miércoles, 30 de enero de 2013

Hazte un favor, no me toques la bocina

Querido automovilista:

Cada vez que me veas circular delante tuya por una calle cualquiera de la ciudad piensa que gracias a mi tú tienes más espacio para circular, tienes mejores oportunidades para aparcar, respiras un aire un poco mejor, pagas un poco menos de sanidad pública, mantienes tu carretera menos desgastada a pesar de que mis impuestos la pagan igual que los tuyos, y, sobre todo, la ciudad, tu ciudad, mi ciudad, es un poco más tranquila, un poco más amable, un poco menos violenta, un poco más segura.


Así pues, querido automovilista, cada vez que me veas circular delante tuya, hazte un favor, no me toques la bocina, no te enfurezcas porque no circulo al límite de la velocidad permitida, no te castigues pensando que estoy retrasando tu importante viaje, no presupongas que estoy ahí sólo para fastidiarte, no consideres mi elección como despreciable o ridícula, porque, si mucha gente decidiera dejar de utilizar el coche para alguno de esos viajes que no lo requieren, este mundo sería mucho más habitable, más duradero, más humano. Hazte un favor, no lo hagas.

Gracias. De nada.

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6 comentarios:

  1. Por desgracia, los destinatarios de tu mensaje no siguen este blog. Y, si siguieran este blog, no necesitarían tu mensaje :(

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    1. 9 horas solamente ha tardado Bernardo en quitarte la razón.

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  2. Cada vez que me adelantas cuando yo me paro en un semáforo en rojo y tu no, yo te tengo que volver a adelantar, lo que supone llevar a cabo una maniobra de adelantamiento en hora punto con mucho tráfico. Si te adelanto una vez y en el siguiente semáforo, mientras yo estoy parado cumpliendo la normativa y tu no, me adelantas, te tendré que volver a adelantar. Si esto ocurre una vez o dos nadie debería ponerse nervioso, pero a la tercera lo mínimo que puedes esperar es que me cague en todo lo que se menea.

    Así que, querido ciclista, cada vez que me veas parado en un semáforo en rojo, hazte un favor, no me adelantes.

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    1. Querido Bernardo, si sabes que vamos a terminar viéndonos en el siguiente semáforo en rojo: ¿Para qué ***** me adelantas?

      Dejamos para otro día la distancia lateral que dejas al adelantarme, no sea yo el que se cague en todo lo que se menea sobre cuatro ruedas.

      Yo me paro cuando el semáforo está en rojo, aunque a veces si está en ámbar no lo hago por si un "Bernardo" que me viene pisando los talones se me lleva por delante.

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    2. Bernardo Garcés asimila el post de Eneko de una manera que barre para casa, para su casa, en este caso. Desde el punto de vista del automovilista, bajo el del caparazón sobreprotector y acondicionado de su carro (no tiene que ser de última gama, no caigamos en tópicos) le resulta harto molesto "deber" adelantar a la mosca cojonera que parece que ni corre, pero que se salta todo lo que se menea. Ese "deber" es, al menos, muy discutible, pues las distancias de seguridad son una teoría cívica más traicionada que la ética de este país.
      El salto en rojo del semáforo que le achaca al ciclista es un salto que muchas veces éste da para aligerar el tránsito viario, unido a una estética por la fluidez, que no va en detrimento ni debería provocar los nervios del conductor acolchado. Pero lo que está claro es que esta especie de lucha de clases que actúa soterrada en el paisaje cotidiano de la velocidad y sus instrumentos debería estar ya superada, aunque para debatir de vez en cuando y volver y retornar a la cuadratura del círculo está más o menos bien, aunque sea como recordatorio de la lógica que me dice que la razón en esta cuestión de espacio y tiempo la tiene los que circulan como yo, sobre doce ruedas ( o seis bicis ) :)
      Ahora observo las distintas posibilidades de la cara, del rostro del automovilista cuando supera por una ridícula tercera vez al ciclista mientras se jacta que a él su ritmo natural de conducción le otorga el derecho de hacerlo. ¿Es derecho en realidad? Puede ser arqueamiento de cejas, insultos en voz baja, en voz alta, en voz que supere en decibelios el sonido de su dial de las noticias del día o de los 40 Principales, ya que uno está acristalado y las cagadas de las palomas como mucho van a la carrocería y no al hombro del otro, puede hacerlo... nadie le ve... de la misma manera que algunos ciclistas no se cortan un pelo tampoco a la hora de airear sus pensamientos, su libertad (¿o no tanta?) de movimientos parece concederle ese derecho. Pero uno, por mucho que se esfuerce en entender movimientos contrapuestos, debe chutar hacia una portería, y esa es la antidopada postura del ciclista urbano, y las trampas se las deja a los que se siguen no adecuando al calmado del tráfico y al calmado de actitudes.

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  3. Eneko, en términos generales estoy de acuerdo con lo que dices. (También yo, aprovechando que el Manzanares pasa por Madrid, pediría a los ciclistas de acera que no me 'timbreen'). Lo que me ha saltado a la vista como un puñetazo ha sido lo de "delante tuya" que, para más inri, lo repites. Sé que es un error muy común este de unir adverbio de lugar con posesivo, pero aun así no me acostumbro. De modo que, si te parece bien, cámbialo por "delante de ti". Después, si te sigue pareciendo bien, borra este comentario. Gracias.
    Saludos.

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