a buscar a los míos, para pasear con ellos, para comprar, para hacer algo de deporte...para lo que hiciera falta, para lo que me hacía falta. Igual que lo he hecho hoy y lo haré mañana, como todos esos miles, millones de personas que lo hacen anónimamente como absolutos protagonistas de sus vidas y de sus decisiones.
Ya se que es difícil abstraerse de un mundo tan mediatizado y que la pureza es siempre sospechosa, pero, si tú tampoco trabajas para el Decathlon, enhorabuena, si no, bienaventurado, porque alguien tiene que mantener todo este tinglado y me parece que tú vas a ser parte de ese gran movimiento que sólo te quiere por tu cartera.
viernes, 6 de mayo de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Bicicálidos
La gente de Aguascalientes (Mexico) Aguas con la Bici, también conocidos como Bicicálidos, ha realizado este corto de la mano de la productora infantil Tiritas, con los principales argumentos de la bicicleta en la ciudad. Simple, tranquilo, amable. Un regalo para los más pequeños... y para lo no tan pequeños.
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