Parece que hay una especie de principio de acuerdo entre los representantes más o menos legítimos de los asuntos de la bicicleta para defender los intereses de los ciclistas en nuestro país. Se ha denominado
Mesa de la Bicicleta y la componen la Federación Española de Ciclismo, ConBici, la Red de Ciudades por la Bicicleta, la Asociación de Marcas y Bicicletas de España, la Plataforma Empresarial de la Bicicleta y la Asociación de Ciclistas Profesionales.
Su objetivo: hacer lobby para que se
mejoren las condiciones y se habiliten facilidades para que andar en bicicleta sea más cómodo, más seguro y más conveniente.
Las líneas de acción que proponen en su primer comunicado son:
- Inversión en infraestructuras, en
seguridad y en educación, con el fin de lograr para el 2015 un 10% de
presencia de la bici en el reparto modal.
- Reducción de la velocidad máxima permitida en ciudades a 30 km/h
- Programas de "En bici al trabajo" para empresas
- Creación de la figura del Señor de la Bicicleta, responsable dentro del
Gobierno de España de la coordinación de los diversos ministerios de la
promoción de la bicicleta.
En ese orden y con ese nivel de concreción,
eso y no decir nada es prácticamente lo mismo. Está claro que cualquier principio de este tipo de entidades debe recoger una declaración de intenciones, pero lo que ha conseguido esbozar lo más granado de nuestra representación estatal ha sido poco menos que ridículo. Ridículo y sospechoso en su vaguedad y en su formulación.
Primero porque
no aporta ningún dato objetivo, más allá del propósito ya formulado por la DGT de reducir la velocidad de circulación en muchas calles a 30 km/h. Hablan de invertir en infraestructuras, en seguridad y en educación sin concretar nada y, a la vez, concretan un formato como es un programa "En bici al trabajo".
Hablan de un 10% de bicicletas en el reparto modal y no dicen en qué marco ni con respecto a qué parámetros se va a calcular dicho porcentaje,
como si el reparto modal agregado estuviera disponible en algún centro de datos público o algo así. ¿O es que acaso será una estimación extrapolada de una encuesta de movilidad de esas que tanto les gusta a los que presentan el
Barómetro de la Bicicleta?
Con vaguedades como ésta y con objetivos como los que se marcaba, por ejemplo, ConBici de incrementar en 1 millón los ciclistas urbanos en 5 años (de los que ya han pasado 2) sin decir cómo, estamos igual de perdidos que antes de que se formara esta Mesa de la Bicicleta.
Lo que huele a poltrona es lo de esa figura del Señor/a de la Bicicleta, ese todopoderoso
factótum capaz de hacer lo que históricamente no se ha conseguido ni por asomo en nuestra democracia que es la coordinación interministerial que recoja todas las facetas que afectan a la bicicleta (desde salud y medio ambiente, hasta economía y hacienda, pasando por cultura, turismo, educación y fomento, por supuesto).
Está claro que estamos a principios de año en un año que se presenta fatal y creen que con hacerse una serie de buenos propósitos nos van a camelar. Pues no. Esto es demasiado descafeinado. No tiene enjundia. Son sólo una colección de palabras, deseos.
Hace falta rigor y planificación. Y para eso hacen falta datos fiables con los que hacer un diagnóstico de la situación actual. Datos de usuarios, de usos, de robos, de accidentes. Datos contrastados y contrastables, datos verídicos y fiables. Y, sobre esos datos, marcar una serie de objetivos medibles y alcanzables. Concretos. Y después formular la estrategia, el plan de acción para conseguirlos. Con sus líneas de actuación definidas y desgranadas en programas y acciones y con sus presupuestos respectivos y sus líneas de financiación. Porque si no esto no va valer para nada y, además, va a dejar en entredicho al ciclismo organizado, si es que no lo está ya.
Así pues, ánimo a todos los que formamos parte de una manera o de otra de este contubernio, pero, por favor, este intento de coordinación y de lobby requiere algo más que una declaración de buenos deseos, un responsable con su despachito y su estola y unos programas que hagan escaparate. Requiere rigor y determinación.
Corren tiempos difíciles, así que
habrá que redoblar esfuerzos para demostrar que los integrantes de la Mesa Nacional de la Bicicleta son acreedores de crédito suficiente para hacer algo digno por las bicicletas en este país de locos, porque si no todo puede quedar, otra vez, en una representación más o menos decente de los Caballeros de la Tabla Redonda de la Bicicleta, con su correspondiente y celoso Señor de las Bicicletas y poco más. Quijotesco sí, pero baldío.