jueves, 5 de enero de 2012

Los jinetes del apocalipsis van en bici

Hace unos días leí con estupor un artículo que, bajo el sugerente nombre de "La muerte en bici", clamaba contra todos esos padres y madres irresponsables que ponen en juego la integridad de su prole transportándola en esos ridículos vehículos de dos ruedas. Sobra entrar a discutir las lindezas que les dedica, sin embargo creo que responde a un sentir que no es tan minoritario como los que vivimos inmersos en el universo ciclista queremos creer.

Foto Amsterdamize
Por desgracia aquí no hay cultura ciclista y se sigue viendo a los que utilizamos la bicicleta como medio de transporte, bien sea individual como de personas o mercancías, como una especie de locos a pedales. Eso que a veces es positivo y provoca comentarios de admiración, muchas veces también sirve para expresar la indignación de muchos ciudadanos que tratan de imponer un estilo cívico entre sus semejantes donde este tipo de prácticas resultan no sólo inconvenientes, sino denunciables como criminales..

Me confieso. Yo soy uno de esos jinetes del apocalipsis que me enorgullezco de jugar con la supuesta integridad de mis hijos para tratar de conservar su salud física y mental, gracias a un nivel de actividad suave y divertida que hace que nuestros viajes urbanos sean atractivos e interactivos. Llamarme maltratador y asesino pero cada vez que nos proponemos el viaje diario obligado y planteamos las alternativas (somos unos de esos privilegiados que se lo puede proponer, como más del 50% de la población) la respuesta es invariable: ¡la bici!


Estoy seguro que les he abducido con mis argucias enfermizas de adulto obstinado y con la intimidación de padre a la antigua, pero dejarme creer que nos lo estamos pasando bien y que estamos aprovechando los mejores años de nuestra vida haciendo las cosas divertidas y agradables y enseñando a los demás que pueden hacerse y que es fácil.

Estoy convencido de que merezco un castigo ejemplar y estoy dispuesto a pagar por mi atrevimiento ante los tribunales morales que me desautorizan. No espero ningún tipo de clemencia porque sé que atento contra sus valores más fundamentales y además lo hago con intencionalidad, alevosía y muchas veces también con nocturnidad. Mientras pueda, seguiré pecando.



Lo peor del asunto es que con mi actitud estoy induciendo a otros a transgredir esos valores proteccionistas de nuestros menores, lo cual me hace doblemente responsable. Cargaré también con esa pena.

El mal ya está hecho. Ahora bien, tenemos que estar especialmente preocupados porque la semilla del mal está echando raices y cada vez está ganando más adeptos que, además, están divulgando sus experiencias sectarias y maléficas. ¡Cuidado!

11 comentarios:

  1. Eneko, gracias por compartir esta experiencia. No tengo hijos, pero si los tuviera, les inculcaría el amor por la bicicleta desde el principio. Si los ciclistas corremos peligro es porque los conductores no saben respetar a los demás usuarios de la vía, y es por ello que no comprenden ninguna forma de movilidad sin una carcasa protectora. Sólo hace falta comparar las cifras de muertes en bicicleta y de muertes en tráfico motorizado para entender quién es el problema. Un saludo, y buen pedal.

    Jason

    ResponderEliminar
  2. Opino como Jason. El peligro no son las bicis, sino la falta de educación y respeto de algunos automovilistas o los errores de diseño de los carriles bici que exponen a los ciclistas urbanos a sufrir un aparatoso accidente. Si tuviéramos ciudades más habitables y sostenibles (con menos tráfico de coches) y fuésemos un pais más civilizado (como Holanda, Alemania, Suecia, Dinamarca o Japón, por ejemplo) ni se plantearía el "peligro" de montar a nuestros hijos en el trasportín homologado de la bici. El peligro desde luego no reside en la bici ni en el ciclista en este caso.

    https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1136248678687&set=a.1097177821940.2015674.1001450593&type=1&theater.

    ResponderEliminar
  3. No veo niños maltratados, veo niños felices y sonrientes.
    Veo un niño pasándolo increiblemente bien en el primer video y una madre cañera en el segundo que les saca la alegría a sus hijos en la bajada. Una gozada de videos (el segundo ya lo vimos por aqui).

    Poco puedo decir distinto de lo que se ha dicho en el articulo y en los comentarios.

    El artículo de Salvador Sostres es demencial.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Salvador Sostres es demente.

    ResponderEliminar
  5. Salvador Sostres es simplemente...Imbécil.
    http://enbicixsevilla.blogspot.com/2012/01/el-imbecil-que-nunca-tuvo-una-bici.html
    Saludos desde Sevilla.
    pd.-Los dos vídeos son maravillosos, se les ve lo que "sufren" los niñ@s cuando van en bici...

    ResponderEliminar
  6. Sostres es un troll profesional. Se mete contra lo que sea solo para hacerse más famoso, aunque sea por jilipollas.

    Hasta esta primavera he llevado los niños al cole en carro de bici, hasta que no cupieron más. Resulta que iba por la acera, ya que esa infracción es más tolerada que ir por la calzada, ya que tirar en bicicleta de carros articulados con pasajeros por la calzada está prohibido al sur de los Pirineos.

    Y ahora menciono este artículo de El País que no menciona la palabra "bicicleta" ni una sola vez:

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/06/vidayartes/1325817853_957628.html

    ResponderEliminar
  7. Gracias Eneko por compartir tu experiencia. Hoy a mis hijas le han traido los Reyes Magos dos bicis ya de tamaño de adulto e hemos ido por su insistencia por la carretera. Uff, casi me da un ataque por los coches. Creo que la solución pasa por hacernos ver en la calzada en las zonas pacíficas y segregar del tráfico las zonas conflictivas. Eso lo hacen en otros países y funciona. En el video del niño en la silleta más del 50 % del recorrido van por una vía segregada del tráfico. Creo que las posturas radicales en contra o favor de las vias segregadas es malo para nosotros ¿Y SI BUSCAMOS UN PUNTO DE UNION INTERMEDIO Y RAZONABLE?
    Gracias de nuevo Eneko por fomentar el debate y de nuevo felicidades por tu magnífica familia.

    ResponderEliminar
  8. Quisiera hacer hincapié en un detalle del primer video que ha pasado desapercibido...

    Pero tíooo!!!! Como puedes darle la mano al niño, y seguro que es tu propio hijo!!!!

    Y aún encima parece que le dices cosas para que sea feliz!!! Donde vamos a llegar. Desde luego mereces la lapidación.

    ResponderEliminar
  9. Soy todos unos "perroflautas", mira que salir por ahí sin contaminar, retrasando 2 segundos a los pobres conductores de coches cuando os adelantan en la carretera y encima sin pagar impuestos. Hay que yo también soy un "perroflauta". Y cuidado con tener amigos negros o extranjeros que perdemos Europa (su Europa cristiana se entiende), a los demás que nos quemen en la hoguera. Visto así el tal Sostres debería apoyar que los "progres" salgan más en bici y recomendar a su amigo "Naniano" para que publique una Ley que da más puntos en el carnet de conducir por cada ciclista muerto.
    Ánimo a todos y a seguir pedaleando.

    ResponderEliminar
  10. No puedo pensar en trasladar algo de lo que he visto en los vídeos a donde yo vivo. La densidad de los edificios, del tráfico, el diseño de las calles, la masa vegetal,... Ojalá pudiera llevar a mis hijos así, pero hoy por hoy es imposible, nos han asignado un colegio a casi 5 km de casa (y gracias), y el camino para llegar es bastante peligroso. Además vivo en una ciudad cercana a la capital ultradensa: más de 10000 habitantes por km2. Eso sí, a trabajar voy en bici, por mitad de la calle, a mi ritmo, respetando semáforos, pasos de cebra y todo lo que haya que respetar. Por ahora, no me han pitado ni me adelantan con mala leche, a lo mejor es porque soy mujer...

    ResponderEliminar
  11. viva la biciiiiiiiiii , donde estará mi mobilette g.a.c con la de trompazos que me dí ...

    ResponderEliminar