sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Madrid se re-cicla?

Ya sólo nos quedaba Madrid como bastión inexpugnable en esta bicicletería nacional, hasta que hoy nos hemos desayunado con esto gracias otra vez a en bici por madrid:



Madrid prepara su ofensiva para hacer su almendra central más limpia y más sostenible en téminos de movilidad. Con toda una batería de medidas más o menos conocidas, más o menos repetidas, más o menos valientes. Reducción del espacio de circulación, ampliación de las zonas peatonales, presión sobre el aparcamiento, financiación cruzada, corredores para el bus... y carriles bici en circunvalación, un eje central, ciclocalles y bicis públicas para acallar a los bicicleteros.

La noticia se ha recibido con distintos niveles de entusiasmo entre los círculos de interés cercanos al asunto. Sin duda siempre son bien recibidas las noticias que tratan de replantear la calidad de vida, la accesibilidad y la seguridad en la movilidad en cualquier ciudad. Que sea Madrid multiplica la expectación por el efecto llamada que genera cualquier movimiento en las grandes ciudades. Lo hemos visto con los procesos en Barcelona y los sucesivos en Sevilla, Valencia o Zaragoza.

¿Hace falta tanto?

Es la pregunta prohibida cuando hay tanto por hacer, pero, vista la facilidad que tienen nuestros técnicos y políticos de despilfarrar y de hacer cosas caras y deficientes, resulta imprescindible cuestionar cualquier plan de actuación de esta envergadura en el que se habla de cientos de kilómetros y millares de bicis públicas, en una ciudad que ya nos habían enseñado que se podía circular en bici.


Hay cosas interesantes como la segregación unidireccional en subida o en contradirección y, en la misma calle, la integración con limitación de la velocidad a 30 en bajada o en la dirección de circulación del tráfico motorizado.

Lo que no parece que sea tan afortunado, visto tan sólo lo que apunta el video, son los modelos de segregación con los que tratan de conseguir mejorar la seguridad de los ciclistas en ese cinturón exterior y en el eje central. Otra vez se repiten las dos fórmulas más controvertidas del libro de estilo de este país: el carril bici bidireccional y el carril bici a la derecha del carril bus. Dos de las peores trampas para ciclistas que ha inventado la ingeniería moderna y que se han dedicado a bendecir muchos incautos con fatales consecuencias.

Ahora bien, lo verdaderamente preocupante es la multiplicidad de soluciones que van a complicar extraordinariamente la circulación de los ciclistas en distintos tipos de vía, con distintas categorías y distintos niveles de prioridad,  lo que va a provocar una dificultad importante en la interpretación de las normas básicas de tráfico y de prevención en apenas unos cientos de metros, con las situaciones que esto producirá a buen seguro en los cambios de plataforma. Es decir, que para defender a los ciclistas en una recta donde está demostrado que es casi imposible que les atropellen, volvemos a multiplicar los riesgos en las intersecciones e incorporaciones.

Eso y que no se habla por ningún lado del aparcamiento (ojo aparcamiento que no aparcabicis) cuestión que cada vez somos más los que estamos aburridos de repetir que es central en el desarrollo de la bicicleta en la ciudad, ya que el robo se ha erigido como el principal elemento disuasor del uso de la bici.

Vamos que, o mucho cambia la cosa, o vamos a tener la oportunidad de presenciar otro proceso más en el que políticos, técnicos y expertos se van a juntar a jugar a las construcciones y a las maquinitas en nombre de la bici, pero no desde la bici.

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