jueves, 8 de diciembre de 2011

De vacas y bicicletas

Ha sido demasiado tiempo intentando pasteurizar, uperizar y homogeneizar ciclistas a base de higienizar su circulación separándola de sus congéneres como si fueran gérmenes nocivos y de inyectar carísimos tratamientos a base de propaganda y buenas dosis de bicis públicas, para que al final la ubre que estaba amamantando este ternero se seque.

Esta vaca no da más de sí. Lo dice hasta Angela Merkel. ¿Qué va a ocurrir a partir de ahora? ¿Morirán los pobres ciclistas de inanición o lo harán bajo las ruedas de su vecino que ya le tenía ganas desde hacía unos cuantos lustros? ¿Se producirá una especie de ajusticiamiento ejemplar por el atrevimiento de todos estos años? ¿O simplemente no pasará nada?

Me temo que ninguna de esas cuestiones se van ni siquiera a plantear. Paro, déficit democrático, descrédito de la clase política, desenmascaramiento del contubernio financiero, defensa a ultranza del cadáver capitalista o simplemente escapismo e ilusionismo de muchos poderosos, son cuestiones que nos van a tener muy entretenidos durante los próximos años como para andar pensando en esas menudencias.

Lo que está claro es que la pobreza agudiza el ingenio y que los tiempos malos van a traer mucha escasez, que ya nos venía haciendo un poco de falta en algunos temas. Lo que está igual de claro es que mientras esto esté en manos de los mismos que lo han provocado, difícilmente va a cambiar el panorama. Ellos no conocen el antídoto y son portadores de los gérmenes más nocivos.

Lo normal es muy raro... todavía

De todas formas, en esto de la bicicleta creo que vienen tiempos buenos. Mucha gente está retomando la opción de la bicicleta por su sencillez, por su conveniencia, por su practicidad, por su economía y por lo agradable que resulta, mucho más que por poner los cuernos al coche. Ahora que ya no hace falta aparentar tanto porque de las apariencias ya no vive ni el tato, la bicicleta se postula como una gran candidata para conquistar las calles sin prejuicios y con absoluta normalidad.

"Lo normal es muy raro es una propuesta de biernes

Sin alardes, sin grandes infraestructuras, sin apadrinamientos costosos, sin publicidad, sin propaganda. Va a ocurrir simplemente porque es fácil, barato y divertido. Sin tantas tonterías apocalípticas, sin tanta argumentación catequista, sin tanta milonga y sin tanto boato. Y no va a ser el fruto de todo eso aunque algunos estén dispuestos a atribuírselo. Tampoco va a ser una revolución maravillosa, idílica. No. Va a ser mucho más natural que todo eso. Simplemente va a ser. Está siendo.

El proyecto vaca... y bici

Pero si todo lo anterior te da igual, o incluso si no te da, siempre podrás hacer algo por aquellos para los que una bicicleta, como una vaca, puede marcar la diferencia. Regalársela. El Cow Project es una iniciativa solidaria de Parental Care Ministries encaminada a proveer de una vaca como sustento y una bicicleta como medio de locomoción a una comunidad de pastores de Uganda. Sin duda una idea brillante que incluye bicicletas.

Uno de tantos proyectos de "bicicletas solidarias" que demuestran que lo que aquí cuesta tremendamente valorizar en otras partes del mundo es todo un lujo que puede cambiar una vida de una manera determinante.

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