lunes, 25 de noviembre de 2013

Manuales de supervivencia para ciclistas

Estamos teniendo noticias de la publicación de unos cuantos catecismos para ciclistas urbanos, resúmenes de recomendaciones para aquellas personas que quieran utilizar la bicicleta en la ciudad. Eso aparte de las ya habituales diatribas en los medios de comunicación escritos, tanto de firmas reconocidas como de autores anónimos. Cuando esto sucede, nunca es coincidencia. Es la prueba de que algo ocurre con los ciclistas urbanos y que es algo grave.

Vamos a atender hoy a las propuestas que provienen de las filas ciclistas. Tenemos por un lado a los que tratan de convencernos de que sólo la calzada y el respeto del código de circulación son el único camino posible para circular con seguridad en bicicleta. Sus máximos representantes: la Biciescuela Granada. Su fabuloso manual lo podéis consultar aquí.

Por otro lado y a modo de recomendaciones tenemos un par de propuestas: una, la de La Ciclería, una empresa zaragozana con vocación social y una interesante actividad formativa, y otra, la de Bizikleteroak, una de las asociaciones más activas y más cabales del panorama estatal. Ambas tratan de ayudar a contemporizar un poco en la insoportable situación en la que empiezan a encontrarse en las ciudades en las que operan, donde los ciclistas urbanos y sus prácticas han acabado por soliviantar a propios y a extraños.

¿Qué nos mueve a proponer manuales para el uso de la bici?

No vamos a entrar a valorar la conveniencia o la calidad de los distintos manuales o lo más o menos acertado de sus recomendaciones, porque cada maestrillo tiene su librillo y en esto de la bicicleta en la ciudad, por desgracia, hay doctrinas y doctrinarios para todos los gustos. Lo que nos tiene que hacer reflexionar es la necesidad concurrente de distintos colectivos distantes y no pertenecientes a un mismo movimiento de hacer estos manuales.

¿Tan mal ven su entorno y a sus convecinos y convecinas? Sin duda. Claro que para todos ellos es parte esencial de su misión instruir a sus usuarios, pero parece que hay algo más. Desde luego, ayuda mucho que la normativa relativa a la circulación ciclista sea deficiente y se esté dilatando angustiosamente la aprobación del nuevo Reglamento General de Circulación. Pero hay algo más.

Hay demasiados ciclistas en las aceras y demasiados ciclistas accidentados

La razón de fondo que subyace detrás de todas estas propuestas y las de otras entidades es la necesidad improrrogable de intervenir en una situación insostenible: la práctica del ciclismo en acera y en carriles bici deficientes y sus consecuencias, básicamente, el malestar de los peatones y la gran accidentalidad de los ciclistas sobre todo en las intersecciones con la calzada.

Quizá la cosa de la bicicleta no sea tan sencilla en las condiciones en las que hemos decidido proponerla, es decir, sin poner cortapisas a los coches y sin cambiar la estructura y ordenación del tráfico tal y como había sido concebido para ellos. Pero parece que unos manuales y unos manifiestos no vayan a ser suficientes para resolver el asunto. Como tampoco lo van a ser los cursos de adiestramiento ni las campañas que muchos han iniciado estos últimos años.

Esto requiere algo más y es cuestionar de verdad el coche como paradigma de la movilidad urbana y tomar medidas que de verdad disuadan de su uso, lo que generará espacios, oportunidades y condiciones para que otros modos de desplazamiento sean posibles y su conducción sea natural, intuitiva, cómoda y segura. Mientras tanto, todo se quedará en iniciativas testimoniales e intentos bienaventurados. Nos vale como parche pero no arregla las causas del pinchazo.

2 comentarios:

  1. Tienes más razón que un santo: sobran coches, se mire por donde se mire

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  2. Hola Eneko,

    creo que te has apresurado en la descripción del manual de Biciescuela. En ningún lado de este manual se aboga por el respeto del código de circulación como único camino posible para circular con seguridad. Si se apuesta por algo en este manual es por la autonomía para decidir y no por las normas que, como sabemos, son muchas veces contradictorias e incluso perjudiciales.

    Saludos

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