domingo, 2 de enero de 2011

Hay algo oscuro en eso de las bicicletas públicas

Dos noticias coinciden en el tiempo y en el sentido en estas últimas semanas relacionadas con las bicicletas públicas. Por un lado el Bicing de Barcelona ha incrementado sus tarifas en un 15%. Por otro el Sevici, su competencia en Sevilla, anuncia también un incremento en precios, la ampliación de la concesión y mejoras en el servicio para incrementar su rotación. Todo parece perfectamente orquestado y lógico hasta que se mira un poco más detenidamente.

¿Se están consolidando los sistemas de bicicletas públicas en España?

Sin duda. O al menos eso nos quieren hacer ver los implicados en ello. Claro que, cuando unas instituciones del tamaño de los ayuntamientos capitales de Catalunya y Andalucía se entrampan con unas multinacionales de la envergadura de Clear Channel y JCDecaux todo resulta sospechoso.


Veamos para empezar la cuenta de resultados de estos sistemas. Las cifras conocidas, las de Barcelona, arrojan un déficit estrepitoso: 16,7 millones de euros el pasado 2009. Quiero recordar que hace 3 años, el sistema se vendía como "autofinanciado" por una extraña fórmula que sólo un político puede hacer y unos ciudadanos incautos se pueden tragar. La idea era la siguiente:

"El dinero que sacamos de la zona de aparcamiento regulado
(o del canon de publicidad)
lo destinamos a las bicicletas públicas
"

Y se quedaban tan tranquilos. Y todos vendiendo esa moto. O sea, que si no hubiera habido bicicletas públicas no habría pasado nada con esos millones de euros ¿no es así? El caso es que las cuentas que se sacaron todos no debían de ser del todo ajustadas (con la cosa pública suele pasar) y resulta que a la vuelta de un par de años se conoce el gasto real y éste, además de comerse el rédito de la zona verde, consume unos cuantos milloncetes de más.

Pero nadie se despeina. Y se atreven a comparar los gastos de este sistema con el del servicio de autobuses urbanos o el del metro. Y se quedan tan panchos. Cuando, en realidad, un servicio de bicicletas públicas ni es universal, ni garantiza la disponibilidad de vehículos, ni el éxito del viaje, ni da cobertura y, además, necesita de una nada desdeñable flota de vehículos motorizados semipesados para redistribuir las bicicletas por la ciudad porque, mira tú por dónde, aquella fórmula mágica de...

"Si yo quiero ir de aquí a allá en una bici
y tu quieres venir de allá a aquí
podríamos usar la misma"

... va y tampoco funciona.

Pero esto no es lo más grave del caso. No. Lo más grave es que todo el mundo sigue igual de emocionado con el asunto. Y cuando digo todo el mundo es todo el planeta. Basta con revisar aquel famoso mapa que veíamos hace unos meses.


Y lo que nadie parece querer darse cuenta es que son bicicletas. Nada más. Simples bicicletas. Bicicletas que no valen 400 € cada una. Bicicletas que están desvencijadas en muchos casos porque el vandalismo sigue existiendo y se sigue cebando con la cosa pública. 400 € repito. A 400 € bicicleta con esos 16,7 millones de €...

Sólo en Barcelona se podrían regalar
más de 40.000 bicicletas al año

Cada año. Y en Sevilla algunas menos. Y en cada ayuntamiento a razón de 5 a 10 bicicletas por cada bicicleta pública puesta en la calle. Cada año. O mejor, se podrían prestar a toda aquella persona que acreditara su necesidad. Y así Barcelona tendría una flota de más de 150.000 bicicletas a disposición de sus habitantes.Y aún así sería un disparate.

Porque pensar que una bicicleta (o mil)
funciona como un tren
es un error de concepto garrafal

Porque un tren va y vuelve, como un bus, como un tranvía, como un metro. Pero la bici va porque alguien la lleva y hace falta otra persona que la devuelva a su origen, y creerme que hacer que esto coincida es imposible. Y pensar que un ayuntamiento tiene que poner a disposición de sus habitantes vehículos de uso individual para desplazamientos discrecionales para luego poner otros vehículos (estos a motor) para recolocarlas es otra barbaridad.

Y en eso llevamos 5 años dilapidando dinero público del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y de muchos, demasiados, ayuntamientos bienaventurados, que han creído ver la solución a todos sus problemas de promoción del uso de la bicicleta junto con la construcción de esbozos de redes de vías ciclistas. Una irresponsabilidad de dimensiones espectaculares. Una más. Tengo entendido que este año ya no va a haber más ayudas para implementar este tipo de servicios. Veremos que pasa ahora.

Yo vivo en una ciudad donde hay pocas bicicletas públicas. La cosa quedó en eso. Pero siempre hay gente que es más atrevida y no duda en dar un paso más adelante. Una zancada. Y decide aumentar el lote y el plazo de concesión con estas megalíticas multinacionales de la publicidad. Increíble pero cierto.

Mientras tanto en otros sitios las bicicletas públicas se empiezan a desmantelar, porque la operación ya ha dejado de tener sentido. Es el caso de la Universidad de Córdoba, que también quiso tener su dotación de estas fantásticas bicis y hoy se arriepenten de ello.

Y a mi siempre me queda una pregunta rondando en la cabeza:

¿Qué se podía haber hecho con todo este dinero?

Que formulada de otra forma es mucho más descorazonadora: ¿Qué se ha dejado de hacer?

7 comentarios:

  1. Estos políticos no se enteran de nada...... y algunos técnicos tampoco.

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  2. El caso de la universidad de Cordoba no sirve de ejemplo. Son dos sistemas absolutamente distintos.

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  3. En sevilla la gente esta contenta con el servicio, y la gente que lo usa se atiene a las consecuencias de tal servicio. Por otro lado el ayuntamiento de sevilla no pone un duro, así que te has inventado lo de que "en barcelona se podrian comprar 40.000 bicis al año y en Sevilla algunas menos". Si de Sevilla no tienes datos de deuda, no te los inventes.

    Sevilla no tiene deuda ninguna puesto que la empresa ofrece "GRATIS" a la ciudad el servicio (a cambio de explotar la publicidad de paradas de bus etc), y ese es el contrato, no hay deuda. Si a la empresa le va mal con la publicidad, ella es quien rompe el contrato y se jode.

    Lo que no te discutiré es que la empresa tenga una ganga, porque gane mucho más con la publicidad que lo que gasta en bicis. No lo sé y me da igual, es una empresa y de eso se trata, pero además demuestra que el servicio de bicis sí es rentable aquí.

    El único caso que demostraría que dicho servicio no funciona es que el ayuntamiento tuviera que poner dinero, cosa que no ha ocurrido hasta ahora. Otra cosa que podria ocurrir es que el precio se elevara para el usuario, pero queda por ver si sigue compensando lo que te gastas en bus al año, que lo que gastas en el abono anual de bicis.

    por otro lado tampoco te has planteado que quizas los gastos de clear channel sean superiores y por tanto sea esta empresa la que va mal, y no la de JCDecaux.

    Más datos y opinión no puedo ofrecer, no te ofendas, pero en resumen mi opinión es que es el Ayuntamiento de Barcelona el que ha metido la pata, y no el de Sevilla, al menos hasta el día de hoy. quizás en un futuro lejano (2026, cuando el abono cueste como se prevee 60 euros al año) la gente deje de pagarlo y se desmantele. pero al ayuntamiento de Sevilla no le cuesta ni un euro, y sin embargo esa flota de trabajadores son empleos.

    Para terminar como dicen otros comentarios, los otros sistemas no son comparables a estos, puesto que son tan pequeños y cuentan con tan pocas unidades, además de estar completamente subvencionados y pagados por los pequeños ayuntamientos/universidades/entidades que su fracaso estaba asegurado. Tienen un alto coste de mantenimiento y personal y no merecen la pena. Pero un sistema de bicis (unas 3.000) en una ciudad grande, donde se pague lo que vale el servicio + subvencionado con la publicidad de la ciudad, sí funciona y está demostrado.

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  4. Esto es un negocio montado entre alcaldes y multinacionales.En las ciudades en las que no existe hay que oponerse a este sistema con todas nuestras fuerzas y que destinen el dinero a mejores fines como son unos aparcamientos cerrados y cubiertos para bicis.Bata de tonterías y despilfarros!

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  5. Yo veo los sistemas de bici pública mas como una herramienta de fomento de la bici que como un sistema de transporte.

    Para las zonas turísticas, centro de ciudad, intercambiadores de transportes es muy útil. Para hacerlo universal, es ruinoso.

    Para eso es mucho mejor aumentar los aparcamientos y la seguridad. Que cada vez que se haga una obra de cualquier tipo, infraestructuras, edificios, etc, se piense en las bicis y se obligue a implantar unas facilidades para su uso. En Madrid hay bicis de sobra, pero están en las terrazas, trasteros, garajes y pueblos.


    Por cierto, respecto a los vehículos semipesados para reponer las bicis, se podría bonificar (descontar o pagar dinero) para que otro usuario del sistema la devolviese a los puntos centrales.

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  6. El sistema debería partir de unos flujos de uso y demanda, para que las bases las cubriesen y en mayormente se auto-nivelasen en depósito y recogida por el mero uso, como una dinámica de fluidos que se estabilizan.
    Pero no, ese criterio choca con la foto inaugural, la venta a asociaciones de comerciantes de que las bicis les llevarán turistas y clientes...y finalmente con una ciudadanía a la que poco le ha importado cómo se gastaba el dinero ni qué pasaba con su ciudad mientras podía pedir un préstamo para un coche mejor.

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  7. Al Anónimo que defiende la opción de Sevilla...unas nociones de contabilidad! En la cuenta de resultados lo mismo da un menor ingreso de 50 que ingresar por gestión de un activo y gastar 50.
    La ciudad "deja de ganar" dinero por explotación de espacios publicitarios, que se queda una empresa (Nunca por ánimo filantrópico), y gasta como ella decide para dar un servicio. Aquí habría que entrar, si el coste del servicio es eficaz, rentable para la ciudad, y si éste es el mejor sistema posible.
    Y por último...intentar saber por qué los responsables municipales eligen el peor sistema de gestión posible que aunque les elimina una gestión directa les implica directamente en una pésima gestión económica de los recursos.
    Si no hay mala fe...malos gestores, pongan otros.
    Si hay mala fe...avisen al fiscal!

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