lunes, 2 de abril de 2012

Autonomía a pedales

No lo podemos diferir más. No tenemos derecho a tener a nuestros menores encorsetados por más tiempo. Hay que darles la confianza que nos dieron a nosotros a su edad en ciudades que eran, sin duda, más peligrosas.

Llevamos demasiado tiempo inculcando miedo y ofreciendo protección a nuestros menores, para tenerlos controlados, cazados, domesticados. Pero ellos son salvajes, les encanta asilvestrarse y, más que eso, les encanta ir a su aire, sin supervisores, sin vigilantes. Creemos, y quizá no nos falte algo de razón, que dándoles cuerda van a desbocarse y por eso mantenemos la rienda tensa y nos autojustificamos diciendo que es el sino de nuestro tiempo y que, cuando todo el mundo hace lo mismo, es mejor seguir la corriente, para que los nuestros no sean los raros.

Pero ¿les hemos preguntado a ellos? ¿Nos hemos preocupado en saber qué piensan los menores a las mismas edades a las que nosotros campábamos a nuestras anchas por toda la ciudad? No. Ese es el truco. Así tenemos la certeza. Total, son niños y no saben lo que quieren. Nosotros sí.

Llevo unos cuantos años preguntándoselo en diversos centros de primaria y secundaria y obtengo invariablemete la misma respuesta: "Mis padres no me dejarían". Los motivos sólo los sospechan. Los jóvenes de nuestro tiempo viven mayoritariamente en los resquicios de libertad que les dejan sus padres, sin disfrutar plenamente de su condición de chavales y chavalas, sin insolencia, sin tener la oportunidad de equivocarse, de cagarla aunque sea un poco. Y somos tan estúpidos que creemos que esa falsa seguridad con la que los algodonamos les va a dar el éxito en el futuro.


Pues me temo que no. Que la confianza sólo se adquiere con autonomía, sólo se adquiere en la incertidumbre, sólo se adquiere en la capacidad de gestionar el riesgo, en la capacidad de superar el miedo. Para eso, como para muchas otras cosas, la bicicleta se revela como una gran herramienta. Porque ayuda a afianzarse, a relacionarse con los demás en el uso de la calle, a adquirir destreza, a defender los derechos con dignidad, a saber disculparse, a conquistar la independencia personal, a ganar autonomía. Apartar a nuestros chicos y chicas de sus bicis a una edad es quitarles todo eso.

No seamos tan irresponsables, dejemos que los niños y los jóvenes descubran el mundo por sus propios medios y démosles herramientas para ello, porque si no este sobreproteccionismo va a tener unas consecuencias terroríficas y nos va a tocar presenciarlas y sufrirlas a los mismos que lo hemos ido alimentando. Y si no al tiempo.

No en vano yo me acuerdo que, en aquellos tiempos cada vez más lejanos, la gente que provenía de un estilo de educación más proteccionista, los que tenían menos calle, eran los más peligrosos de todos. Por su ansiedad, por su falta de juicio, de sentido común. Y eran los que se pegaban los tortazos más grandes. En bici también.

5 comentarios:

  1. Buena reflexión, muy acorde con el discurso del pedagogo italiano Francesco Tonucci.
    (Lo compartimos en Facebook-Bicindignats)

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  2. Hace mucho tiempo que pienso así, aunque no se me había ocurrido relacionar esta reflexión con la bici. Cuando yo era niño solíamos desaparecer (con mis amigos) durante horas por las calles del barrio, o por el monte, ya que no nos quedaba lejos el límite de la ciudad, y nuestros padres no se preocupaban y sabían que nos las apañábamos bien. Teníamos cierta independencia, autonomía y sabíamos valernos por nosotros mismos, nos perdíamos, caíamos, peleábamos pero nunca tuvimos ningún problema importante. Hoy día eso parece impensable, los padres actuales no pueden perder de vista a sus hijos, y si los pierden de vista tienen que saber que están con algún otro adulto o llevar el móvil encima. Y como lleguen un día con un rasguño se asustan y el control se vuelve aún mas paranoico, no volví yo veces con heridas, cortes y golpes, mi madre me limpiaba la herida, me echaba yodo y me decía que no me quejara que eso no es nada y que volviera a salir.

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  3. Y justamente el carril-bici convierte a los niños y a los nuevos ciclistas en seres completamente indefensos y dependientes... lo contrario a la autonomía.

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  4. Esta canción del grupo de música granadino "Trío de las Azores" le viene al pelo a esta entrada:

    El tema se llama "Muy mal" del CD "Cancionero de la contienda animal"

    Se pude escuchar y descargar en el siguiente enlace
    http://www.jamendo.com/es/track/349247

    Mal, muy mal, fatal,
    Un radical, loco de atar…

    Subirse al sillón con
    zapatillas
    Cruzar por la calle sin mirar
    Hacer pis en la rueda de un coche
    Pasarse las leyes por el forro
    Meterse en la boca cualquier cosa
    Correr sin causa ni porqué

    No tener ganas de ir al cole
    No tener hambre cuando toca
    Si desear siempre jugar
    En campo o sitio al aire libre
    No gustar ir de la mano
    Como un perrito con collar

    Mal, muy mal, fatal,
    Un radical, loco de atar…

    Peligro, no deber escaparse
    Los coches poder atropellar
    Peligro no comer con las manos,
    Manos recibir bofetada
    Peligro si no entender dictamen,
    Pues riña tener que encajar

    Mal por esto, mal por
    aquello otro
    Quita de ahí, no toques
    ese botón
    No te muevas que voy a beber agua
    métete al cuarto
    Estate callado
    O me voy a mosquear

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