domingo, 23 de noviembre de 2014

Un vacío tremendo

Se nos ha ido el alma mater de la promoción del uso de la bicicleta como medio de locomoción en Navarra. El padre del Plan Director de la Bicicleta y del Parque Fluvial de la Comarca de Pamplona, miembro fundador de Ciudadanos Ciclistas de la Comarca de Pamplona y mentor honorífico de la empresa en la que trabajamos desde hace 20 años, Oraintxe, se ha marchado y nos hemos quedado huérfanos.

Los que hemos tenido el placer de conocerle no vamos a saber llenar ese espacio discreto, calmado, amable y amistoso que él ocupaba. Todos le recordaremos como un hombre con una ilusión incombustible, con una sonrisa perenne, con un talante conciliador y con esa talla personal que, a su lado, te hacía sentirte vulgar y hasta mezquino.


José Ignacio ha sido uno de esos maestros que la vida te regala y cuya figura y cuya importancia nunca eres capaz de reconocer y de agradecer suficientemente, pero que te dejan una impronta imborrable y una admiración que no puede expresarse.

Gracias por todo, José Ignacio. Mañana, cuando vaya a trabajar, todavía creeré que podré volver a saludarte, como cuando pasabas todos los días en tu bici verde con aquella inseparable alforja de cuero, dispuesto a hacer las cosas bien y hacer tu aportación para cambiar el mundo, al menos un poquito. Gracias.

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