miércoles, 13 de noviembre de 2013

Glamour y bicicleta

No la bicicleta no da necesariamente elegancia ni aporta atractivo por el mero hecho de montarla.

Dicho esto, hay que dejar constancia de que cada vez hay más gente con glamour que anda en bicicleta y cada vez hay más gente que anda en bicicleta con glamour.

Glamour entendido como una elegancia especial que exhiben muchas personas que transmiten una actitud, una seguridad y una soltura que las hace atractivas.



Indudablemente son personas que se cuidan y que cuidan los detalles, pero, más que eso, son personas que tienen una forma de moverse, una forma de estar, una presencia que las hace especialmente atractivas.


A ese tipo de personas, la bicicleta les sienta bien y, normalmente, cuando este tipo de personas eligen la bicicleta como vehículo aciertan, y aciertan en la manera de utilizarla, hacen de la bicicleta una extensión de su persona, forman con sus bicicletas un solo ente, una unidad mágica, sensual, distinguida pero terriblemente natural, inconfundiblemente normal, sin exageraciones, sin desatinos, sin pasar desapercibidas pero sin dar la nota.



Esa discreción brillante, esa sensualidad sugerente, esa conjunción armoniosa, esa elegancia indiscutible también está presente entre los que andan en bici. Y cada vez más. Gente que hace lo que cree y cree en lo que hace y en cómo lo hace. Gente que aporta dignidad, clase, estilo.


No te cansas nunca de verlos pasar.


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