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lunes, 4 de mayo de 2015

La bicicleta como sector emergente

Ayer veíamos cómo la Confederación de Empresarios, la CEOE, ignoraba totalmente el potencial económico de la bicicleta a la hora de hacer su estrategia en lo tocante a movilidad sostenible. Normal, la bicicleta sigue siendo pobre y no concentra capitales e inversiones como las obras públicas asociadas a la movilidad o cuentas estratosféricas como la gestión de las concesiones de transporte público. Ni siquiera las cuentas de las bicicletas públicas son llamativas para la patronal.

Quizá tengan razón, seamos cuatro pelados y no nos merezcamos más reconocimiento por más que para nosotros seamos importantes. Sin embargo, si analizamos los números agregados y la evolución en los últimos años, nos daremos cuenta de que es uno de los pocos sectores que, pese a su modestia, ha crecido notablemente y empieza a tener una cierta dimensión.


Más de 3.000 comercios especializados que dan trabajo a alrededor de 15.000 personas es más que una planta automovilística de las que parece que estén salvando el país, más que esas fabulosas cadenas textiles con las que tanto se nos llena la boca como estandartes mundiales, comercios de la bici que facturan más de 1.000 millones de euros (como IKEA, Gamesa, OHL o Endesa, por nombrar algunos), son sólo algunas cifras que dan una idea de la dimensión que va tomando el sector.

Claro que su atomización hace que este sector pueda ser ignorado con alegría. Más cuando, al igual que sus usuarios, sus miembros no son capaces de hacer piña y pedalear juntos, defendiendo intereses comunes, haciendo lobby, como ha quedado demostrado en la reciente disolución de la Plataforma Empresarial de la Bicicleta, que de una manera muy voluntariosa ha tratado de impulsar una iniciativa que empieza a ser relevante tanto económica como socialmente.

Si a esto añadimos el potencial de su crecimiento esperado tanto a nivel urbano como opción de movilidad como en su vertiente turística, sin descartar las posibilidades de los vehículos a pedales para transportar cargas en zonas de tráfico restringido, podremos darnos cuenta de que hay que empezar a prestar algo más de atención a esta pandilla de pirados que se dedican al asunto de la bicicleta como iniciativa empresarial, porque van a empezar a tener una entidad interesante.

Seguiremos avanzando pacientemente en este mundo alocado, como las vacas que ven pasar al tren (de alta velocidad) aparentemente tontas pero con la mirada puesta un poco más allá. Tiempo al tiempo, tiempo al tiempo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Qué está pasando en Zaragoza?

¿Por qué la capital maña es la ciudad que más incidentes con ciclistas involucrados genera? ¿Es sólo porque hay un interés mediático en airearlos aunque sean simples encontronazos sin mayor gravedad? ¿O es porque hay un estado de opinión generalizado contra la ciclabilización que se ha consumado en esa ciudad? ¿O es simplemente que allí hay más accidentes e incidentes ciclistas que en ninguna otra ciudad?

Lo que está claro es que prácticamente todos los días se registran sucesos y artículos de opinión en los que los ciclistas son desgraciadamente protagonistas. No parece que sea más grave que en otras ciudades de su alrededor o que en cualquier ciudad que ha tratado de meter ciclistas con calzador y multiplicarlos con el efecto bicicleta pública. Eso y que Zaragoza es una ciudad plana, que todo ayuda. También ayuda que en esta ciudad se hayan hecho las cosas mal o medio mal en la implementación de vías ciclistas.

Pero son sin duda dos los elementos que ayudan a hacer de altavoz de la denuncia de esta situación y los dos provienen de la sociedad civil: la decana Pedalea, asociación de defensa de los derechos de los usuarios de la bici en esta ciudad, y la joven Acera Peatonal, una asociación de marcado carácter reivindicativo cuyo único objetivo visible es recuperar el espacio peatonal usurpado por los ciclistas. De hecho, es realmente sintomático que se haya constituido una entidad con un fin tan específico.

Se trata de una situación incómoda, como lo es que los ciclistas campen a sus anchas por los lugares equivocados o exponiéndose tontamente a riesgos importantes, pero no es más que la punta de un iceberg mucho más profundo: el fracaso prematuro de la ciclabilización acelerada.

Zaragoza no es más que un buen ejemplo de que no basta con construir carriles bici segregados, poner bicicletas públicas, haber calmado el tráfico o haber apoyado algunas iniciativas vendiendo movilidad sostenible para conseguir que la bicicleta sea cómoda, segura o conveniente.


Zaragoza, como otras muchas ciudades, no ha puesto el acento en la reducción del tráfico motorizado y, así, es imposible dar la alternativa a los nuevos valores de la locomoción. Tranvía o peatonalizaciones no son más que espectáculos, si se sigue pudiendo acceder al centro en coche y aparcarlo, aunque sea pagando.

Seguiremos atentos a la crónica.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Manuales de supervivencia para ciclistas

Estamos teniendo noticias de la publicación de unos cuantos catecismos para ciclistas urbanos, resúmenes de recomendaciones para aquellas personas que quieran utilizar la bicicleta en la ciudad. Eso aparte de las ya habituales diatribas en los medios de comunicación escritos, tanto de firmas reconocidas como de autores anónimos. Cuando esto sucede, nunca es coincidencia. Es la prueba de que algo ocurre con los ciclistas urbanos y que es algo grave.

Vamos a atender hoy a las propuestas que provienen de las filas ciclistas. Tenemos por un lado a los que tratan de convencernos de que sólo la calzada y el respeto del código de circulación son el único camino posible para circular con seguridad en bicicleta. Sus máximos representantes: la Biciescuela Granada. Su fabuloso manual lo podéis consultar aquí.

Por otro lado y a modo de recomendaciones tenemos un par de propuestas: una, la de La Ciclería, una empresa zaragozana con vocación social y una interesante actividad formativa, y otra, la de Bizikleteroak, una de las asociaciones más activas y más cabales del panorama estatal. Ambas tratan de ayudar a contemporizar un poco en la insoportable situación en la que empiezan a encontrarse en las ciudades en las que operan, donde los ciclistas urbanos y sus prácticas han acabado por soliviantar a propios y a extraños.

¿Qué nos mueve a proponer manuales para el uso de la bici?

No vamos a entrar a valorar la conveniencia o la calidad de los distintos manuales o lo más o menos acertado de sus recomendaciones, porque cada maestrillo tiene su librillo y en esto de la bicicleta en la ciudad, por desgracia, hay doctrinas y doctrinarios para todos los gustos. Lo que nos tiene que hacer reflexionar es la necesidad concurrente de distintos colectivos distantes y no pertenecientes a un mismo movimiento de hacer estos manuales.

¿Tan mal ven su entorno y a sus convecinos y convecinas? Sin duda. Claro que para todos ellos es parte esencial de su misión instruir a sus usuarios, pero parece que hay algo más. Desde luego, ayuda mucho que la normativa relativa a la circulación ciclista sea deficiente y se esté dilatando angustiosamente la aprobación del nuevo Reglamento General de Circulación. Pero hay algo más.

Hay demasiados ciclistas en las aceras y demasiados ciclistas accidentados

La razón de fondo que subyace detrás de todas estas propuestas y las de otras entidades es la necesidad improrrogable de intervenir en una situación insostenible: la práctica del ciclismo en acera y en carriles bici deficientes y sus consecuencias, básicamente, el malestar de los peatones y la gran accidentalidad de los ciclistas sobre todo en las intersecciones con la calzada.

Quizá la cosa de la bicicleta no sea tan sencilla en las condiciones en las que hemos decidido proponerla, es decir, sin poner cortapisas a los coches y sin cambiar la estructura y ordenación del tráfico tal y como había sido concebido para ellos. Pero parece que unos manuales y unos manifiestos no vayan a ser suficientes para resolver el asunto. Como tampoco lo van a ser los cursos de adiestramiento ni las campañas que muchos han iniciado estos últimos años.

Esto requiere algo más y es cuestionar de verdad el coche como paradigma de la movilidad urbana y tomar medidas que de verdad disuadan de su uso, lo que generará espacios, oportunidades y condiciones para que otros modos de desplazamiento sean posibles y su conducción sea natural, intuitiva, cómoda y segura. Mientras tanto, todo se quedará en iniciativas testimoniales e intentos bienaventurados. Nos vale como parche pero no arregla las causas del pinchazo.

martes, 6 de agosto de 2013

La bicicleta ¿vehículo preferente?

Todavía resuenan con estruendo los ecos de la gran conquista lusa en el camino de la normalización de la bicicleta como vehículo de pleno derecho al hacerse con una nueva normativa que así la presente y la defiende. Con naturalidad.

Fruto, sin lugar a dudas, de una sociedad civil organizada, adulta y determinada, cuyos argumentos se apoyan en cuestiones fundamentales: en la necesidad de reconocer a la bicicleta como un vehículo más en la calle, más vulnerable que otros, pero vehículo en definitiva. Sin medias tintas, con pulso firme y evitando las excepciones para buscar la regla. Porque el Gobierno portugués, como está tratando de hacer el español, había propuesto una norma que marginaba extraordinariamente a los ciclistas y los relegaba a meros comparsas en una ordenación vial claramente orientada al automovilista.

Repasando las actuaciones y las campañas de nuestra sociedad civil, representada fundamentalmente por la Coordinadora ConBici por ser la que más asociaciones aglutina, encontramos que su campaña fundamental se ha centrado en la lucha contra la obligatoriedad del casco, dejando pasar cuestiones tan centrales como el modo de circular en la calzada o la permisividad en la circulación por las aceras.

Sin embargo, después de unos cuantos varapalos recibidos de fuera y de dentro de sus filas, ConBici decidió dar un giro, que a sus dirigentes se les antojó como decisivo, para defender la Ciudad 30, esa en las que las calles de un solo carril por dirección estarán limitadas a esa velocidad, curiosamente un poco después de que la DGT hiciera mención a esa posibilidad. Y se vistieron de defensores de la calzada, después de haber estado muchos años emperrados en vender miedo y en que lo mejor para los ciclistas era huir del tráfico y refugiarse en carriles bici (aunque fueran pésimos y obligatorios). De sabios es cambiar de opinión.


Cuando la DGT que estaba en los cielos y cuyo nombre santificaban, porque los sentaba a su mesa para hacerles creer que les escuchaba, decidió mostrar sus garras a nuestros representantes se les ocurrió la idea de plantarle cara y presentarle sus armas en forma de documento, acompañado por este video.



Y es aquí donde la cosa alcanzó toda su amplitud y nos desveló que entendía esta gente como los derechos de los ciclistas. Lo que descubrimos, además de mucha mojigatería, es que las demandas de lo que se autodenomina la voz legítima del colectivo ciclista urbano y cicloturista no recogen más que una serie de excepcionalidades y se olvidan de la cuestión central: el derecho a circular por el viario y el respeto debido cuando lo hagan, además de su obligación de cumplir las normas.

Así nos muestran casos excepcionales como son la circulación contrasentido, la posibilidad de saltarse semáforos de regulación peatonal o la necesidad de circular por "espacios peatonales" y para hacerlo se sirven de una presentación del ciclista cándida, por no decir ñoña. Y luego se amparan en que en otros países más desarrollados, estas excepcionalidades están contempladas y obvian todo lo demás que ocurre en esos mismos países.

Sin embargo, cuando eludimos tratar las cuestiones centrales, las que atañen al derecho inviolable de circular  con naturalidad por el viario, a la necesidad de respetar las distancias de seguridad tanto de circulación como de adelantamiento, a la exigencia de reducir la velocidad de circulación sobre todo en las intersecciones y a observar un respeto escrupuloso a los más vulnerables, empezando por los peatones, todo esto se queda en algo casi estúpido.

El problema, el gran problema en ConBici, que la DGT y cualquiera un poco despierto no ha pasado por alto, es que esta gente no quiere molestar al todopoderoso tráfico motorizado, no quiere cambiar el orden de las cosas y no quiere soliviantar a nuestros gobernantes, porque se conforman con las migajas. Les basta con tener unos pasillos para circular exhibiendo prepotencia, les basta con poder subir sus bicis en el tren, les basta con poder hacer unos cuantos contramanos y con poder utilizar las aceras.

Eso señores y señoras de ConBici, señores y señoras de la Mesa Nacional de la Bicicleta y, sobre todo, señoras y señores en general no son más que tonterías, cuestiones marginales, excepcionales. Lo importante es comprender qué significa que la bicicleta sea un vehículo y qué exige, tanto para sus usuarios como para el resto de los mortales. Si no se respeta eso, se cae, como ha caído ConBici, en trivializar la bicicleta y presentarla como algo extraordinario. Nuestros vecinos los portugueses han comprendido eso y le han visto las orejas al lobo, al mismo lobo que aquí nos amedrenta, y han decidido domesticarlo y priorizar en la construcción de un orden social basado en el respeto y no en el miedo.

Del casco, por cierto, ni mención.

viernes, 2 de agosto de 2013

Portugal pedalea más cerca de Europa que España

Triste pero cierto. O no tan triste. Lo bueno de las situaciones descabelladas es que se hagan ridículas y que su excepcionalidad las presente como fuera de juego. Es lo que le pasa a este país de pandereta con muchas cosas, entre las que se cuenta su normativa de circulación. Mientras Portugal celebra una conquista histórica, después de haber sufrido durante demasiados años un retraso histórico en lo que respecta a la ley de la calle, va España o sus excelsos gobernantes y se marcan, o se quieren marcar, un tanto retrógrado.

Así, mientras en Portugal la bicicleta consigue un reconocimiento histórico como vehículo de pleno derecho en la calzada, gracias sin duda al empeño de la presión social encabezada por la Federaçao Portuguesa de Cicloturismo e Utilizadores da Bicicleta (FPCUB) y la Associaçao pela Mobilidade Urbana em Bicicleta (MUBi), aquí nos regalan nuestros mandamases en pleno calor del verano un anteproyecto de Ley que vuelve a reincidir en colocar a ciclistas y peatones en la picota y ver cómo se les puede derribar.


Es penoso ver cómo en nuestro país vecino por excelencia, donde ni siquiera estaban contempladas concesiones como la de circular en carretera en pareja o la obligación de adelantar manteniendo una distancia de seguridad mínima de metro y medio, que aquí hace años que se habían conseguido, son capaces de dar dos pasos adelante y reconocer el derecho de los ciclistas de ocupar un espacio suficiente para circular, de utilizar remolques y bicicletas de carga por la calzada o de poder ignorar la existencia de una ciclovía contigua por tener reconocido el derecho preferencial de uso de la calzada, y aquí nuestros gobernantes se jacten de haber logrado hacer obligatorio el casco para los menores de edad o poder someter a controles de alcoholemia a los peatones.

No sé si merecemos lo que tenemos y lo que nos espera, visto lo visto, pero la buena nueva que nos llega desde Lusitania debería ilusionarnos y cohesionarnos cada vez más para conseguir lograr el reconocimiento de la bicicleta como un vehículo digno y recomendable, en vez de andar dando tumbos respecto a la necesidad de invadir aceras o de hacer contramanos. Por cierto, en Portugal por las aceras sólo se podrá circular hasta los 10 años.

Cultura de la Bicicleta con mayúsculas

Pero hay temas de mayor calado en la ley que acaba de aprobar apenas hace unos días el Parlamento portugués. Hay toda una carga conceptual de un nivel ciclocultural realmente elevado que subyace en el texto de su Código da Estrada y que ha sido alumbrada por gente de primera división en esto de sentar las bases para un buen desarrollo ciclista. Conceptos como el de "usuarios vulnerables" de la calle, como el de "preferencia incondicional" en los cruces y rotondas, como el de "diseño urbanístico inclusivo" en zonas de coexistencia, como el de la "obligación de reducir la velocidad" por parte de los automovilistas ante la presencia de ciclistas o peatones. La verdad es que merece la pena echarle un vistazo al documento.

Esto señoras y señores de la bicicleta de este país no es el fruto de una pataleta cívica o de una campaña unidireccional como la que han planteado las organizaciones de este país contra el maldito casco. Por cierto, del casco ni mención en la ley portuguesa. Esto es un trabajo que tiene una trayectoria y una enjundia realmente encomiables. Bien trazado, bien madurado, bien peleado y bien rematado. De verdad, parabéns Portugal! A ver si aprendemos.

lunes, 22 de julio de 2013

Excusatio non petita...

CARTA ABIERTA de BICICLISTAS DE CORELLA 
en relación al ACCIDENTE MORTAL DEL CICLISTA 
el 7 de JULIO de 2013

Todos estamos consternados por el desgraciado accidente que costó la vida a un chaval de 11 años el pasado 7 de julio. Las redes sociales están sirviendo a muchas personas para dar su opinión sobre el tema con toda libertad. No soy muy amigo de estas redes, prefiero el contacto personal y el intercambio de opiniones sosegado. Lo escrito, tal vez porque queda ahí y porque carece de la expresividad y cercanía de la conversación directa, impone más, resulta más contundente y menos matizable. No he querido hablar por respeto a la familia, amistades, compañeros del cole y, en general, a las personas (o sea, todos) que todavía tenemos encogido el corazón por lo que pasó. Pero en esta ocasión voy a dar mi opinión porque se ha aludido y acusado directamente, tanto a “Biciclistas de Corella” como a mí mismo.


-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si en el cruce de Fermín Arteta con Yerga hubiera habido señal de STOP, tanto horizontal como vertical.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si la señalización de la calle Fermín Arteta hubiera avisado de que el conductor se acercaba a un cruce con una calle preferente, que esa calle cuenta con un carril bici y que éste es de doble dirección. Todos estos datos, presentes o no en la señalización, los conocen todas las personas que se desplazan por Corella en cualquier medio. Y el conductor no era un recién llegado.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si los niños no hubieran estado circulando por un carril en contradirección (es algo común en muchos otros lugares y a lo que nos hemos habituado con naturalidad y civismo) y de forma despreocupada, algo absolutamente comprensible porque estaban circulando por una calle secundaria de tráfico normalmente pacificado donde no esperaban, por razones obvias, grandes sobresaltos.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si los cuatro niños hubieran llevado luz de posición en la parte delantera y luz de posición y catadrióptico rojos en la parte trasera.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si, además de luces, los niños hubiesen llevado prendas reflectantes.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si en vez de las 21:55 horas hubieran sido las 15:00 horas y la visibilidad hubiese sido total.

-Es posible, solo posible, que el accidente no se hubiese producido si todos los pasos de cebra, incluidos el que hay dos metros antes del ceda al paso del cruce entre Fermín Arteta y Yerga y otros dos metros más allá del carril bici de la propia calle Yerga, fuesen sobreelevados, lo cual habría obligado al conductor a reducir la velocidad.

-Es posible, solo posible, que el accidente no hubiese sido tan grave si los cuatro niños hubieran llevado casco, o al menos los dos atropellados, y lo hubiesen llevado bien colocado para poder absorber, aunque fuera mínimamente, el fuerte y fatal impacto.

-Lo que sí es seguro, ABSOLUTAMENTE SEGURO, es que el accidente no se habría producido si un coche no hubiera circulado por la calle Fermín Arteta a excesiva velocidad y/o si no se hubiera saltado un ceda al paso.

Por supuesto que opino que hay que mejorar la señalización, el diseño de los carriles, la formación y concienciación de los ciclistas, su visibilidad con luces y prendas reflectantes cuando cae la tarde o es de noche: todo lo anterior ya lo hemos pedido como asociación en distintos momentos. Pero lo que es incuestionable, ABSOLUTAMENTE INCUESTIONABLE, es que aunque llevemos armadura integral, las señales y pasos de cebra sean perfectos y tomemos todas las precauciones, poco podemos hacer como peatones y ciclistas ante máquinas que circulan a gran velocidad. Yo también soy conductor y sé de la responsabilidad de conducir un vehículo motorizado. Está demostrado que cuando un ciclista resulta herido en un accidente es, en un alto porcentaje, porque un coche lo ha atropellado por velocidad excesiva y/o imprudencia. Desgraciadamente, el accidente del 7 de julio es un caso más. Ojalá sea el último.

Toñó Peña, Vicepresidente de Biciclistas de Corella

martes, 7 de mayo de 2013

Consejos bicionudos

Hoy el homenaje a la campaña más acertada por su forma, por su tono y por su contenido es para el grupo mexicano de defensa de la bicicleta de Puebla llamado Bicionudos.


Sencillos pero contundentes: el que quiere que se le respete, debe respetar. Y punto. Pero si además se hace con buen gusto con esa estética anacrónica tan simpática y con tanta claridad, se agradece doblemente.

Enhorabuena, son realmente Bicionudos.

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué hay de nuevo viejo?

Ese ha sido el mensaje y el ambiente general en el X Congreso Ibérico "La Bicicleta y La Ciudad" de ConBici celebrado estos días en Vitoria-Gasteiz y organizado exquisitamente por Bizikleteroak, la asociación local pro-bici que lleva tiempo dando ejemplo de saber hacer en su labor asociativa.

Bajo el lema "Regreso al Futuro" la propuesta de este congreso era demostrar que devolver a la bicicleta el protagonismo perdido a manos del automóvil no se debe entender como algo regresivo, sino, bien al contrario, como una evolución necesaria hacia una ciudad pensada más en las personas que en las necesidades circulatorias y de aparcamiento de los coches.


Loable, justo y necesario. Mucho más dicho en el marco de Vitoria, ciudad que ha protagonizado el desarrollo más creíble, más razonable y más certero hacia una movilidad sostenible de todas las capitales grandes, medianas y pequeñas de por aquí. Liderados por un equipo de profesionales conscientes y serios que encabeza Juan Carlos Escudero desde el Centro de Estudios Ambientales municipal, el CEA.

Vitoria marca estilo

Cuesta trabajo imaginar cuál va a ser el futuro de la cosa ciclista urbana, mucho más en los momentos decisivos en que nos encontramos desgraciadamente protagonizados por una Dirección General de Tráfico poco sensible a las demandas ciclistas, pero lo que es cierto es que el estilo y la dirección que ha marcado esta ciudad en la que hasta su alcalde se ha subido a la bicicleta invitado por el buen hacer de sus técnicos le va a reportar resultados positivos. Simplemente porque no han maximizado la bicicleta, porque han sabido equilibrar los esfuerzos y porque han sido determinados al fijar el objetivo: menos coches.

Resulta especialmente demoledora la propuesta desde la dirección del CEA: reducir al máximo la utilización y la presencia de los coches en la ciudad, para ganar espacios de calidad para las personas, siempre conservando el carácter eminentemente peatonal de la misma y contando con la ayuda inestimable de las bicicletas y el transporte público. Ahora bien, con límites.Esta ha sido la gran sorpresa, doblemente valiente presentada ante la comunidad pro-bici. No queremos más bicis porque sí y de una manera ilimitada. De hecho se marcan un tope alrededor del 15% del reparto modal.

Lo demás en este congreso, una reunión de viejos amigos, gente a la que le gusta juntarse y celebrar su condición, aunque es una pena que se quede en poco más que un ejercicio de autocomplacencia y una buena excusa para celebrar la asamblea anual. Estos congresos deberían ser más abiertos y tratar de invitar a más responsables políticos y técnicos y, por qué no, público en general, porque aportan valor y conocimiento, que, si se queda en algo nuestro para nosotros, puede resultar, como mucho, endogámico.

De todas formas, enhorabuena y ánimo.

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Hecha la trampa, hecha la ley?

En el huerto. Ahí es donde están los interlocutores válidos de los que se ha servido la DGT para justificar la consulta no vinculante con la que está haciendo la pantomima de la participación en la revisión del Reglamento General de Circulación de España. La Mesa Nacional de la Bicicleta y los actores secundarios invitados al GT-44, a todos se los ha llevado al huerto la Señora Seguí, como si fuera el Flautista de Hamelín, engatusados por cantos de sirena que prometían novedosas medidas pro-bici, las principales entidades representativas de la "cosa bici" de este país se han dejado meter un gol de campeonato.

Les han hecho trampa, les han engañado, y, para cuando se han dado cuenta, la cosa ya estaba casi consumada y, para mal de males, lo han hecho con luz y taquígrafos, con fotos de familia y todo. ¡Inocentes!


Sin aceras, sin carriles bici, con casco, circulando por la esquina, compuestos y sin novia, porque la Señora Seguí les ha puesto los cuernos a ConBici, a la Red de Ciudades por la Bicicleta, a la Asociación de Marcas de Bicis, a la Asociación de Ciclistas Profesionales, a la Plataforma Empresarial de la Bicicleta y a María Santísima si se le hubiera puesto a tiro.

De nada valen ahora las mascaradas y las pataletas, la renuncia a la negociación, las causas cibernéticas y las peticiones de asilo representadas por las asociaciones. Ahora es demasiado tarde y el daño está hecho. O casi, a juzgar por la suficiencia que muestran las autoridades supremas.

Es razonable que haya quienes se quejen de que hay gente que se dedica a meter palos en las ruedas mientras ellos trabajan por el bien común y consiguen audiencias en el Congreso, grupos de trabajo exclusivos en el Ministerio y presencia en la prensa. Se podían haber ahorrado tanto sacrificio por las misiones, porque, para lo que ha servido...

En  fin, esperemos que los ayuntamientos, responsables últimos y primeros de hacer valer las leyes en sus dominios tengan más sentido común y menos chulería de la que han demostrado ir sobrados los Señores del Tráfico y, como ya han declarado públicamente unos cuantos, hagan objeción de conciencia ante tamaño despropósito. Pero me temo que sólo se van a quedar en el asunto del casco y van a hacer la vista gorda a la infamia que se está produciendo en las aceras, a los despropósitos de vías ciclistas que ellos mismos han implementado y al dominio apabullante del coche en la circulación urbana, temas mucho más preocupantes y más críticos para un desarrollo ciclista natural, razonable y sostenible.

Seguiremos atentos a las noticias.

domingo, 20 de enero de 2013

No necesitamos más socorristas sino más nadadores

Padecemos una plaga ideológica que nos hace creernos víctimas con más facilidad que protagonistas y es de tal manera endémica que ya nadie cree que está en su mano nada que no haya venido nadie a ofrecerle en forma de salvación y solución a su problema. Así nos va, claro. Lo que pasa es que estamos ya tan acostumbrados a quejarnos, que sólo mediante la queja, el sufrimiento y el sacrificio creemos que estamos en el camino correcto. Por eso necesitamos a nuestro alrededor socorristas para salvarnos, porque hemos querido creer que solos no podremos mantenernos y mucho menos cambiar nada..

Creo que ya vale de funcionar con "ángeles de la guarda" y salvadores. Hay que ponerse a nadar cada uno en su casa, en el mar que le corresponda, con el estilo que prefiera, pero con decisión y coraje. Solo, sola,  afrontando cada uno la ansiedad de mantenerse a flote, de guardar el equilibrio y de avanzar. Porque esto es una decisión personal e intransferible.


Claro que necesitaremos a veces contar con una representación elegida democráticamente que haga valer nuestra voz ante los dueños del poder, pero nunca deberemos dejar que su arrogancia les desenfoque de su cometido y se atribuyan poderes que no les han sido encomendados, porque estaremos alimentando a más socorristas.

Por eso, basta de dar pábulo a toda esa pléyade de iluminados que se atribuyen poderes mágicos y misiones alucinantes y empecemos a alumbrar cada uno nuestra pequeña vereda, porque cada vez somos más luciérnagas y cada vez nos hacemos ver más en la noche de los tiempos que nos han tocado vivir.

miércoles, 9 de enero de 2013

Señoras y señores de la Mesa Nacional de la Bicicleta

Parece que hay una especie de principio de acuerdo entre los representantes más o menos legítimos de los asuntos de la bicicleta para defender los intereses de los ciclistas en nuestro país. Se ha denominado Mesa de la Bicicleta y la componen la Federación Española de Ciclismo, ConBici, la Red de Ciudades por la Bicicleta, la Asociación de Marcas y Bicicletas de España, la Plataforma Empresarial de la Bicicleta y la Asociación de Ciclistas Profesionales.

Su objetivo: hacer lobby para que se mejoren las condiciones y se habiliten facilidades para que andar en bicicleta sea más cómodo, más seguro y más conveniente.

Las líneas de acción que proponen en su primer comunicado son:
  1. Inversión en infraestructuras, en seguridad y en educación, con el fin de lograr para el 2015 un 10% de presencia de la bici en el reparto modal. 
  2. Reducción de la velocidad máxima permitida en ciudades a 30 km/h 
  3. Programas de "En bici al trabajo" para empresas 
  4. Creación de la figura del Señor de la Bicicleta, responsable dentro del Gobierno de España de la coordinación de los diversos ministerios de la promoción de la bicicleta. 

En ese orden y con ese nivel de concreción, eso y no decir nada es prácticamente lo mismo. Está claro que cualquier principio de este tipo de entidades debe recoger una declaración de intenciones, pero lo que ha conseguido esbozar lo más granado de nuestra representación estatal ha sido poco menos que ridículo. Ridículo y sospechoso en su vaguedad y en su formulación.

Primero porque no aporta ningún dato objetivo, más allá del propósito ya formulado por la DGT de reducir la velocidad de circulación en muchas calles a 30 km/h. Hablan de invertir en infraestructuras, en seguridad y en educación sin concretar nada y, a la vez, concretan un formato como es un programa "En bici al trabajo".

Hablan de un 10% de bicicletas en el reparto modal y no dicen en qué marco ni con respecto a qué parámetros se va a calcular dicho porcentaje, como si el reparto modal agregado estuviera disponible en algún centro de datos público o algo así. ¿O es que acaso será una estimación extrapolada de una encuesta de movilidad de esas que tanto les gusta a los que presentan el Barómetro de la Bicicleta?

Con vaguedades como ésta y con objetivos como los que se marcaba, por ejemplo, ConBici de incrementar en 1 millón los ciclistas urbanos en 5 años (de los que ya han pasado 2) sin decir cómo, estamos igual de perdidos que antes de que se formara esta Mesa de la Bicicleta.

Lo que huele a poltrona es lo de esa figura del Señor/a de la Bicicleta, ese todopoderoso factótum capaz de hacer lo que históricamente no se ha conseguido ni por asomo en nuestra democracia que es la coordinación interministerial que recoja todas las facetas que afectan a la bicicleta (desde salud y medio ambiente, hasta economía y hacienda, pasando por cultura, turismo, educación y fomento, por supuesto).

Está claro que estamos a principios de año en un año que se presenta fatal y creen que con hacerse una serie de buenos propósitos nos van a camelar. Pues no. Esto es demasiado descafeinado. No tiene enjundia. Son sólo una colección de palabras, deseos.

Hace falta rigor y planificación. Y para eso hacen falta datos fiables con los que hacer un diagnóstico de la situación actual. Datos de usuarios, de usos, de robos, de accidentes. Datos contrastados y contrastables, datos verídicos y fiables. Y, sobre esos datos, marcar una serie de objetivos medibles y alcanzables. Concretos. Y después formular la estrategia, el plan de acción para conseguirlos. Con sus líneas de actuación definidas y desgranadas en programas y acciones y con sus presupuestos respectivos y sus líneas de financiación. Porque si no esto no va valer para nada y, además, va a dejar en entredicho al ciclismo organizado, si es que no lo está ya.

Así pues, ánimo a todos los que formamos parte de una manera o de otra de este contubernio, pero, por favor, este intento de coordinación y de lobby requiere algo más que una declaración de buenos deseos, un responsable con su despachito y su estola y unos programas que hagan escaparate. Requiere rigor y determinación.

Corren tiempos difíciles, así que habrá que redoblar esfuerzos para demostrar que los integrantes de la Mesa Nacional de la Bicicleta son acreedores de crédito suficiente para hacer algo digno por las bicicletas en este país de locos, porque si no todo puede quedar, otra vez, en una representación más o menos decente de los Caballeros de la Tabla Redonda de la Bicicleta, con su correspondiente y celoso Señor de las Bicicletas y poco más. Quijotesco sí, pero baldío.

viernes, 4 de enero de 2013

La regla y la excepción en la ciclabilidad imperante

Discutible aunque no suficientemente discutido es el criterio según el cual se implementan las vías ciclistas en este país. Aunque existen ya manuales para dar y para regalar y se están redactando algunos más, con todo lujo de detalles y de casuísticas, se siguen haciendo las cosas según otros parámetros, normalmente marcados por técnicos municipales que reciben el encargo de hacer "lo que sea" para que allí haya algo para bicis.

Hemos visto todo tipo de chorizos, longanizas, morcillas y butifarras, a lo largo y ancho de unas cuantas ciudades que luego sacan pecho contabilizando kilómetros de "lo que sea" con orgullo.

Lo que cuesta más ver, entre nuestra sociedad civil, es gente que denuncie públicamente este tipo de deficiencias que, al final, se traducen en corredores peligrosos con consecuencias fatales para los incautos que se aventuran a circular confiadamente por ellos.

Esta semana me ha sorprendido la salida de tiesto de Amics de la Bici, la asociación decana de la cosa ciclista urbana barcelonesa, pidiendo que se desmantelen algunos tramos de carril bici basura que se habían implementado recientemente en la ciudad condal.


Esto, que en muchas otras ciudades se hubiera festejado como un triunfo, como una conquista  para las bicicletas, como una incautación de espacio al todopoderoso coche, van los catalanes y lo denuncian. Y no es porque en la ciudad condal no haya un buen puñado de cosas mal hechas, pero bienvenida la queja y bienvenida la petición de desmantelamiento de esta desfachatez en una calle que no reviste ningún peligro y ninguna dificultad para circular normalmente por los carriles convencionales, esos que muchos insisten en dárselos en exclusiva al coche a cambio de este tipo de basura.



Empezamos bien el 2013.

sábado, 11 de agosto de 2012

Así están las cosas amigos de la bicicleta

Desde la distancia, desde el retiro, las cosas se ven más claras, más sencillas, más simples. A veces el fragor de la batalla te hace posicionarte en exceso, tomar cualquier pequeño acontecimiento como una señal inequívoca de un movimiento organizado, intencionado. Y a veces no es así.

No lo puedo evitar. Leo los periódicos. Los de aquí y los de allá. Y todos los días siguen goteando noticias relacionadas con la bicicleta. Y vistas así, repantingado en la playa, con el sol, la brisa, los niños y los vecinos de toalla sobrevenidos dificultando la capacidad de atención, las noticias no son tan graves y adquieren ciertos tintes amables, incluso grotescos.

El otro día era una entrevista al ex-director del Area de Protección Ciudadana de Pamplona, recientemente ascendido a Director General del Gobierno de Navarra. En ella, entre otras cosas, hablaba de tráfico, de muertos y de carriles bici, como no podía ser de otra manera. He perdido el ejemplar y en internet no está disponible gratis, pero lo que venía a decir es que lo de las bicis es un mal menor generalizado y que están abocadas a entenderse con los peatones. En las aceras, claro, su lugar natural a partir de ahora. ¿El casco? Obligatorio, pero sin dramatizar. Chapeau!

A los días, y siempre referido a la ciudad de la que he tomado una distancia defensiva, publicaban los primeros números del Registro de Bicicletas con Matrícula Incluída del que Pamplona hace gala, innovando en la vigilancia del ciclista trangresor. 141 bicis registradas en 4 meses. Record!

Ayer el que visitaba un pueblo de Navarra era el Ministro del Interior, que ha dejado claro que lo del casco y la acera eran un envido en el primer caso y un hórdago en el segundo. ¡Menuda jugada, maestro!

En el periódico de hoy (¿o era el de ayer?) me he encontrado de lleno, foto de cuarta incluída, a la delegación del asociacionismo carrilbicista de mi pueblo de visita en la Santa Sede (léase Holanda) para hacer ofrenda de su premio simbólico a un santón conocido por ser uno de los mayores protectores y promocionadores del sistema neerlandés de segregación ciclista, junto con Mr.David Hembrow: Mark Wagenbuur. ¡Amén Jesús!

La imagen rezuma emoción y convicción apostolar. Sobre todo después de conocer los últimos premiados: el Director del Area de Movilidad, destituido junto con todo el departamento por el mismo partido que lo puso, y La Mujer, así en general y con mayúsculas. Este va para uno de sus obispos y funciona a modo de canonización. Me gustaría saber si ya han invitado a Mark a visitar Pamplona y alrededores para que les deje las cosas claras de lo que ni para los más acérrimos de la segregación es admisible, es decir, las gamberradas que se han hecho por aquí en nombre del Carril Bici. Recomendable el último artículo de Mark en su blog Bicycle Dutch.

Seguro que no lo han hecho y están dispuestos a ponerse las orejeras que les impiden ver otra cosa que no sea la señal azul de la esperanza ciclista, aunque detrás haya una chapuza innombrable que ponga en riesgo la integridad de sus correligionarios. Esos que no tienen espíritu crítico, esos que no dudan en agraviar a los peatones, como hacen los holandeses, para preservar su derecho inalienable a la seguridad percibida.

En fin, un circo. El mismo circo pero cada vez más esperpéntico y con los enanos creciendo a toda pastilla. A mi me sigue haciendo gracia.

Saludos.

lunes, 16 de julio de 2012

¡Acera Peatonal!

Manda narices que haya que decirlo, pero han llegado las cosas a un extremo en muchas ciudades en la constatación de la impunidad de los ciclistas de acera (o cicleatones) que han empezado a surgir grupos que tratan de recordar lo obvio que, aunque parezca redundante, no lo es: las aceras son para los peatones y los ciclistas no pueden circular por ellas. Algunos creen que detrás de estos incipientes movimientos se esconden grupos anti-bici y cosas peores, pero la cosa no va más allá de recoger la indignación lógica de muchos peatones que se ven invadidos e intimidados en sus espacios naturales y que se sienten impelidos a denunciarlo.

Esta vez la iniciativa viene de Zaragoza y se llama precisamente así: Acera Peatonal. Tratan de denunciar el acoso peatonal por parte de ciclistas que circulan por las aceras haciendo caso omiso de la normativa y de los principios más básicos del civismo y la convivencia. No es de extrañar en una ciudad que ha montado una operación bici por todo lo alto y que ahora sufre las consecuencias.


Ya le dedicamos en su día un espacio a Zaragoza, como lo hicimos anteriormente a la capital del agravio peatonal que no es otra que Sevilla, aunque seguida muy de cerca por la Pamplona de mis entrañas, que tanto me duele. En ciudades que han decidido impulsar la bicicleta por el camino de enmedio, contra carros y carretas, a bombo y platillo y aprisa y corriendo les ha pasado tres cuartos de lo mismo: llámese Valencia o Vitoria o las decanas Barcelona y San Sebastián. Todas han sufrido el "efecto boomerang" de la acera bici, muchas agravado además por el impulso devastador de las bicicletas públicas. Todas han tratado de contemporizar con peatones soliviantados y todas han reordenado su normativa para acabar de estropear las cosas. Algunas, además, han hecho campañas más o menos afortunadas para tratar de resolver el problema.

Pero el problema persiste, porque el miedo a intervenir sobre el coche siempre se va a traducir en perjuicio para el peatón, el más débil en la cadena depredatoria de la circulación urbana. Y la calidad de muchos espacios peatonales deja mucho que desear.

Así pues, dejar que nos alegremos, por lo menos, de que los dóciles peatones se defiendan y defiendan su derecho inalienable, como ciudadanos de primera por ser los más inocuos y los que están haciendo disfrute del espacio público como espacio relacional, a reivindicarse y a que se defiendan sus espacios por delante de todos los demás, ciclistas incluidos. Y que reivindiquen la obligación de los ciclistas a desmontar de sus bicicletas cuando circulen por los espacios libres de vehículos.

Acera Peatonal en Facebook.

martes, 22 de mayo de 2012

¿Se puede hacer algo por la bicicleta en una ciudad sin bicis públicas?

Ayer saltó la noticia de la paralización en la contratación del nuevo y fastuoso sistema de bicicletas públicas de Vitoria-Gasteiz, la rutilante European Green Capital 2012, que, de momento y mientras el Gobierno Vasco no mueva ficha en forma de 1 millón de euros, se va a quedar sin guinda para su pastel verde. Seguro que habrá quien ponga su grito en el cielo, como pasó en Madrid en su día, aduciendo que se está privando a los ciudadanos vitorianos de la herramienta clave en la promoción de la bicicleta en la ciudad.

Aparcamiento "antiguas" bicis públicas Vitoria-Gasteiz vacío

¿Son las bicis públicas el paradigma de la promoción del uso de la bicicleta en la ciudad?

Seguro que cualquier persona cabal de Barcelona, Sevilla, Valencia o Zaragoza os responderá "lo son" sin dudarlo ni un segundo. Seguro que, además, os explicarán eso de que a ellos se las han regalado. O aquello de que su uso ha salvado un montón de vidas y ha ahorrado un montón de millones indirectamente en salud, medio ambiente o reducción de la congestión, como si fuera algo exclusivo de las bicis públicas y no generalizable a cualquier bici. Pero ¿a que nadie ha sido capaz de comparar esta medida millonaria y que apareció de pronto en la escena ciclista ofrecida por grandes multinacionales de la publicidad con cualquier otra iniciativa de la misma magnitud?

Toca repasar las argumentaciones que presentaban las bicicletas públicas, así como algunos datos relevantes respecto a su utilización y las alternativas posibles. Para ello voy a recurrir a un estudio que hicimos hace ya unos años, pero que veo que sigue igual de vigente.

Bizikleteroak responde

De momento, la asociación cívica de promoción de la bici de la capital alavesa Bizikleteroak, una de las más razonables que conozco en el panorama estatal, ya ha emitido un comunicado al respecto del que merece la pena este párrafo:
Nos parece un despropósito y un sinsentido gastar tanto dinero en este servicio, teniendo en cuenta los recortes que se están produciendo a todos los niveles. De cualquier modo creemos que existen otras prioridades, también en cuanto a la bicicleta. Desde Bizikleteroak apostamos por la educación y la formación, sobre todo en las escuelas, ya que es una inversión de futuro, además de infraestructuras como pueden ser las bici-lonjas y los aparcamientos seguros y vigilados, aunque sean de pago y por supuesto, la pacificación de las calzadas, para hacer la ciudad más sostenible y segura para peatones y ciclistas . 
 Que cada cual extraiga sus conclusiones.

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lunes, 23 de abril de 2012

Así no, señor talibán

Corren tiempos nefastos en lo público, tiempos donde los recortes no hay por qué justificarlos, basta con perpetrarlos, tiempos donde pedir se ha convertido en sinónimo de reivindicar. Son tiempos de histeria y de confrontación, no cabe la reflexión ni el consenso, es preferible el atrincheramiento y la identificación del enemigo. Es lo único que nos da seguridad, sabernos con los nuestros, haber elegido el frente adecuado y reforzar posiciones.

En este clima casi bélico o cuando menos pre-bélico, aún hay intentos de creación de nuevos espacios de participación, iniciativas cívicas más o menos atrevidas, más o menos afortunadas y menos o más refrendadas. Lo malo en estos tiempos de recrudecimiento es que las posiciones se radicalizan y los matices se pierden porque los objetivos se maximizan y entonces las posturas se desenmascaran y los que tienen discursos monolíticos pierden la paciencia cuando no se recogen sus postulados tal cual.

Crónica de un conciliábulo biciclista

El otro día en un encuentro testimonial entre unos pocos ilusos de la bici en Pamplona tuve la desgracia de comprobarlo. El cinismo, la demagogia, la descalificación personal, dejaban patente que los buenos tiempos habían pasado y la palmada en el lomo y la rueda de prensa oficial ya no formaban parte del juego obsceno que había puesto en solfa la política de promoción de la bicicleta y había dado paso a un espectáculo dantesco de obras deficientes, actuaciones teatrales, fasto propagandístico y "marioneteo" vergonzoso. Todo por tener algunos "elementos bici" en la ciudad.

Ahora que había que retomar posiciones y recuperar los fundamentos del asunto, ahora que era el momento de hacer las cosas con calma y con principios, lejos de las prisas electoralistas y de los plazos de ejecución de legislatura, ahora que se podía retomar el Pacto de Movilidad y releer el Plan de Ciclabilidad para replantear el asunto desde el sentido común y los compromisos adquiridos públicamente, ahora que se podía restituir al peatón y desagraviarlo después de estos años de humillación, ahora que se podía recordar que el asunto iba de desincentivar y poner dificultades al uso excesivo del coche en la ciudad, justo ahora van unos pocos y nos vuelven a repetir las consignas facilonas consabidas. Esas de "la bici es buena", "carril bici ya" o "una bici más, un coche menos". Basadas en los viejos argumentos de "el miedo al coche", "la convivencia con el peatón es posible y deseable" o "sin segregación no hay futuro".

Lo que coloquialmente algunos denominamos "talibanismo", que no es otra cosa que la incapacidad absoluta de reconocer otros postulados que los propios, la tendencia a la reinterpretación de todo para argumentarlos, el extremismo y el maquiavelismo más siniestro para conseguir sus fines, aflora en estos tiempos con más fuerza que nunca. Es lo que tienen las crisis, que sacan lo peor y lo mejor de cada uno.


Desgraciadamente, con este tipo de postulantes es imposible llegar a más acuerdos que comulgar con sus doctrinas y aplaudir sus máximas. Cualquier otra cosa es una pretensión casi insultante, cuando no blasfema. Es lo que tiene estar en posesión de la verdad, que sólo te permite redimir a los demás de su equivocación.

Pues no, amigo talibán, así no mejoramos lo presente, así no se consigue ganar apoyos que no se tengan ya, así no se hace democracia, así no se cambia nada. De hecho se empeora. En fin, seguiremos buscando fórmulas para avanzar, pero, desde luego, seguiremos denunciando estas maneras y estas actitudes aberrantes. Esto no es una cuestión de fe, no estamos ungidos por un poder divino. No. Y no tragamos con eso. Perdón pero no.

"Dios quiere que ande en bici"

viernes, 13 de abril de 2012

Más sobre robos, candados y parkings de bicis



















Esta es la constatación de una realidad que cada vez es más patente y por tanto más preocupante: el robo es la causa principal que desincentiva el uso de la bicicleta en la ciudad y la gente sigue sin darse por enterada. Mientras no se trabaje de una manera seria y coordinada contra esta lacra que ataca sin hacer distingos en la calidad de las bicicleta que se roban y que sólo depende de su vulnerabilidad, de la desinformación de sus dueños, de la poca seguridad que ofrecen los aparcamientos disponibles, de la escasa acción policial y de la impunidad de los ladrones, esto no hará más que empeorar.

Ante esta realidad, cabe resignarse y hacerse el argumento de consolación de que, aunque te lleguen a robar una bici de vez en cuando, la inversión estará más que amortizada si sacamos la cuenta del ahorro en tiempo y dinero que supone la utilización de la bici al día y la mejora en nuestro estado de salud tanto física como mental. Sin embargo, hay gente que se resiste a ello y opta por pasar a la acción.

Albacete se mueve

Un ejemplo, que ya comentamos en su día es el de la asociación Almansa en Bici que lanzó una campaña con información de calidad que hoy presentamos en formato folleto.

 
La buena noticia nos llega también desde Albacete, esta vez desde la capital, donde tres parkings subterráneos crearán 45 plazas para bicis, además de disponer de vestuarios, consignas y hasta candados para los usuarios de dichos servicios por una cuota de 10 euros al mes. Respondiendo a la iniciativa presentada y defendida por la asociación Curba Ciclistas Urbanos de promoción del uso de la bici como medio de transporte.

Aparcamiento Avenida de España de Albacete (foto sacada de aquí)
Aparcamiento subterráneo de bicis belga (imagen cortesía de Doble Fïla)

Dos buenos ejemplos, casi inmejorables, de acción social contra el robo de bicicletas. A ver si tomamos ejemplo y difundimos y reproducimos este tipo de iniciativasen otros puntos de nuestra geografía.

sábado, 24 de marzo de 2012

El horno no está para bicis

Lo sospechábamos hace ya unos años, pero hoy en día se ha puesto más de relieve. A la bici ni agua. Estamos en medio de una situación de bloqueo, de enroque, de apuntalar y mirar a ver si pasa el temporal, y en estos tiempos en los que uno diría que la bici cobra un sentido estratégico como medio limpio, económico, simple y particular, resulta que es cuando menos caso se le hace. Relata Juan Merallo, lider de Pedalibre y miembro activo de ConBici, sus vicisitudes en el ingrato deporte de hacer pasillos ministeriales, cómo se les evita, se les ningunea y se les da largas o directamente negativas.

Está claro que no son buenos tiempos para ir a pedir a las administraciones porque no quieren saber nada de nada. Todo está cancelado, recortado, comprometido, y cualquier propuesta que no esté incluída, queda inmediatamente excluída, sin conocerla. Nada es nada. Los espejismos de años anteriores, sobre todo impulsados por el IDAE, a través de sus programas de eficiencia energética que fueron los que dieron alas a la implantación alocada de sistemas de bicis públicas, por el fatídico Plan E, que alentó a muchos municipios a hacer carriles bici basura aprisa y corriendo, y por la promesa de la DGT de reformar el Reglamento de Circulación, esos espejismos han acabado y han dejado más lodo que otra cosa.

Pretender ahora reavivar la llama de la bici en una administración empeñada más en cumplir las exigencias de la UE de los mercados que en replantear la economía de un país es pedirle peras a un olmo enfermo e infeccioso. Hay que pensar en  otras estrategias. Hay que volver a la acción. Como en los viejos tiempos, pero con herramientas modernas. Hay que seguir saliendo a la calle en bici.

Esto no es una moda, no es un capricho, no es un esfuerzo por cumplir tratados internacionales ni por hacer sostenible la movilidad. Andar en bici es algo práctico, personal, individual, económico, sano, reconfortante, eficaz, divertido, vivo y endiabladamente adictivo. Sólo por eso va a triunfar, lo demás son cantinelas.

Así que Juan, Sol & Co. gracias por el esfuerzo pero creo que vienen años de calle, no de pasillos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Dónde está ConBici?

Llevamos unos meses en los que se está produciendo todo un revuelo increíble en el mundo biciclista estatal y se está cociendo lo que va a ser el escenario de la bici en el futuro inmediato y la única representación del activismo ciclista de este país permanece callada. ConBici, fiel a su estilo de nadar y guardar la ropa, sigue embebida en su misión de sacar rédito más que de defender la causa. Será que hemos sido demasiado pobres demasiado tiempo y nos hemos acabado apocando, pero el caso es que la realidad es sangrante y ahora que más que nunca la bicicleta debería estar en todas las agendas municipales, regionales y estatales y hacen falta responsables que lo recuerden y que lo hagan público, y a los que les toca la encomienda prefieren mantenerse al margen, mirando para otro lado, como si la cosa no fuera con ellos, para que no les salpique.


Así, mientras los grupos más fuertes de dicha asociación de asociaciones se mantienen a pie de calle y en primera línea en cada una de sus ciudades, la coordinadora calla y otorga. Y el desmán cada vez va cobrando unas dimensiones más preocupantes.

Las tareas pendientes

Por un lado está el tema normativo irresoluto de la reforma del Reglamento de Circulación en favor de las posiciones ciclistas, en el que tuvieron el honor de participar como órgano consultivo, y que duerme el sueño de los justos mientras se sigue recogiendo la cosecha de la discrecionalidad municipal. Aquí multan, allí persiguen, en el otro lado advierten, aquí se puede andar por las aceras, allí no, en el otro lado no dejan andar por las aceras pero sí por los pasos peatonales, en el tercero el carril bici es obligatorio, en el cuarto no, y así sucesivamente. Un caos, un desorden, y lo que es peor una mala imagen y un perjuicio de los peatones. Hasta tal punto que la Red de Ciudades por la Bicicleta, ese instrumento que ingenió la Fundación Eca Bureau Veritas, ha intercedido ante la DGT pidiendo que intervenga con urgencia.

Por otro lado está el asunto del Registro de Bicicletas que ha sido intervenido también por la Red de Ciudades y que ha machacado la iniciativa que históricamente había liderado Bicitronic, creando una duplicidad de sistemas y generando un desconcierto general en cuanto a la universalidad, a la validez y a la compatibilidad de los mismos, que lo único que ha conseguido es generar dudas sobre la potencialidad de la propuesta y sobre su efectividad.


¿Para qué sirve ConBici?

Mientras tanto, cicleatones, polis y cacos siguen haciendo de las suyas y los ciclistas nos sentimos cada vez más desprotegidos en nuestro ejercicio legítimo de utilizar el vehículo que hemos elegido con pleno derecho y en las mejores condiciones posibles.  

Sigue faltando una coordinación real de la sociedad civil organizada a nivel estatal, con una estrategia definida, con unas herramientas suficientes para hacer lobby, para ejercer presión y para hacerse valer con criterio y con dignidad.

Todavía estamos ansiosos por saber qué demonios va a hacer ConBici para conseguir 1.000.000 de ciclistas más y, más que eso, en qué está destinando el dinero de esas cuestaciones tan mediáticas y tan exitosas que continúa haciendo. Una asociación de asociaciones debe ser algo más que un aparato para hacer encuentros una vez al año o alguna nota de prensa de vez en cuando. Porque el descrédito de los ciclistas está en juego y nadie está defendiendo suficientemente la figura de la bicicleta como medio de locomoción en el ámbito sociopolítico.

viernes, 2 de marzo de 2012

¿Solución o consolación?

Tengo buenas noticias para los amantes de los apaños urbanos, mayormente ingenieros civiles y arquitectos urbanistas, amén de veneradores del carril bici chapuza. En mi ciudad, como en tantas otras, han redefinido la seguridad de las vías ciclistas segregadas de acuerdo a un nuevo patrón: sólo donde quepa. Así han respondido al clamoroso desmán de un estilo de carril bici que, como tantos otros, no está recogido en ningún manual, por posibilista que este sea (el carril bici encajonado) apañando un parche a modo de banda de presunta seguridad de 45 centímetros con unas simples líneas y unos separadores plásticos de bajo relieve y se han quedado tan anchos.

La reforma

Esta infraestructura que se hizo desgraciadamente conocida hace un año por ser el lugar de un fatal accidente por apertura de una puerta en este mismo punto, después de una negativa inicial y muchas demoras, finalmente ha sido revisada. Esto ya de por sí es algo reseñable.

¿Hemos resuelto el problema?

¡130 centímetros para dos direcciones!
Ahora bien, pretender que con esa banda miserable hemos resuelto el problema de seguridad de esta vía es ser más que un incauto, un irresponsable. Para empezar, porque esa vía discurre en una calzada que, al otro lado de la línea de aparcamiento, no presenta ningún tipo de peligrosidad: un sólo carril con poco tráfico y calmado. Para seguir, porque la anchura de la propia vía es insuficiente, máxime cuando está jalonada por sendos bordillos, uno de ellos peraltado, lo cual la hace difícilmente transitable si no es en solitario, a muy baja velocidad, extremando precauciones y por el centro de la misma. Para finalizar, esta ridícula banda no evita la invasión del carril en caso de apertura de puerta de un vehículo voluminoso (como ocurrió en el fatal caso antes citado) ni en caso de acceder a los vehículos estacionados tanto para montar y desmontar como para hacer la carga y descarga de los mismos.

¿Qué va a pasar a partir de ahí? 

¿Por qué aquí no va a haber reforma?


Hasta aquí nada sería del todo grave, si no fuera porque, en la continuación de dicha vía en la calle adyacente y siguiendo exactamente el mismo modelo no se haya hecho nada ni se vaya a hacer simplemente porque no hay espacio suficiente. Así. Sin más. Si calza, se injerta, si no, nada. Y punto.

Miembros de AMTS en campaña "in situ"
¿Atrevimiento? No. Es un puro juego, aunque siempre hay incautos capaces de promulgarlo haciendo cruzada del carril bici sea este lo que sea. ¿Irresponsabilidad? No sólo eso: pura demagogia.

Poner en peligro a los confiados en este país no sólo no se persigue sino que hay gente que es capaz de aplaudirlo, hasta tal punto que cuando tienen que elegir un marco para retratarse no dudan un sólo instante.

Recluir a los infaustos ciclistas por estos vericuetos imposibles es para esta y para mucha otra gente una conquista. Hacer la vista gorda por conseguir unos metros más de esto a cualquier precio se ha convertido en un estilo y seguir ignorando que el espacio es finito, que el problema son los coches y que es mejor compartir que separar da lugar a este tipo de extremos. Que el altísimo nos coja confesados.

Una ciclista esquiva una puerta abierta en la colindante calle Abejeras (Foto: I.M.M.)