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martes, 2 de junio de 2015

Mantener a los ciclistas amedrentados

Esa parece que es la estrategia entre muchas instancias en este país de locos en el que vivimos, donde el coche sigue manteniendo un nivel de privilegios que no existe ni en sociedades tercermundistas. El gobierno que lleva ya 5 planes de promoción de la venta de coches nuevos, vía subvención, necesita saber que toda la población comulga con los intereses de una industria que no representa más que el 10% del PIB. Si eso implica meter dosis de miedo respecto a las alternativas a esta opción, no se duda ni un momento en administrarlas secuenciadas, pautadas, como se administran los medicamentos. Si se identifican opciones emergentes, entonces se monta una campaña de acoso y derribo. Mediática, intensiva, lo que haga falta.

La Dirección General de Tráfico del Gobierno de España, dedicada a garantizar que se mantengan intactos los privilegios de los coches y fluida su circulación, ha entendido perfectamente la encomienda y, jugando obscenamente con la herramienta del Reglamento General de Circulación, se ha dedicado durante ya van para 4 años, a lanzar bulos, amenazas y soflamas alrededor de los peligros que acechan o que se contraen en la práctica de la bicicleta, en ciudad y en carretera.

Y han metido el morro en las ciudades, inmiscuyéndose en lo que hasta entonces era un criterio municipal, dando directrices que luego no se convertían en normas, advirtiendo de circunstancias que no iban a consentir o propinando una patada a toda una generación mediante un decreto que hizo obligatorio el uso del casco para menores de 16 años.


Lo que lleva un tiempo circulando son ya palabras mayores, pese a que no sean más que recomendaciones de un grupo de "expertos" al servicio del lobby automovilístico o, en el mejor de los casos, miopes de necesidad. Esa reunión de interesados propusieron la descabellada e inoportuna (o todo lo contrario, dependiendo de cuál sea la perspectiva) batería de medidas para controlar y neutralizar el crecimiento inusitado de la bicicleta de los últimos años.

Licencias, matrículas, seguros, cascos para todos... no se escatiman propuestas de medidas coercitivas que por un lado sirvan para demostrar que eso de la bicicleta es peligroso y por otro para disuadir a muchas personas de usarla o de elegirla por los inconvenientes que conlleva.

Ahora sólo hace falta convencer a la autoridad fiscal en aquella ridícula demanda histórica de que las bicicletas o mejor dicho los ciclistas paguen impuesto de circulación por utilizar las calles y carreteras y por aparcar en suelo público. Tiempo al tiempo que a esta gente aún le quedan agallas y legislatura para esas amenazas y para más.

sábado, 7 de febrero de 2015

No es país para bicis

Nos quejamos mucho. Nos gusta quejarnos. Nos lamentamos continuamente de todo. De lo mal que nos va, de lo ineptos que son nuestros políticos, de la escasa cultura social que hay en nuestro país. En los temas de la bici nos encanta decir eso de que aquí no hay cultura de su uso, y que los responsables de ordenarlo, su generación y la siguiente, no han utilizado bicicletas para desplazarse y por tanto no saben cómo hacerlo ahora que parece que la cosa resurge. Se supone que eso sirve para justificar lo mal que se están haciendo las cosas. Pero ¿vale también para explicar por qué las cosas van a peor?


Entonces ¿por qué ahora estamos más atrasados en muchos aspectos de lo que lo estábamos hace unos años? ¿Qué ha pasado? O mejor ¿qué no ha pasado?

Pues lo que ha pasado es que, pese a que el uso de la bicicleta ha crecido de manera exponencial al menos en su vertiente urbana en los últimos años, los responsables de regular el tema han promovido un proceso regresivo para con la bicicleta, encabezado por la Dirección General de Tráfico, pero amparado por muchos estamentos, e incluso mejorado por entes tan circunspectos como el mismísimo Consejo de Estado, que no ha tenido inconveniente en pronunciarse literalmente en contra del uso de la bicicleta como alternativa al coche hace escasas fechas.

Cascos, licencias, seguros, chalecos, prohibiciones, controles... esto es la guerra

De acuerdo con esta lógica, todo lo que sirva para alimentar esta estrategia será bienvenido, si aporta unas buenas dosis de miedo, de paternalismo y de boato, pues mejor.

Esta semana ha sido la más que sospechosa Cátedra de Seguridad Vial y Movilidad del Instituto Internacional de Ciencias Políticas la que ha empujado para dificultar la práctica ciclista, a través de la recomendación de la utilización de herramientas tan disuasorias como la obligatoriedad del uso del casco, la necesidad de matricular las bicis o la exigencia de hacerse con un seguro, además de recomendaciones peregrinas como llevar una matrícula impresa en un chaleco obligatorio o hacer controles de velocidad en zonas peatonales, entre otras. El informe titulado "Primero los peatones" no tiene desperdicio. Basta ver la composición de esta entidad para entenderlo.

Otra partida de sabihondos procedentes de los poderes establecidos dándose la razón mutuamente, en una sociedad subdesarrollada en temas de movilidad, en la que todo lo relacionado con la utilización de la bicicleta se traduce como peligroso, que se pondrían en evidencia en cualquier sitio menos aquí, entre sus semejantes. Ni un solo representante de los intereses de los ciclistas ni de los peatones en esos foros selectos, por supuesto, pese a que su finalidad declarada sea la de "realizar investigaciones científicas, para mejorar la seguridad en las carreteras y defender a los más vulnerables en materia de movilidad entre quienes se encuentran los peatones, los ciclistas y los motociclistas".

Los ciclistas entendidos como una clase

Y es que aquí hay todavía mucha gente empecinada en ver a los ciclistas como una clase o, casi más, como una tribu indeseable. Resulta cómodo cuando se trata de generalizar conductas reprobables, aunque sean minoritarias, y proponer medidas correctoras, éstas sí para todos. 


Y resulta que eso ya no es así desde hace tiempo. Se puede constatar en un simple paseo por las calles de muchas ciudades: los ciclistas, además de variopintos, circulan con naturalidad y con frecuencia desde hace ya muchos años, y la inmensa mayoría lo hace de una manera respetuosa y amable. Gente de distintas edades, procedencias, perfiles, actitudes y orientaciones. Proporciones cercanas al 10% del total de desplazamientos se traducen en que hoy en día en muchas ciudades hay ya 1 ciclista por cada 4 automovilistas o por cada 6 peatones y eso no es algo que se pueda desdeñar así a la ligera.

¿Dónde está el problema entonces?

Pues el problema está precisamente en la opción. La bicicleta no es la opción deseable. Lo que pasa es que mucha gente no lo quiere reconocer, no les gusta. O no les interesa. A los del establishment, a los de los poderes fácticos, a los de los bancos, las aseguradoras, la industria automovilística, las energéticas, las inmobiliarias y a todos los que chupan de sus botes no les interesa que esto suceda, menos aún en los tiempos que corren. Las bicicletas no mueven la economía y lo que hace falta ahora es mover la economía y eso se hace en coche. Punto.


Que los alemanes, centro operativo de gran parte de esta inercia estratégica, estén impulsando el uso de la bicicleta en sus ciudades no debe despistarnos. Que los franceses estén pagando un subsidio a los trabajadores que acudan en bicicleta a sus puestos de trabajo, tampoco. Que en ningún país europeo sea obligatorio el casco, la licencia. el seguro o el chaleco no les llama la atención. La miopía de nuestros gobernantes no les da ni para mirarse en los espejos que a ellos más les gustan. Porque no vamos a hablar de Holanda, Dinamarca, Bélgica, Suiza o Suecia, que esos no vienen a cuento ahora.

La solución para los problemas de la bicicleta no pasa por achantar a los ciclistas

No podemos consentir que se siga zarandeando de esta manera a las personas que han decidido utilizar la bicicleta para desplazarse, echándolas contra los peatones o contra los coches, o poniéndolas en la picota pública como incívicas y haciéndolas responsables de lo que no es atribuible más que a la falta de adecuación de las condiciones de ciclabilidad de nuestras ciudades, precisamente a ellas que no son sino las víctimas de un ninguneo que ya es demasiado sangrante, simplemente porque unos cuantos quieran seguir manteniendo intacto un estado de desarrollo que tiene en el coche y en la deslocalización dos de sus bastiones más importantes.

lunes, 2 de febrero de 2015

Con 4 copos de nieve basta

Vivimos esta semana un temporal de los de antaño. Unos días en los que la nieve nos visita y nos hace recordar que todo lo que no sea calzada se pone impracticable. La nieve deja al descubierto la realidad más cruel y más ingrata de las ciudades en las que sólo importan los automóviles.



Basta una tarde de nieve de la buena, de esa que cuaja y deja todo más blanco que la leche para darnos cuenta de lo miserables que son las opciones de movilidad que no sean motorizadas, por calzada y, además, potentes.

En esos días en los que las calles se quedan reducidas a la mínima expresión circulatoria, la discriminación de los más lentos se hace más patente que nunca. Ahí es cuando todos los medios se vuelven a poner a disposición de los automóviles y donde todos los demás sufren pacientemente su miseria.

Aquí es donde queda claro que eso de la movilidad no motorizada es un camelo y donde se puede obviar incluso a la mayoría de la población (que se desplaza a pie), sin que ello suponga nada. Las excusas son múltiples: no hay medios suficientes, los medios más eficaces son motorizados y sólo pueden actuar en calzada, los peatones prefieren utilizar medios motorizados o los ciclistas, en su sano juicio, dejarán la bicicleta para mejor ocasión.

No les falta razón, vista la situación y entendido que esto no va a cambiar de la noche a la mañana, la gente sufre con resignación su humillación. Hemos entendido el mensaje: no son buenos tiempos para algo que no sean coches. Al menos en estas latitudes.

Porque curiosamente en otras latitudes, en países y en ciudades donde nieva más y dónde tienen mucho más invierno y menos luz que nosotros, han buscado soluciones y han invertido en garantizar oportunidades para todos los modos, independientemente de por dónde se desplacen.

martes, 20 de enero de 2015

La movilidad, cuestión de Estado

¿Quién nos iba a decir hace unos años que los asuntos de movilidad podrían en algún momento llegar a convertirse en asuntos de Estado? Pues mírate tú, después de ya van para cuatro años de borrador de Reglamento General de Circulación, que los delirios de la Dirección General de Tráfico española han creado tanta polémica y tanta incertidumbre que han promovido la apelación al Consejo de Estado, órgano consultivo de mayor rango del aparato del Estado, para que emita un dictamen al respecto.

Hay tanta disputa incluso entre las propias instancias gubernamentales (DGT contra su propio Ministerio de Interior o contra el Ministerio de Fomento), ademas del tremendo descontento social, que han ido a buscar a un árbitro, aunque sea a nivel consultivo, y han recurrido ni más ni menos que al Consejo de Estado.


Pero ¿quién es el Consejo de Estado y qué sabe de movilidad para decidir sobre las medidas relacionadas con el tráfico y su gestión?

Pues son la creme de la creme de lo que hoy en día algunos han denominado "la casta": ex-presidentes, ex-ministros, ex-altos cargos de la administración, ex-nombrados a dedo. ¿Y son ellos los que han sido capaces de dictaminar si es conveniente aumentar las velocidades en las autovías, reducirlas en la ciudad o si es prudente permitir la circulación de las bicicletas por zonas peatonales? Pues sí.

Y así, además de alertar de la imprudencia temeraria que supondría aumentar la limitación de velocidad en autopistas y autovías a 130 kms/hora, se permiten el lujo de defender disparates tales como que la limitación de velocidad a 30 kms/hora en calles con un sólo carril por sentido ralentizaría la vida de las ciudades y podría llegar a provocar su colapso. ¡Y se quedan tan anchos! Y los correveidiles de turno amplifican la noticia y hacen coro.

Luego dedican también su espacio a reflexionar sobre lo inadecuado de permitir la circulación de las bicicletas por las aceras por no considerarlas espacios de circulación, en cuya argumentación se llegó a barajar la conveniencia de introducir una licencia y un seguro obligatorios, pero que, vista la cantidad de despropósitos que presentaba, se optó por recomendar retirar todo el capítulo relativo a bicicletas.

Pero la joya del informe, la frase lapidaria que determina el punto y final que centra la filosofía de este dictamen es la que dice que ahora mismo es inviable el modelo sostenible propuesto de abandonar el automóvil y fomentar el uso de la bicicleta: Terrorífico.

Ya sabíamos de qué lado estaba el Gobierno, ahora también constatamos que la casta no quiere ciclistas sino dóciles automovilistas que contribuyan obedientemente al mantenimiento del cotarro que tienen montado y bien montado para su uso, disfrute, lucro y regodeo. ¿Qué os habíais pensado?

Está claro más que nunca que los que nos han traído hasta aquí no nos pueden ayudar a salir, pero no es menos cierto que, tan sólo que le dediquen tiempo a estas cuestiones da una idea de la entidad que empieza a cobrar y del terror que les da ver cómo su sistema se empieza a derrumbar inexorablemente. Tiempo al tiempo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Ahora ya puedes dar por el QR

La presión progresiva a la que estamos sometiendo a nuestros sufridos automovilistas está generando un malestar comprensible entre los que han representado el bastión del desarrollo durante las últimas décadas que les ha sumido en una esquizofrenia de incomprensión en la que va tomando cuerpo una rebeldía que alberga la opción de la insumisión como lógica.

Si esa gente que aceptó en su día el reto inmobiliario y automovilístico de la dispersión como la mejor elección posible y se entrampó en ello para el resto de su vida con todas las consecuencias, satisfecha por estar haciendo las cosas bien y de acuerdo a lo que los tiempos exigían, ahora se encuentra con que las nuevas tendencias urbanoides apuestan por procurar desincentivar el uso del coche, es lógico que se rebelen. Y es lógico también que vayan haciendo sus apuestas y sus propuestas por mantener el desorden establecido.


Por eso hay que trata el tema de la sostenibilización de la movilidad con una cierta prudencia, porque si no nos podremos encontrar que a los mismos parroquianos a los que les vendimos hace unos pocos años una casa  allá donde daba la vuelta el viento y su correspondiente coche como único medio de acceder a ella, ahora pretendemos proponerles que renuncien a su fórmula porque se nos ha ocurrido otra mejor. ¡Ja!

Por eso también es comprensible que los sufridos automovilistas se defiendan y promuevan herramientas para trampear las dificultades que se les están presentando en el centro de las ciudades, sobre todo en lo que a aparcamiento se refiere. La aplicación de hoy lo que propone es la segunda fila cordial a través de una App que lee un código QR que el automovilista cordial infractor pone visible en su ventanilla para que el automovilista cordial damnificado al que le ha dejado bloqueado le envíe un mensaje y así arreglen cordialmente las cosas como personas civilizadas que son. ¡Ja, ja!



Que sea ridículo no quiere decir que no sea admisible. La insumisión siempre es una opción, si es organizada, cordial y con tecnología app, entonces igual es hasta conveniente y es igual de legítima que la opción del conquistador de barrio en bicicleta que proponíamos hace unas semanas. ¡Ja, ja, ja!

Además le da dignidad al practicante compulsivo de la segunda fila, que hasta hoy ha sido un personaje demasiado vilipendiado por propios y extraños. ¡Jua, jua, jua!

No quiero imaginar qué utilidad le pueden sacar al invento los empleados de la zona azul o los propios policías municipales.

miércoles, 19 de febrero de 2014

¡Que vienen los drones!

Ya podemos espabilar. Hace tiempo que teníamos que haberlo hecho, aprovechando las contracciones de esta crisis. No vamos a tener mejor coyuntura en muchos años para proponer "lo siguiente" en términos de movilidad y, ya de paso, de estilo de vida. Si no somos capaces de sacar partido de estos momentos aciagos, donde se está cuestionando hasta la pertinencia de las autopistas, donde todo ha quedado infrautilizado, donde cada vez menos gente se mueve y los que lo hacen cada vez lo hacen de una manera más inteligente, luego no tendremos derecho a quejarnos.

Porque ellos, los poderosísimos y sus cabezas pensantes ya están pensando en la resurrección del coche y en presentarlo como una revolución. Ya están pensando en el coche inteligente, en una especie de "smart car", un coche 2.0 que se relacione con coches, porque está demostrado que las relaciones entre humanos son problemáticas y causan demasiados accidentes. Estos drones se comunicarán en red y serán capaces de procesar información en tiempo real y aprender de los itinerarios habituales para los que se les requiera como Google aprende de nuestras búsquedas repetitivas y al final sabe más de nosotros que nosotros mismos.


Hasta entonces tenemos un "impasse", un tiempo muerto en el que podemos tratar de montar una organización diferente que habilite a los pobres que no tienen un coche y se mueven a pie o en bicis para hacerlo con más o menos facilidad. Aunque, si no andamos vivos, se nos va a pasar la oportunidad esperando... o quejándonos. Para construir ese nuevo orden hace falta que demostremos que andar a pie o en bicicleta es conveniente y que ayuda, mucho más que la cibernética, a ahorrar tiempo y dinero, a mejorar la salud, a disponer de mejores espacios públicos, a capacitar a mayores y menores a moverse libremente y a disfrutar de la calle y de la ciudad de manera amable, segura y relacional.

Ah, y una cosa, la gente de los drones no saben qué hacer con peatones y bicicletas por la escasa masa y energía que mueven ya que hace muy difícil su detección y posicionamiento "on time" por sus radares y satélites y muchas veces para cuendo se quieren dar cuenta es demasiado tarde y los tienen que atropellar.

UMTRI Revised Draft 2 from safetypilot on Vimeo.

domingo, 2 de febrero de 2014

Ahora va a resultar que Volkswagen significa movilidad sostenible

Como BMW, Honda y otras marcas punteras, la industria del automóvil se ha puesto ya hace tiempo a adulterar el discurso de la sostenibilidad y del ambientalismo para vender más coches. Teniendo en cuenta que es la industria comercializadora más potente del planeta y que está en eminente recesión a nadie le extrañará que trate de identificar las tendencias emergentes para fagocitarlas y regurgitar su versión pervertida y perversora y así vender más de sus productos.



En la ciudad donde vivimos, Pamplona, manda, entre otros, la Volkswagen. Quedaba constatado hace unas semanas en un editorial que lo decía a las claras: es la vaca sagrada de la economía navarra, el motor de nuestra riqueza, de nuestro bienestar, de nuestro desarrollo y la esperanza de nuestro futuro... o al menos eso es lo que nos quieren hacer ver.

Aunque estaríamos dispuestos a tragarnos todos sus humos con ejemplar sumisión y nadie a este lado del Ebro osaría criticar a quien le da de comer, la prepotencia y el paternalismo propio de las grandes industrias multinacionales les obliga a hacer demostraciones públicas de su benevolencia y de su contribución incuestionable a la sociedad donde se asientan y, ya de paso, a su entorno.



Es el caso de la Volkswagen. Si a nivel mundial ha lanzado su mensaje de respeto al medio ambiente gracias a innovaciones tecnológicas que reducen la contaminación y minimizan el consumo energético, últimamente tienen una especial fijación en las bicicletas ya que se han debido dar cuenta de que transmiten todo lo que la mercadotecnia busca: una imagen fresca, amable, respetuosa, sana, limpia, moderna, atractiva y, por qué no, feliz.

O casi mejor... bicicleta

Hace tiempo que el monstruo alemán dijo dar con la solución a la movilidad urbana, cuando nos presentó su "bicicleta" eléctrica plegable. "Bicicleta" entre comillas porque no tenía pedales, por lo cual deberían haberla presentado como un ciclomotor, pero ellos ya sabían lo que exigía el guión y lo que marcaba la tendencia. La juventud en el mundo desarrollado ya no quiere coches y, mientras que los americanos prefieren tablets o smartphones, en Alemania prefieren bicis. Así pues, bicis o sucedáneos de bicis. Luego ya fue toda una gama.



En nuestra ciudad agradecida, la Volkswagen lidera hasta la Semana de la Movilidad Sostenible, en la que los ciudadanos y ciudadanas reconocen con una peregrinación en bicicleta la contribución inigualable que hace la factoría automovilista a la movilidad y recorren la ciudad hasta meterse en sus fauces y circular alegremente donde, hasta ahora, las bicicletas no podían llegar (a menos que fueran las bicicletas que usan algunos operarios para moverse por dentro de la fábrica).

Digo hasta ahora porque hoy se puede comprobar en la contraportada del mismo periódico (ese que demostraba la necesidad irreemplazable de esta industria) que la magnanimidad de esta compañía no conoce límites y no han tenido pudor en becar por cuatro meses a dos estudiantes de arquitectura de la Universidad de Navarra para que desarrollaran su proyecto de hacer un carril bici hasta el interior de la ciudad industrial. Algo que vienen reclamando algunos de sus empleados, lo pocos que osan ir en bicicleta a trabajar, con la negativa como respuesta invariable.

La magia mediática, el lobbismo y la mercantilización sublime de todo ello vende mucho más que atender las demandas laborales de unos cuantos pirados. No sé que será lo siguiente, pero seguro que no hacen caso de los postulados de las personas que llevan años dedicándose a esa valiosa labor de fomentar la educación vial y la movilidad sostenible en el Parque Polo, un centro que se aloja dentro del recinto blindado de la misma factoría y que cuando no se usa para eso sirve de pista de carreras para karts y minimotos.


Algunos hasta ahora pensábamos que el sueño nazi llamado  "Volkswagen" significaba algo así como "el coche del pueblo", el utilitario, el paradigma de la movilidad, el fundamento de la hipermotorización doméstica, el origen de los problemas de la congestión, de la contaminación, de la sobreocupación y de la violencia vial de nuestras ciudades, pero va a ser que no, que estábamos equivocados. Ahora va a resultar que "Volkswagen" significaba movilidad sostenible y, como nos despistemos, va a significar también bicicleta y al final también felicidad.

No hace falta que te lo creas, es así... y, si no, se cambia la historia y punto.


miércoles, 8 de enero de 2014

El duro trabajo del lobby automovilístico

Casi no me atrevo a transcribir este editorial que me encontré el otro día en el periódico de más tirada de mi región y me dejó tan estupefacto que hasta hoy no he reunido las fuerzas para reproducirlo íntegramente en este espacio de reflexión sobre una movilidad alternativa a la motorizada.

La finalidad del post de hoy no es otra que la de reconocer que todavía trabajamos contra lobbies involucionistas demasiado arraigados en el poder, tanto político como económico y por supuesto mediático de este país decimonónico en el que navegamos o en el que estamos varados o quizá en el que estemos anclados a un fondo que cada vez es más profundo y nos vaya a hacer naufragar aún más si cabe. No se sabe.

Ahí va:

Los coches como motor económico

Las ventas de coches vuelven a crecer en España tras dos años de caída. Aunque sea debido a los sucesivos planes PIVE, el dato cierto es que las matriculaciones de turismos y todoterrenos cierran el año con 722.703 unidades, un 3,3% más que en 2012. Un balance que en Navarra todavía es más positivo, al matricularse 7.737 turismos, lo que supone un aumento del 9,99% respecto al año anterior. Si a ello se suma que Volkswagen ha sido la marca líder de ventas por segundo año consecutivo en el mercado español las perspectivas para un sector tan estratégico, especialmente en nuestra comunidad, como el del automóvil resultan esperanzadoras.

No se puede ignorar que el incremento de ventas ha sido posible, sobre todo, gracias a los efectos expansivos de los planes PIVE, en sus cuatro ediciones, como tampoco se puede obviar su influencia socioeconómica y como fuente de ingresos para la propia Hacienda. Las subvenciones representan para el Estado y las comunidades una inversión con un importante retorno impositivo en forma de recaudación por IVA e IRPF. Con todo, los fabricantes, agrupados en Anfac, se lamentan de que el volumen de ventas es todavía bajo para el nivel de desarrollo del mercado español; dicha patronal explica en un comunicado que la crisis ha frustrado la renovación de 2,2 millones de vehículos.

El sector automovilístico es básico para España, y ha conseguido adaptarse a la crisis con una flexibilidad ejemplar. Además de dar trabajo a 300.000 personas distribuídas en 17 plantas de 10 empresas fabricantes diferentes, tiene efectos positivos sobre el medio ambiente y el ahorro energético, al reducir la contaminación en general y los gases de efecto invernadero en particular. Sin olvidar la cadena de valor relacionada con el automóvil, por un efecto de inducción sobre aseguradoras, publicidad e incremento de la seguridad del transporte.

Todo ello demuestra la conveniencia de mantener los sistemas de ayudas públicas al sector, ya que con ellas, además de consolidar esta valiosa industria como vanguardia de las exportaciones, refuerza su importancia como motor de la recumperación interior.

Tan real y literal como increíble. Los desconfiados podéis consultar en la hemeroteca (aunque tendréis que pagar por ello, jajaja).

domingo, 21 de julio de 2013

Tú atropella ciclistas que nosotros te cubrimos las espaldas

Así de fácil. Si vas conduciendo tu automóvil y te das el "susto" de atropellar un ciclista, tranquilo que nosotros estamos aquí para que eso no suponga un disgusto para ti y para tu economía. Terrible.

domingo, 27 de enero de 2013

Peatón, no cruces por el paso de cebra

15 atropellos en 20 días. La ciudad de Pamplona ha sido escenario de un aumento espectacular en los atropellos de peatones. Tanto ha sido así que la Policía Municipal, ha decidido iniciar una campaña sobre el terreno para tratar de resolver el problema.

Hasta aquí todo lógico, pero ¿cómo pueden evitarse los atropellos? La Policía Municipal de Pamplona ha pensado que posicionándose en los pasos de peatones más conflictivos para recordar las responsabilidades de conductores y viandantes. Esto es, que los peatones pasen por estos pasos y que los coches respeten la prioridad de los viandantes.

Lo malo es que, de los 15 atropellos, 13 se han producido precisamente en esos pasos peatonales. Así pues, es difícil adivinar qué más se puede hacer que trabajar para que los conductores sean más respetuosos con las normas de circulación en estos lugares.


¿Cuál es entonces la estrategia? Pues, sencillamente, tratar de repartir la culpa de los atropellos con los peatones, recordándoles que ya no basta con cruzar por los pasos habilitados para ellos sino que ahora tendrán que incrementar sus precauciones a la hora de invadir la calzada asegurándose de que los conductores les hayan visto y extremándolas cuando las condiciones meteorológicas sean adversas ya que paraguas, capuchas y prendas oscuras dificultan su visibilidad y su interacción con los automovilistas.

Según los datos y la estrategia de la Policía podríamos concluir que:
  1. En Pamplona los pasos peatonales son los lugares más peligrosos para cruzar ya que más de un 85% de los atropellos sucedidos este año han tenido lugar en ellos.
  2. Que en días lluviosos es mejor no salir a la calle en algo que no sea un coche y que, si se hace, es mejor no llevar paraguas y capuchas, porque dificultan las operaciones al cruzar la calle.
  3. Que es mejor no ir vestido de colores oscuros de noche.
Ya sólo queda por decir que la mejor manera de evitar que los peatones sean atropellados es que no anden a pie. Todavía hay demasiada gente y gente demasiado poderosa obsesionada en demostrar que el coche no es el verdadero culpable de la peligrosidad vial y en culpabilizar a las víctimas de estos "accidentes". Y no hay visos de que esto cambie.

lunes, 21 de enero de 2013

El gran pufo de las autovías

Somos el país de las infraestructuras megalíticas para los coches. En la ciudad y fuera de ella, esto está pensado y desarrollado para los coches. Pero la cosa se ha ido de las manos desde hace ya unos cuantos años y parece que nadie acaba de poner el grito en el cielo. No sé. Igual se nos pasa el enfado cuando llegamos antes a nuestro pueblo, a nuestra montaña o a nuestro curro. Quién sabe.

Lo que pasa es que en esto, como en tantas otras cosas, nadie se ha preocupado en saber cómo funciona realmente, cuánto cuesta, cómo se paga y quién se enriquece con ello. Igual porque nadie se ha preocupado tampoco en explicarlo. Igual porque es tan grave que es mejor que el vulgo lo disfrute... y lo pague.

Un ejemplo sangrante se recoge en el periódico regional opositor de la región donde vivo: la Autovía del Camino es una de esas obras desproporcionadas realizadas en los años de la depredación del suelo, del derroche del dinero público y del fasto descomunal.

El Supercamino

Una obra de apenas 70 kilómetros que costó 334 millones de euros, sólo un 11% más de lo presupuestado, pero que se decidió fin
anciar con la perversa fórmula del "peaje a la sombra". Perversa sobre todo cuando está mal calculada. Según este método la Administración firma una concesión con un grupo de inversores gracias al cual se ahorra los fastuosos desembolsos que exige una infraestructura de estas características a cambio de pagar, una vez construída, por cada kilómetro recorrido por cada vehículo que utilice la vía.


Si el cálculo hubiera estado bien hecho, el precio por kilómetro sería justo y el sistema de financiación razonable. El problema viene cuando el cálculo de usos se hace a la baja y el precio se infla. Entonces llega el beneficio, y con él la sospecha. Sobre todo cuando no se cumplen las expectativas oficiales y la autovía es un éxito y se usa mucho más que lo que se creía y el beneficio se dispara.

Pues resulta que la citada autovía cuenta con estos ingredientes y el gobierno regional, como todos los gobiernos regionales en estos momentos, está pagando el pato, y lo está pagando además, no a la concesionaria original (mezcla de caja de ahorros, gran holding constructor y pequeña amalgama de constructores locales) sino a un grupo inversor filial ni más ni menos que del Deutsche Bank que, enterado de la rentabilidad exorbitante que ofrecía, decidió hacerse con el 80% del negocio.

¿Cómo vamos a sufragar esto? 

En nuestro triste caso a razón de 5,82 por cada vehículo ligero que recorra los 72 kilómetros o de 7,84 euros por cada vehículo pesado hasta 2032. Y eso que la crisis, la bendita crisis está haciendo que el tráfico disminuya, también en esta vía y que se haya paralizado la expansión inmobiliaria que genera, a modo de racimo, cualquiera de estas grandes infraestructuras de alta capacidad y alta velocidad a su alrededor.

¿Quién va a parar todo esto? Desde luego este no parece el Camino. El Camino de la austeridad, de la humildad, de la solidaridad, aunque algo conserva del espíritu del Camino: la penitencia.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Incentivar el uso del coche

En agarrarnos con fuerza a un clavo ardiendo es en lo que parece que se está convirtiendo este tránsito increíble entre la vorágine y la debacle de este sistema moribundo. O al menos así están tratando de explicárnoslo como única opción posible. Da igual que sea más de lo mismo o menos de lo mismo, el caso es que sea lo mismo. En eso consiste el truco, en insistir hasta la saciedad en los mismos postulados que nos han traído hasta aquí, como los únicos que nos pueden llegar a salvar. Increíble de no ser cierto.

Un ejemplo de ello, más allá de las recetas económicas y políticas que nos están administrando, es el aliento desesperado que quiere dársele al coche como bastión de la movilidad y motor de la economía. Alargar la vida del todopoderoso vehículo parece que es el encargo que se han propuesto los poderes, aceptando el chantaje de fabricantes y vendedores, por llamarlos de alguna manera digna.

La noticia es el nuevo plan de ayudas a la compra de coches nuevos o seminuevos en la que se ha embarcado el gobierno central de la mano de fabricantes y concesionarios. A la espera de que el ladrillo vuelva a pesar lo que pesaba y, no contentos con esquilmar las arcas públicas para pagar el desastre, ahora vienen con una micromedida de ayuda a la compra de coches.


Más coches

Hacen falta más coches. La caída en picado de un sector que había generado su propia burbuja al calor de la inmobiliario-financiera y que ahora sufre las vacas flacas ha servido para justificar, bajo la excusa de mejorar la eficiencia y disminuir el nivel contaminante, la subvención a la compra de 75.000 coches de aquí a diciembre.

Ahora que la demanda de coche había bajado, por la disminución de la actividad económica, por el incremento del precio del combustible y, en menor medida, por las medidas disuasorias de su uso, principalmente la tarificación del aparcamiento, ahora vienen los poderes fácticos y se autoadjudican unas ayudas que, por ejemplo, la compra de bicicletas no la tienen.

75.000 coches más. Prácticamente nada. Si en vez de coches se hubiera financiado la compra de bicis hubiera dado para 1.000.000 a razón de 75 euros/bici, que en proporción viene a ser lo mismo. Todo para salvar a fabricantes y a tiendas, dando igual que la fabricación sea estatal o no.

Para la ciudad, sobre todo

No ha pasado ni una semana de la celebración de la Movilidad Sostenible como evento, en la misma ciudad en la que se organizó simbólicamente la marcha de la bici hasta la factoría de coches local el periódico de mayor tirada y más conservador publica hoy un informe según el cual Pamplona es tan transitable en coche en Septiembre como en Agosto. Cuestión de minutos.

¿Qué significa esto? Pues que esta ciudad, como tantas otras, es todavía demasiado favorable al uso del coche. Que, pese a esas medidas pretendidamente disuasorias, la facilidad y la prioridad de uso del coche como medio de locomoción es incontestable. Eso y que, como en todas estas mediciones de viajes en coche se siguen descontando los tiempos terminales de aparcamiento y desplazamiento a pie hasta el destino final.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Tratando de abducir a los cicloidiotas

Por enésima vez, la insaciable industria del automóvil ha tratado de alucinarnos con su poderío como demostración de que vivimos en un mundo ridículo los que pedaleamos trastos de dos ruedas simples. Y han vuelto a acaparar la audiencia con su potente armamento mediático. ¿Cuál es la cosa? Pues que se les ha ocurrido desarrollar un engendro con dos ruedas y un "peazo" motor eléctrico que se te va la olla para dejarnos a la altura del barro a los que nos conformamos con que la cosa tenga dos ruedas y ande a pedales. Un artilugio que es más o menos así:


Ahora bien, se han preocupado en desarrollar una bici que no sea para nada sustitutiva de ninguno de los fabulosos coches que ellos producen, sino más bien complementaria. ¿Os creíais que eran estúpidos o qué? Así nos presentan un arma para darte tus lujos de "freestyler" por ahí por donde los coches te dejen, es decir, fuera de la calzada. ¡Bien! Podrás hacer tus caballitos (perdón "wheelies") a golpe de acelerador y con el casco suelto, surcar jardines, subirte al mobiliario urbano o bajar escaleras con una máquina que registrará tus proezas y puntuará tus cabriolas y con la que podrás relacionarte a través de tu "smart phone". ¡Una verdadera amiga!



Basta ya de basura, por favor. Aún recuerdo la tan cacareada bazofia que sacó hace un año la Volkswagen a la que se olvidaron ¡vaya por dios! de ponerle pedales. Aunque bien visto, ¿por qué iban a pensar que eran imprescindibles para llamarle a su invento bici?


Seguiremos atentos al bombardeo y perdón por la interferencia.

martes, 1 de mayo de 2012

¡Malditos peatones, malditos ciclistas!

Sois una pena. Miserables. Perdedores. Ilusos. En una sociedad pensada por y para el coche, los que no lo utilizáis automáticamente os autodiscrimináis, os autoimponéis un castigo: el de penar en la marginalidad, el de moveros subrepticiamente por vericuetos imposibles, esperando vuestro efímero turno para cruzar esas fabulosas avenidas y circunvalaciones. Sois los malditos en el universo de la automoción.

Y para colmo os empeñáis en poneros en riesgo de manera irresponsable, saltando desde cualquier lugar a la carretera, para que os atropellemos y encima corramos con las consecuencias de hacerlo. ¿No os dáis cuenta de que estáis haciendo el ridículo? ¿No os dáis cuenta de que molestáis? ¿O es que andar o pedalear esas ridículas bicicletas os impide pensar?

A ver pandilla de ilusos ¿qué creéis que puede ocurriros cuando os metéis en nuestro camino? ¿Para qué creéis que inventamos los pasos peatonales y los semáforos? ¿Y los carriles bici? ¡Dejad pues de ser unos irresponsables y ceñiros a vuestros sitios! ¿Es que no os vale con eso y con los parques y paseos?

¿Qué creéis que váis a conseguir con vuestro empecinamiento, eh? ¿Cambiar el mundo? ¡Resultáis patéticos! Haceros un favor, dejar ya esa estupidez de reptar o, al menos, cuando lo hagáis, apartaros de nuestro camino que nosotros tenemos prisa. Porque somos los que hacemos cosas importantes, los que sostenemos este mundo que os da de comer también a vosotros, infelices.

Abandonar ya esa estúpida sonrisa que quiere hacer ver que os lo estáis pasando bien, que disfrutáis haciéndolo. ¿A quién queréis engañar? ¿De qué pueden hablar dos peatones más que del tiempo? Los asuntos graves en este mundo se tratan a puerta cerrada o al volante. Lo demás son idioteces.

¿Qué hacéis saludando a la gente? ¿Qué pasa, que os sobra el tiempo? Pues entonces quitaros de en medio al menos. ¡Cretinos desagradecidos!

Estáis agotando nuestra paciencia con vuestra tontería, con vuestro capricho de ir andando o en bici a los sitios y ya os empieza a valer. Vuestro tiempo ha pasado,.ignorantes. Ya lo dijo Margaret Thatcher:
"Pararse en el medio del camino es muy peligroso; terminas siendo arrollado por el tráfico de ambos lados."
 A ver cuándo os enteráis.

viernes, 24 de junio de 2011

¿Giro a la derecha o cambio de sentido?

Para el que no se haya enterado todavía, o no se quiera enterar, en este país ha habido unas elecciones que han cambiado el panorama municipal y autonómico de una manera determinante. Y no sólo ha pasado aquí, en la mayoría de Europa ha habido un giro mayoritario a la derecha como resultado principal de los comicios de la crisis... y de la indignación.

Nada hace sospechar, en estas circunstancias, que las cosas vayan a mejorar en términos de movilidad. Porque aunque la bicicleta siga siendo políticamente correcta y no sea coto de ninguna tendencia política, el conservadurismo más recalcitrante en general no tiene entre sus objetivos la reducción del uso del coche en la ciudad. Y ese ha cobrado un impulso renovado después de estas elecciones.

Una noticia realmente simbólica de lo que se nos puede avecinar la leía ayer en el Diario de León mientras esperaba la llegada de un tren que me devolvería hacia un Reyno donde al pactismo y al posibilismo se le llama gobernabilidad.

León "ruge" de nuevo


Al recién estrenado y flamante alcalde de León no le ha temblado el pulso y no le ha costado siquiera una semana deshacer una de las actuaciones de reducción del tráfico motorizado en una de las arterias principales de esta ciudad y, en apenas 8 horas de trabajos, ha retrocedido en el tiempo y ha devuelto a sus ciudadanos automovilistas dos carriles que les habían usurpado los socialistas, para convertir una calle que era una carretera en un bulevar. Afortunadamente los populares han restablecido el orden.

No es tan triste como sintomático comprobar que, en lo que atañe a la llamada movilidad sostenible, esto, más que un giro a la derecha que se puede generalizar de manera peligrosa, puede representar un cambio de sentido, una vuelta a la realidad en blanco y negro, con buenos y malos, con amigos y enemigos, con nosotros o contra nosotros. En este nuevo panorama el coche puede volver a ser el bueno, los que lo usan, los amigos, y todo el que no lo quiere está contra el progreso, contra la recuperación económica y contra el comercio local, por no hablar de que es un enemigo declarado del vecindario. Para ayudar a argumentarlo podría cumplir un papel decisivo el coche eléctrico subvencionado.

"La calle es nuestra"

Esa es la consigna, aunque en este caso no se escriba en las paredes, ni se grite en manifestaciones, simplemente se ejecuta. Y punto. Y aún nos quedan las elecciones generales...

Parece que las cosas no pintan mejor en otras partes del mundo llamado desarrollado. Sin ir más lejos en la capital de la Embajada Danesa de la Bicicleta, Copenhagen, se han "reconquistado" 1726 plazas de aparcamiento para coches, según nos informa Copenhagenize, ese blog que promulga la imitación y la conversión del mundo civilizado al modelo de "ciclabilización" de esa capital danesa.