jueves, 6 de enero de 2011

Hora punta... una oportunidad para la bici

Otra vez sobre lo mismo: la coincidencia de horarios y de itinerarios. Y sus consecuencias: la congestión, los embotellamientos, los atascos, el estrés, la agresividad, la impotencia, la frustración. Nos hacemos a todo. A todo. Es la naturaleza humana. Adaptativa. Es la cultura de la privación, del sufrimiento, del "quien algo quiere, algo le cuesta".

¿Las causas? De sobra conocidas: la dispersión geográfica, el urbanismo expansivo, la deslocalización de las actividades, la excesiva dependencia del coche privado y privativo... la movilidad. En el fondo: el miedo, una distorsión de la idea de bienestar, de confort, de calidad de vida, de seguridad. Estamos locos y queremos estarlo. Aunque nos cueste mucho. Y no sólo dinero. Varios estudios ya nos han enseñado que gran parte de los conductores están frustrados con el modo de desplazarse a sus ocupaciones y eso les provoca ansiedad. Nada nuevo.

¿Qué hacemos para resolverlo?

Se barajan muchas fórmulas para combatir la concentración excesiva de viajes: potenciar la mayor ocupación de los coches, fomentar el teletrabajo, escalonar horarios, promocionar el uso del transporte colectivo y, en último caso, utilizar la bicicleta. Siempre en último caso. Como si fuera descabellado.

La cosa es que, sobre el papel, todo funciona, pero la realidad de la gestión de la demanda de movilidad (así es como se llama) es cruel. Y triste. Muy poca gente está dispuesta a hacer algo que no sea individual, privativo y discrecional. Esto es: coche individual. O en el mejor de los casos: moto. Y nadie mira a la bicicleta. Como si hacerlo fuera una locura.

La bicicleta privada (con la pública es imposible) ofrece la única oportunidad real de dar soluciones a este problema. Sobre todo en los grandes centros de actividad y en ciudades que, por su configuración, no pueden contar con transporte público de alta capacidad. Y este es un asunto serio. Vital. Pero nadie quiere afrontarlo con la determinación que requiere.

¿Es tan complicado dar oportunidades a la bici?

Pues no. Es fácil. Y barato. Para dar oportunidades reales a la bicicleta hay que resolver dos problemas claves: los itinerarios y los aparcamientos. O lo que es lo mismo: la accesibilidad y la seguridad.

1. Itinerarios seguros
Buscar, acondicionar y promover itinerarios seguros a los principales centros de actividad (polígonos empresariales, centros educativos, centros hospitalarios, etc.). No necesariamente carriles bici. Rutas de tráfico tranquilo, sendas dedicadas, visibles, iluminadas, limpias y conectivas.

2. Aparcamientos seguros
Y también aparcamientos, que no aparcabicis. Aparcamientos seguros, cómodos, cubiertos y vigilados. Donde dejar la bicicleta durante toda una jornada con garantías. Y, para el que quiera rematarlo, taquillas y vestuarios para los "valientes" que se lo propongan.

¿Qué conseguiríamos?

Los efectos pueden ser devastadores. Además de las consabidas ventajas para el usuario (salud, economía) y para la sociedad (descongestión, menor contaminación) son realmente importantes las ventajas para la propia actividad productiva:
  • puntualidad,
  • mejora de la productividad,
  • reducción de las bajas,
  • reducción del estrés,
  • ahorro empresarial en costes por kilómetraje y por oferta de aparcamiento,
  • mejora de la habitabilidad en el entorno de los centros de actividad...
Demasiado para no proponérselo.

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