jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Pagar por guardar la bici?

Estamos aburridos de ver correr el dinero en temas relacionados con la bicicleta a millones. Ahora menos, con esto de la crisis, pero todavía demasiado. Se han cometido auténticas tropelías en nombre de la bici que han costado a las arcas públicas un buen montón de euros y nos hemos quedado tan contentos, embobados ante semejante despilfarro en favor de nuestras queridas dos ruedas, aunque hayan sido proyectos impresentables, actuaciones improvisadas, despropósitos mayúsculos o simple fasto sociopolítico.

El caso es que el asunto de usar la bici en la ciudad sigue más o menos como estaba, es decir, mal. No es que quiera presentar la cosa negra por pura tendenciosidad, siguiendo la corriente contraria a la mayoría, no. El tema es que, cuando nos queremos poner un poco serios en esto de facilitar el uso de la bici, resulta que volvemos a darnos de frente contra el muro de la pobre, paupérrima cultura ciclista de aquí.

Hablo, claro que sí, de los aparcamientos, de los garajes, de los parkings, de las soluciones que garanticen la estancia segura de las bicicletas para aquellos que las utilizamos diariamente para nuestros desplazamientos habituales, esto es, de nuestra casa a nuestras obligaciones, a nuestras actividades de ocio y vuelta a casa a dormir.

¿Infraestructuras?

Todos, absolutamente todos los que se aventuran a hablar de la bici con una cierta proyección mencionan las infraestructuras, y con eso quedan de entendidos delante de sus semejantes. Es fácil. Sin embargo, más allá de todas esas barbaridades en forma de chapuzas viales que se han cometido en nuestro país y que todo el mundo ha denominado "carril bici" con la misma alegría de cuando reivindicaban "Carril bici ya", nadie se ha preocupado en otro tipo de infraestructuras destinadas a garantizar la seguridad en el aparcamiento, como pensando que eso no era importante y que las bicis se podían dejar en la calle de cualquier manera.

Hoy es el día que comprobamos algo que ya nos habían contado hace muchos años, pero que nos ha parecido bien ignorar: el factor más disuasorio del uso de la bici es, precisamente, el robo. Por encima de la necesidad de adecuación del viario. Y la demanda más repetida entre aquellos que usan la bici en la ciudad para sus desplazamientos obligados es, mira tú por dónde, la necesidad de contar con aparcamientos seguros, cubiertos, cómodos y, por qué no, vigilados.


¿Es que estos ciclistas se han vuelto locos?

Pues no. Lo que pasa es que, cuando nos ponemos verdaderamente serios a tratar el asunto de las bicis en profundidad, descubrimos que en realidad la bicicleta sigue teniendo por estas latitudes el mismo tratamiento: es un juguete de pobres, de niños o de ilusos. La cosa cobra matices grotescos cuando se plantean propuestas como la de acondicionar aparcamientos de pago para ciclistas.

Pero, ¿quién en su sano juicio pagaría por guardar su bici?
Nos sorprenderíamos. Y nos sorprenderíamos mucho más de lo que les costaría si se habilitaran plazas de aparcamiento en dos alturas, como esas que hay en esos países del norte. A modo de ejemplo, baste decir que, aplicando la tarifa proporcional al vehículo (que si de lo que hablamos es de promoción de modos alternativos de transporte no debería de ser equiparable) una bicicleta podría pagar por una jornada diaria de 8 horas algo así como 80 céntimos de euro, contando con que en una plaza de aparcamiento de coche bien aprovechada caben entre 15 y 20 bicicletas a dos alturas. ¡Menos de 1 euro al día! ¡Sin subvención!

Pensemos ahora en el transporte público. Una persona que se desplaza en transporte público tiene de presupuesto diario una cantidad similar pero resulta que cada viaje está sufragado en un porcentaje nunca inferior al 40% por el erario público. Si extrapolamos esta proporción a la tarifa de parking bici calculada estaríamos hablando de menos de 50 céntimos al día por tener la bici a cubierto, segura y vigilada. ¿Quién no pagaría eso por una bici decente?

Total, me la van a robar...

He aquí el problema: la bici urbana nunca puede ser una bici decente porque es tal la percepción de inseguridad ante el robo que tiene la mayoría de los usuarios que no se plantean ni remotamente la posibilidad de usar una bici buena. ¡Fabuloso! ¡Otra pescadilla que se muerde la cola! Es lo que tiene la rueda, que es circular.

¿Qué pasaría si un ayuntamiento valiente propusiera destinar el mismo presupuesto que se gasta (o que deja de ingresar) en bicicletas públicas a una política de implantación y fomento del aparcamiento gratuíto o semigratuito de calidad para bicis privadas? ¿Y si destinara un 10% de lo que ha destinado en los últimos 5 años a implantar carriles bici? Pues probablemente que fracasarían ante la contestación popular, ante las descalificaciones públicas por el atrevimiento y el desatino y ante las presiones de los círculos de poder para tratar de recuperar el sentido común ante semejante majadería. Somos así de tristes, así de pobres y así de mezquinos.

Mientras tanto, seguiremos fomentando la cultura del robo de bicicletas, esa que perdona al ladrón, que castiga a la víctima, que propone como solución el registro y el marcaje de las bicis y que ignora la potencialidad de un medio de transporte que, tratado con la misma dignidad que los demás, sería realmente revolucionario.

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2 comentarios:

  1. Yo ya he sufrido un robo de bicicleta, y con la actual no me arriesgo a dejarla en la calle (cuando estoy trabajando ya que mi principal uso es como transporte al trabajo), pago una plaza en un parking, 12€ al mes.

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  2. Yo estoy de acuerdo en casi todo, pero quiero puntualizar algunas ideas:
    1-La dejación de responsabilidades de los responsables de seguridad ciudadana, tanto los altos cargos como los medios y la policía en general en este sentido no tiene justificación. El coste de la parte proporcional de su sueldo también podría entrar en este análisis dado que cobran por una función que no hacen.
    2-Que las entidades que se presentan con RSE RSC y demás "imágenes amables" ante la sociedad no sean capaces de habilitar una zona segura de parking de bicicletas en sus instalaciones es muy poco edificante, máxime si analizas el poco espacio que requeriría ó si debe ser en exterior, una solicitud de autorización de grabación por webcam como medida disuasoria.
    3-"Para vestir un santo no hay que desvestir otro". Puede hablarse de prioridades de gasto, de gastos superfluos ó de malas elecciones...pero no creo que sea una buena idea detraer el poco presupuesto que requiere habilitar aparcamientos de unas exiguas y necesarias partidas presupuestarias...sobre todo si los nuevos viales para la bicicleta van con cargo a la entidad urbanizadora de las nuevas construcciones por exigencia legal, y no contra un presupuesto del Ayuntamiento.
    Otra cosa sería que a quien se saca la foto y obtiene un rédito de imagen y electoral al inaugurar servicios y dotaciones se le exijan responsabilidades cuando no están bien hechas ó luego se abandonan a su suerte para una muerte languideciente.

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