viernes, 4 de marzo de 2011

¿Carril bici o acera bici? ¿Qué más da?

Pues da. Y mucho. Aunque el lenguaje popular denomine "carril bici" a cualquier espacio destinado a la circulación de bicicletas, técnicamente un "carril bici" es un espacio en la calzada y "acera bici" es un espacio en la acera.

Esto que puede tomarse como una cuestión menor, propia de quisquillosos, tiene una trascendencia esencial. Un "carril bici" reconoce un espacio en la calzada para un vehículo como es la bicicleta, de la misma manera que puede hacerlo para los autobuses y llamarse "carril bus" o para los vehículos con más de uno o dos ocupantes y denominarse "carril VAO" (siendo VAO, vehículo de alta ocupación). Cuando el espacio se hace en la misma plataforma que las aceras, se llama "acera bici" y se habilita para que las bicicletas circulen por allí.

Parece una tontería, pero el hecho de elegir una plataforma u otra es esencial. Mientras que los "carriles bici" simplemente condicionan la circulación ciclista, que no es poco, las "aceras bici" tienen una consecuencia mucho más determinante en la circulación de las bicicletas:
Se traspasa la circulación de las bicicletas de la calzada a las aceras, con lo cual se pierde la naturaleza de la bicicleta como vehículo, convirtiéndola en un pseudo-vehículo en un espacio de naturaleza peatonal.
    Pero es que eso conlleva una serie de inconvenientes insalvables:
    1. Se estresa a los peatones.
    2. Hay que hacerlas bidireccionales porque las aceras, por definición, no tienen sentido, lo que supone una disposición de espacio mucho mayor.
    3. Hay que modificar la normativa de circulación para entender cómo deben circular las bicicletas, y los peatones y sus "interferencias" con el tráfico motorizado.
    Pero lo peor de todo es que con esto se consiguen varios efectos fundamentales:
    1. Se dispone de espacios peatonales, por definición aleatorios y relacionales, y se los convierte en espacios de circulación.
    2. Se perjudica gravemente el tránsito peatonal, complicándolo extraordinariamente e incrementando la peligrosidad del mismo al verse invadido por vehículos que triplican y cuadruplican su velocidad.
    3. No se garantiza la seguridad de los ciclistas, ya que las situaciones de riesgo se multiplican. No sólo en las intersecciones, donde los ciclistas son imposibles de prever y acceden desde trayectorias inverosímiles a velocidades importantes, sino también a lo largo de todo el trayecto, debido al encajonamiento al que se ven sometidos que muchas veces se ve condicionado por pasos de peatones, descargas de mercancías, aperturas de puertas y mil incidencias más.
    4. La bicicleta pierde funcionalidad y por tanto pierde sentido en la ciudad, ya que los viajes se ven alargados, ralentizados, se pierde prioridad en los cruces y hay que resolver situaciones extremadamente complicadas en las intersecciones tanto con peatones como, sobre todo, con el tráfico motorizado.
    Estas ya no son cuestiones menores.



    Si ya el "carril bici" es cuestionable como infraestructura por defecto y debería prescribirse sólo en determinadas condiciones de demostrable indefensión del ciclista, mayormente en subidas mantenidas y en viales de alta densidad de tráfico con varios carriles sin posibilidad de giro a la izquierda, siempre garantizando el adelantamiento entre ciclistas, la visibilidad y prioridad en los desvíos y la distancia de seguridad respecto al resto de vehículo... la "acera bici" no hay quien la defienda. Por definición. Salvo que hablemos de aceras de anchuras superiores a 10 metros, y de infraestructuras ciclistas de, al menos, 2,5 metros de anchura, lo cual sólo puede habilitarse en la práctica en nuevas urbanizaciones, paseos o en determinadas avenidas, pero siempre que no haya una solución mejor en la calzada. Casos tan extraordinarios, que su propia excepcionalidad los hace difíciles de proponer.



    Eso sin nombrar las "aceras pintadas", una nueva fórmula que se han inventado ayuntamientos como el de Pamplona y que se trata de pintar unas líneas y unos símbolos ciclistas en las aceras, que servirían en teoría para identificar aquellas aceras transitables para las bicicletas pero con prioridad peatonal. Una locura.



    Otra cosa son los viales dedicados, también llamados "sendas bici", que son carreteras independientes de la calzada y de las aceras, que se destinan exclusivamente al tránsito ciclista, en las que los problemas vuelven a aparecer en las intersecciones con el tráfico motorizado.

    Al final, hemos complicado tanto la circulación de las bicicletas y hemos intimidado y denigrado tanto a los peatones que acabaremos inventando el "carril peatón". ¿Cómo? ¿Qué ya está inventado? ¡Vaya, siempre vamos tarde!

    8 comentarios:

    1. Gracias, Eneko. Ojalá todos los biciclistas fueran como tú.

      ResponderEliminar
    2. Yo soy peaton y no quiero bicis en las aceras, que vayan con los coches y si pasan peligro o los atropellan allá ellos por ir en bicicleta.

      ResponderEliminar
    3. El carril-peatón ya existe, es la acera y es el único carril exclusivo. Por la calzada van bicis, motos, coches y hasta caballos; por el carril-bus también van taxis, pero la acera es SOLO para peatones. Que exclusividad la suya, miran mal hasta a los niños con patines, quizás quieren que también patinen en la calzada!

      ResponderEliminar
    4. Muy interesante como siempre, Eneko.

      Destacar lo que comentas sobre el estrés inducido al peatón y el carácter relacional de los espacios peatonales. Sentido común a borbotones.

      Un saludo.

      ResponderEliminar
    5. LA CALLE PUEDE SER DE TODOS SI SE TIENE EDUCACIÓN Y TOLERANCIA
      La incorporación de los ciclistas a la circulación vial es un proceso de adaptación que se consigue a través de la educación y la tolerancia. Hay que empezar por la educación de los futuros ciclistas. En Alemania esta educación se recibe en la escuela primaria. En el cuarto curso los niños aprenden las reglas de circulación necesarias para ir de su casa a la escuela, al final de esta educación teórica se hace un exámen práctico con agentes de policia recorriendo con sus bicis los alrededores de la escuela. Después de esto pueden ir solos a la escuela con su bici. Por otra parte también hay que educar a los peatones para compartir las aceras con los carriles bici. En ciudades como Munich la acera bici funciona desde hace mucho tiempo y los peatones y ciclistas en general saben cómo comportarse. Más difícil resulta la disciplina de los automovilistas. Estos son tolerantes cuando ellos mismos también son ciclistas, este caso se puede observar en centro de Bonn donde los ciclistas incluso pueden circular por la via en dirección prohibida, esto es en calles que para los coches son unidireccionales y los automovilistas demuestran una soberana tolerancia frente a los ciclistas.

      Me encanta este blog, saludos desde Baviera,

      ResponderEliminar
    6. A ver algo que hasta que no cambie, hay que tener en cuenta la ley dice que la bici que circula por una acera es desmontado el ciclista. Y hasta que no cambie la ley es un hecho.
      El problema que hay ciclistas que se consideran "bici-peatones" ejercen como peatones sin bajarse de la bici y yo no sé ahora, pero de pequeño me enseñaron que las bicis circulan por la calzada.

      Por cierto el uso de la bici es voluntario, a nadie le obligan a usarla. Existe un norma y en cuanto a lo que sucede en otros países. No puedes imponer los mismos criterios ya que somos diferentes.
      Yo fui ciclista y cuando de me cambie de domicilio me pensé en ir en bici, pero vivo en una zona con mucho tráfico y para no tener que ir por la acera. salgo antes y voy andando.

      ResponderEliminar
    7. Hola. Ahora que se están poniendo carriles VAO sería bueno que la gente pusiéramos en marcha el slugging en este país, por el bien común: http://ideastan.blogspot.com/2010/10/slugging-autoestop-moderno-y-eficaz.html . Saludos

      ResponderEliminar
    8. Gracias, has puesto en blanco y negro algo que yo intuía: en el malecón de Miraflores, Lima, Perú, la municipalidad decidió, magnánima, dar a los ciclistas un pedazo de la acera (o vereda, como le decimos acá) que separa el parque de la pista (calzada). El uso peatonal de esta acera es aún más desordenado pues está en el borde de un parque transitadísimo, visitadísimo y realmente hermoso. Los peatones allí no caminan de un lugar a otro, sino que pasean. Un peatón que pasea es aún más errático que uno que va de A a B. Hay muchos más niños, muchos patinadores, innumerables perros y... ciclistas. Montones de ciclistas que se echan encima de los peatones, los niños, los perros; que les gritan que salgan de la ciclovía (así llamamos acá al carril bici), y que chocan con otros ciclistas en sentido contrario, pues la ciclovía no es suficientemente ancha y no tiene marcada la separación de ida y vuelta.
      En la pista o calzada, el borde que da a la acera-bici es de estacionamiento. ¿Qué le costaba a la municipalidad prohibir el estacionamiento en el malecón y dedicar ese espacio de calzada para las bicis. Así, estaríamos todos felices: los niños, los perros, los patines, los pedales. Claro, estarían muy molestos los dueños de los carros que parquean ahí, pero esos de todos modos están molestos siempre (siempre actúan como si te quisieran matar).
      Yo soy ciclista y reconozco que los paseantes tienen todo el derecho de mundo sobre la acera del parque. Jamás les reclamo cuando invaden la ciclovía; circulo despacio y espero a que dejen pasar cuando se dan cuenta de que venimos los ciclistas o les pido permiso con la mayor amabilidad posible.
      Creo que la bici como alternativa al tráfico, a la contaminación, a la salud y a la neurosis, debe restarle espacio al auto, no al peatón. Debería establecerse como estándar internacional que los carriles para bicicletas se hacen en la calzada y no en la acera.
      Felicitaciones, me encanta este blog.

      ResponderEliminar