domingo, 13 de febrero de 2011

Ciclistas en guerra

Unos días en la capital del imperio británico han sido suficientes para constatarlo. En Londres las personas que van en bicicleta son guerreros. Convencidos, determinados. Sorprende a primera vista verlos tan pertrechados para la guerra en una ciudad donde se ha hecho todo un esfuerzo para integrarlos en el tráfico a través de campañas tanto civiles como la London Cycling Campaign como oficiales a través de Transport for London o más generales para todo el país: Cycling England.


Cascos, prendas reflectantes, bicicletas rápidas y, sobre todo, su actitud, denotan que los ciclistas londinenses están en guerra. Eso o que todos ellos quieren participar en las próximas, inminentes, Olimpiadas que acogerá la ciudad el año próximo y están mejorando su entrenamiento… y su estresamiento. Sus expresiones transmiten preocupación, seriedad, tensión.


El caso es que, pese a que la presencia de bicicletas en las calles, siempre por la calzada, es notable y los espacios que han ido conquistando cada vez son mayores, los ciclistas de la capital están asediados por coches, autobuses, furgonetas y camiones. También lo están los peatones, pero de una manera más sutil.


Circular en el centro de la ciudad, aunque está penalizado para los automóviles por la Congestion Charge, resulta poco amable y poco atractivo para los ciclistas. Carriles estrechos, tráfico denso, presión de los motorizados, bocinas… no es lo que cabe imaginar de un país que lanzó hace ya unos años el Bikeability o el Cycle to Work Scheme como medios de normalizar la bicicleta entre los menores o los trabajadores.

Está claro que hay una guerra, de hecho ya se había declarado hace años en tiempos laboristas como la “War on the Motorist”, que el gobierno liberal ha declarado zanjada, a favor de los motorizados como cabía esperar. Está claro no sólo por tendencia política, sino por la actitud de los motorizados, acosando a los ciclistas. Es lo que tienen las guerras, que muchas veces provocan que los vencedores humillen a los vencidos, aunque lo hubieran venido haciendo desde hace décadas, sólo para castigar su atrevimiento.


La presencia de muchas fixies y muchas personas ataviadas como ciclistas de carretera es sin duda un síntoma de que la cultura de la bicicleta no ha conquistado todavía la normalidad y que sigue siendo una especie de subcultura, o que lo de andar en bici en la ciudad se presenta como un reto de carácter deportivo.



Su alcalde Boris Johnson, entre pinta y pinta, sigue haciendo sus aportaciones, en forma de demostraciones populistas con sus bicicletas públicas y con sus superautopistas, que no son otra cosa que grandes operaciones de marketing sociopolítico con carísimos sistemas infrautilizados y deficientes carriles bici. Eso sí, patrocinados sospechosamente ambos por Barclays Bank, que les ha dado hasta el color.

De todas formas, lo que queda patente es que en Londres hay personas que andan en bici, muchas, más de las que se merece, porque realmente las condiciones para hacerlo no son para nada cómodas.

7 comentarios:

  1. Soy londinense - aunque vivo ahora en Valencia. Es cierto que los ciclistas en Londres están luchando una guerrilla contra los coches, furgonetas, y camiones. Han renunciado a ir por las aceras, quieren respeto, y está claro que están ganando la guerra. Las libertades son más apreciadas cuando se ganan luchando, no cuando se espera a que alguien las regalen.

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  2. Un apunte, no se que trayectos suelen realizar por allí pero en mi caso prefiero usar prendas deportivas ciclistas, salvo que tenga que acudir a una reunión y no me pille muy lejos que me pondré uno de los pantalones que tengo de vestir hecho con tejidos usados en montañísmo prefiero ropa especializada y no solo por comodidad, vivir en la periferia (aunque completamente dentro del municipio de Madrid) significa no bajar de 20-25km (ida+vuelta) en el trayecto mas corto (lo habitual son 35-40km) y en esas condiciones la ropa normal, hasta los pantalones mas resistentes no me duran mas de 5 viajes. Por tanto comprenderás que me moleste que la normalidad se identifique con la forma de vestir y mas cuando de paisano y sin bici visto con prendas de montaña adaptadas y tengo una greñas que me llegan casi a media espalda y cuando entro a una reunión con encorbatados vestido con estas pintas nadie me diga que si vengo de escalar.

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  3. Ayer recorrí todo Madrid de punta a punta. Desde Alcorcón hasta el Campo de las Naciones. Pues bien, ni un solo problema, excepto a la vuelta cuando un coche pretendía embestirme por detrás en la glorieta de Atocha. Me increpó airadamente cuando yo circulaba correctamente, pero claro, limitando su carrera, y cuando me di la vuelta para contestarle sólo se le ocurrió parar el coche en medio del tráfico y bajarse para pegarme. Era un hombre de color igualito a Tyson, acompañado de otro de iguales características parecido a Evander Holyfield. Vamos, que yo hice lo propio parando mi bici en medio de la calzada y acercándome a ellos. Sólo me salvó enseñarles la placa de agente de la autoridad a la par que les referenciaba el artículo 39 bis de la normativa de tráfico del ayuntamiento de Madrid y les amenazaba de las posibles consecuencias de su actitud. No enseño la placa nunca, palabra, pero tuve que hacerlo y eso me salvó la vida. Se echaron para atrás pidiéndome disculpas y volviendo al coche como si hubiesen visto al diablo.
    ¿Qué habría sido de cualquier otro ciudadano sin la protección que otorga una placa de metal?

    Aquí, a diferencia de Londres, la guerra aún no ha comenzado. La mayoría te respetan, pero respetan al que va en actitud defensiva y aguerrida. Si te ven "pardillo" o poco lidiado en estas artes, te pisotean.

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  4. ¿Qué tiene de sospechoso que estén patrocinados?

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  5. Pues si, estamos en guerra! Llevo 10 ańos viviendo en Londres y usando la bici diariamente desde hace casi 3. Hay que decir que la mayoria de los automoviles y autobuses son "respetuosos" con los ciclistas, aunque siempre hay excepciones; los motoristas son caso aparte... Se echan en falta carriles bici como Dios manda (p.e. en Sevilla han hecho una red buenisima) y tristemente se roban diariamente muchas bicis - yo tengo que usar DOS candados "buenos" valorados en unas 200 libras los dos... Tambien comentar el caso de los coches aparcados/parados abriendo las puertecitas sin mirar, pero supongo que ese problema es comun en todas partes... Aun asi es una experiencia gratificante y una perfecta alternativa al transpore publico, que si bien en esta ciudad funciona muy bien, a veces puede ser desesperante...

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  6. No existe tal guerra. La ciudad tiene tráfico motorizado y sin motorizar. La bici es un vehículo más que convive con el resto. ¿Por qué usar la bici como arma arrojadiza contra el problema del tráfico motorizado que invade una ciudad del tamaño de Londres? El problema del tráfico motorizado en Londres, sin duda, tiene mucho que ver con su extensión. Usar la bici como arma arrojadiza para conseguir una megaurbe irreal (mientras exista el petróleo barato) donde no haya a nuestro alrededor vehículos motorizados es una ilusión que no responde a la realidad. Tratar de cambiar esa realidad es muy positivo, pero porqué poner enmedio a los ciclistas. En mi ciudad circulo en bici ya, y en ella hay otros vehículos; me siento respetado aunque su tamaño sea muy grande (como aparece en las fotos): No me da ningún miedo, no estoy en guerra. Me comunico con los demás.

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  7. Por qué una fixie es sinónimo de que la bici todavía es una subcultura?

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