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| Foto Amsterdamize |
Me confieso. Yo soy uno de esos jinetes del apocalipsis que me enorgullezco de jugar con la supuesta integridad de mis hijos para tratar de conservar su salud física y mental, gracias a un nivel de actividad suave y divertida que hace que nuestros viajes urbanos sean atractivos e interactivos. Llamarme maltratador y asesino pero cada vez que nos proponemos el viaje diario obligado y planteamos las alternativas (somos unos de esos privilegiados que se lo puede proponer, como más del 50% de la población) la respuesta es invariable: ¡la bici!
Estoy seguro que les he abducido con mis argucias enfermizas de adulto obstinado y con la intimidación de padre a la antigua, pero dejarme creer que nos lo estamos pasando bien y que estamos aprovechando los mejores años de nuestra vida haciendo las cosas divertidas y agradables y enseñando a los demás que pueden hacerse y que es fácil.
Estoy convencido de que merezco un castigo ejemplar y estoy dispuesto a pagar por mi atrevimiento ante los tribunales morales que me desautorizan. No espero ningún tipo de clemencia porque sé que atento contra sus valores más fundamentales y además lo hago con intencionalidad, alevosía y muchas veces también con nocturnidad. Mientras pueda, seguiré pecando.
Lo peor del asunto es que con mi actitud estoy induciendo a otros a transgredir esos valores proteccionistas de nuestros menores, lo cual me hace doblemente responsable. Cargaré también con esa pena.
El mal ya está hecho. Ahora bien, tenemos que estar especialmente preocupados porque la semilla del mal está echando raices y cada vez está ganando más adeptos que, además, están divulgando sus experiencias sectarias y maléficas. ¡Cuidado!

Eneko, gracias por compartir esta experiencia. No tengo hijos, pero si los tuviera, les inculcaría el amor por la bicicleta desde el principio. Si los ciclistas corremos peligro es porque los conductores no saben respetar a los demás usuarios de la vía, y es por ello que no comprenden ninguna forma de movilidad sin una carcasa protectora. Sólo hace falta comparar las cifras de muertes en bicicleta y de muertes en tráfico motorizado para entender quién es el problema. Un saludo, y buen pedal.
ResponderSuprimirJason
Opino como Jason. El peligro no son las bicis, sino la falta de educación y respeto de algunos automovilistas o los errores de diseño de los carriles bici que exponen a los ciclistas urbanos a sufrir un aparatoso accidente. Si tuviéramos ciudades más habitables y sostenibles (con menos tráfico de coches) y fuésemos un pais más civilizado (como Holanda, Alemania, Suecia, Dinamarca o Japón, por ejemplo) ni se plantearía el "peligro" de montar a nuestros hijos en el trasportín homologado de la bici. El peligro desde luego no reside en la bici ni en el ciclista en este caso.
ResponderSuprimirhttps://www.facebook.com/photo.php?fbid=1136248678687&set=a.1097177821940.2015674.1001450593&type=1&theater.
No veo niños maltratados, veo niños felices y sonrientes.
ResponderSuprimirVeo un niño pasándolo increiblemente bien en el primer video y una madre cañera en el segundo que les saca la alegría a sus hijos en la bajada. Una gozada de videos (el segundo ya lo vimos por aqui).
Poco puedo decir distinto de lo que se ha dicho en el articulo y en los comentarios.
El artículo de Salvador Sostres es demencial.
Un saludo.
Salvador Sostres es demente.
ResponderSuprimirSalvador Sostres es simplemente...Imbécil.
ResponderSuprimirhttp://enbicixsevilla.blogspot.com/2012/01/el-imbecil-que-nunca-tuvo-una-bici.html
Saludos desde Sevilla.
pd.-Los dos vídeos son maravillosos, se les ve lo que "sufren" los niñ@s cuando van en bici...
Sostres es un troll profesional. Se mete contra lo que sea solo para hacerse más famoso, aunque sea por jilipollas.
ResponderSuprimirHasta esta primavera he llevado los niños al cole en carro de bici, hasta que no cupieron más. Resulta que iba por la acera, ya que esa infracción es más tolerada que ir por la calzada, ya que tirar en bicicleta de carros articulados con pasajeros por la calzada está prohibido al sur de los Pirineos.
Y ahora menciono este artículo de El País que no menciona la palabra "bicicleta" ni una sola vez:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/06/vidayartes/1325817853_957628.html
Gracias Eneko por compartir tu experiencia. Hoy a mis hijas le han traido los Reyes Magos dos bicis ya de tamaño de adulto e hemos ido por su insistencia por la carretera. Uff, casi me da un ataque por los coches. Creo que la solución pasa por hacernos ver en la calzada en las zonas pacíficas y segregar del tráfico las zonas conflictivas. Eso lo hacen en otros países y funciona. En el video del niño en la silleta más del 50 % del recorrido van por una vía segregada del tráfico. Creo que las posturas radicales en contra o favor de las vias segregadas es malo para nosotros ¿Y SI BUSCAMOS UN PUNTO DE UNION INTERMEDIO Y RAZONABLE?
ResponderSuprimirGracias de nuevo Eneko por fomentar el debate y de nuevo felicidades por tu magnífica familia.