domingo, 4 de marzo de 2012

Da el paso

Anda. Muévete utilizando tu propia fuerza. Camina, anda en bici, pero anda. Y siente la diferencia. Andando sentirás la ciudad. Notarás cómo te desplazas. Hazlo conscientemente, con todos los sentidos puestos en ello. Merece la pena.

Hazlo lentamente. Date tu tiempo. Es el tiempo mejor invertido. Disfrútalo, saboréalo. Y observa en tus excursiones cómo cambia tu entorno, cada día, cada hora, cada segundo, cada vez que pasas. Mira a las personas y saluda a las que te parezcan conocidas. Es agradable oir un saludo y más aún devolverlo. Es algo que sólo las personas pueden hacerlo. Te hace sentirte más humano, más cercano, más vivo.


Seguro que no podrás evitar sonreir de vez en cuando cuando lo hagas. Algunos pensarán que has perdido la chaveta. Y la habrás perdido, claro. Esa chaveta que nos tiene aprisionados, acobardados en burbujas, aislados, temerosos de la calle, temerosos de los demás. Hay que romper con el paradigma del miedo que nos atenaza y vivir el riesgo y la incertidumbre para descubrir que la vida sólo es emocionante si hay una cierta inseguridad alrededor. Siente la emoción. Siente el latido de tu ciudad. La vida es de los valientes.


No pienses lo que los demás piensan de tí cuando te vean. O mejor, piensa. Porque si vas andando podrás dedicarte a pensar, serenamente, que la vida está hecha de opciones y que tú has elegido esa para desplazarte, conscientemente. Así pues, date la oportunidad. Y recuerda que lo que para ti es un pequeño paso, puede ser un gran salto para la humanidad, porque tú estarás contribuyendo a conseguirlo. No podrás evitar volver a sonreir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada